
… un maltratador.
Y aquí si que la colaboración es mutua : por parte del sujeto que aprende y del adulto que te controla y enseña. Porque no es voluntariamente como nos montamos en el caballo de Atila. Hay siempre que poner «algo de nuestra parte», especialmente en la preadolescencia (no nos autoengañemos). Globalmente es como un proceso de deriva, que nos provoca ese injerto social al que llamamos adn social. Una especie de adn artificial, que se nos ha metido a lo largo de nuestra infancia y adolescencia, va dirigiendo nuestra deriva por la cuesta abajo de la negatividad humana. Va suplantando la dirección de los genes naturales, por la dirección de lo que podemos llamar genes sociales. Haciendo que el típico chaval negro de barrio, se convierta en un puto marine agresivo y supremacista (vaya ironía), capaz de hacer cosas que no vienen marcadas en ningún ADN humano. Y ni siquiera en el ADN de un león africano. Donde, por cierto, tenemos el ejemplo del infante soldado, chico o chica, obligados a ser lo que no querían ser.
En Apocalypse Now tenemos un buen ejemplo, cuando el recién postadolescente que acompaña al capitán Villard, decide (es un decir) acribillar a una familia vietnamita, por el simple movimiento instintivo de una cabritilla. Y es que no se necesita ir al llamado tercer mundo, para comprobar la manipulación que los adultos hacen de las crías humanas. USA es un buen ejemplo.
¿Que le hizo disparar al marine?
¿Cuánta mierda mental llevaría acumulada en su mochila cerebral ese marine aún adolescente.?
¿Quién es realmente responsable, de que «se le disparara» el fusil ametrallador al marine aún (en parte) adolescente?
¡Anímate!