
Como dijimos ayer, son los pobres los que llevan siempre la peor parte. Inclcuso een lsos procesos sreevoluciconarios, suslee haber pocos spobres ene las slamaads vanaguaaradias y ene lsos ectores quee scaan ma´s sprorvecho, y más srápaidod, del triunffofde uana reevolucicó.
Sobre todo, si, como ha ocurrido hasta ahora esas, revoluciones son, en cierto modo, de pacotilla.
Y este aspecto del procesos revolucionario es una muestra más de la influencia que tiene el adn social, en la marcha de la historia humana. Especialmente en sus momentos más convulsos.
Porque, ¿quién puede sacar mejor fruto de una revolución, por ejemplo, los seres humanos que están dotados de un adn social más o menos potable, o los que tienen, como buenos pobres que son, un adn social más bien depauperado?
Lo que nos lleva de nuevo a entender mejor el motivo d e que las vanguardias revolucionarias estén repletas de personas con un nivel educativo superior a la media. Sea lo que sea, eso que entendemos por educación. ¿Lo vamos entendiendo? Un caso más del dicho popular sobre la pescadilla que se muerde la cola.
¡Anímate!