Un blog de Sociogenética

  • Y por qué no TRES, en vez… de dos???

    Ya lo dijimos el otro día… ¿ Qué le impide, biológicamente, a un ser humano formar un «emparejamiento» de tres?

    Dos machos que gustan del sexo anal y una pareja mixta, para el sexo vaginal y su lógica reproductiva. Con todas las variaciones imaginables. Formando un trío comunal, una especie de matrimonio no común… pero totalmente respetable, desde el punto de vista científico. Otra cosa es lo que diga la SAD.

    Los ADN no tienen nada que decir. Los adn sociales hablarán en función de su carácter positivo o negativo.

    Los genes sociales positivos, que reforzaron la empatía, la solidaridad y, lógicamente, la capacidad adaptativa para nuevas situaciones afectivas, nada que decir. Algún otro gen social positivo le pudo ser injertado a la persona que decide ser homosexual. De forma que le habilite para hacer fácil la muy difícil vida comunitaria : Jules y Jim o Soñadores. Y no digamos con más de tres!!!

    Los genes sociales negativos, que tratan de anular los positivos antes indicados y, al mismo tiempo, establecer más capacidad de egoísmo y odio contra el diferente, serán los encargados de hacer imposible ese tipo de relación comunal. Además de convertirnos en francos enemigos de tales alternativas, al verlas muy negativas en otros. Como auténticas infecciones sociales!!!

  • Y hay cosas… INEVITABLES !!!

    Está claro que la naturaleza no nos incita a sentir atracción por un ser humano, del mismo sexo, pero sí nos incita a buscar una pareja, en principio de diferente sexo, para que completemos el ciclo de la vida humana, fabricando algún descendiente que haga continuar la especie.

    Y es que la naturaleza no puso ninguna prohibición. No hizo como el Yahvé de la Biblia Abrahámica. Era lógico que al darnos la libido, para sentir una excitación sexual, al estar enfrente de la pareja que nos puede interesar para el acto sexual (reproductivo), estuviéramos conformes con esa elección. Pero… dado que al mismo tiempo nos dio una especie de libre albedrío para elegir… entonces, ¿sería posible desviar nuestra atención atractiva hacia alguien del mismo sexo…

    ¿Qué lo podría impedir? Si incluso el ser humano tiene la opción para emparejarse , al mismo tiempo , con uno de diferente sexo y con otro del mismo… Emparejamiento en paralelo, o en conjunción triangular. Porque ¿dónde está la prohibición, ni siquiera el consejo, de hacerlo de tal forma y no de la otra?

    Nada le impide, de forma natural, al adolescente «Platón» (Sal Mineo) sentirse atraído, en paralelo, por el atractivo y «perdido» Jim (James Dean) y la atractiva y también «perdida» Judy (Natalie Wood).

    Es su jodido adn social negativo, el que marcará como tabú esa atracción por Jim, haciendo que se considere socialmente antinatural. Y complicando su comportamiento, de tal forma que le hará la vida imposible. Corriendo desesperado hacia su «destino sin padre».

  • Porque a veces el mirar y VER…. te confunde

    Pero que la autopista tenga desviaciones cada x kilómetros, no hace más fácil el que sepamos qué desviación tomar. Porque, en el fondo, se necesita saber los motivos para tamaña decisión.

    Porque no se puede contravenir una norma biológica (natural), sin tener algo claros los motivos para hacerlo. Y, sobre todo, intuir al menos los pasos a dar, para ejercer tal grado de libertad (humana).

    Porque el tener hijos es el menor de los problemas, ya que hay otros caminos para llegar a ellos. Pero tener claro que podemos enamorarnos de una persona del mismo sexo, de forma que tal decisión (porque es una decisión, racional, no un sentimiento, emocional) responda a una necesidad vital. Para así, una vez decidido, evitarás ser infeliz con una orientación sexual normativa, pero que no cubre tu capacidad natural de amar a otro ser humano.

    Porque la naturaleza no dejó escrito en ningún sitio de tu ADN, que si no seguías la norma reproductiva (vía con diferente sexo), estarías condenado a sufrir el fuego del infierno, sea temporalmente o para toda la eternidad.

    La naturaleza escogió la versión humana, una vez mutada (de dónde fuera), para que fuera un ser vivo inteligente y feliz, no para que tuviera que vivir su vida amargado por una elección sexual normativa. Si de algo sabe la madre naturaleza es de la suma importancia que tiene la diversidad , y las excepciones, que ella conlleva.

  • Hasta que aflora y… se hace VISIBLE

    Porque a veces no hay armario que valga, para esconder el amor entre dos seres humanos del mismo sexo. Sean machos o femias. Sean famosas o no lo sean.

    El ADN nos dirige hacia el encuentro de un ser humano de diferente sexo, para cumplir con la normativa biológica de reproducirse.

    Pero poseer una inteligencia racional hace que, esa predisposición natural, pueda ser desechada, en favor de otros caminos diferentes.

    La autopista del buscar pareja de sexo contrario está ahí delante. Pero si existe el libre albedrío, lo que no discutiremos por ahora , es en estos momentos cuando se podrá hacer notar.

    Porque puedes elegir, seguir la autopista, o tomar alguna desviación que te resulte más placentera. Aunque ello te impida, en principio, cumplir con la norma reproductiva. La inteligencia humana está para algo. Debe ser capaz de buscar alternativas posibles.

  • Porque hay cosas que no se ven… a PRIMERA VISTA

    Como siempre decimos, para ver hay que mirar, pero con mucha atención. No llega solo con «dirigir la vista». Hay detalles que no se pueden ver con una mirada superficial.

    Las dos sonrisas de la imagen, por ejemplo, no nos dicen todo lo que hay detrás de esas sonrisaa.

    Muestran, por un lado, la felicidad que los embarga, al estar juntos, pero también oculta que no se atreven a salir del armario. Y se hagan pasar por dos camaradas tomándose algo en un bar.

    El ADN de ambos les marca diciendo que deben ser naturales, francos y mostrar sin problema que se haa emparejado. Tal como que les manda la madre naturaleza, aunque no hayan tenido en cuenta el problema de la reproducción. Pero eso no lo niega la naturaleza, ya que la obligación de reproducirse es solo colectiva, no individual.

    A fin de cuentas, si quieren tener hijos, lo pueden hacer sin que deban ser ellos los fabricantes al 100%. Pueden poner el espermatozoide y luego buscar un óvulo, que alguien les done buenamente (o cobrando). Aunque este asunto del embarazo alquilado lo dejamos por ahora, ya que necesita grandes y complejas reflexiones. El alquiler del cuerpo humano, no entra por ahora en la perspectiva de análisis que estamos haciendo. Solo reflexionamos sobre el emparejamiento por afecto, con/sin fines reproductivos.

  • Incluso cuando NO sabemos.. lo que VEMOS

    Y sí, nos metemos de nuevo en el ajo (del homomirar).

    Mirando al Rock Hudson, tan desencuerado él (tan pijito), no es fácil ver su orientación sexual homo.

    Porque ver los entresijos de su mirada, por ejemplo, cuando la dirige a un hombre o a una mujer… cuando la dirige justo al hombre que desea… eso requiere ver con mucha atención al bueno del Rock.

    Y como siempre decimos requiere una memoria, donde tengamos la información precisa, para saber como es o puede ser la mirada del amor, aunque sea simple atracción sexual.

    No todas las miradas son iguales. Aunque, para ver eso, necesitamos haber ejercitado muy bien nuestra capacidad de observación. Ya ni siquiera es ver, se trata de ver muy a fondo!!!

  • O mirar algo… más SUAVE

    Volvamos de nuevo a que nos guste mirar (y ver) lo que nos ofrece, aunque sea involuntariamente, alguien del mismo sexo. Eso supondrá una conducta muy definida, aunque dada la presión social, en principio puede estar muy bien disimulada.

    Por ejemplo una mirada hacia el culo o el pecho de alguien.

    Si es del sexo contrario parecerá normal, salvo si se trata de unos puritanos, pero si es del mismo sexo puede parecer anormal Y ahora no nos meteremos con ese problema añadido de lo que es normal y lo que no es normal. Aunque vaya saliendo ad hoc a lo largo de las reflexiones. Y en parte ya hemos hablado algo sobre el problema de los prejuicios, que se forman en nuestra mente al ver lo que estamos mirando.

    Qué puede diferenciar la envidia, o la simple curiosidad de Sofia Loren, en la imagen de arriba, con una atracción de contenido más sexual. ¿Puede estar actuando la líbido de la mirona, al ver que los pechos de la Mansfield son bastante sobresalientes? O cualquier otra causa, porque la mirada no parece reflejar mucha atracción.

    ¿Qué parte del ADN de la Sofía, tan italiano él, puede estar interviniendo en esa mirada, que le lleva a ver lo que no sabemos que ve? ¿Y cómo influye el adn social de la italiana, tanto el positivo como el negativo, en esa intervención visual? Quizás valga la pena ojear algunas páginas, dónde se trabaja este asunto.

  • O podemos ver un yo que… nos ASUSTE…

    … mucho más que la atracción por el mismo sexo!!!

    Este es otro tipo de comportamiento humano, como el ya comentado de la homosexualidad, o el afecto familiar, que puede ser explicado, en parte, con el instrumental sociogenético.

    Ya lo comentamos al reflexionar sobre la existencia de varios yos en la mente de un ser humano.

    Ahora tenemos el caso de un desdoble de personalidad, dos yos muy poderosos y totalmente irreconciliables, ya que representan los dos polos del espectro de bondad/maldad, que podemos situar en toda mente humana.

    Realmente el Bien y el Mal no existen en la mente del ser humano. Hasta que una religión se inventa la historia de la Humanidad en un Génesis, por ejemplo. Donde Adán y Eva descubren el sentido del mal (desobedecer a Yhavé)y son expulsados del paraíso, dónde tal concepto no existía. Por lo que era innecesario que existiera su antagónico : el Bien. Esta claro que en el Edén no había dobles de personalidad, en cuanto a un yo maligno y otro yo benigno. Solo había un ser humano en maduración natural y libre.

  • También se pueden ver… otros AFECTOS

    Y no solo nos fijamos en el comportamiento de dos seres humanos que se sienten atraídos sexualmente. Podemos fijarnos en como un tío busca a su sobrina, porque quiere recuperar la memoria de su hermano ya muerto.

    En Dr. Zhivago, tenemos el caso de un ser humano que siente la llamada de su ADN, o eso parece, que es el mismo que el de Zhivago. Pero también le mueve su adn social positivo (este seguro), que le ha hecho sentir la necesidad de recuperar a la hija de su hermano.

    Esa capacidad/necesidad no es algo biológico, ya que el ADN nos puede ayudar a adaptarnos, precisamente, sin esos recuerdos del hermano muerto.

    Pero en el adn social positivo que marca muchos de los pasos a dar por el hermano de Zhivago, está marcada esa necesidad vital de enlazar de nuevo la estela dejada por su hermano, a través de su hija. Con todo lo que puede significar ere recuerdo en la mente del general. Recordemos la importancia del tiempo perdido.

    Si la SAD no impide una maduración natural y libre, se puede elegir a otra pareja sexual, sin importar la necesidad de reproducirse que tiene la especie humana. No está reñido favorecer la continuidad de la especie humana, con mantener relaciones afectivo sexuales con un humano del mismo sexo. Y, lo mismo pasa con la búsqueda de la sobrina, si la SAD no nos impide una maduración de la capacidad solidaria, para mantener los lazos afectivos familiares, además indispensables precisamente para esa continuidad de la especie humana, y aunque no se hubieran practicado hasta entonces… ¿Qué nos lo puede impedir?

  • Y lo que vemos en… NOSOTROS MISMOS

    Porque no es fácil ver lo que se mira, y mucho menos si miramos para dentro de nosotros. Estamos llenos de filtros, que son propios, pero que se fueron formando para difuminar nuestra mente. Porque esas vistas internas van a condicionar nuestro comportamiento diario.

    ¿Está claro que no era un macguffin, en este blog, el hecho de separar claramente el mirar del ver? Porque el ver se hace con nuestra mente… y, en ese caso, estamos muy juntitos el yo que mira y el yo que es mirado.

    Porque, salvo que tengamos un espejo como el de la madrastra de Blancanieves, todo espejo medianamente normal, va a permanecer totalmente mudo al mirarse en él.

    O, mejor dicho, no totalmente mudo, porque algún yo, más golfo e intrépido que otros, se va a encargar de contestar a tus preguntas, de una forma inesperada, que, en buena lógica, no te va a gustar demasiado.

    Así tenemos a Aschenbach, el músico protagonista, viéndose en el espejo de una forma que nunca antes se había visto. Más o menos, tal como, podemos imaginarlo, se vio también en ese mismo lugar un Thomas Mann, que no quería reconocer su hibernante homosexualidad. Porque salir del armario, según en qué contexto, es un trabajo demasiado arduo (y muy muy, pero que muy, machacante). Se merecen nuestro aplauso, los que lo intentan.