Un blog de Sociogenética

  • Lo que vemos en… el OTRO

    Y sí, no nos engañemos, a veces vemos mucho más de lo que miramos. O dicho de otra forma, vemos más de lo que queremos ver. Y eso va a influir en nuestro comportamiento.

    Eso le está pasando al profesor Asenchbach, que no puede evitar el mirar (viendo así) lo que Tadzio puede significar para él.

    Y tanto mira (y ve) que hasta Tadzio se empezará a preguntar, qué coño mira con tanta atención aquel tipo con pinta de romántico incurable.

    Y ya no nos metemos con las miradas de aquellos que no miran limpiamente, si no que usan unas lentes de disimulo, para tapar sus intenciones más ocultas.

    El protagonista, en este caso, es mucho más inocente incluso que el director de la película (L. Visconti), al que se le nota, en cierto modo, que abusa un poco de la belleza del actor que hace de Tadzio, para exponerlo quizás con una mirada muy erótica. Se le va algo la pinza de su propia homosexualidad, hablando (a su manera, tan viscontiana) de la sexualidad del músico al que está representando en la pantalla.

  • ¿Y algo sobre … COMPORTAMIENTO?

    Estamos llegando, estamos llegaaando…

    Ver y mirar, a sí mismo y al otro. Establecer comunicación o no con él. Sentirse atraído, repelido o indiferente. En el fondo, una especie de equilibrio dinámico.¿Como nos vemos? ¿Cómo nos ve el otro? ¿Qué hacer con él?

    Entramos en un terreno muy paaantanoso. Estamos hablando ya de la conducta o comportamiento de un ser humano, al encontrarse consigo mismo y con el otro, que está haciendo de vecino (bueno, malo o indiferente). Porque nuestro comportamiento no será el mismo, en función de lo que veamos después de mirarlo (atentamente o superficialmente)

    Y entramos, entonces, en el estudio de ese comportamiento humano, tanto individual como colectivo. Es decir, entramos en el territorio, no menos paaantanoso, de lo que aquí llamamos sociogenética. ¿Qué pasa por nuestra mente, una vez que veeemos algo que nos interesa (y mucho)?

    ¿Dispuestos a seguir?

  • La enorme diferencia entre MIRAR … y VER!!!

    Así que, tal que toque metamágico (simple virtualización del mensaje), volvemos al punto de partida. Algo así como el eterno retorno, que decía el otro.

    Y si tenemos clara esa diferencia (entre mirar y ver), entenderemos mejor que no es lo mismo mirar para Tadzio que verlo. Porque nos puede llamar la atención su belleza de efebo griego, aproximarnos a un apolo moderno de carne y hueso, ¿quien no pondría su mirada en él, incluso siendo más heterosexual que el más machote del barrio? Aunque, si es uno muy muy machote, seguro que se corta por «el que dirán», si lo pillan mirando. Pero eso no es verlo!!!

    Pero volvamos a la playa veneciana, después de pasar por esas primeras entradas del blog, donde se cansa uno de repetir que mirar es una cosa y ver otra. Y muy diferentes entre sí.

    Porque el músico protagonista, un maravilloso Dick Bogarde, no solo mira a Tadzio, sino que lo está viendo, incluso mucho más a fondo de lo que quisiera. Tal es la profundidad de su observación, no simple mirada, como decimos, totalmente involuntaria. Tengamos en cuenta que su orientación homosexual la tiene bien agachada… en lo más profundo de su mente.. algo así como dentro de un armarito con plomo incorporado.

    De ahí esa pregunta que se hace, sobre los posibles yos que habitan su compleja mente, tan tan musical, y, por lo tanto, tan creativa. ¿Alguno de sus revoltosos yos se está pirrando por Tadzio?

  • Lo que nos lleva a… EMPAREJARNOS!!!

    Y, para buscar pareja, tenemos la capacidad de adaptarnos a convivir con otro ser vivo humano. Pero, como hemos dicho, eso también necesita de un aprendizaje bastante serio.

    Y puede ser para tomar un café y charlar, o para hacerse pareja por un tiempo y convivir juntos. Buscando la continuidad de la especie (reproducción habemus) o guiándose por la busca de otras formas de vida placenteras (no reproductivas o de reproducción indirecta).

    Porque nada obliga al ser humano, para optar por la reproducción, de forma individual. Es una necesidad colectiva, no como individuo concreto (y libre para escoger su futuro). Aunque esto de la libertad para escoger, ligada al libre albedrío humano es un asunto de mucho fierro, que tendrá sus reflexiones aparte.

    Por ahora quedemos en que la pareja no tiene que ser para mantener la continuidad de la especie. Aunque ese objetivo no es precisamente baladí.

    Pero es que otrr objetivo del ser humano es que pueda ser feliz, dentro de las posibilidades que el permita el ecosistema dónde vive. Ningún otro animal tiene esa capacidad. Como ningún otro ser vivo, tiene la posibilidad de elegir, gozar de un libre albedrío. Aunque sea parcialmente.

  • Y, para hablar, buscamos… PAREJA

    ¿Y para qué necesitamos aprender, si eso nos va a costar un esfuerzo? A veces muy grande. ¿Quizás para poder hablar?

    Cada ADN , con aportación del adn social, es una mente diferente. Y nunca olvidemos que una sola mente puede albergar varios yos, que también deben estar en comunicación permanente. Porque si se intenta enmudecer a uno de esos yos, en el futuro puede darnos problemas. Como iremos viendo más adelante.

    Porque los yos que nos habitan, necesitan cierto tipo de doma, pero todos, no vale con dejar que uno domine a los demás, como el anillo de Tolkien.

    Y no hablamos de doma por parte de la SAD, una simple y encadenadora domesticación, hablamos de domarlos uno mismo. Es decir de autodomarse, hablando en plata. Convenciéndolos para llegar a un equilibrio mental, que no provoque tal caos interno, que nos pueda inhabilitar como pensadores críticos.

    Nunca nos podremos comunicar con el exterior, si somos incapaces de comunicarnos en nuestro propio interior. Hasta lo más profundo de nuestra mente. Allí dónde podamos operar conscientemente. Y eso se tiene que aprender.. y aprender duramente!!! Luego ya vendrá el otro…

  • Y por qué miramos… y necesitamos VER?

    Y siempre con el eterno retorno, camuflado de blog…

    Mirar, ver (con atención = observar), recoger información, organizarla adecuadamente en la memoria (MOP), fabricar ideas (cartesianas!!!)usando esa información… en principio en forma de preguntas… pero, para todo ESO, tenemos que aprender a ver.

    Y luego ponerse a elaborar repuestas… o a buscarlas por donde sea!!!

    Para hacerse una idea de quién es el que se piensa a sí mismo, así como ese otro al que pensamos, porque lo necesitamos, esencialmente, para que a su vez nos piense a nosotros. Y al final de ese proceso, más o menos largo, ya podemos estar seguros (casi, nunca absolutamente) de que existimos.

    Y bien venido, ya de paso, al universo de la aproximación. Porque si has construido ideas cartesianas, en vez de creencias religiosas, tendrás que bregar toda tú vida con las medidas aproximadas. Quiere decir esto, que si mides algo que tenga una longitud de 7’5 cm… cálmate, porque alguien puede obtener una medida de 7’50 cm o 7’51 cm… y aún otro puede obtener 7’500 cm o 7’513 cm… y así sucesivamente. Es algo que tiene que ver con el concepto de precisión.¿Entendemos ya lo que quiere decir un universo de aproximaciones sucesivas, siempre unas más precisas que otras (y no confundamos con la exactitud)? Tiene mucho que ver con el límite matemático… y, como no, con los límites humanos (de los que hablaremos mucho, más adelante)!!!

  • ¿Y para qué vale… el APRENDIZAJE?

    El aprendizaje vale básicamente, para tener un conocimiento de la realidad, sea esta una simple hormiga, sea un elefante o los restos fósiles de un dinosaurio… incluso conocer algo de cosas más abstractas, como la justicia o la amistad. Es más, nos puede valer para dirimir si, lo que vemos, es la realidad, o algo que no existe realmente.

    En el caso de la hormiga pastora, que defiende a los pulgones de las mariquitas, podemos conocer como son la hormiga y la mariquita, así como su diferente relación con los pulgones.

    Y ese conocimiento o saber es lo que se almacena en nuestra memoria de registro permanente, esa que hace tiempo llamamos MOP (memoria organizada permanentemente), una información que nos queda para usar en cualquier momento de nuestra vida, en que deseemos expresar, sacar al exterior, ese conocimiento adquirido. Sea en un examen o tomando un café.

    Resumiendo, el proceso de aprender, no es más que completar el proceso de aprehender, que viene a ser su primera parte : coger la información que nos entra por los sentidos (función vital de relación).

    Pero es importante no confundir con la simple memorización (chapatoria), ya que ese proceso solo consigue un almacenamiento de los datos, muy temporal y, sobre todo, muy poco organizado. Viene a ser como si habláramos de una memoria RAM en un ordenador. Aquí le podríamos llamar MONP (memoria organizada no permanente).

  • ¿Y a qué llamamos… APRENDER?

    Decimos que hay muchas formas de mirar y que no siempre que se mira se ve lo que estamos mirando. Y ahí incide mucho el tipo de adn social, negativo o positivo, que tengamos injertado en nuestra mente.

    Porque el mecanismo que permite percibir en nuestro cerebro lo que estamos mirando, una porción de realidad presente, tiene que grabar en una parte del cerebro esa realidad que estamos mirando, de forma virtual, en lo que se llama una imagen de ella.

    Tal como muestra la imagen de arriba, se trata de un viaje, desde el exterior al interior, vía el ojo (para la visión), de tal manera que se forme una imagen de esa porción de realidad, en nuestra pantalla cerebral AV.

    En nuestro caso, teníamos una mariquita que va en busca de los pulgones que le sirven de comida. Haciendo así su importante papel de limpiadora de insectos perjudiciales para los cultivos. Porque no solo son bonitas, también son útiles para el ser humano. Pero también vemos a la hormiga, que se encarga de ordeñar a los pulgones (son su ganado) y que tratará de defenderlos de su depredadora natural. Eso es lo que podemos ver, si observamos con atención lo que miramos. La gran complejidad de lo que llamamos VIDA.

    Ahora nos queda pensar en como continua ese mecanismo de visión. Al que llamamos en el título de la ilustración : aprehender (asir) ese cacho de realidad. Para que acabe, al final del proceso, en un auténtico aprendizaje. Porque, así, sea útil todo el esfuerzo realizado hasta ahora (mirar, ver con atención, grabar con eficiencia lo visto), organizando esa información que almacenamos en nuestra memoria… porque, ¿de qué vale tenerlo todo muy bien organizado si no vamos a usarlo?

  • Pero de nada vale … lo APRENDIDO…

    … en el viaje, si no llegamos a algún SITIO. Dónde practicarlo!!!

    Y aunque en esa vuelta a seguir el nuevo camino, seamos algo diferentes de lo que éramos al empezarlo. Y puede que esto ligue con las creencias hinduistas y budistas sobre las otras vidas.

    En este sentido, de tener otra vida, hay un fallo en la peli que usamos como referencia (2001…)… ya que no tenemos porque retornar con la misma figura humana con la que «partimos»… una vez mutados en otro ser humano (o lo que sea), ya no necesitamos tener el cuerpo de un bebé… podríamos ser una gata o algún tipo de sobrehumano. Ser incluso solo un cierto tipo de energía con vida.

    Pero es fundamental llegar a algún lugar dónde nuestro bagaje cultural (la mochila de la adolescencia, ahora ya adulta), nos sirva paa empezar una nueva vida… o complementar la anterior.

    Porque, como Odiseo, no somos nada sin nuestra Ítaca. Lo que no quiere decir que debemos ser nacionalistas, al modo siglo XIX. Cualquier puerto diferente de esa Ítaca primitiva, puede ser nuestro nuevo ecosistema. Sea en la galaxia que sea…

  • Siempre que viajamos… APRENDEMOS algo

    Aunque parezca que NO.

    Y no hay que volver a Ítaca para aprende por el camino, como hizo Odiseo/Ulises.

    Si bien es cierto, que suele aprovecharse mejor el camino de vuelta que el de ida. Por mucho que el gran Antonio Machado se empeñara en lo contrario.

    Pero también el camino novedoso nos deja aprender algo, si lo hacemos con todos los sentidos bien abiertos. Y organizando adecuadamente los datos recogidos mientras caminamos.

    Hasta el camino más raro de nuestra vida, nos proporcionará sensaciones, que bien digeridas, como si fuera comida, nos dará una información precisa para cuando la necesitemos usar, a la hora de fabricar nuestras ideas cartesianas. De alguna forma favorecerá que usemos nuestro lenguaje y tomemos contacto con otros lenguajes posibles.