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  • Porque seamos serios… ¿Tú te VES?

    Y, sobre todo, ¿puedes VER al otro?

    La imagen que tiene de sí misma, la protagonista de Disclaimer… que seguro coincide con la que tienen los demás de ella, es de una mujer joven, felizmente casada (y con cuartos), con un hijo pequeño… poco más se le puede pedir a la vida… salvo cierta batalla interior con su otro yo : ese que es más juguetón y le repite, cual pepito grillo (o amigo imaginario adolescente), que la vida hay que vivirla… y que puede estar perdiendo buenas oportunidades para llevar a cabo ese tipo de experiencias, que hacen la vida más excitante.

    El yo principal, el más serio, que trata de mantenerla convencida de que, haciendo la vida que hace, es la mejor forma de vivir la parte de sa vida global, que todo ser humano desea completar.

    Sin darse cuenta que esa vida global, presenta aristas y entradas de la realidad, que son incompatibles por definición.

    Y el comportamiento humano entra en conflicto muy intenso, cuando trata de sortear esas aristas, poniendo pequeños y temporales parches, que derivarán en un cambio de rumbo, en relación con la marcha que se estaba llevando. Un cambio, en la mayor parte de los casos totalmente descontrolado.

  • ¿Nos vemos cómo somos, o cómo nos ven… los OTROS?

    Puede que ahora se empiece uno a dar cuenta, como lector del blog, de por qué el coñazo de diferenciar claramente el mirar del ver… ¿o no? Porque la inteligencia es resolver el dilema que la realidad te plantea : ser uno u otro, en función de las elecciones que vayas tomando a partir de ahora. Pero tal proceso de elección exige saber ver bien esa realidad, que tanto te preocupa descifrar.

    Y tienes que elegir, tanto para ti, como para el otro que te observa. Vas a interactuar con un ser humano, que es una incógnita, como lo eres tú para él. La función de tu inteligencia es resolver esa duda.

    Pero cuidado, la inteligencia no es infalible, necesita mucha ayuda… mucha información antes de tomar ese tipo de decisiones.

    Porque puedes empezar un camino como un seductor, para rematarlo como un seducido. En el fondo será más fácil, si juegas las cartas con mucho mimo, ya que resultará ser una combinación de varias posibilidades. Lo que está claro, como pasa en la adolescencia cuando tienes que elegir, es que ni tu ADN (biológico), ni tu adn social anterior, serán determinantes en lo que te espera. No existe el llamado libre albedrío, pero sí hay una capacidad natural, que puede estar reforzada o anulada por lo social, para elegir el paso que vas a dar. Por muy dificultado que esté.

    Algo cuántico hay en nuestro comportamiento. Y por eso no está totalmente determinado. Interviene mucho el azar, aunque podamos combatir contra él, siempre que nos hayamos preparado!!!

  • Porque a veces el mirar y VER…. te confunde

    Pero que la autopista tenga desviaciones cada x kilómetros, no hace más fácil el que sepamos qué desviación tomar. Porque, en el fondo, se necesita saber los motivos para tamaña decisión.

    Porque no se puede contravenir una norma biológica (natural), sin tener algo claros los motivos para hacerlo. Y, sobre todo, intuir al menos los pasos a dar, para ejercer tal grado de libertad (humana).

    Porque el tener hijos es el menor de los problemas, ya que hay otros caminos para llegar a ellos. Pero tener claro que podemos enamorarnos de una persona del mismo sexo, de forma que tal decisión (porque es una decisión, racional, no un sentimiento, emocional) responda a una necesidad vital. Para así, una vez decidido, evitarás ser infeliz con una orientación sexual normativa, pero que no cubre tu capacidad natural de amar a otro ser humano.

    Porque la naturaleza no dejó escrito en ningún sitio de tu ADN, que si no seguías la norma reproductiva (vía con diferente sexo), estarías condenado a sufrir el fuego del infierno, sea temporalmente o para toda la eternidad.

    La naturaleza escogió la versión humana, una vez mutada (de dónde fuera), para que fuera un ser vivo inteligente y feliz, no para que tuviera que vivir su vida amargado por una elección sexual normativa. Si de algo sabe la madre naturaleza es de la suma importancia que tiene la diversidad , y las excepciones, que ella conlleva.

  • Hasta que aflora y… se hace VISIBLE

    Porque a veces no hay armario que valga, para esconder el amor entre dos seres humanos del mismo sexo. Sean machos o femias. Sean famosas o no lo sean.

    El ADN nos dirige hacia el encuentro de un ser humano de diferente sexo, para cumplir con la normativa biológica de reproducirse.

    Pero poseer una inteligencia racional hace que, esa predisposición natural, pueda ser desechada, en favor de otros caminos diferentes.

    La autopista del buscar pareja de sexo contrario está ahí delante. Pero si existe el libre albedrío, lo que no discutiremos por ahora , es en estos momentos cuando se podrá hacer notar.

    Porque puedes elegir, seguir la autopista, o tomar alguna desviación que te resulte más placentera. Aunque ello te impida, en principio, cumplir con la norma reproductiva. La inteligencia humana está para algo. Debe ser capaz de buscar alternativas posibles.

  • Porque hay cosas que no se ven… a PRIMERA VISTA

    Como siempre decimos, para ver hay que mirar, pero con mucha atención. No llega solo con «dirigir la vista». Hay detalles que no se pueden ver con una mirada superficial.

    Las dos sonrisas de la imagen, por ejemplo, no nos dicen todo lo que hay detrás de esas sonrisaa.

    Muestran, por un lado, la felicidad que los embarga, al estar juntos, pero también oculta que no se atreven a salir del armario. Y se hagan pasar por dos camaradas tomándose algo en un bar.

    El ADN de ambos les marca diciendo que deben ser naturales, francos y mostrar sin problema que se haa emparejado. Tal como que les manda la madre naturaleza, aunque no hayan tenido en cuenta el problema de la reproducción. Pero eso no lo niega la naturaleza, ya que la obligación de reproducirse es solo colectiva, no individual.

    A fin de cuentas, si quieren tener hijos, lo pueden hacer sin que deban ser ellos los fabricantes al 100%. Pueden poner el espermatozoide y luego buscar un óvulo, que alguien les done buenamente (o cobrando). Aunque este asunto del embarazo alquilado lo dejamos por ahora, ya que necesita grandes y complejas reflexiones. El alquiler del cuerpo humano, no entra por ahora en la perspectiva de análisis que estamos haciendo. Solo reflexionamos sobre el emparejamiento por afecto, con/sin fines reproductivos.

  • Incluso cuando NO sabemos.. lo que VEMOS

    Y sí, nos metemos de nuevo en el ajo (del homomirar).

    Mirando al Rock Hudson, tan desencuerado él (tan pijito), no es fácil ver su orientación sexual homo.

    Porque ver los entresijos de su mirada, por ejemplo, cuando la dirige a un hombre o a una mujer… cuando la dirige justo al hombre que desea… eso requiere ver con mucha atención al bueno del Rock.

    Y como siempre decimos requiere una memoria, donde tengamos la información precisa, para saber como es o puede ser la mirada del amor, aunque sea simple atracción sexual.

    No todas las miradas son iguales. Aunque, para ver eso, necesitamos haber ejercitado muy bien nuestra capacidad de observación. Ya ni siquiera es ver, se trata de ver muy a fondo!!!

  • O mirar algo… más SUAVE

    Volvamos de nuevo a que nos guste mirar (y ver) lo que nos ofrece, aunque sea involuntariamente, alguien del mismo sexo. Eso supondrá una conducta muy definida, aunque dada la presión social, en principio puede estar muy bien disimulada.

    Por ejemplo una mirada hacia el culo o el pecho de alguien.

    Si es del sexo contrario parecerá normal, salvo si se trata de unos puritanos, pero si es del mismo sexo puede parecer anormal Y ahora no nos meteremos con ese problema añadido de lo que es normal y lo que no es normal. Aunque vaya saliendo ad hoc a lo largo de las reflexiones. Y en parte ya hemos hablado algo sobre el problema de los prejuicios, que se forman en nuestra mente al ver lo que estamos mirando.

    Qué puede diferenciar la envidia, o la simple curiosidad de Sofia Loren, en la imagen de arriba, con una atracción de contenido más sexual. ¿Puede estar actuando la líbido de la mirona, al ver que los pechos de la Mansfield son bastante sobresalientes? O cualquier otra causa, porque la mirada no parece reflejar mucha atracción.

    ¿Qué parte del ADN de la Sofía, tan italiano él, puede estar interviniendo en esa mirada, que le lleva a ver lo que no sabemos que ve? ¿Y cómo influye el adn social de la italiana, tanto el positivo como el negativo, en esa intervención visual? Quizás valga la pena ojear algunas páginas, dónde se trabaja este asunto.

  • Y por qué miramos… y necesitamos VER?

    Y siempre con el eterno retorno, camuflado de blog…

    Mirar, ver (con atención = observar), recoger información, organizarla adecuadamente en la memoria (MOP), fabricar ideas (cartesianas!!!)usando esa información… en principio en forma de preguntas… pero, para todo ESO, tenemos que aprender a ver.

    Y luego ponerse a elaborar repuestas… o a buscarlas por donde sea!!!

    Para hacerse una idea de quién es el que se piensa a sí mismo, así como ese otro al que pensamos, porque lo necesitamos, esencialmente, para que a su vez nos piense a nosotros. Y al final de ese proceso, más o menos largo, ya podemos estar seguros (casi, nunca absolutamente) de que existimos.

    Y bien venido, ya de paso, al universo de la aproximación. Porque si has construido ideas cartesianas, en vez de creencias religiosas, tendrás que bregar toda tú vida con las medidas aproximadas. Quiere decir esto, que si mides algo que tenga una longitud de 7’5 cm… cálmate, porque alguien puede obtener una medida de 7’50 cm o 7’51 cm… y aún otro puede obtener 7’500 cm o 7’513 cm… y así sucesivamente. Es algo que tiene que ver con el concepto de precisión.¿Entendemos ya lo que quiere decir un universo de aproximaciones sucesivas, siempre unas más precisas que otras (y no confundamos con la exactitud)? Tiene mucho que ver con el límite matemático… y, como no, con los límites humanos (de los que hablaremos mucho, más adelante)!!!

  • ¿Y a qué llamamos… APRENDER?

    Decimos que hay muchas formas de mirar y que no siempre que se mira se ve lo que estamos mirando. Y ahí incide mucho el tipo de adn social, negativo o positivo, que tengamos injertado en nuestra mente.

    Porque el mecanismo que permite percibir en nuestro cerebro lo que estamos mirando, una porción de realidad presente, tiene que grabar en una parte del cerebro esa realidad que estamos mirando, de forma virtual, en lo que se llama una imagen de ella.

    Tal como muestra la imagen de arriba, se trata de un viaje, desde el exterior al interior, vía el ojo (para la visión), de tal manera que se forme una imagen de esa porción de realidad, en nuestra pantalla cerebral AV.

    En nuestro caso, teníamos una mariquita que va en busca de los pulgones que le sirven de comida. Haciendo así su importante papel de limpiadora de insectos perjudiciales para los cultivos. Porque no solo son bonitas, también son útiles para el ser humano. Pero también vemos a la hormiga, que se encarga de ordeñar a los pulgones (son su ganado) y que tratará de defenderlos de su depredadora natural. Eso es lo que podemos ver, si observamos con atención lo que miramos. La gran complejidad de lo que llamamos VIDA.

    Ahora nos queda pensar en como continua ese mecanismo de visión. Al que llamamos en el título de la ilustración : aprehender (asir) ese cacho de realidad. Para que acabe, al final del proceso, en un auténtico aprendizaje. Porque, así, sea útil todo el esfuerzo realizado hasta ahora (mirar, ver con atención, grabar con eficiencia lo visto), organizando esa información que almacenamos en nuestra memoria… porque, ¿de qué vale tenerlo todo muy bien organizado si no vamos a usarlo?

  • Es más fácil aplastar lo que NO se ve…

    Y por ese motivo… y volvemos de nuevo al inicio del blog… es tan importante experimentar la visión, lo más profunda posible. Para vernos y para ver a los demás… aunque sea un simple helecho. Pero no llega con verse, hay que comunicarse… hay que hablarse (como sea).

    Tenemos que observar la realidad, para orientarnos por ella, sabiendo por donde pisamos… y con quién. Lo que requiere tener un lenguaje para comunicarnos los otros. Y caminar con reglas propias, coincidan o no con las normas sociales que tratan de imponernos ya desde la cuna. O del pajar donde nacimos, si no hemos tenido cuna, ni siquiera heredada. Pero todo eso se tiene que hablar.

    Porque las reglas sociales deben permitir nuestra maduración natural y libre. Si no NO VALEN. Deben permitir que se nos vayan fijando los genes sociales positivos, que son los genes biológicos reforzados por su maduración social. Pero las reglas que impiden es maduración natural y libre, que las hay (y muchas), deben ser borradas del mapa que describe el comportamiento social del ecosistema donde vivimos.

    Como tanto repetimos, ese es precisamente el objetivo principal de nuestra etapa adolescente. Ir llenando nuestra mochila mental con las herramientas precisas para llevar acabo la regeneración social.

    Y es por eso que los adultos no tragan a los adolescentes, por mucho que presuman de lo contrario. Los nuevos helechos no son despreciados por sus hermanos adultos… las criaturas humanas sí. Despreciadas y temidas al mismo tiempo.