
Porque NO, no se nace guapo (ni feo). Aunque sí es cierto que se puede nacer más o menos deformado, por razones genéticas o de parto. Pero, si las normas sociales imperantes en el ecosistema donde naces valorasen mejor la deformidad, entonces la cosa sería muy diferente. No olvidemos que para todo hay una primera vez. Y en un mundo, que ama lo deforme, el Apolo de Belvedere o la Venus de Milo serían declarados feos oficiales. Aunque la Venus podría ganar algunos punto, debido a que le faltan los antebrazos.
Esta pasión por «lo guapo» es uno de los genes sociales más profundos y persistentes que tiene el imaginario colectivo del planeta Tierra. Aunque realmente es un constructo social, que, por incidir en nuestro comportamiento social, podemos llamarle gen social. Y considerarlo negativo, si nos aferramos a él, olvidando que pertenece al «mundo europeo», debido a su transmisión a través de la cultura grecolatina. No podemos hacerlo un gen social global.
Rubens también tenía su opinión.
Y podemos aprovechar esta entrada en el mundo macho, para hacer ver como incluso el mismo gen social no actúa de la misma forma en el macho que en la hembra. Hay un gen social negativo que ridiculiza la enfermiza persecución femenina por una belleza extrema. Además de que se vende que es para agradar al macho (otro gen social negativo que porta el macho como síndrome directo y la hembra como síndrome indirecto). Pero, por otro lado, no se quiere reconocer que ese tipo de gen (ansiar ser guapo según cánones sociales) también lo lleva injertado el macho, y aún peor : bastante agudizado, aunque, eso sí, más oculto.
Y ya como gen social negativo, de tipo insano mental y físicamente, podemos poner el ejemplo de la obsesión por estar delgada. Eso tampoco es biológico, se trata de un injerto social durante la adolescencia. En cierto modo nos sirve para ilustrar un tipo de gen, que actúa muy profundamente, y copando nuestra mente, de tal forma que llega a evitar el funcionamiento de cualquier circuitado neuronal, que quiera ayudarnos a razonar. De hecho es capaz de crear una imagen virtual, que se superpone a la imagen «real» del espejo.
¡Anímate!