Etiqueta: inteligencia

  • La capacidad humana de… ELEGIR !!!

    Así que dejemos a los filósofos debatir y, sobre todo, a los políticos, marcar reglas de juego sin debate alguno (que lo decidan sus jefes)… aquí nos sigue interesando esa capacidad que nos da la inteligencia… las dos, la racional y la emocional. Porque es un asunto de combinar ambas inteligencias, para sacar la conclusión más positiva posible. Positiva como individuos, pero, sobre todo, como especie humana.

    Dejémonos de gaitas y aprendamos a defendernos del ataque de los adultos , que pretende marcar nuestro destino. Porque no somos clásicos griegos, pero seguimos estando sometidos a una domesticación, a veces encubierta, por parte de los adultos dominantes. Cuando no directamente al maltrato, que nos impide crecer en libertad.

    Algo, crecer libres, que no necesita del libre albedrío para nada, porque es anterior, y es algo imprescindible, para poder tomar decisiones de verdad. Para vivir, como llevamos diciendo desde el principio del blog, de una forma natural y libre. Y por aquí se habla, más largo y tendido, sobre el asunto del posible determinismo natural.

    Porque el hecho de que la naturaleza (sea lo que eso sea) fue sufriendo cambios, debido a la actividad humana, hace que sigamos viviendo en lo que podemos llamar naturaleza (filosóficamente), aunque ya tenga mucha parte artificial, y no estaría mal empezar a llamarle ecosistema naturoartificial.

    Sea como sea , el hecho de abandonar la infancia, para entrar en la etapa adolescente (preadolescencia), es algo demasiado serio, como para dejarlo exclusivamente en manos de unos adultos, que se han demostrado mediocres hasta la saciedad. Y no explicamos el porqué, porque debía ser evidente (guerras, hambrunas, violaciones a porrillo…).

  • Porque el HABLA no son simples sonidos… INARTICULADOS

    Porque esas letras que ponemos en las casillas del crucigrama, para formar las palabras que buscamos, requiere un esfuerzo casi titánico para ser aprehendidas en el periodo de aprendizaje pertinente.

    Luego ya parece más sencillo, pero nunca lo fue.

    Y la inteligencia precisamente es eso. No es la capacidad de hacer chistes o montar frases de exposición pública ante los demás. La inteligencia es la capacidad de recuperar con precisión, los conocimientos que hemos almacenado correctamente (de forma inteligente) en nuestra memoria.

    Si nos fijamos bien, la inteligencia tiene mucho más que ver con la entrada del conocimiento que con su salida.

    ¿De qué nos vale ser inteligentes, para decir lo que queremos decir, si no hemos sido capaces de almacenarlo de forma que su extracción y montaje de sus expresión sea lo más eficiente posible? Nos damos cuenta ahora del completo y profundo significado del concepto comprensión? A que, incluso, hasta les puede sonar mejor la palabra archivo ZIP (comprimido, no comprendido), a los que desprecian las comparaciones del cerebro humano con el cerebro electrónico. O las también famosas redes neuronales. Sin olvidar que están a años luz de distancia, como conglomerados cerebrales.

  • El Poder y la sociogenética… el PERDEDOR

    Parece que ya podemos estar preparados , una vez reflexionado sobre el Poder, para entrar algo más a fondo en el modo de operar que tiene «esto» que llamamos gen social. Bastante parecido, en su forma de actuar, al gen biológico, pero, al mismo tiempo, muy diferente.

    Cojamos un gen biológico esencial como es el de la adaptación.

    Adaptación al medio o, dicho en más concreto, al ecosistema dónde estamos viviendo.

    Porque en un sistema cambiante, por definición natural, no hay forma de sobrevivir, salvo que nos vayamos adaptando a sus posibles, pero impepinables, cambios. Y decimos «por definición», porque la naturaleza, sea lo que eso sea, no tiene posibilidad alguna de controlar los cambios naturales del ecoistema : van en su «adn», ya que se basa en una reorganización constante del caos inicial… y del caos no puede salir más que un orden temporal, aunque dure millones de años.

    Así que tendremos que reflexionar sobre el hecho de que si nos adaptamos bien, ganamos… y si no nos adaptamos bien, perdemos. Lo que nos lleva al adjetivo posibles, que le pusimos a esos cambios… porque supone que necesitamos estar preparados, para esa adaptación que debemos hacer, sí o sí. No nos pueden coger en bragas, esos cambios previsibles o no, como suele pasar aún actualmente. Porque «en bragas» no hay adaptación posible. Solo queda la extinción, parcial o total.

  • O un habitante de… otra GALAXIA

    Y puestos a elucubrar en futuros… o universos paralelos, dónde llevar otra forma de vida… podemos pensar en Yoda, por ejemplo.

    Y decir muy orondos aquello de «Yo, mi futuro, no ver»… al modo anglosajón hollywoodense, tan sufrido cuando hablaban los nativos usamericanos, en las pelis de «indios y vaqueros».

    Da igual que tuviera poderes ocultos, y sea bondadoso, si para nosotros presenta una forma corporal desagradable, aunque sea como nosotros cuatridimensional. Siempre nos parecerá un sapo viejo, porque los prejuicios que tenemos siempre pueden con nosotros.

    Ser inteligente no es valorado positivamente en esta SAD que padecemos. Porque, en esencia, la inteligencia busca repuestas (después de hacerse las preguntas). Habría que cambiar los baremos sociales, para que pudiera ser una capacidad valorada positivamente en la relación humana.

    La inteligencia, sea humana o artificial, solo se sabe apreciar en cuanto sea un medio para conseguir dinero y poder. Esa sí es una ley de valoración casi natural, de tan arraigada que está. Un adn social negativo tremendamente anclado, en la mente del ser humano mediocre actual.

  • Ser, por ejemplo, una mujer adulta que… solo presume de MENTE

    Ni princesa ni criada, ni mujer fatal o cebo para adultos que perdieron su adolescencia… solo ser alguien que piensa, por tener un cerebro, y que lo sea/use independientemente de la largura del cromosoma diferenciador.

    Y que, si bien no le dejan probar fácilmente su capacidad humana, es capaz de preservar en esencia sus identidad y sus visibilidad. Hacerse alguien al que necesiten, para que funcionen las cosas de la vida (trabajo doméstico o de oficina), de forma que llegue a ser incluso imprescindible.

    Esa es lo contrario de la mujer florero, aunque su estética pueda ser también potente.

    Es la mujer que no se puede invisibilizar, porque su trabajo no existe si falta ella (casa, oficina, banda callejera…).

    Es alguien donde concuerda su genética natural con el adn social positivo, que fue adquiriendo libremente (no injertado inconscientemente), para acabar siendo un adulto completo, natural y libre. O si se prefiere (hasta aquí llegamos), una adulta completa y libre.

  • En qué rama evolutiva está, por ejemplo…

    … esta influencer???

    Y no estamos hablando de que se volviera simiesca. No, sigue siendo humana. Muy humana. Pero es una versión de homo sapiens tan tan deteriorada, que resulta fácil ponerla al nivel evolutivo de un chimpancé.

    ¿Por qué le mola hacerse un postureo instagrámico, ante el símbolo de la inhumanidad más terrible ( Austchwiz), antes del sionismo actual israelí? ¿Es posible tal nivel de desneuronamiento parcial en un ser humano? Y todo sin estar bajo la tremenda presión de sobrevivir en una trinchera bélica.

    ¿Por qué sus ideas, que va disparando virtualmente por la red segundo a segundo, pueden provocar en tu cerebro ese tipo de infección, que provocan? Al mejor estilo TLOU. Que no solo te parece bien, lo que hace, sino que aprendes a necesitarlo tanto, como si fuera una droga sintética, tipo crack.

    ¿Por qué, representando lo peor del ser humano, su interés por olvidar los malos momentos de la historia y así subirse al carro de un placer constante e infinito (algo imposible, por otro lado) es asumido como propio, por la mayoría de sus videntes?

    ¿Por qué somos adictos a la mierda, no siendo moscas? O a las malas compañías, sean reales o virtuales. Sobre todo cuando se nos dotó de una inteligencia, que fabrica los filtros mentales que nos pueden vacunar contra su mala influencia.

  • Y sobre todo puedes ver lo que…

    … OTROS quieren que veas.

    Porque la realidad puede ser muy dura. No ya granítica, sino metálica. De auténtico titanio reforzado. Y, lo peor, nos sentimos incapaces de traspasarla.

    Pero se agrava, para nuestra desgracia, porque esa tremenda dureza no depende de nosotros.

    Depende fundamentalmente de lo que podemos llamar «los otros». Y no solo los antepasados. También los demás seres humanos que conviven cerca o lejos de nosotros. Actualmente con la internet, podemos decir en cualquier recuncho del planeta. E incluso en algún recuncho de alguna pequeña estación espacial. Aunque va mucho más allá, porque si alguna vez tuvo sentido usar el concepto espaciotiempo es ahora : los otros no solo están a posibles años luz de esta Tierra que pisamos, también están a millones de años en la historia del cosmos. Fue/es el material viviente, que en algún momento tuvo/tiene algo que ver, con este universo que conocemos ahora (bien poquito!!!). Y puede que en alguno desconocido. Seamos abiertos de mente, porque cuánto más abiertos, quiere decir que podrá ser (esa mente) ocupada por más de los que podíamos pensar en un principio… y, además, que así seremos capaces de organizar su existencia dentro de un solo cerebro. ¡La evolución puede con todo!

    Y todos ELLOS nos van a «ayudar» para ver la realidad. Pocas veces conseguiremos que su influencia sea mínima. Porque esa capacidad, de minimizar la influencia externa negativa, también será materia de aprendizaje. Como evitar la intromisión de los otros en nuestras propias visiones de la realidad. Incluso si esa realidad es solo aparente.

    Hasta ahora sabíamos que no estábamos solos. Ahora toca presentarnos a esa pandilla de entrometidos, que son los demás seres humanos con los que interactuamos. Si están fuera de nuestro cerebro, con mucho mucho cuidado. Y si están dentro, con mucho más cuidado aún. Ah, y entramos en la era de interactuar, incluso, con algo parecido a una Inteligencia Artifical!!!

  • En cierto modo, es como buscar una hoja…

    … en un castañar otoñal.

    Porque todas las hojas son casi iguales pero, al mismo tiempo, muy diversas. Sí, tienen algo de «cuánticas». Tal como le pasaba a las espinas del cactus, iguales pero diferentes. Son muy variadas. Y sin saber siquiera la probabilidad de encontrar una determinada. Como un electrón en una nube de carga atómica.

    Queremos ver una de ellas, pero resulta una tarea imposible, sobre todo si no sabemos muy bien «lo que buscamos». Por mucho que miremos el suelo, nada positivo nos dirá, si no somos capaces de hacer intervenir diversos filtros mentales. Como se dice en otros momentos ,»hacer actuar a los diversos departamentos operativos, que conforman nuestro cerebro». Sin olvidar, como dijimos ayer, que debemos evitar que otras capacidades humanas genéticas, como la inteligencia emocional, nos pueda desviar de nuestra atención. Necesitamos cierta emoción para buscar lo que queremos ver, pero sin que nos impida usar los filtros de visión pertinentes.

    Toda referencia que nos de la ROM/MOR es poca, para cuando queremos atisbar algo concreto. Y por eso, aprender desde crías resulta imprescindible. Nada de lo que nos pasa, bueno o malo, debe ser usado sin sacar alguna buena consecuencia.

    Y cuando tenemos memoria, incluso si es temporal (tipo RAM/MONR), debemos aprender a usarla con eficiencia. Nada de memorizar mecánicamente algo que se va a desprender de nuestra menta, tan pronto como nos relajemos un poco.

    Eso es lo que pasa cuando chapamos para un examen, que, una vez realizado, se convierte en un suelo como el de la imagen : imposible de encontrar en él nada significativo. Todo estará formando un caos de datos inconexos. Y a algunos, con el estrés, se le ensuela la memoria antes del examen.

  • Aunque los filetes sean ,a veces,…

    … «mujeres» robot muy apasionadas.

    Y que resultan apasionantes… porque están programadas para aprender del ser humano a percibir sus emociones. Aunque, como dijimos ayer, no hay posibilidad, por ahora, más que de simular las emociones (como el filete de Matrix). Y ,como decimos muchas veces, hay muy pocos seres humanos que puedan valer como modelos de aprendizaje. Dado que estamos en una época que odia las emociones. Pero las llamadas IA necesitan imperiosamente aprender de nosotros. Aunque observando a Joi o a Demerzel (en la serie) parecen llevarnos la delantera.

    E incluso puede pasar que una IA muy buena consiga, en teoría, repetir esas emociones, incluso algo mejoradas. Ya que puede borrarse, en un aplicación actualizada, los tics mal aprendidos por los humanos que, en muchos casos, desvirtúan el carácter afectivo de la pasión, haciendo que se disfrace de «otra cosa». Por ejemplo mera pasión sexual, es decir, una forma de gimnasia sexual.

    Es decir, que una IA muy mejorada, le quitaría esa pátina de falso afecto, que suelen cubrir las emociones humanas, en su relación diaria con los demás humanos. Incluso con animales o seres inertes. Que parecen amar al otro, pero solo se saben amar a ellos mismos. O hacer que ,de nuevo, un ser humano se pueda emocionar al contemplar un simple paisaje, porque un robot ya lo ha hecho.

    Una IA podría mejorarnos incluso, haciendo que disminuya nuestra gran capacidad de disimulo. Esa que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra etapa madurativa, siguiendo las normas sociales que nos marca la SAD (sociedad adulta dominante).

    Pero, ¿cómo aprender positivamente de una versión mediocre de homo sapiens? Ellas, las Joi o las Demerzel no pueden aprender de nosotros, somos malos maestros. Que se lo pregunten a nuestras crías, a las que teóricamente tutelamos y enseñamos. ¡Y nunca mejoraremos si las tememos, tanto a las crías como a las IAs!