
… que hasta una máquina te mira!!!
Porque sí, nada es más posible que crearse un mundo imaginario, donde te resulte más fácil sobrevivir. Viene a ser como el amigo imaginario de la infancia. Pero el cerebro adolescente ya necesita más imaginación, para alucinar. Necesitará ayuda química externa (drogas) y así alucinar por colores. O esforzarse en madurar de forma natural y libre, creando filtros mentales propios, que te ayuden a andar por el bosque de la vida, sin ver alucinaciones que te despisten.
A un cerebro casi maduro, como el que se tiene en la preadolescencia, ya no le vale con imaginar amigos que te ayuden. Sean humanos o animales irracionales, incluso inertes que han tomado vida propia. Ahora la complejidad neuronal, ya permite viajes interiores, por la selva de los circuitos neuronales, de tal forma que te puedes montar universos de todo tipo. Siempre ficticios, claro. Incluso con la ayuda inestimable de grandes escritores de aventuras, como Jules Verne o Emilio Salgari.
Y, como pasaba con el amigo imaginario, no necesitas confundirte con él y darle vida propia (real). Auque eso quizás fuera más exactamente así en la etapa infantil. Porque ahora, entrando en la adolescencia, la madurez cerebral te puede jugar una mala pasada, si juegas a confundirte con lo que tu imaginación (ahora más madura) elabore. Sobre todo si es demasiado intensa. O está ayudada por la química externa, a fin de cuentas otro tipo de filtro sensorial.
Y, como dijimos al hablar del cerebro que no te engaña, que eres tú el que no sabes medir (lo que ves), ahora hay que tener mucho cuidado, porque un exceso de maduración temprana (cerebral) te puede hacer confundir lo real y lo imaginado. Tú amigo imaginario de la infancia, si persiste dentro de ti, se puede mudar en otro Ego, en otro Yo, que te ocupe parte de tu espacio mental, para aposentarse en él, con cierto grado de autonomía. Eso no lo podía hacer tu amigo imaginario, por muy poderoso que se autoconsiderara. Siempre podías deshacerte de él.
Ahora puedes hacer que hasta una máquina cobre vida (en tu cerebro). Y, lo que es mucho peor, puedes conseguir que la «veas» (imagines) como una perseguidora real. Que te inventes tu propia Skynet, para uso particular o colectivo. Que llegue a ser el amigo imaginario, que no se quiere ir y decide apoderarse de una parte importante de tu cerebro. Hacerse un okupa.
¡Anímate!