Categoría: arte

  • Como puede ser la gran arruga de… hacerte una jodida TORTURADORA!!!

    Que también podemos resumir en : descubrir que todo lo que te contaron era MENTIRA y los adultos no están para ayudarte, sino para MANIPULARTE.

    Le llamamos la gran arruga, pero le podemos considerar uno de los genes sociales negativos más tremendos, que nos puede injertar la SAD.

    Para convertirnos en esa pieza de la maquinaria social, que llega a disfrutar torturando. Una buena razón, más bien una gran sinrazón, por la que son tan útiles para esa misma SAD.

    Con el conformista social, el torturador es una pieza fundamental para mantener el gigantesco edificio prisión, que es la sociedad adulta dominante donde nos toca vivir. En la página donde se habla de la película del Bertolucci, ya reflexionamos un poco sobre el padre torturador de nuestro protagonista colaborador conformista, que la protagoniza..

    Ellos son dos buenas muestras de gen social negativo. De los que usa la SAD, para evitar su propia regeneración social, de forma que parezca natural. Algo muy importante para el arte del disimulo social. Conformarse con lo que te toca ser : una pieza más de la maquinaria social ya establecida.

  • Porque, aún de viejas, las mujeres… tienen un importante ROL SOCIAL!!!

    Y no exageramos cuando decimos que en una revolución, sin las viejas que pueden mantener protegidas a las crías humanas, esas que solo valen como carne de cañón en cualquiera guerra, la revolución es IMPOSIBLE.

    Porque ya lo diremos más adelante, pero tampoco hay revolución si no se atiende con prioridad a un sector que, como decimos es la carne de cañón(no uniformada), que sufrirá más profundamente la desorganización que provoca toda revolución.

    Así que son primordiales esas viejas que protegen a la futura carne de cañón (uniformada). Y es vital ese trato especial, que debe tener todo joven revolucionario con ellas, para que sus miedos se conviertan en esperanza. Para que se aparquen los momentos de crisis organizativas, que pueden llevar a no ver la salida del proceso. Ya que nada como ver el miedo en los ojos de un futuro adulto, para volver a coger el instrumento revolucionario con más y mejores ganas.

    Así que las mujeres en general, futuras madres, y las mujeres ya mayores, madres en descanso que no tienen, necesitan especial protección.

    Y lo mismo las crías humanas, en este caso el sexo es algo trivial, porque lo que cuenta es su tremenda indefensión y su potencial de futuro. Hasta se puede decir que, en estas condiciones, el sexo es irrelevante, lo más parecido a un paraíso queer.

  • A toda revolución, para «ser adulta»… siempre le han FALTADO cosas

    Ya hablamos de que la mujer es un simple auxiliar en la batalla (parapeto humano, enfermeras, madres…)… Y no debía serlo!!! Pero hay un sector de ellas, especialmente vulnerable y abandonado en todo proceso revolucionario (hasta ahora): son las viejas (mujeres mayores). Porque ellas son las madres de las nuevas generaciones revolucionarias. Aunque sus genes sociales , característicos de la vejez, las pudieran aupar a la cima de la contrarrevolución.

    Habrá que saber tratarlas.

    Porque, lo mismo que el ya mentado Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino (SEMC), que puede tener toda mujer. Al ser vieja, puede ser portadora de otro : el Síndrome de Estocolmo del Viejo Abandonado. Que puede ser muy real (abunda mucho), y es un gen social que marca una exageración del síndrome natural de «ser viejo». Algo que se acentúa, precisamente, en un momento de crisis revolucionaria. Porque les hace creer que aún van a ser más inútiles de lo que normalmente son (les dicen ser). Es lo que hace a los mayores tan poco amantes de cualquier revolución.

    Incluso aunque de jóvenes la amaran.

    Así que los viejos son una asignatura pendiente de toda revolución que se haya intentado hacer hasta ahora. Y no solo de las revoluciones, claro. También de los tiempos llamados «de paz».

  • Porque una verdadera revolución no se hace… si no cuenta claramente con las MUJERES!!!

    Y no solo por ser la mitad de la Humanidad. Y, además, una mitad propensa a realizar una buena combinación de inteligencia racional e inteligencia emocional. También por tener aún mucho más liberada parte de su mente, por mucho gen social que hayan mamado. Tienen una capacidades genética, que la naturaleza les dio, para que su misión reproductora sufriera menos el posible desvío mental del macho. El típico desvío machista hacia el poder.

    Podemos decir que son capaces de tener ideas muy importantes, para hacer que un proceso revolucionario, tan caótico de por sí, sea menos destructivo. En el fondo todo proceso revolucionario tiene algo de parto : se trata de traer al mundo una nueva forma de vivir.

    Porque todos los procesos revolucionarios, habidos hasta ahora, solo confirman esa tesis que nos habla sobre la enorme capacidad demoledora de una revolución. Antes de construir le toca destruir a diestro y siniestro. Como bien nos muestra la única revolución, que podemos considerar medianamente acabada hasta ahora : la Revolución Francesa. Y única forma de evitar que se cumpla la tremenda afirmación histórica del Príncipe de Salina.

    De las demás revoluciones poco se puede decir, sobre el papel consorte de la mujer, ya que nacieron demasiado «machificadas», porque, como ayer dijimos, la mujer era un simple añadido para tareas revolucionarias auxiliares. Bien se nota en Doctor Zhivago, cuando el comisario político por excelencia habla con desprecio de lo puta que fue su mujer. O cuando la mujer más famosa de la Revolución Rusa (soviética), es la madre de Gorki.

    Y, como no, en esta gran secuencia de Novecento, de la que usamos un fotograma, se explica lo que puede llegar a decir el uso interesado de la esencia revolucionaria femenina. Si bien se admite todo tipo de discrepancia. Sobre todo si no se quiere ver el papel del gen social que tienen los machos, tanto los que atacan como los que defienden : la mujer es considerada más débil y por eso se pone delante, para dar pena y parar mejor el ataque.

  • Sobre todo si eso te hace ser la típica adulta… muy, pero que muy, SEXUALIZADA

    Porque todo puede ser superado. Y hacerse atractiva para otro ser humano, además de un cierto componente natural, es sobre todo un asunto social.

    Es básicamente artificial el deseo de «sentirse atraído» por otro ser humano. Aparte, como insinuamos antes, de haber algún componente feromónico de atracción sexual.

    Que la Scarlett se nos meta profundamente en nuestra mente, casi se puede decir que a nivel de hipotálamo o, jugando con la princesa del otro día, nuestra querida Amidala… no es estrictamente natural.

    En ese territorio de nuestro sistema nervioso, poco puede hacer la imagen de una Scarlett exuberante. Y más si no es demasiado nítida. Ella funciona en lugares más intelectuales, como la corteza gris, haciendo que nuestra inteligencia racional y sobre todo la emocional se tomen su tiempo y nos invadan de sensaciones placenteras «poco reales», aprovechando las muchas virtudes (sobre todo físicas) que la publicidad que hemos visto, nos han vendido sobre la lavadora Scarlett. Como tanto repetimos al principio del blog, estamos viendo mucho más de lo que miramos.

    Algunas cosas serán verdad. Otras mera propaganda (retocada) del vendedor de ese producto, tan típico y tan tópico del mejor Hollywood. Otro gen social, la visión hollywoodiana, que nos han injertado, ya desde muy pequeños. Y este muy potente. En este caso, desde que , siendo adolescentes, hemos observado los movimientos tan cachondos de una Scarlett. Bombardeo mental, que incluso hace que su voz pueda sonar sexy (Her). Algo inaudito, para la madre naturaleza. Y, como se puede notar, hasta llega a influir en este comentario que estamos haciendo, ya que acaba teniendo un toque machista. Y es que alguno de mis yos (redactores), si no todos, no puede evitar estar algo infectado, al ser un fervoroso fan de la actriz.

  • Pero nunca hacerte una mujer para simplemente… SEDUCIR, al macho o a la hembra

    Porque si algo tiene un fuerte estereotipo ya montado, es la figura femenina. Sobre todo desde que triunfó el modelo griego de mujer. La Venus de Milo, incluso sin brazos.

    Porque los brazos, como el cerebro no se valoró nunca como una parte del cuerpo femenino, que se debiera tener mucho en cuenta. De hecho la propia idea tan estática del cuerpo femenino le hizo entender malamente, al macho, algo tan simple y maravilloso como es la maternidad humana.

    Y sí todos (y todas) podemos soñar con la maravillosa Scarlett. Pero no todos (ni todas) van buscar la misma meta en su carrera hacia ella.

    Unos la pueden respetar, otro simplemente apropiarse de su cuerpo. Para hacer con ella (su cuerpo) lo que ELLOS (o ellas) quieran hacer. Y entre medias toda la fauna humana, que se acercará a una mujer, con mejores o peores intenciones.

    Puede haber un gen social negativo injertado en la mente de nuestra Scarlett (o de cualquiera que se le imite), pero también hay un gen social negativo en la mente de todos los acechadores que se le acerquen.

  • Tan segura de sí misma, como… la Vienna de Johnny Guitar

    Una mujer genéticamente, que se ha visto obligada a vestirse de hombre. Pero no solo con ropas de hombre, también ha tenido que copiar en profundidad las formas de ser(de hacerse ver… su fenotipo social) del típico hombre del Far West.

    ¿Qué viene a ser eso sino un gen social negativo? Y decimos negativo, porque no corresponde con el gen social positivo que le permitiría actuar de mujer en ese ecosistema, pero sin abandonar las características genéticas (biológicas) que soporta como hembra humana.

    Se masculinizó, pero no solo por fuera. Se hizo un tronco de roble, capaz de sobrevivir en una naturaleza artificial, dominada por el macho. Con seres humanos, que hacen de hombres, dominantes y violadores. Y con seres humanos que hacen de mujeres sumisas y socialmente violadas, como putas, tanto de jóvenes depredadas como de esposas sumisas.

    Ese papel no vale para nuestra Vienna. Y por ese motivo le toca vivir el papel de macho, capaz de sobrevivir en un ecosistema básicamente patriarcal y muy machista.

    Y lo hace a la perfección, ya solo le falta decir eso de que «ella la tiene más larga»!!!

    mmm…

  • Incluso PARECER una mujer dominante… aunque realmente no lo sea

    Porque está claro que existe el arte de las apariencias. Y tanto el fenotipo biológico como el social, son unos artistas controlando ese arte. Te dejan ver lo que quieren, teniendo en cuenta que ocultas pueden quedar características esenciales para un futuro descendiente.

    Y qué pasaría si esas característica genéticas (biológicas) consiguen aflorar a la superficie, de tu cuerpo o de tu mente, debido a alguna causa imprevista, que actúa sobre tu dotación cromósómica. Sobre tu ADN.

    Y, por otro lado ya sabemos que si en algún territorio ideológico, este arte florece, es en el de las etiquetas sociales. O, como preferimos decir aquí, el conjunto de genes sociales que la SAD te ha querido injertar.

    Hablamos ayer de un bar, que podía mudar en el típico salón del Oeste. Y allí lucir su cuerpo (y su carácter) una chica que sepa sobrevivir en un ecosistema muy machista y muy violento.

    ¿Qué puede hacer diferentes a las chicas del mismo salón de vaqueros?

  • Y eso del fenotipo hace que haya mujeres… de muchos tipos

    … algunas, incluso, son mujeres libres. O, por lo menos, luchan a fondo por serlo!!!

    Y, si no, que se lo pregunten a todas las que lucharon contra el fascismo. No solo para liberarse ellas, sino también a sus compañeros hombres. Y es que entre los grandes disfraces está uno muy peculiar (y muy peligroso) : el de verdadero o falso revolucionario.

    Y como la mujer es siempre más auténtica, su fenotipo es muy potente, también son las que llevan la peor parte. Porque este tipo de mujeres también creyeron en un falso tipo de liberación. Les habían enseñado que haciendo una cosa llamada revolución, ya serían libres. Pero no les contaron que ese proceso revolucionario lleva más tiempo del que se espera y, sobre todo, va dejando por el camino demasiadas ilusiones. Entre ellas las depositadas en muchos hombres, que presumen de revolucionarios, mucho más de lo que pueden dar de sí.

    Por eso las revoluciones no necesitan demasiada imaginación, solo la mínima, el resto es tener conocimiento de como impulsarla cada día, especialmente en las horas bajas. O incluso en los meses. Porque las horas bajas, como las vacas flojas, son algo inherente a todo proceso de cambio.

    Se necesita estar preparado para adaptarse al cambio. Y para eso no llega con la capacidad de adaptación que nos marca el ADN. Es indispensable haberle dado la maduración necesaria, en forma de gen social positivo, para que adquiera una fortaleza, que nos aguante en esas horas bajas revolucionarias. No podemos ser meros actores del proceso de cambio, típico del llamado pueblo en momentos de revolución social, tenemos que ser también autores de la misma. Con mayor o menor calidad, pero tienen que ser nuestras letras las que vayan escribiendo esa historia (nuestra). No vale traer guionistas de fuera. Aunque digan pertenecer a nuestra clase social. De eso ya decía algo nuestro Príncipe de Salina, cuando hablaba de su sobrino.

  • O también pueden ser… contrapuestos!!!

    Con la inserción de imágenes tenemos un problema… y digo «tenemos», sin ser Houston, porque en mi mente habitan dos yos marcados con diferente gen social, en relación con la resistencia (ahora, en chuli, se sule decir resiliencia) al fallo humano… a este extremo llega esto de la sociogenética.

    Uno dice que , bueno, no es para tanto, el hecho de que no se pueda ver la imagen completa.

    El otro (o la otra, si nos ponemos feministas), dice que, de eso nada, que un fallo como el que se da en la entrada anterior es de juzgado de guardia intelectual.

    Además de una clara muestra de endeble profesionalidad expresiva, ya que la imagen es el 50% de la información que estas entradas difunden. Y solo faltaría que, un recorte involuntario de la misma, le hiciera decir lo contrario de lo que decía.

    Así que vamos a ir, en este caso, con el gen social más positivo, que, indudablemente, es el de no tener fallos expresivos, demasiado gordos. Que no podemos decir que el otro gen social sea negativo, como en el caso de la anterior entrada, pero es un poco más flojo (en positividad) de lo que consideramos como aceptable.