Porque si algo tiene un fuerte estereotipo ya montado, es la figura femenina. Sobre todo desde que triunfó el modelo griego de mujer. La Venus de Milo, incluso sin brazos.
Porque los brazos, como el cerebro no se valoró nunca como una parte del cuerpo femenino, que se debiera tener mucho en cuenta. De hecho la propia idea tan estática del cuerpo femenino le hizo entender malamente, al macho, algo tan simple y maravilloso como es la maternidad humana.
Y sí todos (y todas) podemos soñar con la maravillosa Scarlett. Pero no todos (ni todas) van buscar la misma meta en su carrera hacia ella.
Unos la pueden respetar, otro simplemente apropiarse de su cuerpo. Para hacer con ella (su cuerpo) lo que ELLOS (o ellas) quieran hacer. Y entre medias toda la fauna humana, que se acercará a una mujer, con mejores o peores intenciones.
Puede haber un gen social negativo injertado en la mente de nuestra Scarlett (o de cualquiera que se le imite), pero también hay un gen social negativo en la mente de todos los acechadores que se le acerquen.
El gen biológico nos lo da escrito la naturaleza, a partir de una selección exhaustiva de características genéticas (transmisibles biológicamente),que fue haciendo durante millones de años. Los humanos quieren hacer lo mismo en pocos días. E así inventaron primero la genética social y luego la ingeniería genética (biológica).
El gen social nos lo injerta la SAD (sociedad adulta dominante), a lo largo de las etapas de maduración como cría humana. Y no está escrito en un ADN, que a su vez está en el núcleo de las células, no solo las reproductoras, sino que se injerta directamente (como tal gen) en el cerebro del ser humano. No como un chip que se incrusta en modo neuralink, en alguna parte del cerebro. No.
El gen social es un entramado de pensamientos. No es una sucesión de proteínas con información genética como el ADN. Ni un chip que porta un programa que nos quiere hacer pensar. Recordemos lo que son las ideas, según intentamos explicar a partir de las reflexiones previas de un tal Descartes.
Y ese pensamiento (o idea cartesiana), que se generan en nuestra mente , a partir de unas idea originarias muy simples, impregnan diversos circuitos neuronales. Ese circuitado es el entramado vital de nuestra mente, nuestra máquina de pensar. Nuestra CPU personal, muy muy evolucionada. Y lo hacen de tal forma, que pueden ser reelaborados una y otra vez, hasta que se enroscan lo más posible, sobre lo que podemos llamar el entramado original que nos hace pensar, si nada artificial intercede en el proceso… viene a ser como si consiguiera tapar lo escrito en nuestro ADN, haciendo que se lea lo que se ha reescrito sobre el gen biológico, a partir de ese injerto megafructificado, que viene siendo el gen social.
En nuestro ejemplo de la imagen, con un gen biológico que marca solidaridad, se halla cubierto por genes sociales, que mudan a esa hembra adaptable al ecosistema, y muy importante, solidaria con él, en una hembra, princesa o sierva, que va a ser insolidaria con los demás seres humanos. Incluido el ecosistema dónde ellos viven. Eso hace el adn social negativo.
Y así le pasa a nuestra protagonista Tracy , en Trece, una película que muestra la incansable lucha por liberarse de ser una típica preadolescente (treceañera), para acabar siendo una pobre versión de su adorado modelo adolescente. Un modelo que se considera, por su entorno social (sobrevalorado), mucho más madura de lo que realmente es.
Algo muy típico en este tipo de interacciones, entre adolescentes que aprenden y adolescentes que enseñan. A veces incluso, acaba siendo el aprendiz mucho más maduro que el maestro.
Porque todo va a depender de como te vayas haciendo con las herramientas precisas, que te servirán para defenderte en el ecosistema donde tanto interés tienes por entrar.
En esta fase de duro aprendizaje adolescente, es cuando tanto puede influir tu pasado como infante. La adquisición de malos hábitos, que aquí les llamamos genes sociales, serán un lastre importante a la hora de adquirir los nuevos genes sociales adolescentes. Porque, en algunos casos, son un simple refuerzo de los que ya te injertaron en su momento.
Como vimos hace poco, con «Inocencia interrumpida», el refuerzo entre genes sociales es algo habitual, tanto si son genes positivos como negativos.
Con la inserción de imágenes tenemos un problema… y digo «tenemos», sin ser Houston, porque en mi mente habitan dos yos marcados con diferente gen social, en relación con la resistencia (ahora, en chuli, se sule decir resiliencia) al fallo humano… a este extremo llega esto de la sociogenética.
Uno dice que , bueno, no es para tanto, el hecho de que no se pueda ver la imagen completa.
El otro (o la otra, si nos ponemos feministas), dice que, de eso nada, que un fallo como el que se da en la entrada anterior es de juzgado de guardia intelectual.
Además de una clara muestra de endeble profesionalidad expresiva, ya que la imagen es el 50% de la información que estas entradas difunden. Y solo faltaría que, un recorte involuntario de la misma, le hiciera decir lo contrario de lo que decía.
Así que vamos a ir, en este caso, con el gen social más positivo, que, indudablemente, es el de no tener fallos expresivos, demasiado gordos. Que no podemos decir que el otro gen social sea negativo, como en el caso de la anterior entrada, pero es un poco más flojo (en positividad) de lo que consideramos como aceptable.
¿A qué esto va teniendo algo más de pinta, como reflexión sociogenética? Intentamos indagar en las cosas que influyen, para que el comportamiento social de un ser humano, sea el que es y no otro que, en principio, podía perfectamente ser.
¿Qué nos modula nuestro comportamiento social, una vez nacidos y empezamos a navegar por el planeta Tierra?
Hemos llegado a un punto, donde aparece un gen que llamaremos «de refuerzo». Nada raro, si comparamos esa interacción con la de los genes biológicos. Ya que, en la Genética, tenemos el caso de la interacción entre sustancias químicas o las radiaciones de muy baja frecuencia, sobre el ADN humano. Que puede llegar a modificarlo en parte.
Si pasa eso en Genética, ¿por qué no abrir la mente, en este campo de lo que aquí llamamos Sociogenética? Hay agentes que aceleran la velocidad de reproducción de una célula, por ejemplo… ¿por qué un tipo de gen social, no puede reforzar el papel «reproductor» de otro gen social? Porque aquí hablamos de como se reproduce un comportamiento social, no lo olvidemos. Y le seguimos la pista, incluso, a lo largo de varias generaciones. O, al menos, lo intentamos.
Y siempre nos preocupa sobremanera la mala influencia, que un adulto puede ejercer sobre una cría humana. No lo olvidemos.
Un apunte psicoanalítico, para reivindicar el arte y la filosofía del NO.
Se necesita un grado de madurez, que no se puede alcanzar en la infancia. Y para eso está la preadolescencia, la fase previa, que nos debe enseñar a abrir la puerta de la adolescencia, con la suficiente inquietud y pasión por construirnos como adultos.
Y aquí aparece el toque filosófico, pues fue el bueno de Aristóteles el que reflexionó sobre lo que supone el concepto de movimiento. Que no es otra cosa que el simple cambio de ser en potencia a ser en acto.
Es decir, en este caso, pasar de la potencia adulto al acto adulto. De ser en potencia a ser en acto (un adulto). Algo muy complicado y que nada nos asegura que sea un paso seguro.
Porque siempre nos podemos quedar siendo medio adultos. Los hay a montones, esparcidos por el planeta. Si pierdes tu adolescencia, que es lo mismo, como dice el Fromm, que perder tu libertad. Ya nunca serás un adulto completo. ¡Si no aprendes a decir NO, solo te queda ser un conformista!
El no va más de las etiquetas sociales, esas que la sociedad adulta dominante (SAD) se ha inventado, para atacar a las adolescentes. Para hacerles creer que las ayudan a ser libres. Este del lolitismo, en concreto, es de los mejores genes sociales que la mente del macho ha descubierto, para normalizar la violación de una cría humana del sexo femenino.
Algo que no parece recoger el libro, Lolita del Nabokov, pero que su versión hollywoodesca (como no!) convirtió en un gen ya imposible de neutralizar.
Algo que se vio favorecido por un cierto adelanto en la maduración sexual de las crías humanas terrestres. Lo que no tendría que ser decisivo, si no fuera por el carácter fuertemente patriarcal de la sociedad del siglo XX. Que, además, sigue lastrada fuertemente por su adoración , en parte clandestina, de la sexualidad grecorromana.
A partir de ahora, «A falta de amazonas, los indefensos adultos machos del planeta, iban a ser devorados, con grato placer, por auténticas pirañas sexuales, que andaban entre los 13 y 15 añitos.» Hollywood dixit.
El machismo desaforado atacando de nuevo. Y favoreciendo, como no, que las preadolescentes, se tiraran de cabeza a la piscina del lolitismo, creyendo que esa agua las libraría. Aunque, para ser precisos, hay que hablar de que fueron empujadas. Los genes sociales nunca son adquiridos de forma natural y libre. Siempre están detrás los adultos injertadores.
Si no quieres ser princesa (o sierva), o una adulta protestona, puedes adaptarte a un rol social, como es el de mujer que lleva al sector masculino por la calle de la amargura. O eso le hacen creer, para que no se sienta tan engañada, como el resto de las mujeres.
Porque a la mujer fatal se le concede un cierto grado de poder, sobre los hombres, que no es más que un disfraz. Con el que te vistes, al mirarte en el espejo trucado de la SAD.
Pasa como con el disfraz de ama de casa. Te dicen que en tu territorio doméstico mandas tú. Que «ahí» eres libre.¡Vaya mentira!
Empezando porque, si no tienes autonomía económica, siempre dependerás de que te den dinero para hacer de comer. Además de hacer la comida que le gusta al amo de casa. Incluso a los hijos, aunque eso suponga un esfuerzo mucho más grande para ti, si ellos no colaboran. Y luego en la cama, también vas a ser la «ama de la cama». ¡Seguro!
E incluso, si te rebelas un poco, te pueden matar, aduciendo que eres una posesión del amo de casa. El realmente amo de «tu» casa. Así que , tal que esclava moderna, puede hacer contigo lo que quiera. Incluso matarte. Pero eso sí, si quieres jugar a mujer fatal, puede que te regalen un horario al día, para que los hombres babeen a tus pies. ¡Pura representación social!
Y por eso Aira Stark no se deja avasallar, ya desde muy pequeña. Lucha como los hombres, y más importante aún : tiene sus propias opiniones.
Desde niña trata de saber hacer las cosas que hace un macho. Nada de «juegos de niñas».
Porque va aprendiendo poco a poco, que por el hecho de ser mujer lo tiene muy crudo para llegar a ocupar un trono real. Sea el que sea. Porque ese tipo de juegos no es para «ellas». De hecho hasta jugar a las cocinas o hacer el amor en la cama, puede ser algo que no se le permite hacer salvo que el macho lo decida.
Y por eso mismo, va construyendo sus herramientas. Ya en la infancia. Y luego en su atribulada adolescencia. No va a cejar en aprender con su pequeña espada, porque ve que es la que decide el diálogo entre los adultos (machos).
Y no solo con las armas materiales. Va armando su mente, para poder negarse a pasar por el aro, cuando, sierva o reina, deba obedecer a un amo macho. Hasta estando ciega aprende con pasión, como interpretar las señales del exterior que entran en su mente. Sabe que necesita tener las herramientas adecuadas. Por ejemplo filtros mentales propios. Y simplemente para sobrevivir.
Sea en Juego de Tronos o en la vida cotidiana, de cualquier zona urbana o rural. Sea en un castillo medieval, como Arya Stark, o en un barrio periférico y conflictivo, de cualquier gran ciudad moderna.
Siendo adolescente siempre siempre toca decir NO. Sobre todo si el adulto, dominante o no, no logra convencerte de que su norma previamente establecida es la más lógica, natural y libre.
Si no te convence, tendrá ese adulto que negociar contigo una nueva norma que sea del agrado de todos. O que, al menos, la puedan asumir una mayoría significativa de las crías humanas y adultos, que forman ese ecosistema social.
Y si no es así, entonces hay que seguir diciendo NO. Porque eso es lo que te manda hacer tu gen biológico, que se encarga de llevarte a ser un ser humano empático y solidario. Capaz de regenerar todo aquello que se dé en la sociedad adulta dominante (SAD), y que represente una degradación de las normas sociales establecidas en un principio.
O, muy importante, si se debe considerar que la costumbre y tradición, que prima en esa SAD, se han quedado obsoletas. Incluso son inhumanas. Por ejemplo si no permiten restablecer el equilibrio energético y de libertades que había en el principio de la Humanidad. Sobre todo evitando que las guerras y matanzas indiscriminadas sean el único camino que tiene el planeta, para restablecer ese equilibrio perdido, que decimos : un equilibrio natural y social, energético y de libertades. Que son las características que debe tener ese equilibrio, para ser precisamente humano.