Un blog de Sociogenética

  • Son esas, que deben esforzarse para aprender jugando…

    Porque sí, jugar no es estar esperando para que los papás o los profes les enseñen las cosas importantes (para ellos) a sus hijos/alumnado… porque se aprende más y mejor en media hora de recreo, que en una hora de charla de papá y mamá, o del profe de turno que le dé clase.

    Y es así, porque en el recreo o jugando en la calle con tus amigos, se aprende lo más importante para una cría humana : a desarrollar su capacidad de empatía y, sobre todo, su naciente capacidad para intentar socializarse… y es importante, porque si no hace eso, además, no juega ni de coña.

    Y, por otro lado, desarrollar esas capacidades cuesta mucho esfuerzo. No salen espontáneas, en muchos casos, y la cría humana tiene que hacer un superesfuerzo para integrarse en el juego… Pero es que, precisamente, ese esfuerzo de integración le hará sentir que desarrolla esas capacidades y, además, lo hará acompañado por el placer que le dará ese cumplimiento.

    Y todo eso, a cambio de la desesperación, si es que no se nota capaz de hacerlo… Pero es que la frustración no es mala, solo se tiene que aprender a llevarla, para que no suponga una mala carga de energía negativa… que se vaya acumulando y te separe aún más del grupo de referencia.

    Y para integrarse (adaptarse al grupo) tiene que trabajarse la coordinación. Algo que no viene en el ADN, pero sale de cuando se combinan las otras capacidades ya iniciadas (la socialización, el movimiento repetido y mejorado, la compartición del placer de jugar en equipo…)… y siempre que, estas, se hayan reforzado por los adultos desde que se nació.

  • Pero… Volvamos a las crías de la segunda fase…

    Unas crías humanas están jugando… lo que no le gusta a mucha gente adulta, o, al menos, si no juegan como «quieren ellos» (los adultos).

    Y es que entramos en una segunda fase , que decimos por aquí. Una fase de maduración para una cría humana, que nada tiene que ver con las fases de maduración de un infante, que se manejan por ahí, entre los estudiosos de la infancia. Sobre todo en la llamada educación infantil.

    Ya dijimos hace días, que, en este blog, se maneja otro tipo de fases. Y la primera es de los 9 meses a dos años, más o menos. Y ahora toca la segunda, que abarcaría de tres a seis años, igual más o menos.

    Debemos tener en cuenta que cada ser humano tiene una forma diferente de madurar, unos van más rápido y otros van más lentos, aún estando en el mismo ecosistema. Porque, para eso, decimos que el ambiente ayuda a moldear al ser vivo, de tal forma, que puede acabar siendo muy diferente en un medio, de como lo sería en otro medio distinto. Siempre resultaba chocante la anécdota que usábamos en clase, sobre la maduración temprana de las preadolescentes tropicales.

    Así que vamos a estudiar, a partir de ahora, como es la historia de los biogenes y sociogenes, en esta segunda fase de maduración.

  • Una  IA (?) nos ayuda a “encontrarnos” por la red…

    Parece que Gemini lo hace algo mejor que Grok… más información y mejor organizada. Eso está claro.

    Solo ponemos una entrada, porque ella ya nos permite avanzar en las reflexiones, a partir de sus propuestas.

    Nos indica tres elementos esenciales para ello : una perspectiva interdisciplinaria, una identidad humana y una interacción social. Son tres elementos que nos llevan a poder analizar la conducta humana, teniendo en cuenta diversos campos del conocimiento científico. Y además nos habla de los matices, que se pueden aplicar en función de cómo sean los analistas.

    Es decir, lo que tratamos de hacer en este blog, ni más ni menos. Como mucho, puede que lleguemos a ser más concretos y algo más profundos.

    Démosle las gracias a Gemini , por su colaboración (gratis). Y llegado a este punto del relato “bibliográfico”… sigamos con lo nuestro.

  • … o sea, la sociogenética de la que hablamos aquí (en este blog)!!!

    Y esto sí que nos corrobora, por dónde van lo tiros de nuestra reflexión sociogenética… Que no es otra que intentar analizar el comportamiento humano, a partir de la influencia del entorno en su base genética.

    Porque nada nos dice Grok de los sociogenes que intervienen como parte influyente… No se pueden vislumbrar en lo que dice de este tipo de atisbos, que nosotros resaltamos : elementos sociales que acaban teniendo una carga genética (no biológica), y por lo tanto, eso, los hace heredables

    Este final del párrafo anterior, es lo realmente destacable de nuestra aportación. Que los sociogenes son heredables, como lo son los biogenes, eso sí, con muy diferente mecanismo de la herencia. Y, precisamente, ahí es donde viene la idea cartesiana del injerto…

    Pero, como somos algo concienzudos (no nos gustan mucho las sorpresas que se pueden evitar)…

    Vamos a consultar con Gemini…

  • Pero, esto, no es realmente lo que nos interesa…

    Este apartado ya nos indica claramente las limitaciones de partida, de este tipo de estudio teórico. Lo que lo hace inválido para ser aplicado a la orientación práctica de nuestro estudio.

    Nos interesa la base molecular (del ADN), para estudiar el comportamiento social del ser humano, haciendo una especie de comparativa del ADN con el adn social.

    Y eso es lo que nos lleva a buscar algún tipo de estructura metamolecular de las partícuals virtuales que forman lo que llamamos adn social, positivo o negativo. Porque no son partículas materiales, como sí son los ácidos nucleicos y proteínas, por ejemplo. Pero sí nos abrimos a pensar en una especie de partículas virtuales, que son las que formulan las ideas de tipo social, en la mente del individuo humano. Por ejemplo, creer en un dios

    Y no sabemos, por supuesto, como se estructuran, pero no tenemos miedo alguno a proyectar elementos científicos de la mecánica cuántica, para pensar en posibles entidades sin masa, pero con algún tipo de movimiento ondulatorio, que les permite coger entidad, en sus paseos por los circuitos neuronales.

    Sí, es algo arriesgado, pero no imposible. Además de que la esencia del elemento que llamamos sociogén no necesita ser desvelada, para estudiar sus efectos. Viene a ser como estudiar el electrón o la corriente eléctrica/química entre neuronas, para poder hablar de las funciones del cerebro. Más adelante volveremos sobre ello.

  • Y hemos empezado por Grok…

    Solo porque X anda por todas partes y ofrece fácil trato con su IA. Aunque Grok tampoco nos puede ayudar, para resolver este problema de ubicar nuestras reflexiones en un campo teórico prexistente. Un campo que nos gustó llamar sociogenética, pero que disiente totalmente de la versión que nos ofrece Grok… Aquí pensamos que es mejor llamar a  su «sociogenética», simplemente sociogenómica (ver ayer). A fin de cuentas, por esa influencia (ya clásica) del medio en la expresión genética, incluso con el avance teórico de la epigenética, ya pasamos hace tiempo.

    Pero lo que sí podemos, a partir de aquí, es establecer algunos elementos teóricos ,que marcarán la separación lógica entre la Sociogenómica y la Sociogenética, para verlos como campos de investigación independientes.

    Hace dos entradas subrayamos dos factores genéticos, empatía y solidaridad, que marcan el quid de la cuestión. Ahí donde dice que “los genes pueden moldear… Porque la Sociogenómica, solo analiza el comportamiento humano a partir de esos genes, es decir los biogenes de nuestra historia. Para nada se preocupa de que existan otros factores “genéticos”, aunque no sean genes biológicos, como sí nos preocupamos nosotros (sociogenes).

    En el texto le da una vuelta de tuerca al argumentario, ya que parece hablar de unos factores génicos que “salen del entorno”. Factores que no estarían dentro del ADN biológico… pero no lo dejan muy claro…

    Lo que sí da a entender (al no seguir), es que, no se determina cómo es la acción de ese entorno actuante. Pero ahí ya vamos entrando “nosotros” (todos mis Yos).

  • Llegó el momento de aclarar cosas…

    Llevamos algunos meses , más de mil entradas (día tras día), dándole vueltas a estas reflexiones. Reflexiones que solo intentan dar alguna explicación científica a eso que podemos llamar comportamiento del ser humano. Algo que, para los amantes de la psicología, les gustará más la palabra conducta. Aunque sálvenos cualquier dios, que se apiade de nosotros, de caer en eso que se llama conductismo… ya que, con los excelsos psicológos USA, no queremos toparnos (por ahora).

    Como dijimos un 23/10/2023, a las 1:44 PM, empezamos a buscar la explicación  de nuestro comportamiento, actuando como seres humanos. Una especie emparentada con el mundo animal, pero con la inteligencia suficiente para ser considerados una especie superior.

    Aunque, como no dejamos de repetir, no lo demostramos en el día a día, ni mucho menos.

    Y así hemos ido pariendo este texto. Porque al principio, no buscamos bibliografía, para ir más «por libre», y estas reflexiones del blog fueron quedando algo huérfanas. Y hasta le fuimos llamando sociogenética… por eso de juntsr sociología y genética …aunque realmente el nombre fue apareciendo un añito después.

    Y, claro, ya no nos vale ni siquiera consultar la Wikipedia, que de bien poco nos sirvió, cuando lo hicimos. Así que empezamos a bregar con las llamadas IA (Inteligencia Artificial). Que de real inteligencia (humana) tienen poca, porque se supone que, aún, son como crías artificiales para las futuras IA. Realmente están en pañales.

  • ¿Y qué pasa en la segunda fase de maduración?

    Si salimos de la cuna, y de casa, es para socializar. Porque ya no se puede seguir viviendo en la cueva, hay que salir al ecosistema donde nos tocó vivir. Y dejar las pelis, por un tiempo, y volver a la realidad que tenemos en este planeta.

    Fuera de la casa paterna aún contamos con la ayuda de los padres, pero ya NO siempre. Nos pueden dar indicaciones de cómo hacer las cosas, pero llegó la hora de la verdad… al final estaremos solos, tomando decisiones.

    Toca adaptarse al ecosistema, para seguir aprendiendo. Ahora hay dos cosas esenciales para hacer, buscar comida y escapar de los depredadores. Nos va en ello la vida.

    Y para esa gran tarea tenemos dos biogenes : el de la empatía y el de la socialización. Ya supercitados en estas reflexiones.

    Y van muy unidos, porque nos ayudan a empatizar con otros seres humanos, para que sea fácil el proceso de socialización. Porque sin ese proceso, que supone la unión de semejantes (no iguales), nunca seremos capaces, ni de buscar comida ni de  defendernos. Y esas dos actividades son fundamenetales para lograr nuestra adaptación al medio.

  • Y, desde luego, recibir clases de su “hermana”…

    Y ya estamos hablando de la realidad cotidiana, aunque seguimos usando fotogramas de la película base. Precisamente en ella nos muestran otro de los meollos en la educación de una cría humana. Cuando se comprueba que no llega con la intervención paterna, ni tampoco la de lo adultos especialistas, que intenten explicar el comportamiento humano… En la peli se ve como la hija actual tiene que tomar clases de una hija del pasado. Una hija de la seriee pxc, que no cumplió los objetivos de la domesticación de mama robot y por eso fue expulsada del Refugio.

    Y ahora aparece de nuevo, precisamente invitada por la hija del presente… atendiendo a sus biogenes de empatía y solidaridad. Esos que no consiguió neutralizar mamá robot, al intentar injertar los sociogenes negativos, para reducir empatía y buscar una solidaridad mercantil y pseudodemocrática. Lo que vemos al trabajar en las decisiones que fueran buenas para una mayoría, sin tener en cuenta las circunstancias en que están involucrados los seres humanos. Y, sobre todo, poniendo en la tesitura de escoger el mal peor, cuando un ser humano debe ser incapaz de hacer matemáticas con la vida humana. Y menos aún tomar decisiones ee momentos de estrés máximo.

    Y esta característica biológica de la hija del presente, es lo que no paramos de nombrar en este blog, al hablar de la capacidad genética natural, que hace al adolesceente una cría humana con la obligación de regenerar la sociedad adulta que se haya desviado del camino inicial de máxima colaboración.

    Esa rebeldía genética biológica… que impide caer en las típicas trampas sociales , como es el dilema del tranvía.. Que, a fin de cuentas es el que usa mamá rrobot, cuando trabajan con el ejemplo de darle tu cuerpo a varios enfermos, aunque eso suponga tu propia muerte.

    Esa rebeldía, casi genética, es la que aún tiene la hermana mayor… la que le hace odiar al Refugio y a toda la parafernalia extinguidora que él supone… porque prefiere ser libre.

  • Incluso sobre su procedencia…

    A alguna gente le puede sorprender que, en algunas series y pelisaparezcan personajes que presentan una tremenda obsesión por conocer a sus padres biológicos.

    No cabe duda que todo, no hay más que ver el problema generado por la «obsesión queer», se magnifica. En general y en la sociedad actual mucho más.

    Pero la necesidad «natural» de saber tu procedencia es bastante natural. Proviene del hecho de que ,hasta ahora, la naturaleza ligó mucho la procedencia biológica, para controlar en cierto modo la sucesión de los seres vivos, para que fuera lo más acorde posible con una evolución natural. Todo eso está cambiando. La sociedad interviene cada vez más, haciendo muy artificial el curso de la evolución. Y digamos que esa teoría que dice, que basta con sentirse mujer para serlo, no ayuda precisamente a organizar la estructura social de una forma democrática.

    Aunque precisamente, vengan presumiendo de democracia, los que dicen «se es solo lo que se quiere ser»,

    Y ya le daremos más vueltas al problema de las creencias, en relación con el comportamiento humano. Como si estuviéramos ene una obra del Shakespeare.