Y, desde luego, no hay que ir al cine…

… para sentirse bien asqueados.

Porque en la selva terrestre (real) del día a día, sea la urbana o la rural, ya tenemos demasiada muerte. Y además provocada por nosotros mismos, nada que podamos endilgar a algún tipo de alienígena. Y, de hecho, ni siquiera suele necesitarse buscar responsable ocultos, entra el follaje de la selva o las casas derruidas.

Los responsables son seres humanos, habitantes de este planeta, con nombre y apellido, que se consideran tan poderosos que practican el exterminio humano, ya sea a pocos o en grandes cantidades. Y no se inmutan. ¡Porque saben que son inmunes!

Y habitan grandes despachos, así como grandes mansiones. Viajan en enormes yates o aviones privados. Y suelen tener de amigos a los principales políticos y piratas del planeta.

Forman eso que se puede llamar poder establecido. O élites del poder. Los que manejan los hilos de la política mundial, aunque sean narcotraficantes o traficantes de armas y de seres humanos (crías sobre todo). Aquí los «simplificamos» con el acrónimo SAD (sociedad adulta dominante).

Esos nombres y apellidos, fácilmente «buscables» en Google, o bien escondidos en su cueva, tras una caterva de tiburones llamados abogados, son los que provocan hambres y guerras, como si no se necesitara un mañana, para las nuevas generaciones de crías humanas. Incluidas, como no, las suyas.

Comentarios

Una respuesta a «Y, desde luego, no hay que ir al cine…»

  1. Avatar de xaqun

    Esta cría humana, Aylan, también necesitaba, como la chica blanca de «Los centauros del desierto», un rescatador de su miserable situación de refugiada, sobrevivir en un campo de refugiados debe ser incluso peor que sobrevivir en un campamento piel roja… pero no había un JW que fuera por ella… y la ONU, evidentemente no está para evitar esas desgracias… incluso, como paliadora, deja mucho que desear… está atada de pies y manos por los poderosos del planeta !!!

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