
… dentro de nuestro CEREBRO.
Sí, ese cerebro que los incultos neuronales tildan de «engañabobos». Como si no supieramos de sobra, o debieramos saber, que un cerebro bien organizado no se equivoca prácticamente en ninguna de las visiones que nos deba grabar. Pueden faltarle datos, pero nunca nos engañará. Entre otras cosas porque no tiene entidad propia nada «fuera de él»: es él , el que nos piensa y nos hace existir como seres humanos!!! Para más chicha en la página dedicada al Descartes.
Co ya dijimos, si la empresa no sabe organizar sus departamentos, que no le echen la culpa a un departamento en concreto. La culpa es exclusivamente de la empresa, que está mal organizada.
Pero nuestro cerebro, incluso siendo muy muy vago, es un claro ejemplo de excelente organización. Otra cosa es dejar que se oxide, siguiendo la inercia de la corriente social que más tira de ti, en el caso de que sea la normativa correspondiente a la SAD. Entonces tienes ese adn social negativo, del que vamos hablando «poco a poco».
Ya hemos hablado estes días de la recuperación temporal (en la RAM/MONR, nuestra mesa de trabjo) de recuerdos grabados en nuestra memoria principal (ROM/MRP, nuestro enorme archivador bien organizado… quien lo tenga, porque la apalicación organizadora no viene de serie!). Ahora toca empezar a decir cosas sobre esa máquina tan perfecta que tenemos encima del pescuezo.
Esa «máquina», que no tiene nada de máquina y que algunos seres humanos, precarias versiones de homo sapiens , decidieron algún día «empeñar» (al poder establecido), a cambio de un poco de dinero (o de mucho mucho). Y que, por cierto, es muchísimo más compleja y operativa, ya de fábrica, que un simple cerebro electrónico. Y seguirá siendo por mucho mucho tiempo.








