Categoría: ciencia

  • Empecemos porque no todo lo que necesitamos ver…

    … estará visible en un primer plano!!!

    No podremos verlo con facilidad. Para eso ya dijimos que era muy necesario el esfuerzo de pensar. No llega con estar animado y poner mucha atención a lo que se mira. Y ¿por qué tanto esfuerzo para pensar correctamente? Porque así llegamos al meollo de la cuestión mirar/ver (la diversidad): ¿acaso todos los aspectos que forman la realidad que miramos, están «a simple vista», son explícitos? Es decir, ¿serán tan tan «visibles», que en una primera mirada ya veremos todo lo que tenemos delante? Queramos verlo o no. Acordémonos de las flores. Lo mucho que podían ocultar en una primera visión. Se puede decir que, sin revisión, no veremos casi nada. Y sin pensar en lo que vemos, de nada vale el filtro que usemos para velo. Es un mero instrumeento que ayuad a ver, pero no construye lo que debemos ver. Necesitamos pensar en esa visión. Necesitamos, como no, usar la ROM/MOR. Y el sistema operativo de pensar, que no solo llega con operar la memoria, para recordar la información que está relacionado con lo que miramos. ¡Hay que trabajarla!

    Dicho de otra forma, la flor no existe hasta que nosotros la pensamos. Como no existirá todo lo que ella esconde, si no somos capaces de pensar en ello, una vez que lo visualizamos. Eso es precisamente PERCIBIR lo que miramos. Es decir, hacemos en ese preciso momento que, eso que vemos, EXISTA. Y, por eso, para ver, no solo llega con tener curiosidad, es precisa una buena observación (gran dosis de atención), para que nos permita desentrañar la maraña icónica de eso que estamos «viendo».

    Y ahí vuelve el pensar, en nosotros y en la flor, por ejemplo, para que la observación dé como resultado una serie de datos que podemos fijar en un circuito neuronal. El archivo dentro de la ROM/MOR. Donde organizaremos esa información, para que sea usada de forma eficiente, en una nueva extracción.

    Y no olvidemos nunca, que necesitamos pensar en otro ser humano, y que él nos piense a nosotros. Para que así, realmente podamos hablar de nuestra posible existencia. De modo que al final, esto de ver lo que miramos tiene mucha más miga de lo que podíamos pensar en un principio (cuando se mira poco, se ve peor y, casi nunca, se piensa en lo que se ve).

    También lo «vimos» con la rosa humana iraní, siempre hay más de lo que vemos «a primera» vista»… porque ella muestra la belleza(sea lo que eso sea) robada por el poder religioso, entre otras cosas. Y, como no, con el muro argentino de una entrada anterior.¿ Cuánto nos puede quedar sin ver, si no observamos con profunda atención lo que estamos viendo?… siempre más allá del primero, e, incluso, del segundo plano… La pregunta correcta siempre será : ¿Qué hay más allá?

  • Y el pensar no es fácil, porque…

    … supone un gran esfuerzo.

    Y llevamos mucho tiempo hablando de muros filtro que no dejan ver. O que solo dejan ver lo que quieren. Hablando del esfuerzo necesario para traspasarlos con la vista. Y de como necesitamos filtros positivos (propios) que se opongan a los filtros negativos (impuestos), que pueden aportar dichos muros. Y algún día hablaremos de traspasarlos con los otros sentidos del ser humano, aparte de la vista. También hablamos de lo difícil que resulta ver más allá de la imagen de flor que tenemos en primer plano. Ahora toca hablar un poco de eses muros virtuales, en forma de planos, o de figuras tridimensionales (como si fueran hologramas en modo Joi), que se nos ponen frente a los ojos. Y de como se necesita pensar mucho, para indagar los pasos que nos ayuden a percibir eso que tanto nos cuesta. Diferenciar lo que es real y lo que solo se presenta como real, por muy bien hecha que esté la figura tridimensional.

    Porque es condición el pensar, dijo un tal Descartes, para existir. Si no piensas no existes. Pero, cuidado, si otro no te piensa a ti, también puede ser que no existas. Se llama invisibilización social. Un padecimiento muy típico de las mujeres, cuando los hombres hacen todo lo posible para no pensar en ellas. Y cuando las piensan, las hacen visibles, solo es para estar en la cocina o en la cama.

    Y luego vierrne otro problema. Como dice la imagen, puede ser que alguna gente que exista no piense, por lo menos mucho, dado el trabajo que representa . Aunque esos sí que están considerados por Descartes . Decimos que «no piensan» porque consideramos que «piensan mal», pero sí que piensan. Sobre todo como joderte, si no les caes bien.

    Así que, si quieres existir, y combatir a quien te quiere invisibilizar, mejor que te esfuerces por conseguir las herramientas precisas para esa batalla social. Una «guerra» que va a ser cotidiana, con altibajos y momentos muy jodidos, pero que también te hará disfrutar cuando te veas capaz de sacar tu barco del puerto, contra viento y marea.

    Es decir, cuando compruebes que estás pensando y, por lo tanto ,también existiendo.

  • Porque no siempre, lo que podemos ver,…

    … está demasiado explícito!!!

    Y. ¿por qué es tan tan tan importante el lenguaje humano? Vemos cuando miramos, pero si no miramos no vemos. ¿Qué podemos hacer cuando vemos? Y no es un simple juego de palabras. Porque al ver la cara de la rapaza iraní, no era tan fácil ver todo aquello que nos mostraba su imagen. Hay muchos datos ocultos para una primera lectura (de la imagen). Incluso para una segunda. Y puede que hasta una tercera (más profunda ) lectura. El material preciso, para eses niveles de lectura, a partir de los ojos, es mucho más complejo y difícil de obtener. Tendremos que recurrir a buscar datos en la ROM/MOR, y eso precisa de estén muy bien organizada. Parecerá que somos muy pesados con la «pérdida de la adolescencia», pero estamos ahora hablando de lo mucho que se pierde, al no llenar la mochila con todo lo necesario.

    Tratar de observar con cierta profundidaad (de visión), para que no se nos escapen algunos significados importantes de lo que estamos mirando. Porque de «eso» precisamente iba toda la parafernalia reflexiva anterior. Especialmente en ese falso resumen de «las flores». Puede que aún no percibiéramos todo lo que había de muros filtrantes, con ese especial de flores a tope. Sobre todo incluida la última «flor», un maravilloso «ejemplar» iraní. Y lo siento mucho si alguien se ofende por llamar rosa maravillosa a una adolescente. Y más si se «ve» como un acto machista (yo soy macho). Porque realmente es un acto que va de aprender a leer la imagen, aunque esta sea una simple y bella flor. O, cuidadito, siendo la más fea flor que imaginarnos podamos. Ya hablaremos de si existe o no existe ese concepto de Belleza, que tanto, tanto, le comía el coco al amigo Sócrates.

    Lo importante es que para leer, lo que sea, limpia y llanamente se necesita PENSAR.

    Será necesario pensar, para comprobar si vemos lo que miramos… y, sobre todo, si lo que vemos nos interesa (para seguir observando)… de tal forma que, si no interesa, lo podemos descartar…

    Y siguiendo con el juego de palabras de la imagen (¡estos «argentinos»!), podemos ser cartesianos para captar la importancia que tiene el concepto de que exista lo que vemos… sea una letra, un objeto o todo un ser humano… o llegue a suceder que no exista? Porque, si llega a existir lo que vemos, será porqué lo hemos pensado. O, por lo menos es que nos hemos fijado en ese ser y lo hemos metido en alguna parte del cerebro, para dar fe de su existencia. Y pasará lo mismo con nuestra propia existencia. Sabemos que existimos nosotros, cuando, al modo Descartes (ver la página dedicada a él, con su falsa dualidad), nos ponemos a pensar en nosotros mismos.

  • Porque, no lo olvidemos, hay demasiados muros, …

    … que hacen ver lo que no existe.

    Porque al intentar atravesarlos son capaces de trasladarnos hasta un mundo que nos supera. Tan lleno de horrores inimaginables, para un ser humano, que nos van a dejar no solo exhaustos, sino realmente muy perdidos mentalmente.

    No sabremos ver por dónde va la senda que estamos recorriendo. Incluso podemos perder de vista el motivo de nuestra marcha.

    Y en este aspecto de perdidos y aterrorizados, nos igualamos con todos los seres humanos que llegan a un muro invisible («para ellos»). Sea visual, auditivo, táctil, oloroso o sabroso. Como decíamos «ayer», no solo los humanos videntes sufren la aparición de muros «invisibles», en relación al sentido o sentidos que le faltan.

    igual que decimos que las imágenes se leen, hay que decir que todos los problemas de los sentidos se pueden resumir en el de la vista. Simplemente por se el más frecuente, y porque, sobre todo, la mente receptora de los sentidos está ubicada en un recipiente único y multiconectado : el cerebro.

    La esencia del problema, para cualquier sentido, repito, es que lo que no existe fuera puede muy bien «existir dentro». Pero sobre esto ya volveremos, una vez que crucemos el río del pensamiento. Algo tocamos el pensamiento emocional, ahora toca pasar, una vez presentada la importancia del lenguaje, por el pensamiento racional.

  • Y hay que saber leer mucho más…

    … que unas simples palabras!!!

    Porque, además de leer lo que que se ve a primera vista, hay que ser capaces de leer en profundidad, otros sistemas de escritura. Como por ejemplo un EEG, que, además tiene tanto tanto que ver con este problema de los muros virtuales, que nos pone la naturaleza, por si misma, o, sobre todo, con la inestimable ayuda de otros seres humanos. Así que conviene hacer una pausa, para recordar que muchos seres humanos sufren algo más serio que este problema aquí tan denunciado : mirar no es lo mismo que ver. A veces ver lo que se mira, es perder la mirada en el infinito…

    Porque de la mente no vamos a hablar por ahora. Por ese emotivo hemos avanzado con el tema en la página que le dedicamos al alma (that is or not that is…).

    Pero en ella intentamos dejar clara la implicación del nuestro ADN en el funcionamiento de nuestra mente. Y como un adn social negativo nos lo puede trastocar. Haciendo incluso de sustituto, con lo que pasamos a ser una mera pieza, en el engranaje social, controlado por la SAD.

    Y en ese adn social negativo va una característica muy específica, para evitar toda conexión posible con la parte racional que controlamos con nuestro ADN.

    Viene a ser lo que desde hace tiempo se llama locura. Y que nadie ha conseguido definir claramente y, sobre todo, combatir con un mínimo de eficiencia.

  • Porque solo nosotros, los humanos,…

    … generamos muros filtro virtuales.

    Muros que no existen, como si existen los muros de acumulación de materia inerte, o viva (vegetales, humanos con armas o sin ellas…). Incluso muros que resultan invisibles, pero sentimos su presencia inmaterial. Todos ellos impiden que sigamos caminando por la senda que habíamos tomado.

    Son los muros de peaje. Esos que pone el poder establecido para discriminar a los buenos súbditos, lo que pueden pasar, de aquellos que son «diferentes», en este caso malos súbditos, y que no pueden pasar. Son discriminados los que tienen alguna peculiaridad que el poder establecido no quiere admitir como positivo. Ni siquiera como neutro.

    Y los peores son los muros virtuales. Muchos de ellos falsamente virtuosos, aunque sean promovidos por las llamadas iglesias. Porque ese tipo de muros virtuales son los que separan a los que tienen ganado el reino de este mundo de los que deben ser castigados, sea por un pecado original inxistente, o por los sucesivos pecados que esas iglesias han ido fijando a lo largo del tiempo de opresión que han establecido.

    Hasta ese Juicio Final. O hasta los sucesivos juicios civiles y militares, por los que deben pasar eses humanos con etiqueta social de DIFERENTES. Eses seres humanos que no quieren seguir las normas sociales establecidas por la SAD.

    Aunque tu diferencia con «los otros» consista simplemente en que eres una cría humana, que llevas lógicamente la marca de la regeneración social en tu ADN. Entonces es cuando los herodes del sistema social dominante (o SAD) deben buscarte por los belenes del pueblo, para acabar con tu vida. Y que ellos puedan dormir tranquilos una buena temporada. Hasta que nazca la nueva promoción de crías humanas… y vuelta a empezar.

  • Incluso mucho antes de que…

    … tú mismo hayas nacido!!!

    Cuando siendo un feto sin el sentido de la vista, ya estabas sintiendo lo necesario para poner tu atención en lo que te rodea. Ya tenías un mínimo de madurez cerebral, para saber a ciencia cierta, que ibas a depender el resto de tu vida (no imaginada aún), de como organizaras los signos vitales que te llegaban : un latido, la suavidad de un fluido, el apagón de una sensación rara «como sed o hambre»… todos los datos que se iban acumulando, lo mejor organizados posible en una ROM/MOR, que ni por asomo estabas capcitado ni siquiera para imaginar su existencia.

    Y, lo malo, es que algunos seres humanos llegan a adultos en circunstancias muy parecidas. Aislados de la realidad, voluntaria o involuntariamente.

    Es como si no hubieran podido salir del «útero adolescente». Les falta el líquido protector e incluso el cordón umbilical, con su propio ADN. Por lo que salen a su adultez con una mochila muy precaria. Casi vacía de herramientas para defenderse (y atacar) en su nueva etapa de adulto humano. Además en un ecosistema mucho más duro que el que «sufrió» hasta ahora.

    Porque la mochila adolescente, que ya empezó a llenarse en la etapa infantil, no deja de ser una metáfora del cordón umbilical, que nos tenía unido a nuestra madre durante su embarazo.

    Una vez paridos, ya solo nos queda ir cogiendo de aquí y allá, diversos conocimientos, que nos servirán de herramientas para defendernos como adultos. En cierto modo son los huesos, para usar siempre en modo positivo, que descubrió el humanoide peludo de la peli del Kubrick. Con ellas seremos capaces de adaptarnos a los cambios del ecosistema donde nos toque vivir.

  • Porque, si te FIJAS bien, puedes VER…

    … cuerpos humanos abandonados.

    Y entonces ya no entra solo la memoria visual a trabajar. Hay otras cosas en tu memoria que se van a levantar sin permiso, de sus cómodas camas. Y hacer de tu espacio mental un campo de batalla.

    Es entonces cuando decimos que entran las emociones a remover esos cuerpos de tal forma, que se hacen como electrones en busca de cualquiera parte donde perderse (de tu vista). ¡Pero no «se pierden»!

    Hay que fijarse (atención) y hay que tranquilizarse (mínima emoción), para tener una buena visión de la realidad. ¿A qué ahora ya no parece tan simple esa diferencia básica entre mirar y ver?

    Pero ya no estamos en ese paso, diferenciar entre mirar y ver, vamoso avanzando : ahora hablaremos de las diversas formas de ver.

    De dejar las emociones, por ejemplo, para cuando hayamos visto lo esencial de la realidad que estamos mirando. Por ese motivo, un policía no se puede involucrar en una investigación donde se halle emocionalmente unido a una víctima. No podrá ser objetivo.

    Y ya hemos hablado de filtros lo suficiente, como para entender que un filtro emocional, mientras observamos la realidad es todo menos conveniente. Es un muro filtro contra el que se va a estrellar nuestra inteligencia racional, porque todo el campo de visión lo tendrá controlado la inteligencia emocional. Y eso no es ver, es, como en los sueños, alucinar.

  • Porque ver la realidad puede ser algo…

    … que te echa para atrás.

    Porque no todo lo que requiere nuestra atención es un puto y simple encerado. ¿Y si son una serie de sombras que aparecen en un tejado acristalado, de un vulgar cuartel chileno?

    Como dijimos antes, vamos. a buscar el cuerpo destrozado de nuestro hijo, secuestrado por la policía chilena. ¿Cómo hacemos para mantener la calma imprescindible, en estos caos?

    Si dejamos que la visión que tenemos de la dura realidad nos desconcierte, entonces todo lo que veamos se tuerce. Ya no habrá visión correcta, solo un montón de sombras, normalmente llenas de sangre (dinámica) y desesperación (estática) que nos van a impedir ver correctamente.

    La impresión de una desgracia, por un enfrentamiento con el poder recién conquistado, son una forma fatal de perder la visión racional. Todo será un ver a través de la inteligencia emocional y, para colmo, en su modo de actuación menoso inteligente.

    Los grandes fracasos como humanos están asociados a la falta de visión de quien debía tomar una importante decisión. Y nunca está en las manos precisamente de ciegos o impedidos. Suelen ser los más preparados, según ellos (y la SAD) creen, los causantes de los mayores males terrestres.

  • Por lo cual solo queda una cosa por hacer…

    … fijar al máximo tu ATENCIÓN.

    Y volvemos así, al santa santorum del aprendizaje: sin atención no se aprende. Pero «prestar atención» requiere, básicamente, cierta frialdad en el mirar.

    Sin la necesaria atención a todos los recovecos de esa realidad que observamos, poco podemos ver. De nada vale usar maravillosos filtros o tener una memoria de caballo. Lo observado quedará cojo en definición, porque nos faltarán piezas del puzzle visual. O las tendremos en perpetuo movimiento, por la presión emocional que nos invade. Tendremos la pieza en la mano, pero nos será imposible «colocarla» en su sitio.

    Debiéramos ver que la gran complejidad de un acto que parece nimio, requiere que lo tomemos en serio, muy en serio. Eso de mirar «la pantalla», como si estuviéramos de paso, no vale ni para ver ni para jugar aun videojuego con cierta posibilidad de ganar.

    Y por eso el gran fracaso de la llamada enseñanza educativa, aunque realmente es domesticadora, es debido a la falta de atención del alumnado. Unido a la incapacidad para hacer fijar esa atención por parte del profesorado. Quien, como mal profesional, no es capaz de poner siquiera su atención en el alumnado que tiene delante. ¡Sobre todo en su divergente diversidad!

    Viene a ser como conseguir la atención de un caballo, para que te preste la necesaria atención, que puede dar lugar a que te ganes esa confianza que debe tener contigo. Solo entonces puedes domar al caballo salvaje. Y eso es lo que permite «domar» al alumnado de un aula. Pero con la diferencia, la gran diferencia, de que al humano se le tiene que dar confianza constantemente (no engañarlo… en eso es como el caballo), porque la desconfianza de la cría humana va a ser gigantesca. No llega con ese momento crucial en que vences el instinto de libertad que tiene un caballo. El ADN humano es mucho más resistente y profundo. SU ansia de libertad te la tienes que ganar en el día a día, minuto a minuto. Y, sobre todo, argumentando cada vez mejor lo que quieras que haga esa cría humana. El instinto del caballo lo deja ya atrapado, una vez ganado. La inteligencia del humano, su ADN, le impide quedar atrapado al 100%. Puede quedar lisiado el cuerpo, pero nunca prisionera la mente.