
… como una salida romántica… al modo en que Lord Byron «veía» el hecho de ir a luchar en Grecia.
Aunque en Gaza el romanticismo barato, al estilo Hollywood, no tiene cabida… allí solo cabe actuar en una peli, donde te sitúen esperando en el Corredor de la Muerte. Totalmente angustiado, porque sabes muy bien como acaba la película.
Porque tu no has hecho nada para estar en ese Corredor, ni siquiera has querido entrar en el cine donde echan la maldita película.
Tú estabas tranquilamente jugando con tu pelota de trapo, cuando vinieron los adultos uniformados, del color que sea su uniforme, para joderte por completo la vida : ¿O morir o ser soldado obligado?
Y, pobre de ti, que ni siquiera te puedes reír de un tipo que se sentía perdido, en un castillo de Dinamarca, por no saber si era o no era. Ironías de esta vida.
¡Anímate!