Categoría: ciencia

  • No es fácil ser… un adulto COMPLETO!!!

    Podemos parecer pesados, como de hecho lo éramos al dirigirnos a nuestros preadolescentes, al repetir tantas y tantas veces que la adolescencia va a marcar tu futura adultez.

    Que no se puede ser un adulto completo si no se es un adolescente completo. Porque, a diferencia de la infancia, que también nos determina pero no tanto, la adolescencia si es determinante al 100%.

    Y resulta crucial que sepamos nadar entre la multitud de escollos que presenta el mar de la adolescencia. Que no es precisamente un tranquilo lago.

    Y también lo saben los adultos, aunque no sepan mucho de genética y el papel regenerador que trae marcado toda cría humana en su ADN.

    La llamada educación de la cría humana, es claramente un trabajo de auténtica domesticación, Y no tiene otro fin, que evitar ese trabajo natural futuro de las crías, que tratan de conseguir regenerar la sociedad adulta dominante, y así restablecer el equilibrio naturosocial perdido.

  • El adulto necesita… mucho EQUILIBRIO

    Acabar de adulto es como caer por una catarata… y se necesita hacer un gran esfuerzo para volver a la superficie.

    Porque, en esa vuelta a respirar, se notará si has aprendido lo necesario, en tu bajada por el río. No solo para impulsarte hacia arriba, una vez caído, si no para nadar hacia la orilla. Se requieren destrezas (la «mochila» que aquí decimos), aprendidas en la adolescencia.

    Por eso decimos aquí, que, si pierdes parte de tu adolescencia, llegarás a ser un adulto incompleto.

    Cuando se habla del destino es una forma de ocultar la esencia del proceso de maduración… de infante a adolescente, y de adolescente a adulto… con esa segunda adolescencia posible, que aquí consideramos se puede dar si has tenido una completa adultez. A eso le podemos llamar el equilibrio mental del adulto.

    Y eso es lo que le puede haber contado el Robert al Paul.

  • El gen social del… EQUILIBRISTA

    Hay un momento crucial en nuestra vida, en el que debemos tener cuidado al poner los pies en el suelo. Por si estamos confundiendo el suelo real, con otro tipo de superficie, o fino alambre, por el que nos apetece caminar.

    Porque suele tener efectos nefastos, la elección tomada, y la mayor parte de las veces ya serán irremediables.

    No hay forma de saber lo que deparará el futuro, pero nuestro ADN nos prepara para tener una idea aproximada, aunque no seamos adivinos, del posible efecto que han de tener las decisiones tomadas.

    Haya acumulada mucha experiencia en el ADN, para que no nos permita adaptarnos al ecosistema, recogiendo de él, los refuerzos necesarios, para mejorar nuestras capacidades innatas. Favoreciendo las positivas y neutralizando las negativas. Lo que no se puede es querer empezar otra vez, como si fuéramos los nuevos dioses del Olimpo, que acabamos de matar a nuestro padre. Ese camino solo puede llevar a nuestra destrucción, incluida la posible extinción de lo que representamos como especie.

    Buscar el equilibrio natural y artificial, como especie humana, no es jugar precisamente con el equilibrio de nuestra mente, es decir, del planeta.

  • … estar siempre en… la CUERDA FLOJA

    Porque podemos llegar a odiar el papel que nos ha tocado representar.

    Y suele pasar cuando se está harto del trabajo de madurar, durante la adolescencia, que viene a ser algo así como picar piedra sin ver el resultado, estando en una cárcel y soñando con una estancia más o menos dorada en algún edén inexistente.

    Se puede decir que la adolescencia tiene mucho que ver con la fase edénica, en la que Eva descubre que tomar la manzana lleva consigo un durísimo castigo. Conocer la realidad no siempre es placentero.

    En cierto modo bíblico, la adolescencia supone aprender a coger manzanas del árbol, sin que te puedan castigar con la expulsión del paraíso, dónde te tocó vivir.

    Y por eso, el Chico de la Moto (La ley de la calle) debe autoexpulsarse de la Vida, para que pueda seguir vivo su hermano. Es decir, debe enseñarle a Rusty James, como coger la manzana sin que se entere su Yahvé.

  • Porque no es nada FÁCIL…

    Cuando te dan un papel en el teatro suele ser algo para celebrar. Incluso de simple extra, manteniendo la boca cerrada y sujetando una lanza. Pero el personaje que te ha tocado hacer en la vida, ya no es seguro que te dé mucho gusto en vez de muchos calambres.

    La SAD nos oferta una serie de modelos a seguir, pero no todos tienen que ser positivos. De hecho la mayoría suelen ser negativos, ya que corresponden a diversas funciones que debe tener toda pieza obediente en la maquinaria social.

    Pocos pasan la selección, y , además, suelen ser delegados como capataces, para mantener el ritmo de producción social lo mejor posible (para los poderosos).

    Y el Chico de la Moto (La ley de la calle) es uno de los ejemplos claros de disidente social, generado por la propia SAD, para que tenga suficientes seguidores… y así justificar sus políticas represivas.

    Rusty James no es más que un elemento humano, que se debe enfrentar al sistema social y político dominante, para poder ser encauzado como pieza básica del entramado sociopolítico. Un ejemplo de lo que no deben hacer los buenos chicos, valorados socialmente. Porque ellos son el futuro humano previsto de esa misma SAD.

  • La SAD nos hace pagar … nuestra REBELDÍA

    Porque el demostrar que ya somos mayores o capaces de romper las normas sociales, suele llevar consigo un descalabro personal, tanto físico como psíquico.

    Hubo un tiempo que llegaba con mantener un pitillo en la boca o un cubata en la mano… incluso soltar varias palabras de esas que se decían malsonantes, para sentirse un hombre… en concreto un macho, y bien machote. Incluso teniendo útero…

    Porque la hembra con Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino, copiaba los gestos del macho rebelde, dado que aún no había llegado ningún tipo de evangelio, para salvarles de la quema machista.

    Un símbolo claro, fue nuestro apreciado James Dean, que vivió como quiso, es decir muy poco. Su confusión con los puntos cardinales fue ilustrativa. Tanto en el cine como en la vida.

    ¡Y vaya modelo nos quedó!

  • Porque jugar, bien que gusta JUGAR… incluso con la muerte!!!

    Por ejemplo, con la baraja del tabaco.

    Porque no hablamos del alpinista, que se la juega subiendo un ocho mil para sentir la ración diaria de dopamina extra.

    Hablamos de jugar con la muerte usando las cartas de los pitillos, o de los ricos puros… incluso de la intelectual pipa. Nos acercamos al cáncer, con la sonrisa en la boca… pero luego nos asustamos cuando llaman a la puerta.

    Aunque no sea mucho mejor jugar con las cartas , siempre marcadas, de las drogas, sean naturales o sintéticas… sean liberadoras (falsamente) o simplemente matadoras.

    ¿A qué nos gusta jugar (y mucho) con la muerte, para luego repudiarla cuando ya ha llamado a la puerta? Somos muy inconsistentes…

  • O, al contrario, DIALOGUE… con ella

    O lo intente, por lo menos.

    Como hace el caballero de Bergman en El séptimo sello, cuando trata de retrasar su muerte con toda la pachorra del mundo. A fin de cuentas, ¿que más da jugar una partida de ajedrez con la misma Muerte, y no con el típico colega del bar?

    Y jugar con la muerte no es precisamente invitarla a que viva cerca de ti, esperando que falles en cualquiera de tus descabelladas aventuras cotidianas.

    O sí… pero, entonces, tendrás que estar bien pertrechado, para que te lleve en cualquier momento en que te pones en peligro.

    ¿Por qué sorprenderse de su visita, en ese caso?

  • Aunque la gente se enfade… con la MUERTE

    Nada más natural que morir… si algo está muy claro en la vida del ser humano, como todo ser vivo, es que será mucho más fácil que muera, a que llegue a ser bombero, astronauta o presidente de su país.

    ¿Por qué preparamos con tanta intensidad unas oposiciones a determinada profesión, pero despreciamos una mínima preparación para morir?

    Que, además, no requiere nada de esfuerzo, solamente tener cuidado en no adquirir ideas malsanas, sobre que si debemos o no morirnos… y, sobre todo, cuándo nos pueden venir a buscar…

    ¿Tan difícil es asumir que el apelativo de vivo (en ser) lleva adjunto, implícito, el de muerto, aunque sea «en espera»?.

    El ADN es la molécula que marca nuestro nacimiento, una vez que se juntan (por ahora) el masculino y el femenino. Pero en él también va escrita la fecha de caducidad de nuestras células. Especialmente de las cerebrales.

  • Es mucho más fácil… MORIR !!!

    Como le pasa al protagonista de Barrio. O como le pasaría a Rusty James, en La ley de la calle, si no llega a inmolarse su hermano, El chico de la moto.

    O como nos pasa a todos los seres humanos, por ahora, que nos cuesta algo salir del útero materno, pero es muy sencillo irse al otro barrio.

    Lo que pasa es que somos especialistas en un tipo de masoquismo, y un parejo sadismo con los demás, haciendo que los pasos previos a la muerte se conviertan, como ya dijimos, en un purgatorio laico. A veces con bendiciones eclesiásticas o decisiones judiciales, de auténtica tortura.

    De hecho el paso previo con enfermedades dolorosas, se hace un calvario, por provocar una innecesaria prolongación vital.

    Por otro lado, como le pasa a Rai, nos empeñamos en conseguir que la Parca nos visite mucho antes de lo previsto. Incluyendo posibles agonías que no estaban previstas.