Etiqueta: adolescencia

  • Incluso, si eres una adolescente espabilada…

    … puedes hacer de Lolita.

    El no va más de las etiquetas sociales, esas que la sociedad adulta dominante (SAD) se ha inventado, para atacar a las adolescentes. Para hacerles creer que las ayudan a ser libres. Este del lolitismo, en concreto, es de los mejores genes sociales que la mente del macho ha descubierto, para normalizar la violación de una cría humana del sexo femenino.

    Algo que no parece recoger el libro, Lolita del Nabokov, pero que su versión hollywoodesca (como no!) convirtió en un gen ya imposible de neutralizar.

    Algo que se vio favorecido por un cierto adelanto en la maduración sexual de las crías humanas terrestres. Lo que no tendría que ser decisivo, si no fuera por el carácter fuertemente patriarcal de la sociedad del siglo XX. Que, además, sigue lastrada fuertemente por su adoración , en parte clandestina, de la sexualidad grecorromana.

    A partir de ahora, «A falta de amazonas, los indefensos adultos machos del planeta, iban a ser devorados, con grato placer, por auténticas pirañas sexuales, que andaban entre los 13 y 15 añitos.» Hollywood dixit.

    El machismo desaforado atacando de nuevo. Y favoreciendo, como no, que las preadolescentes, se tiraran de cabeza a la piscina del lolitismo, creyendo que esa agua las libraría. Aunque, para ser precisos, hay que hablar de que fueron empujadas. Los genes sociales nunca son adquiridos de forma natural y libre. Siempre están detrás los adultos injertadores.

  • Porque es en la adolescencia cuando se fabrican…

    … las herramientas de la vida adulta.

    Y por eso Aira Stark no se deja avasallar, ya desde muy pequeña. Lucha como los hombres, y más importante aún : tiene sus propias opiniones.

    Desde niña trata de saber hacer las cosas que hace un macho. Nada de «juegos de niñas».

    Porque va aprendiendo poco a poco, que por el hecho de ser mujer lo tiene muy crudo para llegar a ocupar un trono real. Sea el que sea. Porque ese tipo de juegos no es para «ellas». De hecho hasta jugar a las cocinas o hacer el amor en la cama, puede ser algo que no se le permite hacer salvo que el macho lo decida.

    Y por eso mismo, va construyendo sus herramientas. Ya en la infancia. Y luego en su atribulada adolescencia. No va a cejar en aprender con su pequeña espada, porque ve que es la que decide el diálogo entre los adultos (machos).

    Y no solo con las armas materiales. Va armando su mente, para poder negarse a pasar por el aro, cuando, sierva o reina, deba obedecer a un amo macho. Hasta estando ciega aprende con pasión, como interpretar las señales del exterior que entran en su mente. Sabe que necesita tener las herramientas adecuadas. Por ejemplo filtros mentales propios. Y simplemente para sobrevivir.

  • Y es que, una adolescente, siempre tiene que decir NO…

    … a cualquier tipo de OPRESIÓN.

    Sea en Juego de Tronos o en la vida cotidiana, de cualquier zona urbana o rural. Sea en un castillo medieval, como Arya Stark, o en un barrio periférico y conflictivo, de cualquier gran ciudad moderna.

    Siendo adolescente siempre siempre toca decir NO. Sobre todo si el adulto, dominante o no, no logra convencerte de que su norma previamente establecida es la más lógica, natural y libre.

    Si no te convence, tendrá ese adulto que negociar contigo una nueva norma que sea del agrado de todos. O que, al menos, la puedan asumir una mayoría significativa de las crías humanas y adultos, que forman ese ecosistema social.

    Y si no es así, entonces hay que seguir diciendo NO. Porque eso es lo que te manda hacer tu gen biológico, que se encarga de llevarte a ser un ser humano empático y solidario. Capaz de regenerar todo aquello que se dé en la sociedad adulta dominante (SAD), y que represente una degradación de las normas sociales establecidas en un principio.

    O, muy importante, si se debe considerar que la costumbre y tradición, que prima en esa SAD, se han quedado obsoletas. Incluso son inhumanas. Por ejemplo si no permiten restablecer el equilibrio energético y de libertades que había en el principio de la Humanidad. Sobre todo evitando que las guerras y matanzas indiscriminadas sean el único camino que tiene el planeta, para restablecer ese equilibrio perdido, que decimos : un equilibrio natural y social, energético y de libertades. Que son las características que debe tener ese equilibrio, para ser precisamente humano.

  • O llegar a ser una adolescente británica…

    … que también lo puede tener claro.

    Aunque su ecosistema social no sea tan insufrible como el de Gaza. Ni siquiera de Cisjordania. Pero una adolescente británica de finales del siglo XX, también necesitaba decir NO (a muchas cosas).

    ¿O no?

    En una sociedad dónde sus adultos siguen apegados a una visión victoriana de la organización social, ¿qué puede esperar una cría humana, que pretenda madurar natural y libremente?

    Si en su ADN trae marcas escritas desde sus antecesores prehistóricos, ¿qué tipo de gen social no le será injertado nada más nacer?

    Seguro que no son del tipo que permita fortalecer la necesidad genética de ser solidarios, con otros seres humanos, con otras sociedades diferentes a la británica. Será más fácil que sus gene sigan siendo los que se fueron forjando durante el Imperio Británico. De los que fomentan la insolidaridad y la competencia inhumana. Incluso la opresión y explotación de las colonias. Aunque sea por métodos modernos más sofisticados. Pero que siguen siendo básicamente los que siguen teniendo los animales irracionales, que no es otra cosa que puro instinto de supervivencia. Y eso que, este tipo de animales, son más «racionales» que nosotros, en el uso de este vital instinto.

  • Y puedes entrar en la adolescencia…

    … buscando un PROTECTOR!!!

    Aunque, en el fondo, lo único que hará es controlarte.

    Empezando por el propio padre, biológico o adoptivo. Luego un profe o entrenador de cualquier actividad extraescolar, que tus padres desean que practiques. O el típico amigo, que se arrima demasiado, y normalmente suele acabar en abuso.

    O el primer escarabajo humano, que, recién salido de la novela de Kafka, decide que tu cuerpo es suyo, y, por lo tanto, puede hacer con él lo que le salga de sus pelotas.

    O… Cada lector puede escribir después de los puntos suspensivos, al representante macho que más le repatee. O que más le atraiga, como modelo de conducta humana. Por ejemplo, el cura que se pasa el día hablando de Cristo y luego se «aprovecha» de los niños, que Jesús pidió que estuvieran «cerca».

    Y sí, ya sabemos que exagero mucho. Por eso me encanta poner esas cosas imaginarias que suceden en Afganistán. O en Gaza. O en cualquier favela de Río. O en la casa de un típico burgués neoyorquino. O en un seminario perdido por el territorio español. O en el enésimo chat de una red social, donde te esperan para violarte de la forma que permita esa red social. Si lo que sobran son protectores (¡y algunas protectoras también!).

  • Para que te sientas una Blancanieves…

    … que debe esperar a su príncipe azul!!!

    Y si eres una princesita pobre, también puedes esperar a tu príncipe pobre. O incluso, si te portas muy bien, puede que se enamore de ti un auténtico príncipe azul. ¿Por qué no?

    O, al menos, que te compre.

    Porque a lo largo de la Historia no solo se compraba a las mujeres en la plaza, donde vendían esclavos. También los nobles que detentaban el poder establecido, se intercambiaban a sus hijas, para establecer uniones políticas que mantuvieran el status quo. Eran pura mercancía para conseguir/mantener parcelas de poder.

    Y así se fue manteniendo esa costumbre, ahora ya con los burgueses. Las familias adineradas se unen entre ellas. Como lo hacen las mafias, cuando quieren conservar zonas de «ocupación civilizada».

    Algunas feministas radicales le protestan a la Disney, por mostrar un beso no consentido, casi una violación (?). Pero pasan por alto el hecho claro de que la mujer se vende para una boda o, incluso, como concubina en pleno siglo XXI. Y lo más grave es, que muchas son violadas todos los días, simplemente por el hecho de estar casadas.

  • Y es la sangre menstrual…

    … la que realmente te «pone de largo».

    Es la señal de que ha llegado el momento de decir ese NO, del que hablamos el otro día. Si te ha sido negada una infancia natural y libre, ahora es cuando necesitas que NO te neutralicen tu capacidad genética de regeneración social. Y si tuviste una maduración infantil natural y libre, es el momento de hacer crecer todo lo que se fue abonando en las marcas que trae tu ADN.

    Porque, en caso contrario, los adultos aprovecharán un trastorno natural, para manipularte como si te quisieran hacer un favor. Precisamente, cuando la naturaleza (sea quien sea) te dice que empiezas a ser mujer, aún adolescente, pero ya camino de la última etapa de tu proceso madurativo, como ser humano. Pero entonces es, cuando los adultos dominantes te han preparado un disfraz de cuento de hadas. Para que te consideres una princesa, en vez de una adolescente.

    Y además una princesa que necesitará la protección de un rey, hasta que encuentre a su príncipe salvador. O, más fácil aún (más real), a un padre maltratador o un amante/no amante violador.

    O, como veíamos al hablar de Afganistán, que te consideren maldita, por haber tenido tu primera menstruación. Porque hay culturas, que no dejarán de considerarte pecadora, por el simple hecho de hacerte mujer.

    En el fondo es el clásico castigo del Génesis bíblico, al considerar que Eva merece un castigo por querer saber algo más, de lo que le permite saber Yahvé. Si aún fuera Adán, quién cogió la manzana, puede que lo perdonara (los machos ya se sabe), pero una mujer… ¡imposible!

  • Como adolescente te van a marcar…

    .. con una ETIQUETA.

    Como la ropa de marca, algo más superficial, un simple logo. O una marca artificial, indicando el tipo de ropa, pantalón o chaqueta. Lo que viene a ser una marca de tu función social. O incluso, con la composición de la tela que te conforma, el material químico que lo forma. Explícitando así tus cualidades más internas, como ser humano.

    Eso es una etiqueta. Y eso, en nuestro espacio reflexivo, es un gen social. Un gen que, como el biológico, intentará marcarte el tipo de vida que vas a desarrollar mientras maduras.

    Y hay dos posibilidades : que refuerce lo que viene escrito en tu ADN, entonces son genes sociales positivos, o que , neutralice, intente borrar o reescribir, eso que trae escrito tu ADN. Entonces son genes sociales negativos.

    En un caso formarán tu adn social positivo, mientras que en el otro forman tu adn social negativo.

    Y cada uno de ellos te marcará un futuro muy diferente. Y, dado como suele evolucionar el ser humano, si favorece tu mediocridad, podemos decir que incluso sean futuros antagónicos : ser empático y solidario, o ser antipático e insolidario, por ejemplo.

  • Porque ser adolescente…

    … es algo muy muy importante.

    Es algo de lo que dependerá todo tu comportamiento cuando entres en la etapa adulta.

    Serás un adulto distinto, muy muy diferente, si entras con la adolescencia perdida, aunque sea parcialmente, o la «lleves» contigo a full. Esa mochila bien cargadita de herramientas, que tanto mentamos por aquí.

    No se puede ser un adulto completo, si no te has armado como es debido, cuando tenías que madurar libremente, para recargar tu capacidad de regeneración social. Entre otras.

    Nos estamos repitiendo, con la entrada anterior, pero es que la pérdida de la adolescencia es demasiado importante, como para no agotar la paciencia que aún nos queda, como educador de crías humanas.

    Aquí no vale ser Harry Potter, para hacer dos pases de magia y llegar a adulto, como si no hubiera pasado nada (malo). En la sociedad real, si te pasa algo malo, eso te otorga un trauma tal, que ya nunca dejarás de pagar la factura que la SAD te ha endilgado. En la adolescencia no hay varitas mágicas, por mucho entusiasmo y falta de reflexión que le eches.

  • Porque, si un muro filtro no deja pasar nada, entonces…

    … estamos ante un MURO poco eficiente!!!

    Porque su función de filtrado es fundamental. De ella va a depender que nos convirtamos en piezas esenciales del sistema social dominante, o en meras comparsas, en esa Gran Representación del Mundo, que nos ha tocado actuar. Como bien nos decía el gran Calderón. Y eso pasa, nos guste o no la música, nos guste o no Pink Floyd. Porque, en ese caso, ya tenemos delante un tipo de muro invisible, pero que resulta megaeficiente: una sordera musical de caballo. Más o menos igual, que si nos apasiona el reguetón.

    Porque sí, tenemos delante, o a los lados, si escuchamos/vemos a través de las orejas, un muro lleno de palabras musicales . Y, como no, de silencios, algo muy típico de todo muro que se precie como tal. Ese silencio tan poco material, pero que a veces dice más que las palabras. Sobre todo cuando te invade esa soledad, que te va comiendo poco a poco. Ese silencio no es como el de otro ser humano, que se queda en silencio cuando le preguntas, aunque siga mirando para ti. Es mucho más aterrador.

    Si estás solo y escuchas un disco, puedes penetrar en él o no. Pero está claro que, una canción o pieza musical, se puede hacer tan impenetrable como un muro de piedra o de cemento.

    Porque se necesitan algunas herramientas, para penetrar ciertos muros, que no tienen granito, pero están hechos con muchos vericuetos. Son como laberintos y su cometido es impedir, que sigamos madurando como seres humanos. Y en ese motivo, precisamente, debemos centrarnos en nuestro esforzado trabajo de maduración, durante ese proceso natural que llamamos «ser una cría humana».

    Y si no queremos esforzarnos, durante la infancia y preadolescencia, entonces tenemos y tendremos un problema muy grande. Demasiado grande (y muy importante). Que podemos resumir, en que vamos a dar un paseo por nuestra adolescencia con la mochila prácticamente vacía. Lo que podemos también representar por nuestra famosa frase, cuando dábamos clase, «pérdida de la adolescencia habemus». Que le decíamos a nuestro boquiabierto alumnado. ¡Y no por el latín precisamente!