Etiqueta: disimulo

  • Que tiene efectos parecidos… al gen biológico

    Intentaremos no liarnos. No es hora de genética. Pero pensemos en el arte del disimulo, que tan bien se les daba a los venecianos de siglos atrás. ¡Y a otros muchos, no venecianos y totalmente actuales!

    Uno puede salir de casa vestido «como siempre». De feliz o aburrido oficinista. De avispado y lúcido mangante de guante blanco… Y luego en los carnavales vestirse de otra cosa totalmente diferente : el siervo de la plebe o el Conde de No Se Qué, mangante oficial del Reino…

    O de simple y lúdico pirata del Caribe (o del Mediterráneo).

    En fin, que el genotipo es lo que somos normalmente, sin interferencias externas (químicas, radiológicas…). El fenotipo es nuestro disfraz. O podíamos decir al revés. Depende de lo que consideremos más negativo : «simele oficinista» o «magnate multimillonario»… pero vemos que hay dos formas de exponer «lo que somos» al público : la que se ve y la que está «por dentro». Son dos gene sociales diferentes. Nosotros, o los que nos manipulan (SAD) , escogen nuestro disfraz.

    En la naturaleza (sea lo que eso sea), se escoge el gen menos negativo, para ese fenotipo. Porque es imposible que dos genes sean exactamente idénticos. Le costó miles de millones de años, pero aprendió a seleccionar, de tal forma que puede evitar que el disfraz «principal» sea el más negativo de loss dos posibles, para el ser humano. Por ejemplo «tener hemofilia/no tener hemofilia»… Y por eso, precisamente, se sacó de la manga la reproducción sexual : cada gameto, materno y paterno, trae un gen diferente. Su combinación lineal se hará siempre en beneficio del ser humano.

  • Incluso, si eres una adolescente espabilada…

    … puedes hacer de Lolita.

    El no va más de las etiquetas sociales, esas que la sociedad adulta dominante (SAD) se ha inventado, para atacar a las adolescentes. Para hacerles creer que las ayudan a ser libres. Este del lolitismo, en concreto, es de los mejores genes sociales que la mente del macho ha descubierto, para normalizar la violación de una cría humana del sexo femenino.

    Algo que no parece recoger el libro, Lolita del Nabokov, pero que su versión hollywoodesca (como no!) convirtió en un gen ya imposible de neutralizar.

    Algo que se vio favorecido por un cierto adelanto en la maduración sexual de las crías humanas terrestres. Lo que no tendría que ser decisivo, si no fuera por el carácter fuertemente patriarcal de la sociedad del siglo XX. Que, además, sigue lastrada fuertemente por su adoración , en parte clandestina, de la sexualidad grecorromana.

    A partir de ahora, «A falta de amazonas, los indefensos adultos machos del planeta, iban a ser devorados, con grato placer, por auténticas pirañas sexuales, que andaban entre los 13 y 15 añitos.» Hollywood dixit.

    El machismo desaforado atacando de nuevo. Y favoreciendo, como no, que las preadolescentes, se tiraran de cabeza a la piscina del lolitismo, creyendo que esa agua las libraría. Aunque, para ser precisos, hay que hablar de que fueron empujadas. Los genes sociales nunca son adquiridos de forma natural y libre. Siempre están detrás los adultos injertadores.

  • Y no, no llega con…

    … parecer libre.

    La apariencias engañan. Y por más que lo repitamos, seguiremos creyendo que mirar y ver es lo mismo. O que no necesitamos poner atención, cuidar nuestras emociones y, sobre todo, pensar (mucho) en que parece ser lo que estamos viendo.

    Porque no hay que ser Segismundo (La vida es sueño), para confundir la realidad con la ficción, o con los propios sueños. Y mucho peor, si son los sueños de los demás. Especialmente de los opresores, no de los oprimidos.

    También lo decía otro genio (Goya), al denunciar que el sueño de la razón produce monstruos. Cuando la razón duerme, entonces los malos sueños se pueden apoderar de nosotros. Y la adicción actual por el tatuaje puede reproducir un mundo tan disfrazado, que resulta imposible dejar el carnaval veneciano, una vez iniciado.

    Y sí, despotrico contra el exceso de tatuajes corporales, porque en una civilización tribal tenían mucho más sentido que en una civilización neotribal, como la actual, pero que no quiere reconocer su profundo tribalismo.

    Como dijimos con los ácratas de salón (o de sótano barriobajero), no llega con decirse liberado, para ser un auténtico Espartaco. La liberación real cuesta tanto, que suele acabar antes con la vida del que lucha por ella. Como le pasó a él. También ahí se nota nuestra insana mediocridad, como seres humanos. Porque, antes de morir libres, preferimos vivir con un poquito de libertad. ¡Y eso no viene escrito en nuestro ADN!

  • La realidad es como el cine…

    … o es el cine como la realidad.

    Pero dejemos la estructura de la materia para otro momento. Porque en ese territorio no llegan los ojos del ser humano, y se necesitan mucho esfuerzo neuronal para solo acercarse un poco a «ver algo que es posible». Incluso un instrumental muy complejo (y caro).

    Volvamos a nuestro ecosistema visible, lo que se suele llamar el entorno próximo. Donde vivimos.

    En la imagen intentamos resumir el problema de los «planos de visión». Usando un cacho de realidad macroscópica, llamada playa de Benidorm.

    Un primer plano. Un plano medio, o más bien, varios. Y finalmente un plano de fondo.

    Si tenemos buena vista (ya hablaremos de «ver» con otros sentidos), toca esforzarse por observar lo que se pueda observar en cada uno de los planos. Tanto lo que sea real, como aquello que nos parece real, aunque pueda ser solo una engañosa apariencia. Algo así com acercarse a una persona, para intentar ver todas las capas (Shrek) que la forman.

  • ¿Sobre todo cuando la realidad…

    … se nos muestra muy escondida?

    O, lo que es casi peor, totalmente disfrazada. Todo es materia. O energía, como veremos más adelante. Cómo podemos hacer para observarla, sobre todo «por dentro» (tras los sucesivos muros filtradores o planos de visión). Porque existe un mundo macroscópico, pero también uno microscópico. Y eso hasta nos hace dudar de la llamada realidad.

    Si es que existe.

    Si la queremos ver.

    Si estamos dispuestos a pensarla (para que exista) y a meter nuestra mente en su interior.

    Y a pensar para que puede valer, tamaño esfuerzo mental, por nuestra parte.

  • De hecho somos casi ciegos…

    … para ver algo vital : la energía.

    Resulta muy difícil ver algo material, si, como decíamos ayer, no tenemos archivadas una serie de imágenes (ROM/MOR), que nos sirven para darle contenido expresivo a lo que estamos viendo. O dicho más correctamente, a lo que estamos mirando, para intentar ver algo de lo que eso puede ser. Porque, por ejemplo, si es microscópico necesitaremos una lente (filtro especial?), que nos permita ver algo de esas dimensiones tan tan pequeñas.

    Así nos pasó con la cruz de ayer. O puede pasar con el conglomerado de barras de luz que aparecen en esta imagen. Que son de una exposición sobre el uso de la tecnología lumínica , para expresar sensaciones y emociones a partir de su observación «en vivo». Pero que nos vale como claro ejemplo de ver lo que es muy difícil ver. Hacer estático, en este caso, algo que es básicamente dinámico.

    Algo que, como bien dice la frase de la imagen, nos lleva a un punto de vista realmente muy difícil : intentar observar la energía. Algo que no se deja observar directamente, pero sí que se disfraza en múltiples formas de exponerse en público. En este caso con luces fluorescentes, que incluso parecen tener vida propia. Porque están variando constantemente, entre la posición de encendido y apagado. Podemos decir que tiene «como una vida/dinámica temporal».

    Eso, en cierto modo es lo que significa vital : que está en perpetuo movimiento, como la materia viva, que, solo para, cuando se ha transformado en materia muerta.

    Y la materia se hace viva, cuando tiene dentro una forma de hacer energía. Es como el barro bíblico, que necesitó ser insuflado por Yahvé (dicen), para convertirse en Adán.

  • Un ejemplo de muro filtrante…

    … que no lo parece.

    Podemos llamarlo muro intelectual, y puede ser muy filtrable o totalmente opaco. Porque el intelecto sirve para aprender cosas, que son muy necesarias para madurar. Y, por tanto, para sobrevivir. Para adaptarse positivamente al ecosistema donde te ha tocado vivir. Y, por eso, es esencial para interpretar los filtros ajenos, que te pongan delante.

    Porque, ese tipo de filtros (libros), los pueden usar (los adultos), para intentar frenar tu avance madurativo y que acabes así, como la típica pieza de engranaje en la maquinaria social establecida. Realmente más que un filtro, en ese caso (no te deja pasar), se trata de un muro de contención. Solo te dejará pasar cuando te haya convertido en una pieza eficaz para el engranaje social.

    Desde la escuela infantil, los muros/filtros intelectuales tiene una función clara de barrera. Solo los privilegiados deben atravesarlos, para pasar a formar parte de las promociones de crías humanas que, en vez de regenerar, van a ser los nuevos pilares de la reforzada SAD.

    Se puede decir que los muros «librescos», sobre todo si son libros que se deben estudiar como autoridades supremas del saber. Tipo el clásico Talmud judío. O, en su tiempo, la Biblia Cristiana.

    En el fondo tales muros son los muros/filtros trumpistas de una cárcel virtual, que impide desarrollar un vida natural y libre, como le corresponde a todo ser humano. Y más en su versión moderna de homo sapiens.

  • Eses humanos que tanto gustan de…

    … mirar (y ver), sin ser vistos!

    Gustan de no dejarse ver. Porque no todos los que se tapan, lo hacen para matar a la gente. Es más habitual, hacerlo por timidez o por vicio. Y, sobre todo, por espiar la forma de hacer más daño al consabido prójimo. Lo que podríamos llamar el arte del fisgoneo. Es como retorcer el disimulo, para usarlo en contra de «los vecinos». Si el Disimulo es una forma de arte, podemos decir que el arte del Tapado es una forma de antidisimulo.

    Porque dismular la timidez es una forma de engaño, por muy razonable que le parezca al que la tiene. Pero es un tipo de engaño muy leve, casi natural, ya que puede corresponder a una cierta debilidad, en la capacidad genética de defenderse : en vez de «echado para adelante», se trata de ser un poco «echado para atrás».

    Pero luego ya está el ejemplar de humano (tímido o no) que practica el voyeurismo, incluso hasta el acoso. Cuando el placer más intenso no lo da el ver a una mujer, por ejemplo, tanto como el ver que ella ve que la estás viendo.

    En este caso ya se trata más bien de un caso de sadismo, pues el sufrimiento ajeno es lo que a ti te proporciona placer. Aunque sea solo mirando lo que ves.

    Porque el famoso marqués se explayó mucho en el sadismo exacerbado, pero el pequeño mal, que realmente destroza la convivencia humana, es el sadismo de baja escala. El que se puede disfrazar como una simple manía de observar lo prohibido. El que supone un acoso en modo suave, pero prolongado, que le va quitando intimidad, poco a poco, a la persona observada. Hecho en la infancia, por ejemplo, o en la preadolescencia, puede despersonalizar, parcial o totalmente a una cría humana. Convertirla en un futuro objeto de uso para mirones.

  • Este Disimulo incluso lo puede practicar…

    … un clon humano llamado replicante.

    Porque si les damos a los robots la posibilidad de pensar por si mismos, ¿por qué no van a aprender que necesitan disimular, para su propia supervivencia?

    Viene a ser como el humano esclavista, que considera a su esclavo como un animal sin alma, es decir no pensante. Cuando sabemos que eso, precisamente, viene en todo ADN humano. La capacidad de pensar es el regalo que nos ha hecho la naturaleza (sea lo que eso sea) a nosotros, los humanos.

    Y al humano le gusta pensar que sus robots estarán siempre desprovistos de esa capacidad. Como si no pudiera hacer lo mismo que el ser humano, que va evolucionando. Podría pasar igual con el robot. Llegado a una masa crítica «cerebral», aunque sea artificial, podría el robot adquirir la suficiente autonomía, como para ponerse a «pensar por si mismo». Aunque en principio no alcance la complejidad reflexiva de un ser humano.

    Se llama evolución.

    Y es algo que se tiene que ver, aunque no se quiera mirar. Porque pasar va a pasar.

  • Y , además, no se necesita ser Picasso…

    … para verte «en abstracto»(y en una pasarela de moda)!!!

    Porque el ser humano, por el simple hecho de tener inteligencia e imaginación, puede llegar a ver cosas que otros nunca vieran. Como bien decía el Roy Batti en su célebre monólogo de Blade Runner.

    ¿Quién quiere vestir, por ejemplo, de tal forma como la imagen ilustra?

    El cubismo se basa en demostrar que hay varios puntos de vista, para ver y mostrar la cara de una mujer. Y la llamada moda, ahora fashion, no se cansa de demostrar que el punto de vista cubista se puede desarrollar perfectamente en 3D y sin usar una impresora. Entre otras cosas, porque ya salimos impresos del útero materno, para ser figurativos o abstractos. E incluso, como veremos, analógicos o visuales. Hoy en día, casi todo es posible.

    La naturaleza (sea lo que eso sea) debe estar «contenta» al ver como su mejor obra (por ahora) se luce como se luce, de pasarela en pasarela. De parlamento en parlamento y, como no, de gobierno en gobierno, sea este político o empresarial.

    Somos un elemento de esa naturaleza (sea lo que eso sea), básicamente bizarro. O como decimos por aquí, una mediocre versión actual del homo sapiens.