Etiqueta: poder

  • Incluso si proviene… del LADO OSCURO !!!

    Sí, incluso si la fuente del poder absoluto es el llamado Lado Oscuro de la Fuerza, en su versión de Star War, hay límite que impida la aparición de un contrapoder que lo intente limitar. ¿Qué más oscura que la fuerza, sacada de cualquier lado, que ejercieron un Hitler o un Stalin? En su caso claramente mediante el injerto de un adn social negativo a la mayoría de la población sometida. ¿Si no, para que valían las SS o la KGB?

    Y esa limitación temporal (y de intensidad) se da porque en el producto que la llamada naturaleza (sea lo que eso sea) ha conseguido, a través de millones y millones de años, tiene diversas marcas que lo hacen característico. Una de ellas es la necesidad de evolucionar libremente. La naturaleza no permite que una falta de libertad se pueda dar eternamente.

    La evolución natural no puede frenarse, por mucho que se proponga algún ser vivo (con inteligencia humana o más). Como mucho desviar su camino, provocando grandes males. Sobre todo a alguna especie de ser vivo.

    De alguna forma provocará que se origine un proceso de extinción parcial, que permita reconstruir el ecosistema terrestre, con otro tipo de perspectivas futuras. La extinción de los dinosaurios no estaba programada, pero nada impide que fuera un fenómeno perfectamente NATURAL.

    No hay Palpatine que pueda con la fuerza de la naturaleza. Porque ella controla tanto la luz como la oscuridad. Tiene claro que no debe tomar partido. Sea lo que sea, eso que llamamos naturaleza, es quien tiene la llave del proceso evoluivo. Todo lo demás son apaños humanos, con pocas garantías de futuro real. Y lo que consiga algún tipo posible de IA, nunca podrá superar a ESO que llamamos NATURALEZA. Salvo que seamos simples jugadores de un videojuego alienígena… pero eso, aquí, también nos parece secundario.

  • Aunque todo poder «ilimitado»… tiene su propio LÍMITE

    Y es que la historia del pueblo ruso, ahora con Putin, es muy ilustrativa de como el adn social negativo, puede sobreponerse incluso a grandes revoluciones. Las cuales, desde luego, manejan su propio adn social negativo. Esos adns sociales, que se van produciendo a lo largo del proceso revolucionario. Recordemos al camarada Strelnikov del Dr. Zhivago.

    El periodo de Iván el Terrible no se suele considerar una revolución, porque la llamada izquierda marxista se hizo con ese vocablo y ya no lo ha querido prestar ni de broma. Pero la creación, casi del barro del pueblo ruso, que hizo Iván es un procesos revolucionario global y profundo… creó un pueblo, donde solo había un conglomerado de conciencias más o menos tribales. Y eso venciendo a los señores feudales que, bien ayudados pro la iglesia (otro poder feudal), convivían con un sentido casi prehistórico para gobernar un territorio inmenso. A los señores feudales (boyardos) los sometió… y a la iglesia ortodoxa la puso a comer de su mano.

    Pero también Iván, como Stalin, tuvo un problema… Porque el concepto de límite (matemático) nos obliga a pensar en la imposibilidad de ser alcanzado. Por mucho que nos acerquemos, siempre quedará (aunque sea un infinitésimo)para llegar hasta él. Y por ese motivo el poder absoluto siempre tendrá un límite, aunque sus poseedores y fanáticos seguidores piensen/crean lo contrario. Lo que nunca será fácil de delimitar es precisamente ese final, antes del límite. Viene a ser como el horizonte, inalcanzable aunque sea visible. ¡O lo parezca!

    Porque el problema esencial del poder absoluto, de cualquier dictadura, es que lleva dentro el germen de su final. Puede ser que en principio suponga la toma del poder por otro dictador… pero, de una forma u otra, irá aparecindo el germen de una oposición, que tratará de limitar es poder «ilimitado»… y, en el caso de que no se deje limitar, entonces habrá un derrocamiento.

    Porque el poder absoluto funciona como la podredumbre en la fruta… antes o después, se va propagando el mal por todo el aparato de estado. Aunque no siempre sea para bien… de los oprimidos por esa dictadura. Porque el poder absoluto lleva, como dijimos, la capacidad de tumorizarse durante un tiempo, que parecerá eterno (para los mortales), por dictaduras que engendran otras dictaduras.

  • Y brutalmente… SANGUINARIO

    Porque el poder se hace con la mente del poderoso que lo detenta en modo absoluto… convirtiéndolo en un adicto al poder. Acaba siendo, en cierto modo, una máquina irracional, como los súbditos que él controla mediante su maquinaria social global : el estado. Sea este nazi o soviético. Ellos son piezas básicas de la máquina opresora que conduce el dictador.

    Y sí, tanto Hitler como Stalin son dos buenos ejemplos de dictadores brutales, que se deleitaron masacrando a pueblos enteros, para su mayor gloria. Y, lógicamente, enriquecimiento personal.

    Pero alguna diferencia tienen. Hitler se levantó para glorificar a la raza aria, haciendo una selección de los que no pertenecieran a ese colectivo. Incluso si eran arios pero comunistas, se merecían igual la muerte.

    Pero papá Stalin se levantó en armas, para liberar al proletariado y conseguir una sociedad comunista, donde la justicia social sería algo casi natural. Y por la contra, fue un sanguinario dictador, que impidió siquiera que la Unión Soviética, fuera una sociedad mínimamente libre.

    El avance social inicial, fue derivando hacia una discriminación clara, en función de la discrepancia con el dictador. Hasta conseguir que fuera apareciendo un colectivo muy amplio de fanáticos seguidores, que fueron los que poseyeron los medios de producción estatales. Los soviets revolucionarios fueron mudando en colectivos de dirección (y apropiación) de esos medios de producción. Generando así una nueva clase burguesa (la «soviética», también llamada nomenclatura), mientras el resto del enorme y muy variado pueblo soviético, nunca homogeneizado democráticamente, se las veía para alimentarse de pan y, ya no digamos, de libertad. Porque la libertad, al revés de lo que creía Lenin, sí alimenta, incluso sin el pan, pero pudiendo tomar al menos aire libre.

  • Hasta hacerse un poder… TOTALITARIO

    O sea, que el poder se hace tan intenso, que nadie podrá hablar sin el permiso de quien detenta ese poder.

    Porque detrás de todo poder siempre hay un ser humano. Aunque pueda que de carácter realmente humano tenga muy poco.

    Y da igual pregonar que busca la justicia para todos, o para él solo, lo que realmente busca es engrandecer su poder, como el heroinómano trata de aumentar su dosis diaria de caballo.

    Porque la adicción al poder te impide descabalgar cuando tú quieras. De hecho vas a hacer lo imposible, por muy terrorífico que sea, para impedir que te descabalguen. Matarás a tu madre si es preciso.

    Porque no hay tratamiento posible para desintoxicar a un dictador. Llega un momento que la sumisión de los demás es más importante que la riqueza o el poder de hacer una guerra. Lo único que le puede neutralizar el mono de poder, es ver como se arrastra delante de él todo bicho viviente, sobre todo si presume de pensar y tener conciencia. Porque la única conciencia que puede sobrevivir, al mono totalitario, es la suya. Los demás solo pueden depositar su fe en él.

  • Y cuando la tribu no llega,… el PODER…

    … debe concentrarse. En un núcleo principal que dirige la sociedad adulta dominante (SAD). Y luego debe expandirse muy profundamente, por todo el territorio físico y mental que se quiera conquistar y mantener oprimido.

    Fue el gran invento de Fouché, aunque realmente nació con Iván el Terrible. Comparado con este tipo de aparato estatal, los espías que tenía cualquier César romano eran simples aficionados.

    El espía, en terreno propio o extranjero, se hace indispensable para el poder establecido.

    Y no necesita tanto una buena formación profesional, que la necesita, como un lavado de cerebro tal, que lo haga pieza perfecta de la maquinaria gubernamental (o privada) que lo emplea.

    La conciencia del espía profesional, como en cierto modo la del simple cotilla, proviene de tener injertado un gen social negativo, que ha mudado su empatía y solidaridad hacia el prójimo, capacidades genéticas naturales, en sumisión animal al poder establecido. Por él son capaces de dar su vida, en la consecución de un secreto, que ni saben si es merecedor siquiera de una partícula de su sudor.

  • Porque hasta los AMULETOS… tienen poder

    Los dioses delegan su poder, el que soporta la fe religiosa, en sus sacerdotes, con la máxima autoridad de un papa o de un monarca. Como antes al hechicero de la tribu. Ahora se llaman influencers.

    Pero también le conceden poder a una serie de elementos inertes, que son los amuletos. Ellos contienen la esencia del poder divino.

    Sin ellos el ser humano (con fe extrema) se siente desprotegido. De hecho hasta se viste con ellos, para estar más seguro. ¿Qué es , si no, un tatuaje moderno?

    Y sí, los hay de todo tipo… un anillo de compromiso o de casorio, una bandera llena de colores, o incluso un himno nacional, totalmente inmaterial pero rebosante de espíritu militar.

    Simples genes sociales, positivos dirán algunos, neutros o negativos diremos otros… incluso cuando es la típica pistola que se guarda el usamericano medio en el cajón de una cómoda, por si las moscas. ¿Cuánto gen social insertado y madurando día tras día, no lleva la mente de ese amante de las armas?

  • Pero la justicia sin poder… es IMPOSIBLE

    A veces no se puede ser pacifista. Por ejemplo, si desciendes de los nativos usamericanos. Esa cualidad genética no te deja aprender, o por lo menos te lo pone muy difícil, a respetar al blanoco usamericano que causó la casi extinción de los pueblos nativos. Y por mucho que los nietos no sean responsables de lo que hicieron sus abuelos. Pero bien que disfrutan de todo lo que les robaron, incluidas las vidas, a los pueblos indios de lo que iba a ser los EE.UU de América.

    Porque el pacifismo quiere justicia, pero, para impartir justicia, se necesita tener poder… Y entonces el problema es saber qué tipo de justicia quieres impartir, la de los opresores o la de los oprimidos. El problema es bien sencillo, y viene así planteado desde la noche de los tiempos.

    Lo que sucede es que los poderosos siempre lo han resuelto poniendo en la ecuación las variables de minoría opresora y de justicia PARA ELLOS, añadiendo un poder fuerte y dominante. Usando su ejército y su iglesia, para hacer la explotación humana mucho más efectiva.

    Y así el resultado de tal ecuación siempre será que, esa «justicia» del poder establecido, solo vale para aumentar la explotación, en vez de rebajarla. Sean nativos usamericanos, sean negros traídos de África… o sean habitantes del país, incapaces de entrar en la maquinaria social del poder establecido.

    Y ese es el motivo de que se necesite un contrapoder, de la minoría de oprimidos, para poder restablecer el equilibrio social y rematar con la explotación de la minoría opresora. Así de simple.

  • Y al final, justicia y poder … acaban hermanados

    Porque da igual presumir de tener a un Dios detrás de ti o toda la corporación de Wall Street… la defensa del poder establecido se hace siempre de la misma forma : extender la injusticia, en amplitud y en profundidad.

    Y da igual a quienes persiga el justiciero de turno. Siempre acabarán pagando el pato, los pobres de la Tierra, como bien explica la historia de la humanidad.

    O el cine de Hollywood, que está plagado de todo tipo de justicieros. Los que defienden la justicia del oprimido y los que defienden la «justicia» del opresor.

    Porque esa «justicia» del opresor es la que está íntimamente hermanada con el poder. Se habla de justicia, cuando se tendría que hablar de injusticia.

    Como cuando los poderosos hablan de libertad, pero hablan de SU libertad, no de la de los demás. O sea que volvemos al mismo tipo de suplantación, se le tendría que llamar falta de libertad. O simplemente opresión. Y esa es la «justicia» que reparten los sicarios de cualquier poder establecido. Incluido el poder estalinista, este aún más inhumano por ser tan mentiroso.

  • O, mucho peor, se cree… un JUSTICIERO

    Porque tratar de cambiar la sociedad conjuntamente, aunque sea por parte de una minoría social, no es nada fácil, pero puede ser en esencia algo justo.

    Pero establecer una justicia individual, fuera del control de otros individuos, además de ineficaz, es la mejor forma de caminar al abismo de la autocracia. De nada vale que, al principio del proceso de rebelión, hasta se hiciera un poco de justicia.

    Y sí, eso es hablar de las cruzadas. De todo tipo de cruzada. Individuales e incluso colectivas. Pensemos cuando esa lucha colectiva, básicamente religiosa, está motivada por una minoría poderosa, como la Iglesia Católica, controlando al poder terrenal como si fuera ella misma.

    De hecho el concepto patria, como el de bandera, están inventados para mantener un espíritu belicoso totalmente inhumano. Brutalmente irracional. Pero que mantiene en el poder a gobernantes, que solo buscan su propio beneficio. Normalmente antirracional y antiemocional. Y no son solo las fuerzas armadas. Están incluidas, en este colectivo justiciero, todo tipo banda callejera o mafia organizada, que se rigen por su propio código de «justicia».

    Y no, tampoco hablamos de un Trump o un Netanyahu, o un Putin, por ejemplo. ¡Y menos de un Hitler o un Stalin! Es ironía (por si no se notara).

  • O ser más complejo… alguien que se cree un REVOLUCIONARIO

    Porque en un mundo donde reina la violencia, debido a ser masivo el gen social negativo de la insolidaridad y la lucha por el poder, para oprimir a los demás, no resulta fácil buscar un método NO violento, para cambiar la mala organización social.

    Y ahí tenemos un problema, un gran problema.

    Y, lo peor, no ha aparecido aún el gran matemático revolucionario, que pueda plantear siquiera la ecuación que lo resuelva.

    Solo hay atisbos. Pero todos ellos, incluida la primera gran ecuación, la Revolución Francesa, se han quedado a las puertas de una posible meta.

    Y aún mucho peor, teniendo en cuenta la imposibilidad real de alcanzar una meta, ya que , como buen ejemplo práctico de límite, no puede llegar, por definición, a tener existencia real. Lógicamente, no hablamos de metas parciales, tipo las que existen en las carreras deportivas. Esas sí se pueden conseguir. Porque, no olvidemos que, la única meta final posible, de toda carrera deportiva es la muerte del deportista.