Un blog de Sociogenética

  • Y puede viajar de la NADA a la NADA…

    Porque el ser humano, nada es antes de ser concebido por la unión de un espermatozoide y un óvulo… porque, de nada vale valorar como existentes las células reproductoras primigenias. Que sí existen, pero de tal manera que ellas, incluso fusionadas, no son un ser humano.

    Como mucho son la potencia aristotélica, que, antes de hacerse acto, no existe realmente. Como mucho es una simple idea (de ser humano).

    Pero es que, además, nada es el ser humano, una vez que la muerte le hace desaparecer en la nada. Pasa a ser una idea (recuerdo) en la mente de los supervivientes.

    Antes no había un yo. Y después tampoco lo puede haber… o, como mucho, habrá un yo diluido en la nada, si tu religión te hace creer en tal posibilidad.

    Y ¿qué puede ser la nada sin un yo que la pueda determinar (mentalmente), frente a la existencia del ser humano, que ha conseguido, precisamente, construir ese yo?

  • El ser EVOLUCIONA…

    Cuando hablamos del ser como un yo determinado, no podemos olvidar la importancia del tiempo. Porque la existencia de un tiempo, que según la física relativista no existe, es lo que permite ir viendo los cambios del yo.

    Empezamos (la vida, el día…) siendo de una forma y acabamos siendo de otra. Y por eso es tan complejo acercarse al estudio del comportamiento humano… porque, ¿a cuál yo corresponde determinada conducta?

    Y es que la forma de entender el yo va a depender de la normas sociales, de las costumbres que rijan en según que determinada época. Porque las modas influyen en el comportamiento humano de forma considerable. Y lo que se toma como normal en una época puede ya no serlo para otra.

    Y por eso es tan importante que usemos instrumental científico, para analizar los movimientos sociales. No se actúa en su interior, por razones meramente ideológicas (sean políticas o religiosas).

    Por ejemplo, la forma de entender el sexo y la sexualidad que de él deriva, puede ir cambiando a lo largo del tiempo. Esto nos pone en el camino de analizar el problema de ser mujer o sentirse mujer.

  • ¿Un yo o un NOSOTROS?

    Ya lo dejamos bien claro, ¿no? Por qué motivo , una vez pensado que en la mente se forma un yo, ese yo principal, que se supone va a definir tu manera de ser (tu comportamiento), no puede suceder que, en algún momento se genere otro yo? Poco a poco, e incluso sin que tú tomes medidas directas?

    Viene a ser como una reacción en cadena, que, una vez empezada, ya será imposible pararla… hasta que algo permita detener el proceso ya iniciado. Entre otras cosas, hablando de nuestra mente una buena maduración del yo principal. ¿No parece razonable?

    Pensemos que estamos hablando de la etapa infantil, o, como mucho, de la preadolescencia… cuando la maduración mental, si se hace bien, puede darnos herramientas de defensa y ataque de enorme eficiencia.

    Dijimos antes «si se hace bien». Y solemos decir que madurar tiene mucho de arte… incluso hablamos de algo a lo que llamamos la «pérdida de la adolescencia»… Y es que la adolescencia está para algo y no se puede perder. La naturaleza nos obliga a tener una adolescencia muy larga, nada hay igual en la maduración de otros seres vivos, y es precisamente para que tengamos tiempo de fabricara las herramientas precisas para defendernos del mundo adulto. Por ejemplo, ir montando los muy comentados filtros mentales personales.

    ¿Seguimos sin querer entender , que es prioritario cuidar la adolescencia? La nuestra, si aún estamos a tiempo… y, si no, la de nuestros hijos, cuando llegue ese momento vital. Y la de sus amigos!!!

  • Porque… ¿Cuántos «yos» podemos SER?

    Primero somos, existimos, cosa relativamente fácil, según Descartes, ya que basta con pensarse a uno mismo. Luego conviene pensar en otro, para que nos piense a nosotros, y así quedamos confirmados. Este añadido de «el otro», es lo que le incorporamos aquí al Descartes.

    Y eso nos hace un ser. Pero la identidad de ese ser, no nos viene incorporada de fábrica… hay que construirla. Entrando ahí ese yo que queremos ser. O lo más aproximado que podamos a ese yo… siempre evitando que sean los demás (adultos sobre todo) los que decidan el yo que vas a ser.

    ¿No es así?

    Y una vez pensado como hacer para tener un yo, viene otro gran problema : ¿En qué momento puedes pensar, que el yo principal no se vea sorprendido por la aparición de un yo secundario? Porque, si el universo es demasiado inmenso para que solo un planeta tenga vida, ¿cómo puede un cerebro tan enorme, albergar un solo yo?

    Es decir, ¿qué pasa en la infancia, cuando el cerebro maduró lo suficiente, para hacer que aparezca en tu mente el llamado amigo imaginario? ¿Ese no es otro yo, que viene en son de paz, para ayudar al yo que aún se está construyendo? Y, ¿qué decir de la obsesión fetal por tener el dedo metido en la boca? Puede ser la primera noción intuitiva de sentirnos acompañados. Camino de un yo.

  • ¿Nos llegará con ser UN solo yo?

    Pero este problema de querer cambiar de sexo… y a partir de ese mismo momento (o poco después) ya uno se considere una (o al revés) y, lo más importante, comience a mostrar al mundo un nuevo comportamiento humano… eso, tiene demasiadas capas… al menos si queremos darle un enfoque científico.

    Ya dijimos en otro lado, hablando sobre el enorme problema de la construcción del yo, que es un proceso muy largo y muy complejo. Con una sociedad adulta que pondrá un montón de obstáculos, para influir en el yo definitivo. Y ahora se trata de desmontara un yo, que costó más o menos desarrollar, para construir otro (u otros). Aunque es cierto que, algunos yos ,ya vienen con contrabando desde que se es una cría humana muy nueva.

    Y ya sabemos, por otro lado, de las dificultades que plantea el problema teórico de la deconstrucción… y solo en el campo del lenguaje, ya no digamos globalmente (un ser humano). No se soluciona siendo Woody Allen, haciendo una mejor o peor peli.

    El universo mental es algo demasiado complicado, mucho más que un simple puzzle. Y si costó tanto montarlo…¿Qué podemos esperar de desmontarlo, para montarlo otra vez?

    Ni el yo ni el ello de un tal Freud se acercaron bastante a la complejidad de la mente humana. La neurociencia aún estaba en pañales.Aún ahora ni siquiera conocemos bien el cerebro, que es su complicadísimo soporte. ¿Un 10% quizás?

  • Y, también, con SENTIRSE mujer…

    Y ya no nos queda otra que plantarle cara al problema, que estaba subyaciendo desde nuestro inicio, cuando empezamos estas reflexiones sobre el comportamiento humano. Buscamos una explicación científica, para el hecho de que unos humanos se comporten de un modo y otros de otro. Y más por el cambio de conducta , a que puede dar lugar un cambio de sexo, dada la extrema importancia que ha acogido, médica y políticamente, en los últimos años. Sin saber muy bien por donde agarrarlo, puede que sea válido empezar por meterse con la relación entre dos verbos. El verbo ser y el verbo sentir. Ya que podemos decir que uno está más ligado a la esfera de lo racional y el otro a la esfera de lo emocional. Y eso nos permite partir de una base científica, aunque no sepamos muy bien como será el final de la reflexión..

    Lo más importante, para nosotros, es que ambas son dos partes equivalentes de la esencia del ser humano : su inteligencia.

    O, como intenta mostrar en la imagen la declinación de sus dos presentes , que bien los pueden representar : el verbo ser por si mismo ,en un campo racional, y el verbo compuesto querer ser por el de sentir(se), en un campo emocional.

    Resaltemos que en estos momentos de reflexión, sobre el ser y el querer ser, querer y sentir son verbos sinónimos… es decir, igualamos querer ser mujer con sentirse mujer, por ejemplo. Ya que los estamos usando como representación de un deseo, el profundo “deseo de ser mujer” que, en este caso, se puede equiparar a un sentimiento. En este caso, es lo mismo que un macho “quiera ser” mujer, que el hecho de que diga que “se siente” mujer.


  • Lo que está ligado con SER HERMAFRODITA……

    Porque el problema de ser mujer nos tiene atados, a su vez, al semienterrado problema de ser hombre o de ser hermafrodita.

    ¿O no?

    Y le decimos semienterrado, porque nunca se trató mucho el problema del hermafroditismos, llamado ahora intersexualidad, aparte alguna consideración previa sobre su «anormalidad».

    Algo que, como ha pasado con otros asuntos naturosociales, se trató de desviar por el camino de la medicina. Para así obviar el enorme problema de tratar de entender como debe ser la vida de aquellos seres humanos, que nacen algo más diferentes de lo considerado socialmente como «normal»… pero que, en ningún sitio está escrito, se deben abandonar en el desván de la vida cotidiana.

    No nos pararemos ahora, desde luego, no solo por ser una minoría, frente a las mayorías que son maltratadas por la SAD : pobres, mujeres, infancia… o, como veremos en estes día, el problema de ser o sentirse mujer. Aunque este último lo consideramos bastante artificial (social), en cuanto al cambio de sexo, no a la orientación sexual.

  • Lo que nos lleva al gran problema de SER MUJER…

    Desde hace ya un tiempo, y más ahora que incidimos tanto en la relación del ser con el yo, entramos en un terreno que los últimos años han sembrado de pantanos.

    Porque tiene mucho que ver con el hecho de que, además de pobre, que tanto dificulta la posibilidad de construir un yo, se tiene la desgracia (no natural) de ocupar el cuerpo/mente de una mujer.

    Porque entonces aparece la pregunta que nos hace la muchacha de la imagen : ¿Que viene siendo «ser mujer»?

    Y es que resulta muy jodido, que, además de hacerte más o menos invisible (como mujer), vengan ahora los listillos/as/es a hacerte indefinida… lo que, en cierto modo, es bastante peor que hacerte invisible.

    Porque de la invisibilidad (de ser) puedes salir, pero si no existes, no estás determinada, ya no tienes salida posible. Muy terrible para el ser humano.

  • Y mucho peor si son madres adolescentes!!!

    Hacíamos ayer una pregunta : ¿Escuelas para qué y qué tipo de escuela?

    Porque en situación de extrema pobreza la escuela, aparte de inexistente, no podría ser usada, ya que la necesidad vital (ayuda en casa) impide atender a la necesidad intelectual. Aunque, precisamente, la una es imposible sin la otra.

    Lo que nos lleva a la segunda pregunta : ¿Qué tipo de escuela se necesita en ambientes d extrema pobreza, para intentar salir de ella?

    Y esa idea, como siempre pasa, nos llevará a la siguiente : ¿Qué tipo de escuela pude existir, allí donde la libertad no existe? O, como mínimo, escasea…

    ¿Qué cría humana, especialmente si es adolescente, puede aprovechar una escuela, suponiéndola aprovechable, si tiene que hacer de madre y cuidar de unos hermanos? La libertad formal no alimenta ni deja tiempo para ser creativa. Porque las ideas realmente creativas, van a chocar con ese formalismo liberal.

  • Sobre todo a las POBRES !!!

    Como dijimos ayer, son los pobres los que llevan siempre la peor parte. Inclcuso een lsos procesos sreevoluciconarios, suslee haber pocos spobres ene las slamaads vanaguaaradias y ene lsos ectores quee scaan ma´s sprorvecho, y más srápaidod, del triunffofde uana reevolucicó.

    Sobre todo, si, como ha ocurrido hasta ahora esas, revoluciones son, en cierto modo, de pacotilla.

    Y este aspecto del procesos revolucionario es una muestra más de la influencia que tiene el adn social, en la marcha de la historia humana. Especialmente en sus momentos más convulsos.

    Porque, ¿quién puede sacar mejor fruto de una revolución, por ejemplo, los seres humanos que están dotados de un adn social más o menos potable, o los que tienen, como buenos pobres que son, un adn social más bien depauperado?

    Lo que nos lleva de nuevo a entender mejor el motivo d e que las vanguardias revolucionarias estén repletas de personas con un nivel educativo superior a la media. Sea lo que sea, eso que entendemos por educación. ¿Lo vamos entendiendo? Un caso más del dicho popular sobre la pescadilla que se muerde la cola.