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  • Y descubrimos las MENTIRAS de mamá…

    Y una de las razones principales de que los adolescentes se rebelen, es que llegó el momento en que ya tienen capacidad para afrontar lo que le oyen a sus padres y compararlo con la realidad que ellos empiezan a comprender (o lo intentan)… Y, claro, no les salen las cuentas… sus padres mienten casi tanto como respiran (muchos)… y los que dicen las cosas a medias, para el adolescente, es como si mintieran… no están aún preparados para comprender el difícil papel de ser tutores de una cría humana.

    Eso también pasa con los padres humanos… y duele más que mucho!!!

    Pero la cuestión es que , donde había montado un muro de confianza, se va resquebrajando, y puede llegar a desaparecer… o, lo que es mucho peor, puede montarse en su lugar, otro muro, que impida toda comunicación natural y libre.

    Y lo malo de las mentiras de la familia, es que van a poner en total cuarentena cualquier información que pretenda darle un adulto a esa cría humana desconfiada.

    Con el consiguiente problema de que abrirá más los oídos y los ojos a lo que le digan sus iguales, por muy mala intención que pongan en ello… siempre le parecerá más atractivo que lo dicho por un adulto. Y ya sabemos donde bebe la mayoría de los adolescentes, una vez que empiezan a rebelarse… y no miran por donde navegan.

  • Nos enseñan “igualmente”…

    Imaginémonos sentados en un banco de la universidad… no se notará mucho que el profesor sea un ser humano o un robot… realmente dada la mediocridad humana del profesorado medio universitario, puede que fuera mucho mejor (con robots bien programados, eso sí). La interacción profe-alumnado es muy compleja, por muy simplón que sea el profesor o profesora.

    Pero estamos sentados, con dos o tres añitos, o 5 o 6, y delante tenemos a un humano o un robot. Aquí no estamos a días luz de diferencia, como en la fase anterior, aquí son ya meses, o incluso años.

    El abismo entre ser educado por un humano, incluso si es mediocre, a ser educado por un robot es inmenso. Simplemente porque el humano nos puede enseñar malamente los saberes que nos quiere trasmitir. Pero lo que aprendemos al interactuar con un humano mediocre, es una enseñanza que nos vendrá de perlas, cuando tengamos que interactuar con otros adultos similares. Permitirá aprender a valorar cuando los adultos sean algo mejores, y así poder avanzar en el aprendizaje.

    Los buenos profes enseñan los caminos que se nos van abriendo y podemos seguir. Los malos profes nos enseñan aquellos malos caminos por dónde no debemos ir. Y dado el mal estado del ecosistema dónde vivimos, no es nada malo saber, con qué piedras nos encontraremos a lo largo de nuestro camino futuro.

    Y una mamá robot solo puede mostrar caminos de perfección (teórica), por los que un humano se ha de perder claramente. Porque, si remata ese camino (robótico), será lo más parecido a un robot, que se pueda conseguir en ese momento histórico.

  • ¿En qué se van a diferenciar estas dos hijas?

    Los fetos paridos “in vitro” por la madre robot, eran casi iguales, ya que se aseguró de eso la madre. ¿Qué pasó, para que dieran dos adultos tan diferentes.

    Después de bastante tiempo sin nombrar al Yo, puede que ya hayamos llegado a un lugar donde ese Yo adquiere de nuevo una gran relevancia. Una gran pregunta : ¿Por qué son diferentes los Yos principales de una hija y de la otra? Pregunta para quién vio y entendió la peli.

    ¿Qué pasó por el camino de una y de la otra? ¿Se puede madurar de distinta forma, en función de como recibes la influencia del ambiente (madre incluída)? ¿Puede ser que el gen social, pueda ser negativo o positivo, en función de cómo lo reciba el ADN del individuo?

    ¿Cuántas variables intervienen en un proceso de maduración cerebral? Porque no estamos hablando de cómo le madura el cuerpo a las hijas de nuestra madre robot, hablamos de cómo le madura el cerebro, es decir su mente…

    ¿Puede ser tan complejo este proceso, que, por mucha parafernalia tecnológica que use mamá robot, el resultado siga siendo impredecible? ¿Qué habrá aprendido la naturaleza (sea lo que eso sea) en su experiencia durante millones y millones de años? ¿Y qué tanto nos falta aún, a nosotros, mediocres mortales, para aprender a respetar esa naturaleza que nos creó y , ya de paso, a quererla un poquito?

  • La tremenda ventaja de ser curioso…

    ¿Y que era lo qué decíamos ayer, sobre la falta de curiosidad? No del feto, ya que él tiene que ser curiosos por obligación biológica, para adaptarse al ambiente… Hablamos de la falta de curiosidad de los padres, de la familia… y de todo ser humano adulto ,que vaya a tener comunicación con el feto… médicos incluidos, claro.

    Y tampoco hablamos ahora del posible e importante paso de escuchar música… hablamos de evitar ruidos excesivos que opacan y, a cambio, sonidos estimulantes. Tanto el feto como el bebé estarán más a gusto si notan que su mamá habla con tranquilidad con su pareja… incluso con un punto de afecto, aunque no requiera articulación de palabras.

    Es evidente que un feto tranquilo, relajado, puede dedicar más tiempo a ir madurando diversas capacidades, que necesitará una vez nacido : un lenguaje (aunque sea de sonidos), un vínculo emocional con la madre, y hasta, por qué no, ir mejorando su sistema inmunitario, aprovechando los aportes nutritivos de la madre.

    Desde luego ya está bien de considerar a la curiosidad como un vicio de ciertos sabios, en vez de tener en cuenta que es una pieza esencial (un biogén), para la adaptación positiva del ser humano.

    ¿Realmente queremos mejorar la vida del feto? Y, ya puestos, ¿qué es eso de llamarle bebé a un feto? Podíamos empezar por ser algo más científicos… ¡o hacernos todos paracientíficos!

  • Algo que no queremos saber de esta etapa tan fundamental…

    Antes de meternos con el guía molecular, sea natural (ADN,) o artificial (adn social), para hacernos un bebé, podemos ver algunas curiosidades sobre la vida en un útero, sean del tipo que sea. Ya que se suele despreciar mucho lo del dicho popular, que no sabemos si es muy popular, de que «el inicio de un proceso es fundamental». Siempre pensamos en el final, sin proteger bien los inicios.

    El feto no ve, total para qué? Pero sí puede oír… al menos a partir de la semana 16. De primero ya escucha el TIC TOC del ccrazón materno.

    Y luego puede empezar ya a sentir ruidos que provengan de fuera del cuerpo materno, a partir de la semana 28… Quedándole aún tiempo ,para aprender a discernir algún tipo de sonido, que le pueda alterar su tranquilidad, o, por el contrario, darle ánimos para sentirse tranquilo.

    Tanto un caso como el otro, le ayudarán para adaptarse mejor, una vez que salga fuera del útero.

    ¿O acaso nos creemos que un feto ya tiene injertadas las ideas típicas de un infante o un adolescente humano, diciéndose eso de que «total para qué (lo voy a aprender)»?.Ya serán bebés, para empezar a vaguear, por ahora no están aún contaminados por el sociogén de la pereza vital. Ese llega cuando mamá no deja que el bebé mueva el culete, ni para posicionarse de otra forma en la cuna. ¿Para qué hacerlo, si lo hace mamá?

  • Pero…¿vemos lo que hay adentro?

    Y no solo hablamos de ver el feto… aunque sea en una ecografía. ¿Sabremos leer toda la información que ese cuerpecito trae consigo?

    Una vez formado el núcleo de su cerebro, ¿qué es lo primero que siente, antes incluso de poder formar un conato de pensamiento?

    Qué tipo de sensaciones hacen surcos en su mente, generando circuitos neuronales, donde almacenar esos datos que le vienen del corazón materno? Prevalece el susto a lo nuevo, sobre la curiosidad que ya su ADN le debe estar indicando, dada la necesidad de adaptarse al ambiente… intentar establecer, por ejemplo, una mínima comunicación con las señales que emite lo que él aún no sabe es su madre.

    No sabe lo que es, pero está muy claro que la naturaleza no gastó millones de años experimentando con el ADN de un ser vivo, para que no le obligue, lo más rápido posible, a descifrar si es algo positivo o negativo, en este caso, ese ruido que le está llegando de su propia madre… y desde muy cerca, aunque no tenga noción de distancia. por ahora… le toca precisamente hacer lo posible por que su cerebro vaya haciéndose operativo… en ello le va su vida futura.

    Así que, simplificando la situación, tenemos un ser vivo que busca desesperadamente entender lo que significan las señales que vienen a través del líquido amniótico… ¿Estará haciendo lo mismo su madre?¿O ella estará abrumada por su situación de preñada?… incluso demasiado abrumada… ¿Quién se puede fiar de un adulto (aunque sea mujer)?

  • Cuando solo vemos la apariencia…

    Como bien decía el Cifra de Matrix, puedes quedarte con la simple apariencia de las cosas… en vez de buscar la compleja realidad de esas mismas cosas. Pero eso no te asegura que sea lo positivo.. vivir autoengañado es una forma muy precaria de vivir. Ahí se equivoca rotundamente… las apariencias son la fuente del engaño permanente. Son una forma de automutilarte, haciendo de tu esencia humana una caricatura, prácticamente virtual.

    Solo la casualidad hace que una apariencia pueda coincidir con la realidad. Pero la SAD es experta, en hacer, de las apariencias, el reino de las mentiras en todas las direcciones y sentidos.

    Nada sabemos lo que sucede en el útero materno, aparte de aproximaciones más o menos medibles. La ecografía no habla de como se siente el feto dentro del útero… y, lo que siente la madre con su feto dentro, es tan invisible, como lo es la mujer en sentido global, dentro de esta sociedad machista.

    A fin de cuentas, la propia sociedad no deja de ser un útero enorme, donde permanecen las mujeres encerradas, sin que puedan nacer en algún momento histórico.

    Y si esperan que las visibilice el macho van muy jodidas… lo cuál no quiere decir, que sea bueno no contar con la ayuda del sector menos machista de la sociedad actual (y futura).

  • ¿Dónde te quieres mirar?

    Porque sí, todos podemos ser un terminator… O todos podemos ser la madrastra de Blancanieves y tener un espejo que nos diga las mentiras que deseamos oír.

    Ese es el caso de “los cifras”. Otra variante peliculera. Se trata de un personaje que todos podemos ser. Sí, todos!!!

    ¿O acaso no podemos ser el típico ser humano, que prefiere vivir en Matrix, para creer que te comes buenos filetes de ternera, y así no vivir la realidad fuera de Matrix, alimentándose con lo que parece ser una comida vomitada?

    Y no solo comer porquería, sino vivir escapando de un lado a otro, para que los agentes de Matrix no te encuentren… en vez de vivir plácidamente una vida de ensueño, en una especie de Paraíso.

    ¿Sabéis? Es más fácil de lo que parece vivir autoengañado. Lo más difícil es verte, cuando te miras en un espejo. Y no hay que estar en ninguna Matrix para ello. Basta con estar en este planeta que estamos llevando a la mierda.

  • Pero… ¡vamos a lo fundamental!

    Primero vamos al cine para indicar el meollo de la cuestión : ¿Qué define nuestro comportamiento, como ser humano (IH)… o (avancemos algo) como cíborg, IA «del futuro»…

    ¿Qué puede diferenciar a un T-800 «bueno» de un T-800 «malo»… en un caso viene del futuro para matar y, en otro caso, viene del mismo futuro, para defender.

    Tenemos el cuerpo/soporte de un cerebro electrónico con IA, llamado T-800, cuya meta es asesinar a Sarah Connors, la madre de Jonh Connors, para que este no pueda nacer… pero, lo que es la ciencia, no la magia, el propio JC (adulto del futuro) le injerta al T-800 un nuevo cerebro que le hace cambiar de idea ; ahora su meta es defender al hijo de SC, ya nacido, para que pueda derrotar a la Skynet del futuro…

    Pero, lo más importante, para nosotros, simples aprendices de sociogenéticos, no es esa parte inicial (la primera peli), sino la segunda parte del proceso, cuando en el presente el joven John, debe enseñar al T-800, para que comprenda como funciona la sociedad terrestre de su momento… Se trata evidentemente de injertar un adn social positivo, para que el cerebro del terminator, piense en positivo humanamente… Porque si tuviera otro enseñante diferente, aquí está la esencia, de proceso de injerto, el adn social del terminator sería negativo…

    Sería el mismo cuerpo, el mismo cerebro, pero funcionando (“pensando”) de forma diferente a como pensaba el joven John Connors… y, en consecuencia, el viejo John Connors, principal enemigo de Skaynet en el futuro… lo que nos lleva al papel tan importante de su madre Sarah, influyendo con sociogenes positivos en la forma de pensar/actuar del joven/adulto John… Ambas cosas totalmente peliculeras, en como sucedió todo, ya que una cosa es intentar influir en una mente ajena y otra , muy diferente, es conseguir cambios reales en su forma de pensar… El ADN y algunas influencias ambientales son un obstáculo que suele impedir las buenas o malas intenciones del adulto injertante…

  • Algún día seremos así…

    O puede que no. Puede que nos hayamos extinguido… O puede que se recuperara algo el uso de la inteligencia… y siguieramos evolucionando hacia un futuro más positivo paar la humanidad (y el planeta).

    Lo cual dudamos mucho, incluso mi Yo más optimista (que alguno tengo, para las horas más bajas).

    Y lo dudamos tanto(todos mis Yos, repito), porque no damos aprendido algo que se lleva dando en este planeta desde que apareció el primer homo sapiens… no queremos ver lo que miramos.

    ¿A qué ya no parece tan tonto hacer hincapié en la enorme diferencia entre mirar y ver.

    Porque todo el que miraba al Has de Alien, el octavo pasajero, juraría (y perjuraría) que era un ser humano como los demás. Igual, incluso, que Ripley, aunque fuera macho y eso no es precisamente un buen aval. Pero claro, ¿quién iba observar el diferente comportamiento de Has y de Ripley,? Y sin tener en cuenta su sexo. ¿Quién se iba a fijar en la forma de comportarse, cara a la misión, de uno y de otro? Eso no se enseña en las escuelas. Eso se lleva en el ADN (biogén curiosidad)… y, luego, se tiene que ir madurando poco a poco (somos humanos).