
… no más un puto adorno.
Y, como no, un adorno que encarece el producto. Porque, ¿que proporción de nicotina se queda en el filtro y cuánta se va a los pulmones del fumador (y a su cerebro)? Es como el ingenuo fumados «sin tragar el humo», que piensa que lo hace bien. O, incluso, el que fuma pegado a un fumador, sin querer reconocer que está tomando parte de su humo..
Eses son los filtros que podemos llamar de pacotila, o de mierda. Es decir, filtros de «todo a 100», que no sirven para seleccionar una mierda de la mierda que te estás tomando. Sea por la boca, por la nariz o directamente al cerebro, cuando la gente se empiece a implantar chips varios. Y ya hablaremos también de las drogas artificiales, porque es una de las fuentes de entrada de la mayor cantidad de mierda ideológica, que una sociedad adulta dominante (SAD) puede producir, para contaminarte como ser humano natural y libre. Hacer de ti todo lo contrario, un adicto a la opresión consentida.
Así pasa cuando siendo una cría humana te ponen a fumar, no solo tabaco, sino también las ideas que te hacen perder todas tus capacidades regeneradoras, hacia ti y hacia el ecosistema donde vives.
Ese es el cometido de tantos filtros que te venden durante, sobre todo, tu preadolescencia y tu adolescencia. Filtros que impiden asumir ideas de libertad, para hacerte adicto a las idea de vivir oprimido, como si fuera algo natural y tratando de ser la mejor pieza posible de la maquinaria social dominante.
Porque la nicotina del poder es mucho más terrible que la nicotina de los pitillos. Una mancha los pulmones, la otra te mancha esa mente, que debe estar abierta a madurar con la idea de vivir libremente.
¡Anímate!