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  • Llegar a ser una mujer fuerte… y SEGURA de sí misma…

    … como la CC de Érase una vez en el Oeste (Sergio Leone). Capaz de defenderse en un mundo mucho más patriarcal y machista que el actual del siglo XXI. O…¿puede que esto sea una exageración de un optimista jubilado?

    Porque observando a los machos que salen de recintos universitarios, y más si son muy jóvenes, o el papel que juegan las nuevas hornadas de deportistas, entran las dudas de que el patriarcalismo machista esté en cotas más bajas que durante el Imperio Romano, por ejemplo. Puede que exagere, también con esto.

    ¿Y qué podemos sacar de aquí en limpio, una vez hecha la parada científica de las tres entradas anteriores?

    Porque el fenotipo de la protagonista (CC) no tiene desperdicio. No sabemos como es su genotipo, pero no puede ser muy negativo.

    Y, dentro de la película, podemos observar que su fenotipo social no le anda descaminado, ya que se trata de una mujer de armas tomar. Dispuesta a ir sola al Far West, para casarse. Y que, una vez, recién llegada y hecha viuda, es capaz de tomarse su vida muy en serio, defendiendo su entidad personal, hasta llegar a regentar un bar. Bien llenito, además, de machistas convencidos.

  • Ser, por ejemplo, una mujer adulta que… solo presume de MENTE

    Ni princesa ni criada, ni mujer fatal o cebo para adultos que perdieron su adolescencia… solo ser alguien que piensa, por tener un cerebro, y que lo sea/use independientemente de la largura del cromosoma diferenciador.

    Y que, si bien no le dejan probar fácilmente su capacidad humana, es capaz de preservar en esencia sus identidad y sus visibilidad. Hacerse alguien al que necesiten, para que funcionen las cosas de la vida (trabajo doméstico o de oficina), de forma que llegue a ser incluso imprescindible.

    Esa es lo contrario de la mujer florero, aunque su estética pueda ser también potente.

    Es la mujer que no se puede invisibilizar, porque su trabajo no existe si falta ella (casa, oficina, banda callejera…).

    Es alguien donde concuerda su genética natural con el adn social positivo, que fue adquiriendo libremente (no injertado inconscientemente), para acabar siendo un adulto completo, natural y libre. O si se prefiere (hasta aquí llegamos), una adulta completa y libre.

  • Porque la mujer debe luchar… por su PROPIA identidad !!!

    En este caso la protagonista de la serie Unorthodox, también quería ser ella misma. Pero, metida en un ecosistema religioso tan oscuro como ese tipo de judaísmo ortodoxo, no lo tiene fácil. Ahí incluso es muy difícil encontrar alguna compañera.

    Y tiene que romper con ese adn social negativo que le injertan desde muy pequeña. Es cuando decide volar a Europa y empezar una forma de vivir más natural y libre. Buscando la forma de sentirse «ella misma».

    Porque una cosa es el gen biológico que te marca como judía, pero otra es un gen social, muy fuerte (por reforzado), el que te marca como judía ortodoxa. O incluso ultraortodoxa.

    En este caso tenemos un ejemplo de como la religión te injerta determinados genes sociales. Cuando hablamos del injerto religioso, no podemos hablar de características personales, que te van a dar determinada forma de ser, de como comportarte socialmente. No, esto es mucho más profundo que eso.

    Como decimos siempre, con el gen social negativo se trata de reescribir su ADN, haciendo que en su mente (la proyección cerebral de su ADN) se modifique la lectura del gen original, gracias a ese injerto, hecho en la infancia de la protagonista. De forma que la nueva lectura le tiene que hacer una adicta a la tradición de los judíos ortodoxos. Claro que esta invasión mental no es irreversible. Siempre puede ocurrir que determinadas circunstancias vitales (amigos de verdad en un ambiente europeo, por ejemplo, como le pasa a ella)le favorezca romper con esa tradición tan fuerte. Muy difícil, pero no imposible.

  • Y eso del fenotipo hace que haya mujeres… de muchos tipos

    … algunas, incluso, son mujeres libres. O, por lo menos, luchan a fondo por serlo!!!

    Y, si no, que se lo pregunten a todas las que lucharon contra el fascismo. No solo para liberarse ellas, sino también a sus compañeros hombres. Y es que entre los grandes disfraces está uno muy peculiar (y muy peligroso) : el de verdadero o falso revolucionario.

    Y como la mujer es siempre más auténtica, su fenotipo es muy potente, también son las que llevan la peor parte. Porque este tipo de mujeres también creyeron en un falso tipo de liberación. Les habían enseñado que haciendo una cosa llamada revolución, ya serían libres. Pero no les contaron que ese proceso revolucionario lleva más tiempo del que se espera y, sobre todo, va dejando por el camino demasiadas ilusiones. Entre ellas las depositadas en muchos hombres, que presumen de revolucionarios, mucho más de lo que pueden dar de sí.

    Por eso las revoluciones no necesitan demasiada imaginación, solo la mínima, el resto es tener conocimiento de como impulsarla cada día, especialmente en las horas bajas. O incluso en los meses. Porque las horas bajas, como las vacas flojas, son algo inherente a todo proceso de cambio.

    Se necesita estar preparado para adaptarse al cambio. Y para eso no llega con la capacidad de adaptación que nos marca el ADN. Es indispensable haberle dado la maduración necesaria, en forma de gen social positivo, para que adquiera una fortaleza, que nos aguante en esas horas bajas revolucionarias. No podemos ser meros actores del proceso de cambio, típico del llamado pueblo en momentos de revolución social, tenemos que ser también autores de la misma. Con mayor o menor calidad, pero tienen que ser nuestras letras las que vayan escribiendo esa historia (nuestra). No vale traer guionistas de fuera. Aunque digan pertenecer a nuestra clase social. De eso ya decía algo nuestro Príncipe de Salina, cuando hablaba de su sobrino.

  • Que tiene efectos parecidos… al gen biológico

    Intentaremos no liarnos. No es hora de genética. Pero pensemos en el arte del disimulo, que tan bien se les daba a los venecianos de siglos atrás. ¡Y a otros muchos, no venecianos y totalmente actuales!

    Uno puede salir de casa vestido «como siempre». De feliz o aburrido oficinista. De avispado y lúcido mangante de guante blanco… Y luego en los carnavales vestirse de otra cosa totalmente diferente : el siervo de la plebe o el Conde de No Se Qué, mangante oficial del Reino…

    O de simple y lúdico pirata del Caribe (o del Mediterráneo).

    En fin, que el genotipo es lo que somos normalmente, sin interferencias externas (químicas, radiológicas…). El fenotipo es nuestro disfraz. O podíamos decir al revés. Depende de lo que consideremos más negativo : «simele oficinista» o «magnate multimillonario»… pero vemos que hay dos formas de exponer «lo que somos» al público : la que se ve y la que está «por dentro». Son dos gene sociales diferentes. Nosotros, o los que nos manipulan (SAD) , escogen nuestro disfraz.

    En la naturaleza (sea lo que eso sea), se escoge el gen menos negativo, para ese fenotipo. Porque es imposible que dos genes sean exactamente idénticos. Le costó miles de millones de años, pero aprendió a seleccionar, de tal forma que puede evitar que el disfraz «principal» sea el más negativo de loss dos posibles, para el ser humano. Por ejemplo «tener hemofilia/no tener hemofilia»… Y por eso, precisamente, se sacó de la manga la reproducción sexual : cada gameto, materno y paterno, trae un gen diferente. Su combinación lineal se hará siempre en beneficio del ser humano.

  • Y así puedes ver más de cerca… lo que llamamos gen social

    El gen biológico nos lo da escrito la naturaleza, a partir de una selección exhaustiva de características genéticas (transmisibles biológicamente),que fue haciendo durante millones de años. Los humanos quieren hacer lo mismo en pocos días. E así inventaron primero la genética social y luego la ingeniería genética (biológica).

    El gen social nos lo injerta la SAD (sociedad adulta dominante), a lo largo de las etapas de maduración como cría humana. Y no está escrito en un ADN, que a su vez está en el núcleo de las células, no solo las reproductoras, sino que se injerta directamente (como tal gen) en el cerebro del ser humano. No como un chip que se incrusta en modo neuralink, en alguna parte del cerebro. No.

    El gen social es un entramado de pensamientos. No es una sucesión de proteínas con información genética como el ADN. Ni un chip que porta un programa que nos quiere hacer pensar. Recordemos lo que son las ideas, según intentamos explicar a partir de las reflexiones previas de un tal Descartes.

    Y ese pensamiento (o idea cartesiana), que se generan en nuestra mente , a partir de unas idea originarias muy simples, impregnan diversos circuitos neuronales. Ese circuitado es el entramado vital de nuestra mente, nuestra máquina de pensar. Nuestra CPU personal, muy muy evolucionada. Y lo hacen de tal forma, que pueden ser reelaborados una y otra vez, hasta que se enroscan lo más posible, sobre lo que podemos llamar el entramado original que nos hace pensar, si nada artificial intercede en el proceso… viene a ser como si consiguiera tapar lo escrito en nuestro ADN, haciendo que se lea lo que se ha reescrito sobre el gen biológico, a partir de ese injerto megafructificado, que viene siendo el gen social.

    En nuestro ejemplo de la imagen, con un gen biológico que marca solidaridad, se halla cubierto por genes sociales, que mudan a esa hembra adaptable al ecosistema, y muy importante, solidaria con él, en una hembra, princesa o sierva, que va a ser insolidaria con los demás seres humanos. Incluido el ecosistema dónde ellos viven. Eso hace el adn social negativo.

  • Un poco de ciencia… no hace daño.

    Y aclara mucho la reflexión que aquí hacemos, sobre el comportamiento social humano.

    Hablamos de ser princesa o ser sierva, pero ¿qué relación tiene eso con el llamado gen social?

    La falta de cierto tipo de genes biológicos, es lo que hace, por ejemplo, diferenciar entre hembras humanas y machos humanos. Pobre del Freud si se llega a enterar que el cromosoma masculino es más corto que el femenino. El complejo de castración ya tendría aún menos sentido. O, por lo menos, no tendría sentido, fuera del ámbito sociogenético.

    Por otro lado, aprovechando esta pausa científica, debemos hacer notar que el hecho de ser Eva un «segundo intento» (Génesis), explicaría que Yahvé incorporara estos genes, para hacerla más eficiente (madre) que Adán. Realmente, al contrario de lo que pensaba Freud (solo miraba el órgano sexual externo), la grandeza de la mujer está precisamente en su cromosoma XX. El pene no deja de ser un intermediario, a veces algo mediocre (en su uso).

    Como bien afirman la mujeres protestonas a partir de Paris 24. !Somos XX, no nos dejaremos reducir (más)!

  • Y mirarte en el espejo de una adolescente… solo te hace una copia!!!

    Y así le pasa a nuestra protagonista Tracy , en Trece, una película que muestra la incansable lucha por liberarse de ser una típica preadolescente (treceañera), para acabar siendo una pobre versión de su adorado modelo adolescente. Un modelo que se considera, por su entorno social (sobrevalorado), mucho más madura de lo que realmente es.

    Algo muy típico en este tipo de interacciones, entre adolescentes que aprenden y adolescentes que enseñan. A veces incluso, acaba siendo el aprendiz mucho más maduro que el maestro.

    Porque todo va a depender de como te vayas haciendo con las herramientas precisas, que te servirán para defenderte en el ecosistema donde tanto interés tienes por entrar.

    En esta fase de duro aprendizaje adolescente, es cuando tanto puede influir tu pasado como infante. La adquisición de malos hábitos, que aquí les llamamos genes sociales, serán un lastre importante a la hora de adquirir los nuevos genes sociales adolescentes. Porque, en algunos casos, son un simple refuerzo de los que ya te injertaron en su momento.

    Como vimos hace poco, con «Inocencia interrumpida», el refuerzo entre genes sociales es algo habitual, tanto si son genes positivos como negativos.

  • Durante la adolescencia no existe… el amigo imaginario

    Ni tampoco el espejo de la Madrastra de Blancanieves. Porque, para ser ella misma, para llegar a tener un futuro propio, una adolescente va a mirarse en un espejo carcomido por la SAD. Con lo cual, no le va a decir nunca la verdad, porque el espejo social que te proporciona la SAD es siempre, siempre, mentiroso. Y, por eso, es tan importante construirte tus propios filtros.

    El espejo social dice ser como el amigo imaginario de tu infancia, pero no es verdad. Sea un espejo o alguien que dice ser tu amigo, solo quiere manipularte. Te manipula, para que te consideres capaz de ser reina, cuando realmente, puede que te estén preparando para ser sierva.

    Este tipo de espejo social, son multiforma e incluso le miente a los ricos. Está al servicio del poder establecido… pero ni siquiera ellos pueden estar seguros al 100% de lo que este espejo (vendido al poder)les cuente.

    El problema del poder, además de ser una característica genética totalmente artificial, es decir social, es que está muy mal articulado. No tiene la experiencia genética de la naturaleza (que experimenta mucho), por lo que suele tener cierto tipo de alucinaciones imprevistas. Y eso lo hace inestable. Es lo que les pasa ahora a los algoritmos, que ya fue avisado en la película Yo, robot. Y eso hace que pueda provocar acciones que no estaban previamente diseñadas, en la mente del poderoso que lo programó.

    Además el poder te hace adicto a él. Y si es absoluto te hace tan adicto, que te hace bajar tus defensas mentales, por lo que serás un posible blanco de alguien que quiera tu poder. En cierto modo es lo que decimos cuando hablamos de que ese «espejo» (hasta ahora), que puede ser tu lugarteniente, se convierte en tu enemigo más cercano. Sobre todo, si te dejas llevar por la embriaguez, de que es (parece) tu amigo. Y de eso va el comportamiento social de nuestra pareja cinematográfica de la imagen.

  • O también pueden ser… contrapuestos!!!

    Con la inserción de imágenes tenemos un problema… y digo «tenemos», sin ser Houston, porque en mi mente habitan dos yos marcados con diferente gen social, en relación con la resistencia (ahora, en chuli, se sule decir resiliencia) al fallo humano… a este extremo llega esto de la sociogenética.

    Uno dice que , bueno, no es para tanto, el hecho de que no se pueda ver la imagen completa.

    El otro (o la otra, si nos ponemos feministas), dice que, de eso nada, que un fallo como el que se da en la entrada anterior es de juzgado de guardia intelectual.

    Además de una clara muestra de endeble profesionalidad expresiva, ya que la imagen es el 50% de la información que estas entradas difunden. Y solo faltaría que, un recorte involuntario de la misma, le hiciera decir lo contrario de lo que decía.

    Así que vamos a ir, en este caso, con el gen social más positivo, que, indudablemente, es el de no tener fallos expresivos, demasiado gordos. Que no podemos decir que el otro gen social sea negativo, como en el caso de la anterior entrada, pero es un poco más flojo (en positividad) de lo que consideramos como aceptable.