Un blog de Sociogenética

  • Puede decirse que es… una FIESTA!!!

    Porque cuando hay libertad estamos disfrutando de la vida con naturalidad… o con la dosis de artificialidad, que no ha proporcionado una evolución humana realmente libre.

    No condicionada por una SAD, que nos mutila a poquitos… haciendo que seamos educados socialmente, es decir, domesticados… y acabemos aterrados por sentir que nos gusta un ser humano del mismo sexo.

    Eso es el terror social, más o menos gore, más o menos suavizado.

    Se destierra la alegría del rostro humano, para obligar a disfrazarse de negra sombra, la que, a su vez, debe tapar a los demás seres humanos que estén bajo su manto.

    Y no por ser mujer se es buena madre, pero siempre será mejor contar con dos buenas madres que con una sola…

  • Por eso, cuando hay libertad…

    … entonces, podemos ser más libres. Podemos manifestar los afectos más libremente.

    Nada natural le impide a una mujer sentir atracción por otra mujer, por ejemplo, y llegar a las mismas metas de felicidad que lograría enamorándose de un hombre. Metas que no pueden ser muy altas (tampoco con el hombre), porque la felicidad está muy sobrevalorada. Cuando le pasa como a los límites muy lejanos y a toda utopía… son objetivos a alcanzar y hay que lograr acercarse lo más posible. Pero como los límites matemáticos o el horizonte es algo inalcanzable por definición. No se necesita el matewikirollo para seguir

    Y en este asunto de la pareja, es más posible alcanzar grados de felicidad altos entre mujeres, que si hay un hombre por el medio, ya que el macho lleva consigo un gen biológico (muy reforzado socialmente) que le lleva a considerar el poder como una meta interesante. Y eso acaba destrozando la pareja.

    Viene a ser un cierto apéndice que le queda, de su pasado como macho alfa en el mundo animal.

    Y requiere mucho esfuerzo, como toda readaptación que nos aleje del mundo irracional, para sentirse a gusto pensando y sintiendo como un ser humano (inteligente).

  • Pero todo puede… APANTALLARSE !!!

    Decíamos de la necesidad de hacer eficientes los genes biológicos. No llega con portarlos en nuestro ADN, si no se evita que los inactiven. Y así entra en escena la epigenética. ¿Qué sucede, para que algo pueda impedir la eficiencia en el funcionamiento de los genes?

    Porque Hamlet tenía mucha razón. Pero no llega con desear ser, para poder serlo. Hay algo fuera de nosotros, o, en este caso, dentro de nuestro cuerpo, que puede estropear el buen funcionamiento de los mecanismos genéticos.

    Si, a todo esto (apantallamiento interno), unimos los mecanismos sociales, que intentan atrofiar nuestras marcas genéticas, ya tenemos todo lo necesario para estropear el mejor caldo gallego del universo.

    Nosotros preferimos llamarle efecto pantalla, en vez de efecto inactivador de genes, por la similitud con lo que sucede en los átomos, cuando algunos electrones apantallan a otros y los hacen inactivos. Así se entiende mejor la causa de la inactividad.

    Esa puede ser una explicación para un comportamiento humano, dónde el apantallamiento de los genes biológicos puede ser conseguido por determinados genes sociales negativos. Ellos impedirían, además, el refuerzo de otros genes sociales positivos. El efecto pantalla, tanto impide salir como entrar. Y como decíamos en la anterior entrada, no llega con tener el gen de la libertad, si no nos dejan adquirir la conciencia de su imperiosa necesidad.

  • ¿Viene marcada la LIBERTAD en… nuestro ADN?

    Sócrates no tenía por qué pensar en la libertad, pero la naturaleza (sea lo que eso sea) sí que, desde luego, «pensó» en ella. Evidentemente, no sabemos como está marcada esa necesidad imperiosa de ser libres , que tenemos todos los seres humanos (en nuestro ADN). Empezando por los masai, que mueren en prisión, y parecen tener la necesidad, pero no la capacidad de readaptarse. Y llegando al más «fuerte» de los humanos, que es capaz de adaptarse a la prisión, incluso a la tortura sistemática, porque siente que aún le queda un resquicio de vida, pero sigue siendo el mismo misterio (aún agudizado)

    Lógicamente cuando se cierra ese resquicio, es porque el cuerpo y la mente han quedado ya inutilizados, para mantener unas funciones vitales mínimas. En ese momento, somos como un zombi, que ya ni puede desear morir, porque se le ha agotado la capacidad de tener deseos.

    Pero debe haber un gen que se encarga de hacernos sentir esa necesidad. Lo mismo que un gen complementario, para darle un toque emocional, que le permita germinar en nuestra menta con una intensidad suprema. Que nos refuerce esa necesidad tan imperiosa de seguir vivos. Algo que no existe, evidentemente, en los animales irracionales, donde su instinto solo les permite tener una leve necesidad de libertad. Hasta pueden ser domados, e incluso domesticados (por generaciones).

    Y a quien no le germina ese gen, como pasa en los esclavos, es porque su adn social negativo ya le tiene apantallados todos esos genes , que podemos llamar liberadores mentales.

    Está claro, como le pasa a los tímidos, que no solo debemos ser capaces de leer ese gen. Necesitamos tenerlo bien activado. Como al tímido no le llega con que le guste mucho otro ser humano, para ser capaz de acercarse y decirle algo. La genética es algo más que poseer genes, es poseer también los medios para hacerlos eficientes. Es decir el ADN (o el adn), debe tener algún tipo de acompañantes que activan los genes directores.

  • ¿Por qué pensar en la LIBERTAD?

    En nuestro ADN un gen marca la capacidad, estrictamente (por ahora) humana, de pensar. Lo que significa que tenemos una inteligencia, racional y emocional, que nos ayuda a generar ideas (pensamientos), tanto racionales como emocionales. Porque también la inteligencia emocional “piensa”… claro que “a su especial modo”.

    Todos los seres vivos llevan un gen que les exige desarrollarse en libertad… recordemos que solo los seres humanos privan a los animales de su libertad. Y, por eso, es necesario que no haya confrontación entre la actividad de pensar y el vivir en libertad. En una mazmorra no se puede pensar con entera libertad. Por mucho que puedas llegar a escribir un libro de poemas o un ensayo. Lo que quiere decir que se trata de pensar libremente. No puede haber otra posible intención por parte de la naturaleza, cuando nos ha generado como entes libres.

    Y aquí llegamos a un punto crucial (e inicial) de la sociogenética, ya que ella trata de explicar cómo es posible que la sociedad adulta dominante SAD) se salte a la torera las normas o leyes de la naturaleza, para hacer de su capa un sayo e inventarse una tradición para mantener privados de su libertad a los animales, incluidos los racionales.

    Y aquí llegamos de nuevo a una consideración, al biés, que le llevamos haciendo al amigo Sócrates, desde que empezamos el blog : ¿por qué no se le ocurrió pensar que era antinatural la falta de libertad (esclavismo)?. Tanto presumir de preguntas sobre la Belleza, la Amistad, incluso la Justicia, pero se le olvidó preguntar, al menos en los diálogos del Platón, por la existencia de la esclavitud. ¿Qué lógica podía haber detrás de esa falta de libertad?

    Pero no se lo tengamos mucho en cuenta, ya que en aquellos tiempos la Genética no existía. Y, por lo tanto, la influencia del ADN en el comportamiento humano era un misterio mayor, que entender los augurios del Oráculo de Delfos.

  • Y ¿cuál puede ser nuestro DILEMA crucial?

    Pero dejemos la lucha por el poder terrenal, que tan bien describe Juego de Tronos, para seguir reflexionando sobre el comportamiento humano en general. Que, desde luego, no está totalmente libre de ciertas luchas por el poder social (sus parcelas).

    Después de tocar el problema de la orientación sexual (una elección vital), desde un punto de vista sociogenético, y antes de entrar a reflexionar sobre un problema muy actual, pero de mayores dimensiones, como es la transformación sexual, será bueno que nos adentremos en el campo de la genética, para abordar otro gran problema : ¿cuál puede ser el principal dilema de un ser humano?… Por ejemplo, ¿ser libre o ser un gato?

    Y como resulta que ambos están muy ligados, nada mejeor que sumergirrnos un poco, en ese océano de conocimientos que ya es hoy en día la Génetica. Esa que se hermana con la Sociología, para vestirse como Sociogenética, y poder estudiar así, con más cuerpo científico, el problema del comportamiento humano.

    ¿Hasta qué punto el ansia de libertad está incrustado en el mismo corazón de nuestro ADN? ¿O será que no lo está?

    ¿Por qué un ser humano profundamente torturado, hasta borrarle su capacidad de sentirse un homo sapiens, quitarle su conciencia de sí mismo, incluso haciéndolo un animal irracional a tope, solo con puro instinto… no deja de pensar (o, por lo menos, sentir) que necesita respirar libertad para sentirse vivo. Que ni siendo un despojo casi total, deja de necesitar respirar por unos microsegundos ese aire que lo lleva a un tiempo pasado, a unos seres queridos… o simplemente a una extraña (ahora)sensación de estar aún vivo… en el fondo, todos somos masai (si no somos zombis).

  • Las ideas nos hacen diferentes, pero… NO enemigos!!!

    Lo que realmente diferencia a Varys de Jon Snow… es su forma de pensar.

    Pero pensar/creer diferente no nos hace enemigos. Siempre que respetemos el pensar (o el creer) diferente de la otra persona.

    Y en este punto aparecen dos conceptos que son tan importantes como lo es el de libertad.

    Son el de respeto y el de pensar. Que cobran su máxima expresividad (e importancia) cuando los unimos en : respetar el pensamiento del otro.

    Incluso cuando es un pensamiento poco elaborado, es decir, cuando, lo que nos dice el otro, es la expresión de una creencia. Aún así merece nuestro respeto como ente racional, que produce ideas diversas.

  • La elección nos hace DIVERSOS!!!

    ¿Qué diferencia esencialmente a Varys de Jon Snow? No es su forma física, bien diferente también, ni sus raices sociales, donde uno no solo es bastardo Stark , sino que acabará siendo un Targaryen, no.

    Mientras que el otro nació pobre y se tuvo que trabajar con mucho esfuerzo sus posición social actual. Además será ejecutado por traición, por una futura reina ya medio loca. Pero no lo hace tan diferente.

    Se diferencian y mucho, por sus ideas.

    Uno sigue creyendo, aunque parece no tenerlo bien pensado (parece muy emocional), que le debe fidelidad a su reina, a pesar de que ya le aparezcan algunos síntomas de desvarío de poder.

    El otro sigue fiel a su conciencia ideológica, tiene un pensamiento muy fuerte, que le pide ser fiel al pueblo. Lo que le proporciona una actitud que lo caracteriza, incluso cuando parece que se aleja algo de ese objetivo.

  • ¿Qué nos hace DIVERSOS? (una elección)

    Primer paso : Se recoge información del exterior. Lo que se llama realidad. Exista o no exista. Ya dijimos que no somos filósofos de carrera, así que la realidad es lo que existe, o parece existir, fuera de nuestra mente (o dentro). Es lo que pensamos que existe y con lo que interactuamos. Y repetimos : aunque todo transcurra en nuestra mente, no nos preocupa, porque sabemos que está ahí, dentro o fuera, pero que es distinto del yo, al que también pensamos simultáneamente. 

    ¿Está más o menos claro (hay comentarios)?

    Segundo paso : Esa información recogida y bien almacenada (organizada) se usa para elaborar determinadas ideas sobre esa realidad.. aparente o real, existente fuera de nosotros o solo dentro de nosotros… es igual, si es interior, porque tendremos como mínimo dos yos : el “externauta” y el “internauta”. Uno que va «por nosotros» y otro que irá «en contra».

    Un vez trabajados los datos recibidos, mediante el uso de mecanismos comprensivos, los que podemos llamar filtros mentales de comprensión, que le dan forma lógica a esas ideas generadas, será la información (pensamiento) ya dispuesta para salir fuera de nosotros. O, si somos muy quisquillosos filosóficamente (no existe la realidad), se le pasa a ese otro yo ,tan extraño como “externo” a nuestra forma de pensar. Porque ese “yo externo”, que habaita nuetro cerebro, no  es igual a ninguno de los otros yos, que conviven en el interior de nuestra mente. Ni siquiera al estimado amigo invisible de nuestra infancia. Este yo externo estaba incluido en nuestra mente, pero nunca estará integrado… salvo que “decidamos” dejarnos llevar por la locura… sea lo que eso sea… pero que, desde luego, es la confusión (fusión) de la realidad con nuestra mente. Algo así como lo sucedido en la peli de La mosca.O d eforma más spsicoclógicaa explicitadao en

    Tercer paso : Es el que nos hace diversos, el que provoca que seamos como somos y NO como quieren los otros que seamos. La sociedad, esos que llamamos SAD… o una simple delegación como puede ser el núcleo familiar. Primera etapa en nuestro proceso de domesticación social. Y luego expresamos oralmente o por escrito nuestra idea sobre la realidad percibida, una idea original, propia, expuesta públicamente a que pueda interactuar libremente con otras ideas.

  • Y si PODEMOS, ¿por qué… no elegir?

    Y aunque, en principio, pueda parecer imposible, que nos dejen escoger.

    Porque elegir es lo que nos hace diversos. Mucha gente, incluso científicos, cree (no llega a pensar) que la diversidad humana está en su forma, física o mental. Se cree que la diversidad se basa en que somos diferentes, porque tenemos cuerpos diferentes o usamos nuestro cerebro de forma diferente.

    Y no es así… Lo que nos hace realmente diferentes son las elecciones que tomamos. Porque da igual ser blanco o negro, si optamos por la libertad, estamos eligiendo igual. En eso no somos diversos. Todo ser humano ansia ser libre.

    Y si somos un blanco y un negro, que eligen ser opresores, da igual el color de la piel, porque ambos son igual de opresores inhumanos. Ni siquiera venir de ser antes oprimidos, como raza negra, te hace diferente del opresor blanco. Puede incluso, que eso te haga creer que tienes justificación moral, para ser más brutal en tu método de reprimir a los demás.

    El fanatismo no tiene color… ni sexo, ni orientación sexual. El fanatismo es creer que podemos ser todo en vez de ser nada… o ser poca cosa (baja autoestima) en vez de ser algo más importante… simplemente porque hemos hecho lo posible por conquistar el poder de hacerlo. Ese poder es lo que nos hace igual a otros poderosos y nos diferencia de los oprimidos, que siguen siendo todos diversos (sin poder que los iguale).