Un blog de Sociogenética

  • Ella (la cría), tiene que aprender de TODO…

    Estamos reflexionando sobre la gran importancia del aprendizaje. Y hablamos de reforzar las características genéticas que traemos en el ADN. Están escritas pero son meras indicaciones, no son recetas completas, ni están marcadas «a fuego».

    Para eso precisamente está la ayuda social, que te hace operativo tu ADN. Porque él, como ya dijimos antes, es el que conforma en tu cerebro (no sabemos cómo), lo que llamamos mente.

    Es decir que estamos hablando de una intervención social, a la que nosotros llamamos adn social. Y que, por su labor creativa, reforzadora del ADN, denominaremos adn social positivo.

    Sí, es bastante sencillo. Lo que hace la mamá robot, desde que su hija ha nacido es injertar en su mente un adn social negativo, que la hará madurar «como es debido». Y lo mismo hará la mamá humana, que olvide su responsabilidad como tutora, para una maduración natural y libre (aporte de un adn social positivo). Y, haciendo así, prefiera seguir las normas sociales de la SAD, es decir injertar un adn social negativo.

    Aunque, como repetimos siempre, este injerto nunca será absoluto (no borra el ADN) , dependerá del adn social que le injertaran a la madre (sea electrónica o humana). Porque ella no es la naturaleza (sea lo que eso sea), precisamente!!! Así que ya podemos saber que su maduración no será, desde luego, ni natural ni libre. Y, por el mismo motivo, no sabemos si lo que aprende la hija, será precisamente TODO lo que necesita para vivir libremente… o más bien, todo lo que necesita para ser una cría humana, que haga todo lo que le mande hacer su mamá (robot o no). O sea , una mera pieza de la maquinaria social imperante.

  • Porque, ser adulto humano, es algo muy complejo…

    Porque un puma, por ejemplo, no tiene que preocuparse más que por ser capaz de hacer las cosas que dijimos ayer : alimentarse y defenderse, es decir, adaptarse… pero no tiene que preocuparse por su identidad. No necesita tomar conciencia de que es un puma. Ni siquiera saber que existe… ya viene incorporado todo de fábrica.

    Pero el ser humano no… además de hacer todo eso que hace el puma, para sobrevivir en un ecosistema, tiene una necesidad imperiosa de tomar conciencia de sí mismo… tiene que fabricarse un Yo propio. Ese Yo, quien lo va representar en lo que le queda de vida. Y para eso debe usar su inteligencia racional y pensarse a sí mismo, como nos enseñó Descartes. Para producir ideas con base científica.

    Y eso lo tiene que hacer solo, o casi, a partir de unas marcas muy suaves que lleva en su ADN. Tiene que hacer una lectura profunda de un texto, que solo da unas indicaciones someras, sobre tu comportamiento futuro como ser humano adulto…

    Por ejemplo te dirá que seas empático y solidario, que compitas para defenderte y cazar, pero que no necesitas cazar más que lo necesario. No puedes disfrutar matando… Como no necesitas competir para humillar al contrario.

    Y por eso necesitas que mamá robot te de clases, o mejor mamá humana. Ella te tiene que reforzar lo que traes escrito en tu ADN… Por eso es tan importante la socilaización con los demás, empezando por tu madre. Sin ella no podrías reforzar esas características de empatía, solidaridad, adaptación… porque el modo de cómo adaptarse al ecosistema no viene escrito en el ADN, en él solo te indican la necesidad de adaptarte, pero luego necesitas aprender «el cómo»… y para eso está mamá (y papá, si lo tienes cerca).

  • Y luego, de bebé, ya no digamos…

    Y una vez fuera de la cuna, ¿Cuánto habrá que aprender?

    Estudiar un útero o una casa familiar, la cueva animal, no es demasiado trabajo. Especialmente porque los seres vivos son pocos, y el espacio que te rodea, no resulta difícil de calibrar… a fin de cuentas es un trabajo instintivo, como el de los animales más irracionales. Por ahora la inteligencia racional no da para más.

    Pero una vez salido de la cuna y, sobre todo, de la amable «guarida» familiar el ecosistema se hace inmenso y peligroso.

    Y necesitas conocerlo bien, si quieres sobrevivir en ese mundo que, necesariamente, va a ser inhóspito. Si ya no lo fue con el maltrato paterno…

    Son muchas la herramientas que debes ir recogiendo en tus primeros años de vida : para buscar alimentos, para defenderte de los depredadores, apara adaptarte a los sucesivos cambios del ecosistema (suaves o bruscos)… y, lo que es peor, para ir tomando una identidad propia. La que tu escojas, no la que la SAD va a intentar elegir para tí.

  • El feto necesita más tiempo para aprender…

    ¿Qué hace un feto con su manos en 24 horas?

    ¿Cuántas pataditas puede dar un feto en 24 horas?

    ¿Cuántos latidos del corazón de su madre puede escuchar un feto en 24 horas?

    ¿Qué movimientos del aparato locomotor ha tenido el feto en 24 horas, para adaptarse lo más rápido posible al movimiento en el exterior?

    ¿Y qué decir de la compleja maduración mental en 24 horas?

  • La gran cuestión del aprendizaje…

    Nada, rien, nothing, niente, nichts, ничего, هیچ چیز,沒有什麼, waxba, hakuna kitu… nenio… y así hasta el infinito (o casi), porque nada, se puede traer aprendido siendo un embrión, que no venga ya escrito en su ADN.

    Es precisamente ahora, cuando empieza su período de enorme y complicado aprendizaje. Nada llega a ser tan difícil e intenso como el proceso de aprendizaje, de maduración, de un ser humano… ya superada su fase de embrión. Este va ser su primer paso en la vida como ser humano.

    Ya el propio embrión, debe sufrir los embates educativos del ambiente donde se halla : un útero materno, natural o artificial.

    Y más cuando nazca, porque le van a atacar por todos lados…

    Aunque, ¿no será algo exagerado esto que decimos, de que los adultos están preparados para atacar a un recién nacido? En vez de estar, para ayudarlo en su maduración… ¿Somos muy cenizos? Observemos la realidad que nos rodea, please…

  • Pero ¿cómo lo aprendemos?

    Y llegamos al quid de la cuestión, sobre todo cuando se quiere hablar de aprendizaje. O de su equivalente : educación… siempre como una diferencia clara de domesticación… porque domesticar no es aprender, ni siquiera es enseñanza, es imprimación mental pura y dura, como el marcaje de las reses en el Far West USA.

    Y con el agravante de que la cría humana que ha llegado a la adolescencia es un saco vacío, e inmenso, que está deseando llenarse. Es lo también llamamos la mochila adolescente. Aunque la SAD ya se encargó, con su sistema de domesticación, mediante sociogenes, en la preadolescencia, de que la cría ya adolescente entre en esta nueva etapa, odiando todo lo que se tiñe de educación impartida por adultos, incluso si se trata de auténtica educación (que la hay)… hacen que llegue quemado a esta etapa educativa.

    Se ha conseguido que, todo preadolescente que haya sobrevivido su etapa, empiece la adolescencia odiando el mundo adulto.

    La pregunta de la imagen es vital : ¿Cómo llenar la mente de un adolescente, que ya está harto de que se la quieran llenar con mierdas varias? Y, a veces, muy bien disfrazadas de ciencia.

    Lo más lógico es dejarse llevar por los falsos guías/gurús, sean adultos o adolescentes veteranos, que siempre saben por donde están los caminos de perdición… los que te llenan la mochila de herramientas inútiles o tremendamente adictivas.

  • Y todo, mejor o peor, lo vamos aprendiendo…

    Claro, siempre que no nos empeñemos en que NO lo queremos aprender… como pasa con el alumnado preadolescente, que empieza el curso de Ciencias Naturales en cualquier septiembre … Suele pasar que el 60% de ellos, por lo menos, no están por la labor. Ya empiezan «pasando de ti»…

    Ante la imagen de la mamá robot dirían enseguida : ¿Y para qué quiere leer un libro ese robot?

    Ellos se creen que lo aprendido por un robot es por ciencia infusa. O por tener todo lo sabido metido en un cartucho, como si fuera un vídeojuego.No se les ocurre pensar que también los robots tienen sus procesos de aprendizaje… solo que ellos lo hacen con una superaceleración… y con menos vagancia, pero tienen que aprender!!!

    Incluso con una entrada USB, la CPU del robot tiene que organizar en su cerebro toda la información que le entra… aunque tiene la ventaja de que ya le puede venir totalmente organizada. Pero es peor, si ya le viene hecho el trabajo, entonces, porque no tiene una IA, que debe ir mejorando su capacidad organizativa con la experiencia que va adquiriendo. Es un simple algoritmo repetitivo. No evoluciona.

    Antes de existir las memorias electrónicas, que se pueden borrar fácilmente, eran los libros los almacenes de conocimiento.

  • Porque TODO lo tenemos que aprender…

    Ah, la boca!!! No solo es la entrada de la comida y el mecanismo que puede recoger las vibraciones de las cuerdas vocales, para poder hablar. 

    La boca es la primera parte del cuerpo humano que recoge y expresa diversas sensaciones, cruciales para su maduración… Como chuparse el dedo, preámbulo de chupar la teta materna… y, tan importante como eso, permite ir poco a poco reconociendo nuestra propia existencia. Porque ese dedo trasmite sensaciones al cerebro y eso va poniendo en contacto las diversas partes del cuerpo de un feto. Y todo esto, evidentemente, es lo que vamos aprendiendo como feto. Nos hace semiconscientes de nuestra propia existencia. Aún no podemos pensarnos tal como nos dice Descartes, pero ya es una buena aproximación.

    Este aprendizaje, incluso va a tener un componente sexual. Y será además muy importante, para conseguir tranquilidad ante una situación de estrés.

    Y por eso es normal , que un bebé, en una de sus primeras fases de autoconocimiento, se toque tanto con los dedos su propio ano. Haciendo de él una zona tan importante como la boca, le gustará tocarlo, hasta que aprende  a diferenciarlo, no solo por ser “de salida”, sino por la porquería que sale. Algo que también pasará con el pene, ya que le proporciona un atisbo algo más sexualizado… que recuperará en su pubertad.

    Pero, lo dicho ya en una entrada anterior… ¿De dónde sale la sonrisa de la hija, si no ha visto nunca sonreír a su madre (sea artificial o natural)?

  • Y mamá robot, no es SUFICIENTE mamá!!!

    Y no solo le falta la risa a mamá robot. Le falta mucho más…

    Una mamá auténtica, después de llevarte en su seno durante nueve meses, está ya preparada para muchas cosas… de esas que serán cruciales en tu maduración durante tus primeros dos años de nacido. Para empezar, si tiene que domesticarte en un lugar cerrado, al que se llama refugio, no deja de mantenerte en una situación muy parecida al útero materno… o encerrada en la cueva familiar, sin poder salir de ella, para irse aclimatando al exterior. Cuando la cría humana lo que necesita es sentirse en un entorno amplio, muy variado, y no solo conocer el interior de la cueva, por mucha gimnasia que hagas. Y por muy protegida que te sientas… precisamente la naturaleza quiere que empieces, ya temprano, a sentir algo de miedo, para aprender que se necesita avanzar con precaución.

    Con estas tres entradas sobre las madres humanas y la negativa clara a que sean comparables con las madres robóticas, podemos concretar más algunas cosas de eso que llamamos sociogenética. Además en relación con esta etapa de la cría humana, dijimos priemera parte dedonde más y mejor se va a trabajar, por parte de la SAD (humana o robótica), intentando manipular su maduración. Lo que llamamos aquí, primera parte de la maduración humana.

    Centrémonos en el proceso de Condicionamiento Mental… una forma de funcionar, socialmente, que está muy relacionado con ese concepto que, hasta aquí, le hemos llamado injerto social en las crías humanas, por parte de la SAD (sociedad adulta dominante).  Recordemos siempre, que no todos los adultos forman parte de esa SAD. Como mucho, algunos son simples delegados del Poder. Y en buena parte involuntarios.

    De alguna forma se puede decir que este condicionamiento mental es un pariente teórico del Síndrome de Estocolmo en sus diversas formulaciones. Especialmente en lo tocante a que las mujeres acaben sufriendo su variante de aceptar el maltrato como un mal natural. Creer en el jodido pecado original, aunque no seas nada creyente.

  • Porque mamá robot no tiene su risa!!!

    Entre las muchas insuficiencias «humanas» que tiene la mamá robótica de I am mother, echamos de menos su sonrisa. Ni la tiene, ni mucho menos le notamos la capacidad de reír, aunque la tuviera enlatada… no es lo mismo.

    ¿Cómo aprenderemos a reírnos, si no tenemos un ejemplo claro de que es la risa?… ¿Y quién no debe acercar la risa a nuestra vida… nuestra madre… o en su defecto, el padre o algún familiar… pero que sea rápido, porque los biogenes necesitan refuerzo lo más pronto posible.

    Y si no hay refuerzo de la empatía que se intercambia entre madre y cría, ¿cómo construir la sonrisa? O hacer que se sienta el placer de estar juntas.

    La caricias de mamá son cruciales, ya lo decíamos ayer, para sentirse seguro en la nueva realidad que nos toca vivir. Pero hay una caricia, que no supone contacto corporal, aunque es vital para animar al bebé. Y es esa sonrisa de mamá cuando está con nosotros… no hay nada comparable, algo que nos pueda llenar de mucha tranquilidad y placer. No es la inexistente felicidad, de la que se habla tanto, pero será siempre lo que recordaremos como el instante en que más cerca hemos estado de tenerla apretujada entre los pliegues de nuestra joven piel… Porque no podemos razonar aún, pero nuestra incipiente inteligencia emocional está muy cerca de notar que eso que sentimos es una forma de estar en un paraíso.

    Y todos sabemos que una risa artificial, no sentida, aún en la boca de un humano, no refuerza la empatía, sino todo lo contrario, se aprende a sentir la antipatía, a desconfiar de esa falsa sonrisa, ya antes de empezar a andar. O sea, ¿de dónde vendrá, que el rictus más común en el ser humano, sea el de la antipatía, en vez de ser el de la simpatía? ¿Ganamos algún concurso especial, para que los humanos no sepamos sonreír con sinceridad?