Y es que, además de desconfiar, hay que…

… aprender a decir ¡BASTA!

Porque la desconfianza es una capacidad que vamos adquiriendo poco a poco, con las malas experiencias. Pero la capacidad de rebelarse viene ya marcada en el ADN, siendo algo que va a resultar esencial, cuando lleguemos a nuestra adolescencia.

Entonces hablaremos de la capacidad de regeneración que poseen las crías humanas. Esa otra marca genética, que porta cualquier cría humana en su ADN, la de regenerar la sociedad adulta (dominante).

Es la capacidad de provocar los cambios necesarios, para hacer que la sociedad adulta, que se ha ido desviando de una evolución natural y libre, vuelva a un camino más democrático.

Aunque ellas no lo sepan, esa característica va escrita en su ADN y tienen una etapa , llamada adolescencia, para aprender a manejar esa capacidad. De forma que madure libremente y sirva, realmente, para deshacer tanto entuerto, como el Quijote. Tanto mecanismo de opresión como se ha ido inventando la sociedad adulta, a la que llamamos dominante. Ya que, en el planeta, puede haber varios tipos de sociedad adulta, especialmente en su fase tribal, pero será siempre una de ellas la que realmente controle el poder establecido a nivel de la organización terrestre global.

Porque esa etapa de maduración, es la hora de que la cría humana aprenda a defenderse de los adultos que la maltratan.

Comentarios

Una respuesta a «Y es que, además de desconfiar, hay que…»

  1. Avatar de xaqun

    Eses anuncios que nos meten por el medio, tienen algo que ver con el proceso de injerto o infección fúngica, que sirve para introducir el adn social en nuestra mente. En este caso negativo.

    Podría ser objeto de estudio para una ciencia llamada SOCIOGENÉTICA, que es la encargada de analizar esos elementos, aquí llamados SOCIOGENES, que son la base del entramado mental al que llamamos adn social. Ni más menos que los parientes «artificiales» del gen típico, de ese que le va dando forma (y objetivos) al ADN, y que, una vez «injertados», van intentando suplantar a los genes naturales.

    Ese tipo de genes (naturales), que llevan escrito precisamente la palabra BASTA. Y que maduran al completo en la adolescencia, siempre que se le dejen madurar y no se les cambie por los genes artificiales

    Me gusta

¡Anímate!