Categoría: política

  • Se puede tener una DIFICULTAD biológica…

    Hablemos sobre límites. Los límites pueden ser muchos, pero nada de quedar en conceptos abstractos. Veamos algunos casos de esos límites que nos ponen, o nos ponemos… sean necesarios o no… sean en nuestro beneficio o que vayan a perjudicarnos.

    Porque de todo hay en la viña del señor… la naturaleza siempre fue una adicta a la diversidad. Y, lo repetimos a menudo, esa diversidad es precisamente el motor de la evolución. Sin ella solo puede darse una regresión, natural o artificial.

    Por ejemplo , se puede tener el número necesario y justo de cromosomas, para un desarrollo normal, ese que marca nuestro ADN. Pero el azar puede que haya intervenido en la replicación del ADN y nos proporciona un cromosoma de más. Es un muy triste ejemplo, aunque el reparto de suerte puede todavía acompañarnos algo, haciendo que nos toque un porcentaje bajo de Síndrome de Down.

    Entonces pasamos a ser un humano con límites. Solo eso!!! Alguien que no puede desarrollar todas las capacidades que le marcaría un ADN «normal». Entendiendo normal en sentido puramente matemático, una media en la población terrestre. Pero vayamos ya adelantando, que no debemos caer en el injertado social negativo, de considerar esa criatura un humano deficiente, porque solo es un humano diverso (diferente). Una vez nacido ya es un ser humano, capaz de defenderse en la vida, aunque sea con limitaciones.

    Pero, como hemos dicho, no hay quien nos libre de las limitaciones, entre ellas la de despreciar al nacido con Down. Porque TODOS estamos limitados : antes o después, sean físicas o mentales, naturales o sociales… simplemente son limitaciones que marcan unas fronteras, pero , de tal manera, que debemos, con ayuda, traspasar. Solo hay que aprender a pedirla… y a darla!!!

  • Los límites naturales y los sociales…

    Y, como llevamos diciendo, llegamos a un punto que es vital, para la buena maduración de un ser humano, sobre todo una vez nacido… pero que será importante, sea en la etapa de su vida que sea. Y porque, ya antes de nacer, su madre, debe ser muy consciente de la importancia que tiene este concepto : siempre hay límites.

    No solo en matemáticas hay límites. ¡Y qué pesados! Hay límites naturales y límites sociales, hay límites que se escogen libremente y hay límites que no se pueden elegir. Y se le llame normas, reglas, leyes, tradiciones, incluso consejos de adultos (amigos o no)… o lo que sea… todos son lo mismo, en esencia, un «jodido» límite humano.

    Y no hay que preocuparse de anularlos (spoiler : no se puede). Solo hay que saber dirimir si es un límite necesario o no. Si es un límite tomado con libertad o es un límite impuesto por la SAD. Dicho de otra forma, es vital saber quién pone los límites, para saber como actuar con ellos.

    Porque, una vez nacido, estás entre dos fuerzas que van a luchar por ti : tus padres y la SAD (sociedad adulta dominante). Tu madre ya bregó contigo (y con la SAD) durante el embarazo. Y, si no se «dejó» vencer, seguirá en la brecha. Tu padre puede que pasara del embarazo, pero, si no lo hizo, es que hará buen equipo defensor con tu madre.

    Enfrente está la SAD, con todas sus artimañas, para hacer de ti la pieza social que desea. Y desde luego va a poner toda la carne necesaria en el asador social…usando esos famosos (para nosotros) injertos sociales que, en vez de positivos, intentará que sean negativos. Y si no ha corrompido a tus padres biológicos, lo va a intentar con todos los agentes sociales que tiene a su disposición : resto de la familia, padres adoptivos, amigos de la calle o del internado, profesores del colegio, y autoridades varias (policías, médicos, entrenadores, políticos…). Pero, entre todos ellos, también es verdad que puede haber alguien que te ayude a madurar libremente. Hay que aprender a reconocerlo!!!

  • Pero todo se tiene que PENSAR…

    Hay que pensar en la libertad, en la nuestra y en la de los demás, ya que no lo hizo Sócrates… y hay que pensar en qué somos y lo que hacemos aquí (sea este aquí dónde sea). Porque esto segundo, sí que se lo pensó muy bien Sócrates, incluso nos enseñó la imperiosa necesidad de hacernos ese tipo de preguntas.

    Porque no podemos hablar de libertad, si antes no hablamos del sujeto que va a ser libre : si yo no existo, ¿para qué quiero mi libertad? Parece una pregunta bastante lógica, ¿no?

    Así que recién nacidos no estamos aún preparados para pensar tan fuerte, pero no cabe duda de que, si tenemos que aprender muy rápido algo, eso es a hacernos preguntas… por ejemplo, ¿Dónde narices está la comida? Y, una vez comidos, necesitamos buscar otras cosas, como son los mimos de mamá, porque eso también es un alimento vital. De nada vale llenar la barriga, si no llenamos también el corazón… o, dicho más científicamente, nada puede hacer la inteligencia racional sin la ayuda de una inteligencia emocional.

    Y dejemos por ahora, si las máquinas deben pensar o no, que ya llegará el momento de ponernos más profundos. Porque antes hay que aprender algo de matemáticas, como diferenciar entre uno y dos, o algo de filosofía, como aprender a hacer(se) preguntas…

    En esencia, en estes primeros días de vida debemos aprender dos cosas : la existencia de límites y, además, la forma de cumplir o no con ellos… es decir, saber los que son límites de verdad y los que solo son límites impuestos por los adultos (límites de mentira).

  • Una cuestión de LÍMITES…

    Qué sí, que el útero nos limitaba… y mucho… pero,¿ ahora, una vez nacidos, ya no vamos a tener límites?

    Empezando por los microorganismos que nos esperan en el canal del parto, o en el ambiente del paritorio… y pasando por el cariñoso cachete, que nos dará el médico si nos nota muy calladitos.

    Y todo lo que se nos viene encima, empezando por esa masa humana que nos acoge en su seno, con tantas ganas como le sea posible ejercitar. También ella está muy cansada y, sobre todo, no todas las madres biológicas pueden llevar cohetes afectivos preparados para la ocasión.

    Y por ahora te llega, ya que tú problema principal, y en cierto modo único (además de abrir los ojos), es que vayas percibiendo por donde pueden estar las fuentes de la vida, también llamadas tetas de mamá. Acabada la etapa de tubito directo, te toca aprender a mamar…

    Y lo mucho que te falta, aunque por ahora no necesitas filosofar sobre tu identidad o sobre tu libertad, como ser humano… para eso estaba ya Sócrates, aunque, eso de la Libertad, no parece que le preocupase mucho.

  • ¿Hacia DÓNDE vamos, realmente?


    La mirada perdida, del preadolescente… pero ¿cómo es la mirada del recién nacido?… una vez que es capaz de abrir los ojos… y aunque sea en el regazo de mamá.

    Si el feto no puede ver, ni siquiera mirar, ¿quién se encarga de mirar por él?

    Si el feto no sabe a dónde ir, salvo dar vueltas en la piscina amniótica, y eso de forma involuntaria ¿Quién controla la influencia del medio externo a través de la madre?

    ¿Cuánto de lo que viva ese feto es una preparación para el infante y el adolescente que luego será? Lo que nos lleva a… ¿Es realmente responsable su madre de todo este proceso previo al nacimiento?

    Y sin olvidarse del padre, claro… o de la otra madre. Pero también es preciso denunciar aquí esa proclama supremacista», de que lo que está en el útero es de la madre!!! Habría que empezar a hablar de los derechos del feto… aunque no sea la personalidad jurídica que se le da una vez nacido.

  • ¿Realmente salimos, o entramos en una CÁRCEL?

    Y sí, como dijimos ayer, antes de ver la influencia nefasta (y a veces positiva) de la SAD  (la “prisión” o la libertad) en las crías humanas, una vez nacidas, tenemos que volver a reflexionar sobre la extrema importancia de la madre en la etapa del embarazo.

    Porque ya dijimos que el útero (y la placenta) están diseñados para ser un entorno protector. No al 100%, pero casi.

    Pero también puede ser una jaula, algo carcelaria, para que una madre poco maternal experimente con nosotros, voluntaria o involuntariamente, y así llevarnos por la calle/útero de la amargura. 

    Como decimos últimamente, incluso antes de nacer.

    Porque las preguntas son de este tipo… ¿Qué cosas hace una madre, mientras está embarazada? ¿Cuáles son buenas para su cría y cuáles son nefastas (para ella y para la cría)? O también estas, ¿Si el feto aún no es un ser humano, quiere decir esto, que sigue siendo un simple apéndice anatómico materno, al que no hay que cuidar (y mucho)? ¿No se cuida el apéndice intestinal, cómo no cuidar a un embrión?

  • Para SALIR del útero a toda prisa !!!

    Porque a velocidad no nos ganan una vez que queremos salir… y si “no queremos”… entonces vamos jodidos, tanto nosotros como nuestra madre. 

    El problema es como salimos… porque no toda salida es buena… y como dijimos el azar no tiene mucho que ver, pero algo sí. Por ejemplo influye algo en que, después de bañarse en la piscina amniótica durante nueve meses ,nos hayamos quedado mal colocados. 

    Porque , cuando el espacio no sobra, ya no es lo mismo que estemos orientados con la cabeza hacia la salida, o que estemos con los pies. Si estuviéramos saliendo de un campo de fútbol no estaría mal tener las patas para abajo, ya que no sabemos andar de cabeza…. Pero en el parto es muy fundamental, que primero salga la cabeza y luego el resto del cuerpo.

    Así que, además de desear que nuestra madre evitara la mala influencia de la SAD durante el embarazo, también debemos tener algo de suerte para salir de cabeza, para evitar que el cordón umbilical se enrolle en nuestro pescuezo.

    Así que sí, algo interviene el azar… aunque si el seguimiento médico se hace como es debido, no debería haber problema para tener un parto con buen final… Pero quién se puede fiar de algunos médicos???

  • Y formamos UNA UNIDAD con nuestra madre

    En principio solo somos un apéndice materno… y si en la etapa de feto puede haber sus más y sus menos, sobre el sentido filosófico de ese concepto, “apéndice materno”, por ahora está muy claro que no somos más que una prolongación (muy importante) del cuerpo materno… tomando poco a poco conciencia (aún falta mucho para que la notemos) de que podemos acabar siendo independientes. No lo podemos sentir con nuestra mente, pero ya está ahí bien escrito, en nuestro ADN : ser libres.

    Y digan lo que digan los creyentes, sobre aportación de un alma imposible … o que el embrión ya puede estar imbuido de la gracia divina… todo eso son solo elucubraciones acientíficas sobre el misterio (sí, mucho misterio) de la vida… Porque el hecho de que de un ADN surja una vida, vegetal o animal, sigue siendo un gigantesco misterio.

    Lo que ya no es tanto misterio es el mecanismo biológico, por el cual el embrión (sus células) debe seguir nutriéndose… y, por otra parte, el hecho también claro de que ese mismo embrión empieza  a sufrir, para bien y para mal, los efectos de estar unido tan intimamente a su madre, a través del cordón umbilical.

    Porque lo bueno y lo malo va a viajar sin tregua alguna, por dentro de ese tubo al que llamamos “cordón”.

    Él nos agarra a la pared uterina, si no hemos quedado adheridos en alguna otra parte del cuerpo materno, pero también suministra todo tipo de nutriente, con oxígeno para respirar. Para que así pueda seguir creciendo nuestro cuerpo, y ya de paso, se vayan formando cierto tipo de células que formarán nuestro cerebro. Algo tan vital. Pero…

  • Pero nos vamos implantando gradualmente

    Y de paso vamos creciendo… aunque no seamos mucho más que un botón. En la imagen podemos observar esa parte final del proceso de implantación del embrión. Porque no somos un embrión, hasta que estamos ya bien adheridos a la mucosa uterina… hasta ese momento el grupo de células iguales no tiene más identidad que esa : ser un conjunto de células indiferenciadas.

    Lo que no quieta que todas ellas posean un ADN, donde hay marcados varios destinos diferentes para cada una de ellas, solas o en equipo. Y lo que no quita, que sigamos considerando a este embrión algo que no es una vida humana, ya que si bien tiene vida (son células unidas), su ADN no deja de ser el mismo que ya había en un espermatozoide y un óvulo… y ninguna de esas células (vivas) son seres humanos. Solo tiene «el proyecto» de un ser humano.

    Podemos decir que ni siquiera tiene algo parecido a una forma humana, por lo que no se diferencia en nada del embrión de una rana o de un elefante. En cierto modo, es algo parecido a cuando un ser humano, nacido macho, decide sentirse hembra y quiere que se le reconozca como mujer… sin haber sufrido aún el proceso de cambio (que puede darse) hormonal y mental, para ser lo más parecido a una mujer.

    Solo podemos decir por ahora, que las células que rodean la cavidad amniótica se van a ir diferenciando poco a poco, siguiendo el diseño marcado por el ADN de esas células. Dando así a esa especie de haba, que está como flotando en el líquido amniótico, pero fuertemente unido por un cordón umbilical a la pared uterina. Esa haba es el embrión “cogiendo forma” y la placenta es una capa que se forma para mantener bien guardado al embrión.

    Lo que sí, podemos ya notar, es que esas células iguales , ya van ocupando posiciones diferentes, en función de lo que les está dictando su ADN. Más en concreto los genes biológicos que forman ese ADN.

  • En principio somos muy poca cosa…

    O sea, podemos decir que casi ni somos.

    Pero no se puede despreciar el enorme «poder de la Fuerza» (SW) y menos la importancia vital del ADN.

    Ese ADN que llevan las células que están formando ese embrión, aunque por ahora no se distingan unas de otras… tiene dibujado el diseño de lo que vamos a ser en un futuro muy cercano (cosa de días).

    Es cierto que se halla en el intereior de unas células que, incluso juntas, no abultan más que un garbanzo… pero esas células indiferenciadas ya se van colocando de una forma determinada, con cierta orientación, una vez que se adhieren a la mucosa uterina.

    Y quien dirige este sofisticado proceso de colocación organizada en la pared del útero, es precisamente ese ADN que tienen en su núcleo. Ni más ni menos… ni menos ni más. Y no para ahí, porque una vez cogido el tranganillo de dirigir, ya va lanzado!!! Lo que está claro es que por ahora la SAD no pinta nada en las evoluciones del embrión.