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  • Pero también puede ser un muro de machos y hembras, incluso crías humanas,…

    … pero tantos, tantas…

    … que pueden llegar a hacerte mucho daño… simplemente por el caos que provocan. Y presentando además una dificultad muy grande, para un filtrado positivo.

    Porque la falta de organización para avanzar, siempre deja a los pies de los caballos a aquellos que son más sensibles a los cambios sociales. Sobre todo si los pillan a contrapié, en el medio y medio de la manifestación.

    No hay nada peor que, en momentos de cambio, no saber buscar las posiciones que darán privilegios, una vez derrocado el poder al que combates.

    Entre los que se quedan por el camino, por ser demasiado honestos, y los que no pueden avanzar, por falta de maña revolucionaria, siempre te tocará ser un perdedor, aún que tus colegas de vanguardia se hayan montado en el caballo ganador.

    Porque en el caos revolucionario no sobrevive el más honesto. Ni siquiera el más preparado. Sobrevive el que mejor se adapta a los cambios tan forzados y forzosos, que se producen en un movimiento de masas caótico. Porque los no caóticos solo los producen las dictaduras. Y la capacidad genética del ser humano para adaptarse al medio, por muy desarrollada que esté, se hace mínima en eses momentos de explosión tras explosión.Siendo las peores las explosiones emocionales que provoca el tumulto revolucionario. Tanto en los castigos seguros que se producen, como en los posibles premios, que suelen llevar «los más adeptos» (al nuevo régimen político).

  • Y nos da tanto tanto asco, que hasta nos impide MIRAR…

    … para no VER ese horror directamente.

    Porque entonces el asco se adueña de nosotros. Como le pasó a este coronel USA, que murió en Vietnam, como ser humano, y prefirió convertirse en un aliado del diablo. Un zombi cinematográfico, pero que representa la multitud real de soldados, que se volvieron locos durante su estancia en un campo de batalla. Como les pasará a los soldados que participan en el genocidio de Gaza.

    Así les pasa a muchos humanos, se deshumanizan. Incluso muchos que empiezan su lucha llenos de energía y honestidad, para acabar siendo los putos funcionarios de una revolución inacabada.¡La enésima!

    Ellos, suelen ser machos, son los que podemos llamar enterradores oficiosos (u oficiales)del proceso revolucionario que, algún día, empezó con mejores o peores intenciones. Algunos ya le llaman revolución a la toma del poder personal, para hacerse más rico que Salomón, incluso con la Reina de Saba.

    Lo malo es que, para hacerse ricos unos pocos, se van sembrando los caminos de napalm con niñas que huyen despavoridas… o se quedan abandonados en la playa, como el pequeño Aylan, para ser abono de nuestra cruda desesperación. Sea tiempo de guerra o de paz. Y , lo mucho peor, ¡es que seguimos exactamente igual!

    Porque somos tan tan mediocres humanos, que mandamos matar a todo aquel que nos denuncie como sicarios del mal. Tan miserables, que nos enriquecemos vendiendo nuestra alma/cerebro al mismo Lucifer. Pero, luego, vamos a comulgar como auténticos cristianos de quita y pon. O islámicos. O judíos. O budistas… o de la madre que nos parió (y que no tiene siempre la culpa de como somos nosotros, sus realmente putos hijos).

  • Porque el terror cotidiano…

    … nos persigue implacable.

    Y da igual de dónde vengas corriendo : del Vietnam, del Sahel, de Ucrania, de Gaza o Cisjordania… todas son crías humanas, sobre todo, que escapan aterrorizadas de los adultos que las quieren matar, en vez de proteger, como bien dice nuestro ADN y los cacareados Derechos Humanos. O aún, mucho peor, convertirlas en infantes soldados, para aprender brutalmente lo miserable que se puede llegar a sentir un ser humano.

    Porque las víctimas nunca entenderán (yo tampoco), que la función genética protectora del adulto se convierta en una función social de acoso y maltrato cotidiano, no solo en las guerras.

    Y que , para colmo, haya políticas y religiones que presumen de querer lo mejor para el mundo, y para sus habitantes, en especial para su habitantes más desvalidos. Sean crías irracionales o racionales. Y luego favorecen la guerra.

    Miserables somos y miserables queremos seguir siendo.

    En definitivo, una mediocre versión de homo sapiens

  • Por eso mismo nos sentimos perdidos…

    … cuando vemos tantos horrores.

    Como el coronel Kurtz, en la guerra del Vietnam, versionada por el Coppola.

    O como cualquier periodista, que aún sobreviva, mirando y viendo lo que sucede en Gaza, en este fatídico año de 2024. ¡Y que seguirá en el 2025!

    Porque ya no hay que ver Apocalipse Now, para comprobar la brutal capacidad del ser humano, en su mediocre versión, para practicar la masacre de otros seres humanos. Incluso llegando al genocidio.

    Porque tanto en Vietnam como en Gaza se repite la intromisión de un poder establecido, totalmente ajeno en la vida de un pueblo : vietnamita, en un caso, gazatí, en el otro. En el primero fue USA el invasor, y en el segundo sigue siendo Israel.

    Horror tras horror, como si su visión continuada pudiera hacerlo menos y menos sangriento, en vez de más y más terrorífico. Ya lo dijo Annah Arendt, banalizar el mal (por repetición del mismo o sacándole parte de la sangre que nos mancha), no lo hace más digerible.

  • Y, desde luego, no hay que ir al cine…

    … para sentirse bien asqueados.

    Porque en la selva terrestre (real) del día a día, sea la urbana o la rural, ya tenemos demasiada muerte. Y además provocada por nosotros mismos, nada que podamos endilgar a algún tipo de alienígena. Y, de hecho, ni siquiera suele necesitarse buscar responsable ocultos, entra el follaje de la selva o las casas derruidas.

    Los responsables son seres humanos, habitantes de este planeta, con nombre y apellido, que se consideran tan poderosos que practican el exterminio humano, ya sea a pocos o en grandes cantidades. Y no se inmutan. ¡Porque saben que son inmunes!

    Y habitan grandes despachos, así como grandes mansiones. Viajan en enormes yates o aviones privados. Y suelen tener de amigos a los principales políticos y piratas del planeta.

    Forman eso que se puede llamar poder establecido. O élites del poder. Los que manejan los hilos de la política mundial, aunque sean narcotraficantes o traficantes de armas y de seres humanos (crías sobre todo). Aquí los «simplificamos» con el acrónimo SAD (sociedad adulta dominante).

    Esos nombres y apellidos, fácilmente «buscables» en Google, o bien escondidos en su cueva, tras una caterva de tiburones llamados abogados, son los que provocan hambres y guerras, como si no se necesitara un mañana, para las nuevas generaciones de crías humanas. Incluidas, como no, las suyas.

  • Porque, seamos sinceros, los peores/mejores filtros no tienen…

    … precisamente, forma de colador!!!

    Un buen filtro, sea bueno o malo (según quien lo implante)para contaminarnos a tope, puede tener forma de libro. Y hasta ser llamado La Sagrada Biblia. O puede ir vestido de cura, y tratar de decirnos que la salvación eterna (de la terrestre ya no habla mucho)no está en ser naturales y libres, sino en obedientes y auténticas ovejitas. Y bien dispuestas a ir en silencio al matadero. Incluso a matar a otras ovejas, si nos ponen un arma en la mano, después de lavarnos el cerebro.

    Y claro que también pueden ir vestidos de políticos. Eses que que nos venden una lavadora averiada, o con obsolescencia programada, diciendo que la necesitamos para lavar la ropa. Esa ropa que nos venden ellos y nos hacen cambiar tan a menudo. Llegando al colmo, de que nos la hagan cambiar antes de lavarla varias veces. Y es entonces cuando nos damos cuenta (si podemos) : ¿para qué la lavadora?

    Dicen que es para mantener la economía a salvo. Es decir, las cuentas corrientes de los adultos dominantes, que producen lavadoras y ropa. Y se inventan lo de la moda. Nada para hacer que las crías humanas estén realmente protegidas, ante los cambios negativos que pueda tener el ecosistema. Provocados siempre por esos mismos adultos, tan productores y vendedores como políticos.

    De hecho son eses mismos adultos que «te venden la lavadora», los causantes de que el ecosistema, que vayas a recibir como herencia, esté tan deteriorado, que acabarás más cerca de los dinosaurios que de un ser humano realmente evolucionado. Y sí, nunca lo olvides. Para colmo,TODO lo hacen por tu puto bien.

    Así que ellos te dirán lo que debes ver. Y si es posible (tienen poder), incluso lo que debes mirar. Como Yhavé a Eva.

  • Y cuándo hablamos de FILTROS. ¿de qué…

    … estamos hablando?

    Como uno está acostumbrado a trabajar con un alumnado que necesitaba una aclaración (o dos o tres!!!), cada vez que entrabamos a estudiar alguna parte nueva de la materia (CN), aquí seguimos con cierta placidez ese tipo de método expositivo. Nada como reflexionar con un poco de método.

    Hablamos ya del PUNTO DE VISTA, un pilar en ese proceso de «mirar-poner atención-ver-observar-gravar lo observado». Hasta ahora el tema inicial de nuestra reflexión bloguera.

    Porque no todos miramos igual, aún menos vemos lo mismo y, desde luego, no hacemos el mismo esfuerzo para fijar lo observado. Y si no, que le pregunten a mi alumnado preadolescente (ex).

    ¿Como nos filtraron a todos, por ejemplo, la historia del sector femenino español?

    Lo que en la II República aún eran señoritas, ¿qué pasaron a ser durante la dictadura franquista? Más que filtros, se usaron con ellas mucha tijeras y muchas balas. Todo para coser la boca de las mujeres republicanas, fueran burguesas, proletarias o campesinas. Convirtiéndolas en simples objetos de adorno y consumo sexual (no demasiado), llamados «amas de casa».

  • Casi tanto como el propio…

    … arte de matar.

    Algo parecido al llamado arte del toreo. Se deleita alguna gente viendo como sufre un animal. No es tan raro entonces, que alguna gente pueda disfrutar con la tortura de un ser humano.

    Todo es cuestión de escala. Y de aprendizaje. De hecho, nos puede injertar (la SAD) un adn social negativo, que suponga el disfrute (algo innato) del sufrimiento ajeno (algo adquirido socialmente).

    El ser humano no disfruta con el dolor. Ni con el propio ni con el ajeno. Hay que ser «muy marqués» para opinar lo contrario. No es un título aristocrático el que nos hace sádicos o masoquistas, es un adn social negativo lo que nos hace llegar a sentir que disfrutamos (lo que no es realmente cierto, solo una simulación fisológica), con el dolor que nos provocan determinadas situaciones corporeopsíquicas. Simplemente lo inverso del psicópata que siente placer torturando.

    Porque lo mismo pasa si nos plantemos el supuesto placer de esos humanos torturadores. Es confundir el auténtico placer (positivo) con la ausencia de dolor (negativo). O incluso hacer la transformación del dolor en falso placer, debido a sobrepasar la dosis máxima que soporta tu cuerpo. Algo a lo que podemos llegar por acondicionamiento mental. Como hacen, por ejemplo, los monjes budistas. Y que tiene relación con el consabido Síndrome de Estocolmo en Masoquismo.

    Muy en el fondo, el problema del dolor no deja de ser una variante del problema de mirar sin ver. Tenemos que ser capaces de no ver en nuestro cerebro el dolor que miramos. Sea propio (más difícil borrarlo) o ajeno (más fácil de borrar con el tiempo).

  • Porque mirar sin dejarse ver…

    … es un vicio muy humano.

    Es ocultar tus cartas en la partida de Póker Mirón. Pero con el fuerte agravante de que has obligado al contrario, a que enseñe las suyas. En cierto modo lo podemos asimilar a una especie de traición.

    En todas las capacidades genéticas, como ya hemos dicho, hay un gradiente de desarrollo. Pueden madurar mucho o poco. Su exceso de desarrollo puede ser contrario a un uso positivo de tal capacidad. Y viceversa.

    El arce engaña poco. Porque un observador que lo vea en dos inviernos, ya puede colegir que será lo mismo para el otro. Sepa de Biología o no. Además no se puede decir que su disimulo, haga mucho daño a ningún otro ser vivo.

    La capacidad de disimulo en un camaleón ya es otra cosa. Porque le es muy útil para comer él, pero está claro que hay efectos colaterales negativos, para los que van a ser su alimento. Aún así, ese grado de maduración en la capacidad genética es perfectamente natural.

    Pero, como siempre, en el humano es muy diferente. Ya que puede ser usado el disfraz para hacer reir a una cría humana, o para cometer su asesinato. En este segundo caso ya estamos haciendo un uso inhumano de una capacidad genética humana.

  • Pero volvamos a los humanos que…

    …tanto disfrutan disimulando.

    Y también despreciando el proceso evolutivo natural. Como mucho, y para sentirse más poderosos, casi divinos, son adictos al intento de conseguir una evolución artificial. Que, tal como acabamos de decir, le dé la oportunidad de seguir teniendo el poder. Y, a ser posible, consiguiendo alguna especie de vida eterna, para parecer más dioses.

    Como mínimo al estilo de Cleón I, en la saga fantástica del Asimov : Las Fundaciones.

    Curiosamente es en una «mediocre» adaptación de Apple, donde nos explican algo superinteresante : Que la evolución artificial no puede ser totalmente controlada. Algo de lo que no habló demasiado el Asimov. Porque siempre habrá la posibilidad de que sufra algún desajuste más o menos «natural», que desvirtúe el objetivo perseguido. Pero ya hablaremos de la ingeniería genética.

    Volviendo a la realidad presente, podemos quedarnos con un tal Jasón (o algún imitador), psicópata cinematográfico, que gusta de taparse la cara con una simple careta.

    Algo que en los atracadores de bancos, ya es el consabido pasamontañas, para despistar al público. O también en el caso de los manifestantes violentos, para despistar a la poli. Simple disimulo, sea extrictamente artístico o no.