Categoría: arte

  • Cuando maduras un poco y empiezas a… hacerte preguntas

    Tratando de hacerte lo más socrático posible, es cuando notas que te faltan muchas cosas.

    Porque el mantra délficosocrático de «conócete a ti mismo», de poco vale si no se acompaña de la pregunta imprescindible : quién soy yo. Y por ahora dejemos a los otros «yos» posibles (y muy probables).

    Pero esa pregunta no viene debajo del brazo, como dicen algunos que viene en todo bebé (que nazca en cuna rica).

    También es muy difícil de llegar a su formulación. Se necesita madurar… y mucho.

    Y por eso no es fácil que el Manu de Barrio haga ese tipo de pregunta. Por lo menos para saber que piensa su amigo, sobre lo que hacen deambulando por el barrio, como simples autómatas de feria. Así que nos mola poner nosotros esa pregunta en sus labios, porque consideramos que es muy muy pertinente. Un inicio de pensamiento crítico, que todo adulto que presencie su mirar al escaparate de la agencia de viajes, debiera tener presente. Como simple amigo imaginario, como un igual (colega)… o como un adulto tutor. Pero nunca como adulto maltratador, que seguramente acabará siendo.

  • Cuando miramos y no sabemos… interpretar lo que vemos

    El buenazo de Moncho, el gorrión, de nuestras clases con cine. Mostrando su asombro porque ha descubierto que existe en el mundo un ser humano, con forma de mujer, y por el que se siente inexplicablemente atraído. Aunque solo sea curiosidad. Esa que tanto defendimos al explicara la enorme diferencia entre mirar y ver.

    Porque se necesita curiosidad para pasar de una fase a otra. Sin curiosidad no puede venir la necesidad de observar. Y sin esa necesidad no vamos a desarrollar nuestra capacidad genética, para observar bien a fondo el ecosistema al que nos debemos adaptar.

    Incluso mucho más a fondo que el típico depredador, que observa la comida que debe cazar.

    Porque un simple depredador nunca tendrá la curiosidad de estudiar a esa pieza cazable. Asumiendo que es un animal, que puede dar de sí mucho más que una simple comida. Por ejemplo, tal que un león, que solo toma un trocito, pero no puede pensar en como la naturaleza ha dispuesto las cosas, para que luego otros animales vengan a disfrutar en parte esa comida.

    Y la mente humana sí que puede, y por eso ha llegado a establecer lo que llamamos ciclos de la naturaleza. Por esa capacidad genética de observación, preámbulo de la adaptación, que posee nuestro amigo Moncho, «el gorrión».

  • Casi es como mamar del biberón… o de la teta

    Sí, no es mucho más difícil. Y por eso es necesario empezar con el injerto del gen social negativo, cuanto antes. Ya siendo un bebé.

    Porque además, al estar en tan temprana infancia, actúan los genes biológicos que nos piden agazaparnos en el colo de mamá. No solo para recibir alimento, sino también cariño.

    Y por ese motivo, los niños soldados, cuanto más infantiles sean, antes se adaptan a la necesidad imperiosa de recibir alimento y cariño, aunque vengan acompañados con las órdenes y sopapos, de un adulto. Es lo que les pasa a los perros abandonados. La naturaleza está ahí para forzarnos en una dirección, aunque no sea la positiva : tenemos que sobrevivir. Es instintivo. Y es en esa bifurcación, precisamente, cuando empezamos a liarnos con lo bueno y lo malo, con lo positivo y negativo… y si tenemos que matar para alimentarnos y recibir el aplauso de los adultos que nos rodean… ¿qué otra cosa podemos hacer?

    No nos engañemos, a todos nos gusta mamar de mamá (o de quién sea , a esa edad) y recibir algo de ánimo, cuando vemos que todo alrededor está en descomposición (no lo entendemos)y estamos llenos de terror.

    Y sí, es muy importante, que no nos engañemos. Ni dejemos que nos engañen!!!

  • Y eso lo APRENDEMOS… muy pronto!!!

    Porque sí, porque, todas estas cosas de las que hablamos, son ideas que se fijaron en la mente cartesiana de la que llevamos hablando mucho tiempo. Y esas ideas son lo que da pie a hacer un tipo de política. Incluso la política del que dice que no hace política.

    Porque esa idea se va gravando, o injertando, como nos gusta decir aquí, paara darle un significado vital (algo que tiene vida propia, como idea) a ese concepto que denominamos gen social, sea positivo o negativo.

    Porque esa idea injertada va madurando, tal como hace el gen biológico. Se va haciendo más grande, más intenso, hasta ocupar un espacio de la mente, que ya le da categoría de idea asentada.

    Porque una vez que ocupa su espacio propio, que ha montado su cuarto propio, como bien decía Virginia Wolf, ya puede empezar a tomar decisiones por si misma. Es una idea que se mantiene como independiente de otras ideas que pululan por tu misma mente… y, lo peor (o mejor) es que ya puede discutir con ellas.

    Porque puede ser que esa idea , en principio solo autónoma y luego ya independiente, de alguna extraña forma, se convierta en otro yo. Ese otro yo, que va a buscar una parcela de poder dentro de tu mente. Con ganas de tener un ejército de ideas propio, es decir, ir asimilando otras ideas adyacentes, que van surgiendo. Para así defender mejor sus posiciones ante el Yo principal.

  • Y donde hay un macho, filosofe o no… la mujer debe CALLAR!!!

    De hecho, la filosofía, puede estar ligada al poder… aunque más que de filosofía se tendría que hablar de política. Es el caso del que no quería ser emperador, solo acabar con la mala República. Que sufrió como César la primera gran traición de la política romana y que usó la mentira cuanto pudo, si eso le beneficiaba… ¿Qué tantos genes sociales negativos no tenía bien metidos en su poderosa mente? El senado romano era un mentiroso compulsivo, en su conjunto, pero Julio César no lo era menos.

    Y así le fue al Imperio que parió. Abocado a hacerse tan grande y tan antidemocrático, por antisenatorial (aunque estuviera mal elegido), que sentó las bases de su propia destrucción futura. El arte de las mentiras  se hizo una cultura tan necesaria, en la política romana, que ya todo fue cuesta abajo, por mucho que pareciera subir.

    Y lo bueno es que engañó a muchos estudiosos del Imperio, ya que supo disfrazar esa cultura del engaño y la política esencialmente inhumana, con una política de elaboración de leyes, que disimulaba sus verdaderas intenciones, ya que luego no eran aplicadas.

    Porque, no nos engañemos, sus leyes para organizar la sociedad romana, incluida su población esclava y extranjera, era un subterfugio para realmente seguir explotando una minoría de romanos a la inmensa mayoría de los demás seres humanos. Eran todo mentiras. Sacrosantas y monumentales mentiras. Como las que usaban en sus guerras de conquista, cuando la palabra dada no valía ni para tirarla al río. Era un reflejo de la falsa democracia ateniense, un gobierno de la minoría con el poder del dinero.

    El Imperio Romano hacía muchas obras para que se desplazaran sus legiones y pudiera volver por ellas el material robado, esclavos incluidos. Eso la hizo muy famosa. Pero también debe ser famosa por la inmensa cantidad de mentiras, traiciones y asesinatos que cometió. Y, para más inri, en nombre de la justicia y de la libertad. Pero siempre era la justicia y la libertad de los poderosos romanos, ni siquiera la plebe podía oler tamañas exquisiteces. Y la mujer ya, ¿para qué?

  • Suele ocurrir que la filosofía del macho… es siempre MACHISTA

    No solo se atreve a mentir, diciendo que el lugar de la mujer es la cueva, que para colmo, dice también que ambos son del hombre (amo de la cueva y de la mujer o mujeres). También le prohibe pensar. Más allá de cómo satisfacer su barriga y lo que le cuelga un poco más abajo.

    La gula y la lujuria son etiquetas sociales del macho, que no gusta mucho de que se lo recuerden, pero tampoco hace ascos al pensar en tamañas virtudes. Pensemos por un momento en los grandes patricios romanos y en su amor desaforado por la mesa y el sexo a tope. O los grandes Papas de Roma, ejemplo claro de pomposidad y lujuria. Y quien no lo tenga claro, que se lo pregunte a Lutero.

    El hombre unidimensional que decía el otro. Empeñado siempre en medir si lo que le cuelga cumple el estándar oficial o no.

    Y recordando al amigo Quevedo, lo que le cuelga no es precisamente su nariz.

    De lo que sí está muy claro es que derrocha mentiras, como si fueran los hilos que cuelgan de una nube muy gris. Aunque luego la fama se la echen a las mujeres. Una clara ventaja del patriarcalismo.

  • Incluso con su variante… más BRANDITA!!!

    También es cierto, que hay algunos machos que no gustan de presumir su físico. Entre los famosos del cine, tenemos a un Paul Newman muy característico. Y como diría el Machado un simple hombre bueno.

    Pero es este un rasgo muy típico de la influencia del gen social negativo de lo que podemos llamar «atractivo claramente impostado». Porque, al mismo tiempo que se quiere negar su existencia, está siendo usado como una bandera, en las confrontaciones entre machos de «yo más que tú»… da igual que sean aspectos faciales o el tópico uso del tamaño del miembro masculino por excelencia.

    Incluso, cuando el individuo macho no desea figurar como extraguapo, la sociedad dominante va a resaltar esa faceta como la más rentable, tanto económicamente como en el terreno de la conquista amorosa.

    De lo único que se salva es de ser vendida su hipotética belleza, como una mercancía más en el mercado laboral. Cosa que sí se hace y descaradamente con la hembra. Haciendo incluso que, la combinación de guapo rostro y adecuado cerebro, tan de presumir en el macho, se quede en un simple cuerpazo «de oro», cuando se quiere definir a la hembra.

    Y sí, es muy cómodo dejarse llevar por lo que dicen de ti. Sobre todo si es positivo, o al menos te lo parece.

  • Y tanto, que se hace un profesional… del POSTUREO

    Y aunque no cobre por posar. Es como si le «saliera de dentro». La fama se. la lleva la hembra, como quien disfruta del postureo, pero es el hombre quien lo lleva en su gen social negativo, bien aprendido.

    Porque la mujer también tiene su gen social negativo, que la hace exponerse para el macho. Mucho más allá de lo que pueden mandar unas simples hormonas sexuales, encargadas de la atracción sexual natural y libre.

    Y eso son muchas horas, y días, y años, de aprendizaje impuesto socialmente, para que el macho que la contemple se quede claramente impresionado.

    Por su físico, claro!!!

    De hecho tiene buena razón el AD, cuando presume de su físico , mucho más incluso que la BB, pero con la desfachatez de que hace que parezca como natural. Mientras que la desfachatez algo impostada de una Bardot, se venda como una mezcla de descaro y ataque al carácter moderado de la sexualidad del macho. Que se vende como «moderada», aunque tenga una libido totalmente fuera de control. Pobres ellos, que son constantemente acosados en su pía sexualidad machista.

  • Y el macho, desde Adán, puede… estar muy CRECIDITO!!!

    No amiguito, así no se NACE…

    Porque NO, no se nace guapo (ni feo). Aunque sí es cierto que se puede nacer más o menos deformado, por razones genéticas o de parto. Pero, si las normas sociales imperantes en el ecosistema donde naces valorasen mejor la deformidad, entonces la cosa sería muy diferente. No olvidemos que para todo hay una primera vez. Y en un mundo, que ama lo deforme, el Apolo de Belvedere o la Venus de Milo serían declarados feos oficiales. Aunque la Venus podría ganar algunos punto, debido a que le faltan los antebrazos.

    Esta pasión por «lo guapo» es uno de los genes sociales más profundos y persistentes que tiene el imaginario colectivo del planeta Tierra. Aunque realmente es un constructo social, que, por incidir en nuestro comportamiento social, podemos llamarle gen social. Y considerarlo negativo, si nos aferramos a él, olvidando que pertenece al «mundo europeo», debido a su transmisión a través de la cultura grecolatina. No podemos hacerlo un gen social global.

    Rubens también tenía su opinión.

    Y podemos aprovechar esta entrada en el mundo macho, para hacer ver como incluso el mismo gen social no actúa de la misma forma en el macho que en la hembra. Hay un gen social negativo que ridiculiza la enfermiza persecución femenina por una belleza extrema. Además de que se vende que es para agradar al macho (otro gen social negativo que porta el macho como síndrome directo y la hembra como síndrome indirecto). Pero, por otro lado, no se quiere reconocer que ese tipo de gen (ansiar ser guapo según cánones sociales) también lo lleva injertado el macho, y aún peor : bastante agudizado, aunque, eso sí, más oculto.

    Y ya como gen social negativo, de tipo insano mental y físicamente, podemos poner el ejemplo de la obsesión por estar delgada. Eso tampoco es biológico, se trata de un injerto social durante la adolescencia. En cierto modo nos sirve para ilustrar un tipo de gen, que actúa muy profundamente, y copando nuestra mente, de tal forma que llega a evitar el funcionamiento de cualquier circuitado neuronal, que quiera ayudarnos a razonar. De hecho es capaz de crear una imagen virtual, que se superpone a la imagen «real» del espejo.

  • O, mucho peor, que te hagan una… mujer INVÁLIDA(da)!!!

    Porque la sociedad patriarcal está sustentada en dos pilares básicos, por un lado el poder mantener a la mujer oprimida per se, pero, por el otro, es fundamental que la mujer se autoconsidere inválida para muchas tareas sociales. Sobre todo de gobierno. La política, como la filosofía y la ciencia, si puede ser, es cosa de HOMBRES.

    Y no solo es que suene a «de hombre», en sentido griego genérico (HOMO), no. Suena realmente a MACHOS con poder para ejercerlo, porque los que tienen pluma son como machos de otra especie humana. Son los homosexuales, que no merecen sentarse en la mesa redonda de los Caballeros Machos… al menos en opinión de esos mismos machos caballeros.

    Porque ya hablaremos de eso, de la orientación sexual y de su posible relación con el adn social, pero por ahora nos la dejamos en el cajón. Porque estamos tratando de analizar lo que nos dice la sociogenética del comportamiento humano, solo teniendo en cuenta su dimorfismo sexual de partida.

    No sabemos muy bien lo que tenía proyectado la naturaleza (sea lo que eso sea) para desarrollar el proceso de reproducción sexual que había descubierto. Puede que no tuviera mucho tiempo para divagar sobre las posibles derivaciones de su diseño original. Por ahora, nos centraremos en la dualidad natural que mejor conocemos del género homo : hombre y mujer.

    Lo que sí pensamos por aquí, es que ya llegó el momento de vernos, cara a cara con una amplia tipología machuna, donde estudiar su adn social negativo. Y positivo, en el caso de haberlo. ¡Que haberlo hailo! Habrá que empezar a reflexionar sobre los genes sociales que pululan por el mundo masculino.