Y, para colmo, encerradas…

… en un puto manicomio!!!

Además de invisibles. Porque esa SAD no quiere admitir tu diferente opinión o comportamiento. No permite que tu maduración sea natural y libre, obligándote a seguir las normas impuestas por el poder establecido, aunque ello suponga una merma en tus libertades individuales.

Y como decía el otro (Foucault), para eso se inventaron las cárceles. Y los manicomios, si el delito no es grave. O las iglesias, para acomodarte desde la infancia en el banco de la oratoria. Que no tiene nada que ver con el Cicerón, sino con estar orando (rezando)todo el santo día, siguiendo al profeta de turno. Buscando siempre el final del agujero negro, donde te han metido de por vida.

Y esa será la vida de algunos. Los que podemos llamar diferentes. Los otros, los «iguales» (al modelo social predominante), serán simples guardianes de ese pozo, y vivirán bien adaptados a las normas sociales, sin disidencia alguna. Y por eso se les llama gente «de bien».

A la mujer «normal» se la puede invisibilizar, dentro de la organización social «normal». Pero a las diferentes, se les necesita recluir en lugares muy cerrados, para que no molesten a los «normales». Así se crearon los conventos y los prostíbulos.

Y este encierro es bueno hacerlo pronto, lo mejor en la etapa adolescente. Cuando , como decimos, va a explotar esa capacidad innata de regeneración de la SAD (sociedad adulta dominante). Y tiene, el poder establecido, la necesidad de neutralizarla.

Comentarios

Una respuesta a «Y, para colmo, encerradas…»

  1. Avatar de xaqun

    Y alguien dirá que no está de acuerdo, porque por más que mira no ve que la mujer esté encerrada en un prostíbulo o en una cocina, en un convento o en un manicomio… porque también hay putos y cocineros, hay frailes y locos… pero curiosamente, la unión del sexo femenino con esas profesiones les hace tomar un sesgo tremendamente demoledor… no se matan, por ejemplo, ni tantos prostitutos ni tantos amos de casa!!!

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