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  • Porque puede que lo pienses y… NO exista

    ¿Y si despertamos enamorados de un dios, que nos han dicho que sí tiene algún tipo de existencia? Porque no todo lo que pensamos tiene que existir realmente. No conviene digerir a Descartes en modo bruto, sin refinar.

    Porque es cierto que pensar en nosotros mismos y existir, como ente pensante, es automático. Pero que pensemos en otro ente, parecido o no a nosotros, no lo hace ya existir automáticamente. Salvo por arte de magia. O por arte de un vídeo.

    Al pensarlo podemos hacer que exista en nuestra cabeza, pero no fuera de ella. Para eso se necesita establecer una relación, no solo pensante, entre el otro ente y nosotros. También se necesita algún tipo de relación material.

    Es lo que sucede cuando nos relacionamos diversos seres humanos, mejor o peor comunicados.

    Pero podemos imaginar muchas cosas. Un variado tipo de ideas, que no siempre tendrán una relación existencial con nuestra propia realidad. O la que nos hacen pasar como tal. Solo existen virtualmente. Son coco el amigo imaginario de nuestra infancia. Pero, en nuestra adolescencia, es más fácil crear una novia imaginaria que un simple amigo. O como el gran místico San Juan de la Cruz, hace de su dios un amado, o de su Amado un Dios.

  • Aunque «solo» sea una… existencia VIRTUAL

    ¿Y si no hay hada madrina?

    Pues nos conformamos con un invento que un día se le ocurrió a un poeta…

    Se sacó de su lírica mente la maravillosa idea renacentista del amor platónico. Mucho más humanista que la idea platónica original.

    Y en este mundo tan asquerosamente materialista, ya podemos combinar realidad e imaginación, con una buena tecnología si cabe (Her, BR 2049), para establecer una relación personal con un ente que, por virtual que sea, nos permita sentir algún momento de placer.

    Como mínimo, deleitarnos mentalmente. Una simple, pero buena, conversación. Que, en un mundo tan mediocre como el actual, ya no es poco.

  • Son los que nos dan… EXISTENCIA

    Somos lo que soñamos, o por lo menos lo que intentamos ser. Y por eso Andrés, el saxofonista, pensaba en una china que, en principio, no tenía porqué existir… pero que le aparece en esta historia (La lengua de las mariposas) una china, inmigrante en la Galicia rural, que está deseando que alguien piense en ella, para, a su vez, cobrar existencia.

    Ya lo dijo Descartes. Y bien lo repetimos nosotros. Porque, al mismo tiempo que la piensan a ella, ella debe pensar en un gallego, para que él también pueda existir. Y pueda, así, pensar en ella, cerrando el círculo de la existencia.

    Y de esta forma, tenemos montada una entrañable historia del saxofonista y la china, en una fiesta patronal del interior de Galicia.

    Dos seres humanos virtuales, como Romeo y Julieta, o como Jack y Rose…. pero con la salvedad de que este par de posibles enamorados sí parecen existir realmente. Al menos existen para nosotros… No son dos entes tan virtuales, se nos hacen muy cercanos, siempre que nos metamos en la historia de la peli… y, tal que hada madrina, los convirtamos en dos seres humanos del montón. Un montón algo especial, eso sí. El colectivo de los enamorados.

    Esperemos pues, por el hada madrina.

  • Porque a veces son… los SUEÑOS

    … los que nos dan la energía necesaria para poder vivir. Ya que su consecución es una meta que nos anima a dar paso tras paso, como decíamos al principio del blog, y así avanzar en la vida.

    Pero, hablando de metas, conviene volver también al principio del blog, para diferenciar bien entre mirar y ver. Los sueños se miran, pero no se ven (en principio). Porque lo que veremos, como una realidad deseada, será ese sueño, total o en parte, cuando ya se ha hecho realidad.

    O sea, que, si no son reales, no se pueden ver. Solo imaginar… ya que, en este caso, es como mirar algo que aún no podemos ver bien definido.

    Nuestro saxofonista de la imagen, por ejemplo, sueña con una china desde que descubrió su existencia (de los chinos), en el libro enciclopedia que tenía para estudiar en la escuela. Allí vio una imagen… y no dejó, desde entonces de soñar con que, en algún momento de su vida, llegaría a verla de verdad.

    De hecho, puede decirse que empezó a sentir un afecto especial por algo, que no pasaba de ser una simple foto de un libro, para estudiar las razas humanas. Esas que, realmente, son un mero asunto de pigmentación cutánea. Pero a él se apareció como una madonna italiana del Renacimiento… diciéndole que fuera a buscarla por el mundo adelante. Y él se lo creyó. A partir de ahí empezó a pensar en ella… para que existiera.

  • Y además, los sueños son… muy NECESARIOS

    Y el sueño de ser libre, es el más difícil y el más necesario… diríamos que imprescindible. Sin libertad no puede existir una evolución natural y libre, por mucha ayuda artificial que se pueda tener. Que, si es ayuda positiva, seguirá siendo «natural».

    Eso es lo que dejará que sigamos existiendo como especie y que podamos evolucionar hacia dónde la naturaleza , por instinto, nos deje continuar.

    Y por eso decíamos el otro día, que era tan importante el pensamiento crítico. Y antes del razonamiento, que nos brota en la preadolescencia, debemos jugar nuestras cartas infantiles con el llamado amigo imaginario. Es un buen seguro, para no dejarse aplastar por los llamados adultos.

    Pero no despreciemos nunca a los que se dicen locos, porque tienen sueños raros o de extremada grandeza… pero no grandeza de poder, sino de imaginar mundos mejores, donde pueda habitar el ser humano de forma natural y artificial pero, sobre todo, libre. Porque, no nos cansaremos de repetirlo, sin libertad no hay evolución posible… solo queda el camino de la involución… de regresar a épocas anteriores en la historia de la humanidad… o bien (peor) a nuestra pura, que no virtual ni virtuosa, extinción.

    Y sí, Don Quijote simplemente era un sabio. Eso sí, algo iconoclasta y muy muy necesitado del buenazo de Sancho. En parte, Sancho es la parte emocional del racional Quijote. Porque no confundamos que te llamen loco, con que realmente lo seas. El problema es que puedes ponerte a razonar demasiado… pero, al hacerlo en contra de los demás, te pierdas por el camino.

  • O buscar la posesión… de riquezas y PODER

    Un buen ejemplo también es, como modificación importante de conducta humana, el de buscar la forma de conseguir riquezas, y, mediante ellas, el poder necesario, para sentirnos satisfechos, como seres humanos más o menos poderosos. Lo que se acaba convirtiendo en una meta muy importante como ser humano.

    Que también hay grados. Tanto de deseo, como de poder.

    No todo el mundo quiere alcanzar el mismo grado de poder. Aunque este, como buena droga adictiva, puede ir cambiando la mentalidad del buscador/conquistador, hasta extremos insospechados.

    Recordemos al amigo Gollum, a lo que llegó, de ser un simple hobbit «sin anillo».

    Y todos sabemos que Gollum estaba muy solo con su anillo, pero el poder por el poder es la adicción típica de la mayoría de políticos. Aunque en su soledad siempre serán parecidos, Gollum y cualquier político, que se precie como «el que más»…

  • Que nos hagan buscar la POSESIÓN de… otro ser humano

    Un buen ejemplo, de como se muda una relación de igualdad en una de desigualdad, es la búsqueda de pareja. Tanto si es por motivos de reproducción, como si es por el simple deseo de conseguir placer. Porque es muy diferente buscar pareja, en pie de igualdad, que andar a la caza de una pareja. O de buscar a una pareja temporal, para comprarle una dosis de relación sexual mutilada.

    En el prirmer caso se trata de una relación de igualdad, con otro ser humano. Con el que deseamos madurar nuestra capacidad afectiva, poniéndola en común, coco una experiencia vital, para avanzar en la evolución de la especie humana. Ni más ni menos.

    En el segundo caso estamos hablando de un depredador, que dejará de lado su inteligencia, para moverse en función de su más puro instinto animal. En este caso, no se trata de establecer una relación de igual a igual… se trata de que uno (el macho) se apodere del otro (la hembra u otro macho). Tanto si es una posesión mental como corporal. Y si madura la pareja (o el trío) hacia un estadio superior humano, o, más bien, hacia un estadio inferior animal, eso no le preocupa al depredador.

    Y viceversa, porque pusimos un ejemplo de depredador macho, ya que es difícil encontrar un parangón claro entre la actitud del macho y la de la hembra, porque ella suele tener más atenuado su instinto animal, salvo en el campo reproductivo.

    Por mucho que se la desprecie, con la acusación machista de padecer «emocionatitis», siempre actuará más en consonancia con directrices mentales de su inteligencia racional y emocional. Muy pocas veces se dejará llevar por el instinto, salvo en lo que tiene de proteger a sus criaturas. Incluyendo a las de las demás hembras humanas. Eso es lo biológico. Lo contrario de esto, indica la posesión de un adn social negativo de campeonato. El egoísmo y la posesión del otro, son instintos muy machistas. Aunque se den en una hembra.

  • O nos obliguen (los ADULTOS)… a hacerlo

    En las relaciones de igualdad, priman las consideraciones que se generan en la lectura del ADN. Podemos decir que son capacidades naturales, que necesitan ir madurando. Pero las normas, consignas, usos y costumbres, que nos imponen los adultos con poder, son las procedentes de una lectura del adn social negativo. Siendo así, capacidades muy diferentes las que ocupan nuestra mente, según sea una lectura u otra.

    Por ejemplo, la capacidad que nos permite adaptarnos a un vecindario determinado, se convierte en una capacidad para sentir enojo con determinado vecindario (por su procedencia, su color piel, su forma de entender la vida…), lo que nos lleva a tener una postura supremacista.

    Entonces la relación de vecindad se muda en una relación de racismo. Eso nos lo dice la sociogenética de esa relación.

    Así que la SAD nos ha programado la mente, con sucesivas actualizaciones, para sentir un enojo, incluso odio, hacia vecinos que, por instinto animal, mejorado incluso por la inteligencia humana, son en lo básico como nosotros… Pero se convierte en una relación mediatizada socialmente, para evitar que confluyan los intereses humanos de unos con los de otros. Por muy divergentes que, en principio, pudieran parecer.

    Y así podemos ver como la envidia «sana» por el triunfo ajeno, se convierte en envidia «insana», por ese mismo triunfo. La inteligencia racional y emocional humana, queda neutralizada por un instinto animal, que la naturaleza había dejado en un simple apéndice… y el gen social negativo correspondiente ayuda a regenerarse. Y sí, podemos decir que sería una especie de apendicitis emocional, que apaga nuestro fuego inteligente. Lo que debía ser un simple recuerdo, se convierte en un odio canceroso, que crece cada vez más… y es capaz de transmitirse generacionalmente.

  • Porque TODO depende de que… nos dejen relacionarnos libremente

    Tenemos que relacionarnos, para sentir la presencia del otro. Incluso, como dijimos, es necesario para confirmar su propia existencia (de paso que la nuestra).

    Pero estamos en un ecosistema adulto y , por lo tanto, dependemos totalmente de lo que ellos decidan hacer con nosotros: o nos dejan madurar libremente o nos obligan a madurar como ellos mandan.

    Y sí, de nuevo hay que decir : así de simple.

    Si, en vez de ayudarnos como tutores, deciden domesticarnos, como si fueran nuestros amos, entonces la hemos jodido… y por partida doble (o triple).

    Porque no nos dejarán vivir las relaciones interhumanas, que, de forma natural y libre, se deben establecer entre los seres humanos. Al revés, nos impedirán completar algunas, mientras que nos obligan a incorporar a nuestra función vital otras relaciones, que llamaremos negativas. En vez de relaciones de igualdad, serían relaciones de desigualdad.

  • O puede que no se SIENTA… tan macho

    Porque si el pensar en sí mismo, de Moncho, no le vale para asegurarse de que existe (hasta que Aurora lo piense a él… es decir, se piensen mutuamente), ¿de qué nos vale sentir que pensamos… e, incluso, el mismo acto de sentir?

    Porque si nuestra mente es incapaz de pensar ya empezamos la novela sin pluma para escribirla. Pero si alguien no nos piensa, para certificar nuestra existencia, entonces no tenemos papel dónde usar esa pluma.

    Y si no somos capaces de pensarnos, entonces no tendremos la vida necesaria para sentirnos. Ni sentirnos un macho, ni sentirnos una hembra… ni sentirnos un simple mueble de cocina.

    Y es que el verbo sentir, es uno de los más complicados para ser conjugado por un ser humano. Especialmente si se ha dejado injertar el gen social negativo de una sociedad adulta básicamente insensible.

    Porque una cosa es tener los 5 sentidos (función vital de relación), más o menos en forma… pero otra muy diferente es saber manejarnos con los llamados sentimientos. Esas proyecciones en idea de la inteligencia emocional. Porque son ideas de partida, como las racionales, pero , como ellas, siempre acaban en hechos con existencia real. Incluyendo en un hecho el no hecho, su no ejecución.