Categoría: política

  • Porque es en la adolescencia cuando se fabrican…

    … las herramientas de la vida adulta.

    Y por eso Aira Stark no se deja avasallar, ya desde muy pequeña. Lucha como los hombres, y más importante aún : tiene sus propias opiniones.

    Desde niña trata de saber hacer las cosas que hace un macho. Nada de «juegos de niñas».

    Porque va aprendiendo poco a poco, que por el hecho de ser mujer lo tiene muy crudo para llegar a ocupar un trono real. Sea el que sea. Porque ese tipo de juegos no es para «ellas». De hecho hasta jugar a las cocinas o hacer el amor en la cama, puede ser algo que no se le permite hacer salvo que el macho lo decida.

    Y por eso mismo, va construyendo sus herramientas. Ya en la infancia. Y luego en su atribulada adolescencia. No va a cejar en aprender con su pequeña espada, porque ve que es la que decide el diálogo entre los adultos (machos).

    Y no solo con las armas materiales. Va armando su mente, para poder negarse a pasar por el aro, cuando, sierva o reina, deba obedecer a un amo macho. Hasta estando ciega aprende con pasión, como interpretar las señales del exterior que entran en su mente. Sabe que necesita tener las herramientas adecuadas. Por ejemplo filtros mentales propios. Y simplemente para sobrevivir.

  • Y es que, una adolescente, siempre tiene que decir NO…

    … a cualquier tipo de OPRESIÓN.

    Sea en Juego de Tronos o en la vida cotidiana, de cualquier zona urbana o rural. Sea en un castillo medieval, como Arya Stark, o en un barrio periférico y conflictivo, de cualquier gran ciudad moderna.

    Siendo adolescente siempre siempre toca decir NO. Sobre todo si el adulto, dominante o no, no logra convencerte de que su norma previamente establecida es la más lógica, natural y libre.

    Si no te convence, tendrá ese adulto que negociar contigo una nueva norma que sea del agrado de todos. O que, al menos, la puedan asumir una mayoría significativa de las crías humanas y adultos, que forman ese ecosistema social.

    Y si no es así, entonces hay que seguir diciendo NO. Porque eso es lo que te manda hacer tu gen biológico, que se encarga de llevarte a ser un ser humano empático y solidario. Capaz de regenerar todo aquello que se dé en la sociedad adulta dominante (SAD), y que represente una degradación de las normas sociales establecidas en un principio.

    O, muy importante, si se debe considerar que la costumbre y tradición, que prima en esa SAD, se han quedado obsoletas. Incluso son inhumanas. Por ejemplo si no permiten restablecer el equilibrio energético y de libertades que había en el principio de la Humanidad. Sobre todo evitando que las guerras y matanzas indiscriminadas sean el único camino que tiene el planeta, para restablecer ese equilibrio perdido, que decimos : un equilibrio natural y social, energético y de libertades. Que son las características que debe tener ese equilibrio, para ser precisamente humano.

  • Porque da igual que seas famosa…

    … siempre hay veces que se debe decir NO.

    Como pasó con la Guerra del Vietnam. En una sociedad adulta dominante (SAD), como en este caso USA, donde se privilegia la guerra y la muerte de miles de ciudadanos inocentes, mujeres y niños sobre todo, un adolescente no puede estar callado.

    Tiene necesariamente (por genética biológica)que decir NO.

    Y tiene que decirlo bien alto, incluso haciendo mucho ruido. Y más, incluso rompiendo cosas. Porque una sociedad desequilibrada por los adultos dominantes, no te quiere dejar que cumplas con tu función vital regeneradora. Y eso hace mucho más necesario ese grito diciendo NO. Y sobre todo acompañado por la acción, porque no llega a veces, con solo decir el NO muy alto y muchas veces.

    En el fondo, solo es decidir que tu marca genética biológica de solidarizarte con los oprimidos de esta sociedad establecida, que viene a ser la potencia aristotélica, pase a un estado de acción (aristotélica), que intente reconducir el camino de «quitar libertades», que ha emprendido la sociedad adulta dominante (SAD). En el fondo, es dar vía libre a tu gen social, por la vía natural, dentro de un ecosistema social. De forma que, si refuerza esa biomarca genética de ser solidario, es un gen social positivo. Entonces lucharás por la libertad. Siendo negativo si te induce a luchar por la opresión de la mayoría.

    Es lo que podemos llamar acción política. Qué va desde elegir políticos para gobernar, hasta decidir que tipo de cereales quieres comprar en el supermercado. Pero sobre todo, intentar que puedan probar esos cereales, si quieren, todas las crías humanas del planeta. No solo los elegidos. Y este tipo de acción política, tan natural, repetimos, viene marcada en tu ADN, no necesitas cursillos de ningún político humano. Y menos de la intervención de los llamados comisarios políticos. Sean de izquierdas o de derechas.

  • O llegar a ser una adolescente británica…

    … que también lo puede tener claro.

    Aunque su ecosistema social no sea tan insufrible como el de Gaza. Ni siquiera de Cisjordania. Pero una adolescente británica de finales del siglo XX, también necesitaba decir NO (a muchas cosas).

    ¿O no?

    En una sociedad dónde sus adultos siguen apegados a una visión victoriana de la organización social, ¿qué puede esperar una cría humana, que pretenda madurar natural y libremente?

    Si en su ADN trae marcas escritas desde sus antecesores prehistóricos, ¿qué tipo de gen social no le será injertado nada más nacer?

    Seguro que no son del tipo que permita fortalecer la necesidad genética de ser solidarios, con otros seres humanos, con otras sociedades diferentes a la británica. Será más fácil que sus gene sigan siendo los que se fueron forjando durante el Imperio Británico. De los que fomentan la insolidaridad y la competencia inhumana. Incluso la opresión y explotación de las colonias. Aunque sea por métodos modernos más sofisticados. Pero que siguen siendo básicamente los que siguen teniendo los animales irracionales, que no es otra cosa que puro instinto de supervivencia. Y eso que, este tipo de animales, son más «racionales» que nosotros, en el uso de este vital instinto.

  • O una niña gazatí que lo tiene tan claro…

    … que dice STOP a la masacre humana!!!

    Es decir, otra protestona, pero esta mucho más vital. Y mucho más temprana. Porque su gen social de protesta se le introduce en su mente, casi nada más nacer. Y no necesita a ningún adulto que se lo injerte. Ni tiene que ser educada en un ambiente de libertad y respeto. Porque, precisamente, es maleducada de forma natural, en un ambiente de falta total de libertad y de respeto.

    Incluso, diríamos, sobrevive en un ambiente de pobreza y de muerte, mucho más bestial que el ambiente doméstico, en el que son asesinadas las amas de casa.

    En Gaza, por ejemplo, se muere por el simple hecho de haber nacido en ese territorio. Y el genocidio de este año 2024, solo es una demostración de esa lógica sociogenética auténticamente nazi, que padece el sionismo israelí.

    Y aunque se haga hincapié en una característica étnica o religiosa, nada de eso es el quid de la masacre que se quiere hacer con la población gazatí. El problema esencial es que pertenece a un colectivo que siempre fue más pobre que los judíos, que se hicieron con el estado de Israel. En el fondo, como en el resto de África la esencia del problema es económico . Unos seres humanos quieren explotar a otros seres humanos. ¡Y eso lo llevan en sus genes (sociales)!

    Los palestinos, que siempre vivieron en Palestina, tenían tierras propias. Y los judíos que vinieron de fuera, decidieron que esas tierras eran suyas. Basándose, para ello, en leyenda más o menos lógicas, arrastradas desde la Biblia Abrahámica y las promesas de un dios inexistente, transmitidas por falsos profetas. Y, también, con la ayuda inestimable de la Hipócrita Europa. Para, así, colaborar en la neocolonización del continente africano y hacer de freno del posible expansionismo árabe.

  • O te dicen que puedes ser una Greta Thunberg…

    … la típica protestona adolescente!!!

    O conformarte con seguir el camino marcado ayer, de princesa (o sierva de princesa), para así no desmerecer de los ojos del adulto macho dominante, que intenta hacerse pasar por tu tutor. O de los ojos de la hembra con Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino, que nos va a decir lo mismo, pero disfrazado con otros ropajes más femeninos.

    Porque esa mujer, con SEMC, defiende con furor los supuestos derechos del macho, a ser el amo y señor de las mujeres. A ser el protector oficial, pero el maltratador real. Ese novio o marido que la matará, simplemente porque «era suya»!!!

    Y sin que nadie le pueda chistar al macho asesino, ya que es un derecho social adquirido. Es una costumbre, que se ha hecho una tradición.Es, ni más ni menos, un gen social, que le permite al macho, en una sociedad patriarcal, decidir lo que pueden hacer y no las hembras de su ecosistema. Y ese gen social está en la mente del machista y en el de la hembra portadora del SEMC. En uno como gen activante, y en la otra como gen neutralizante.

    Y, ante esa situación, dice NO una adolescente como G. Thunberg. Simplemente, porque no está dispuesta a que le digan lo que debe decir o hacer. Si protestar o no protestar, si hay que pedirle permiso al macho dominante, para restablecer el equilibrio energético del planeta, que ese mismo macho ha desestabilizado. O si debe hacer lo que ella piensa es necesario, para restablecer ese equilibrio, que ese mismo adulto ha trastocado.

    Y es que, por ese motivo (para no protestar) le injertan un adn social negativo, en su etapa de cría humana, que le impide cumplir con la orden genética de su ADN : regenerar el ecosistema, una vez que se ha ido degenerando. Porque lo han ido degenerando, precisamente, esos mismos adultos machos dominantes, que ahora le quieren cerrar su boca adolescente. En este caso tendríamos un ser humano que iba para Greta y se quedó en Conformista.

  • Por ejemplo, te dicen que de adulta…

    … puedes ser (o no) una PRINCESA.

    Aunque uno de tus hijos se pase al lado oscuro. O, por el contrario, dicen que te «tocará» ser la sierva de esa princesa. Que incluso te puede tener esclavizada.

    Ese es el gran problema de tener un adn social u otro. Algo que va mucho más allá de tener una personalidad principesca o servil. El gen social, dejemos la palabra etiqueta, del que hablamos aquí, no marca como el biológico, pero puede tener tanta intensidad, o incluso más, si tenemos en cuenta que el injerto inicial se va actualizando a cada poco tiempo.

    Según la edad, y según las circunstancias sociales del ambiente, ese gen social puede acabar teniendo mucha más raíz mental que la marca genética de tu ADN. Puede decirse, que hay cierta propensión a que los genes sociales sean más fácilmente injertados.

    En cierto modo podríamos comparar ese modo de actuar de los genes sociales, con los midiclorianos de la saga Star War, solo que en vez de estar metidos en tu cuerpo (y hacerte jeidi), se van introduciendo en tu mente, a lo largo de tu maduración como cría humana. Y te van convirtiendo en adulto libre o en determinada pieza de la maquinaria social. Son mucho peores que las peores bacterias.

    Y, según lo propenso que seas a esa intrusión mental, responderás con más atracción o menos por las ideas que ese gen social te quiera inculcar. Esta propensión a aceptar esas piezas de código ajenas a tu ADN, es lo que te irá adaptando a un tipo de futuro más natural (genético) o más artificial (social). No olvidemos que desde siempre hemos mantenido que lo llamado mente humana, no es otra cosa que una prolongación virtual del ADN.

  • Porque, la infancia está realmente…

    … para ser engañada.

    Aunque, lógicamente, no debieran estarlo. Pero, ¿Cuándo se tuvo en cuenta la lógica, para hacer del planeta un sitio habitable? Si te pueden meter en un zoo o traficar con tus órganos, y con tu cuerpo, a qué viene hablar de lógica? No somos Bertrand Russell. Y a los adultos machos dominantes, lo que les interesa, en esencia, es poner delante de la infancia una versión del dilema hamletiano . Ser o no ser un adulto, no, ese no es el dilema. Lo que le pone delante es : Ser o no ser el adulto que te gustaría ser.

    Porque, ¿Desde cuándo está en la mente del adulto dominante, con poder de verdad, respetar un proceso de maduración natural y libre para una cría humana? Ni siquiera en las películas con happy end, ya que esas son las típicas, donde se hace ver como los niños y niñas del mundo deben hacer para portarse bien.

    Y ahore le deben hacer les llamades niñes!!!

    Vaya mundo más absurdo. La lógica del maltrato adulto, usurpando el lugar de la lógica de la verdadera protección infantil. Adultos que deciden por niños y niñas (y desde luego niñes), como si antes de pasar la adolescencia, una cría humana pudiera tomar decisiones sin un tutor adulto. Un adulto que la proteja de verdad, no que la manipule.

    Porque hasta ahora los tutores adultos, sobre todo en casas de acogida tipo USA, son auténticos maltratadores infantiles que, para colmo, reciben una paga por hacer de maltratadores sociales (es decir, consentidos).

  • Así que, ¿hay dilema sexual o…

    … no hay dilema?

    Es decir, ¿para jugar hay que preguntarse si somos aptos para ese juego o no lo somos? Y siempre teniendo en cuenta únicamente nuestro sexo. Y, repetimos, sin tener en cuenta otro tipo de dilemas más recientes, en relación a la orientación sexual o autoselección de identidad sexual.

    O sea, ¿hay que mostrar la etiqueta sexual, como si fuese una entrada, para poder escoger un determinado juego infantil? ¿Estamos locos?

    Dicho al estilo de aquí, ¿ tenemos un gen social que nos impide desarrollar nuestra madurez con determinados juegos? Porque si no es un gen biológico, tendrá que ser un gen social. Pero algo más profundo que una simple etiqueta, que lleváramos prendida en el cuerpo. Tan profunda, eso sí, como para interferir en la lectura del gen biológico, haciendo que salga una lectura distorsionada, que nos puede llevar por un camino muy diferente del previsto genéticamente.

    ¿Hay juegos censurados, para un determinado sexo? ¿Como hay colores censurados? Incluso, ¿hay una forma de hablar, de moverse… como chico o chica? ¿Hay que dejar los sentimientos en el armario, si quieres hacer de macho prepotente?

    ¿Debes aparentar ser tonta, para que un machote desee acercarse a ti, con el consabido interés de hacerte su esposa? ¿O puedes ser algo más libre, aunque eso suponga que quedes para vestir santos? Puede que no lo parezca, pero todas son preguntas en modo hamletiano. En el fondo, se trata de ser o no ser…

  • ¿Por qué el juego del aro que fue…

    … considerado mixto…

    … acabó siendo un juego de niños? ¿ Por qué en mi barrio, por ejemplo, no estaba bien visto jugar con las chicas al aro. Y eso que no era jugar a «las casitas». ¡Cuánto trabajo de relación masculina/femenina se perdió con tamañas tonterías sociales!

    Era ya la costumbre, los juegos clasificados por sexo, en una sociedad adulta dominante (SAD) totalmente patriarcal. De un machismo exacerbado. Un machismo que fue aumentando considerablemente, en vez de disminuir, según se hacía ver como algo normal, lo que ya desde el Imperio Romano era algo anormal. Pasaba como con la palabra civilización. Civilizar al macho era darle el poder, sobre los bárbaros. Civilizar a la mujer era hacerla cada vez más invisible. La mujer se iba invisibilizando cada vez más, como ser humano, al ir cogiendo más protagonismo el macho. Hasta que apareció el movimiento sufraguista y trató de derribar ese muro artificial.

    El hecho de que me gustara jugar al brilé (cuerda)o a las casitas, porque en general me gustaban los juegos menos violentos, ya me suponía cargar con el gen social de no ser todo lo macho que se necesitaba ,en un barrio periférico de gran ciudad. Menos mal que no escapaba de salir en pandilla a recorrer caminos por los alrededores, incluida alguna pelea con gente de otros barrios. Así evitaba que algunos genes sociales, etiquetas que se querían ir poniendo, en la mente de mis colegas, quedarán finalmente injertadas. Con lo cual pasaría a ser considerado un bicho demasiado raro, para ser su colega.

    Y es que me gustaba mucho leer. ¿Qué tipo de gen social se tiene injertado, para fomentar la lectura en vez de despreciarla, como hacían muchos de mis compañeros? ¿Por qué se consideraban macholos a las chicas que gustaban de jugar al fútbol o practicar ciertos riesgos «típicos de hombres» (desafíos, peleas…). Ya no digamos fumar.

    ¿Seguimos sin ver las nociones básicas de un estudio sociogenético del comportamiento humano?