Etiqueta: violencia

  • Y llega un momento en que te cansas…

    … de tirarle piedras a un tanque!!!

    Porque da igual ser Abraham que su hijo Isaac, el sacrificio humano que le pide Yahvé es todo menos humano. Es un atentado contra la propia esencia de la humanidad. Esa especie animal creada precisamente por ese dios. Y que tiene su esencia en el afán por hacerse mejores humanos, ayudándose unos a otros como decía un tal Jesucristo, según parece «su hijo».

    Y da igual que el del tanque sea judío, porque está actuando como un nazi sionista, que desea acabar con todos los palestinos.

    Y da igual que el niño de la piedra sea musulmán, porque va camino de hacerse un terrorista fabricado por los sionistas. Porque no es Hamás la fábrica de terroristas, es Israel quien fabrica los terroristas, que luego manipulan las organizaciones terroristas tipo Hamas.

    ¡No nos confundamos!

    Porque el del tanque nació de Abraham, lo mismo que el de la piedra. Todos somos el Isaac que Abraham quiere sacrificarle a su terrorífico dios. Y nos perdonan para que seamos el nuevo Abraham, que siga sacrificando a sus hijos.

  • O más modernamente…

    … los hijos de la Intifada!!!

    Porque ya no se trata de perder un mísero cacho de tierra arrendada. Aquí estamos hablando de perder la vida. Y no siendo una persona mayor, sino en plena etapa de maduración, infantil o adolescente.

    Como sucedió, sucede y sucederá (casi seguro) en Gaza (Palestina).

    Ahora ya no es acabar con los nativos usamericanos, es acabar con los nativos palestinos. Los que, poco a poco, van siendo arrojados al mar, como si de simples lemures se tratara.

    Ya ni es el Sahel, porque allí, por lo menos, se mueren de hambre tumbados sobre su propio territorio. Aquí se trata de mantener maltratado, muy maltratado, a todo un pueblo, para acabar por echarlo al mar o a la tumba. Morir por las armas sionistas o morir por las armas de grupos armados tipo Hamas.

    Y todo por un adn social negativo totalmente inhumano, por muy bíblico que sea. La religión haciendo de las suyas, otra vez. Y da igual que sea la hebrea, el comienzo de la Biblia, que el Islam, devenido a partir de Abraham : ambas religiones con seguidores megafanáticos.

  • Y tantas miradas hay, que acabas mirando…

    … con la experiencia hecha arrugas.

    Porque hay muchas miradas, propias y ajenas. Y con tanto cambio y recambio, llegado a su fin o, mucho peor, quedado a medio camino, nos vamos arrugando. Y como el paso del tiempo trae las arrugas, de cuerpo y de mente, será siempre necesario tener las herramientas (siempre las dichosas herramientas), en la mochila cerebral. Para que así no nos pille el toro revolucionario. O, si nos pilla, que nos pille preparados.

    Debemos tener en cuenta que el caos que conlleva desmontar una SAD determinada, no es nada comparado con el esfuerzo que supone darle la vuelta al calcetín social, parcial o totalmente. Y, a veces, solo para remendarlo. Construir es mucho más difícil que destruir. ¡Y cuántas veces se nos olvida!

    Y construir una nueva sociedad adulta dominante, que ya no sea opresiva, no es moco de pavo. La buena gente se va quedando por el camino y, por desgracia (o por gajes del oficio revolucionario) suelen quedar vivos los menos buenos. Los que aquí llamamos «oficinistas» del proceso revolucionario. Una especie de «funcionarios del cambio», que en general ni saben muy bien lo que es cambiar (a fondo). Viene siendo el modelo Stalin de funcionario revolucionario, que podemos titular.

    En la Revolución francesa se dio un caso claro de toma de la Bastilla en nombre del pueblo. Y, la consiguiente «toma» de Versalles, ya directamente para la burguesía revolucionaria. Se trataba de ocupar la plaza de la aristocracia, para que, como bien decía el otro, «que todo cambie, para que nadie cambie».

    Y en la revolución «proletaria» rusa, otro tanto, ya que la vanguardia revolucionaria bolchevique acabó por ser, años después, la Nomenclatura Soviética. Una nueva especie burguesa (opresora).

  • Aunque, a veces, de tanto cabreo acumulado…

    … la rabia del acosado muda en revolución!!

    Porque no eres tú solo el maltratado. Los poderosos gustan de maltratar en modo colectivo, o por lo menos les encanta oprimir a grandes grupos. Para sentirse aún más poderosos. Esclavizar a uno solo da poca dosis de poder.

    El problema para el poder, es que si se juntan muchas miradas, se empiezan a ver muchas cosas. La realidad es como un puzzle, por lo que unir varias visiones hace más objetivo lo que vemos. Y entre tanto mirón, siempre aparece el típico vidente más espabilado, con la capacidad necesaria para efectuar la conjunción del desencanto grupal.

    Es decir, ese sistema de opresión tan popular, hace que surjan líderes , algo más visionarios que el común de los oprimidos.

    Y eses líderes pueden encarrilar la disidencia, para formar una masa crítica, que pueda favorecer una gran explosión social. Ya tenemos un prólogo a una revolución en marcha.

    Se debe tener en cuenta que, en estes casos, suelen ser seres humanos, que ya no tienen mucho que perder. Por la contra, están bastante seguros de que , de alguna forma posible, tendrán mucho que ganar si explotan.

  • Hasta hacerte un auténtico…

    … cabronazo, experto en acoso.

    Y con el tiempo ir mejorando en tu destreza acosadora. LLegando a ser un adulto dedicado a mostrar tu poder. Por ejemplo, como mediocre director de un instituto, sobre el alumnado que la sociedad ha dejado bajo tu responsabilidad. De un falso adulto tutor pasas a ser un verdadero adulto acosador.

    Y más si este alumnado, como Carrie, resulta ser muy diferente del resto. La típica alumna con dificultades, que está siendo acosada sin que tú intervengas ni por casualidad, para intentar remediar el problema. Vamos, lo típico en un centro escolar actual.

    LLegas a ser un especialista en humillar al alumno diferente, para que no pueda levantar cabeza el resto del curso. O, mucho mejor, el resto de su estancia en ese colegio. Incluso que se lleve una buena resaca, para su estancia universitaria.

    Eres el mediocre director de instituto, que ni es capaz de aprender el nombre correcto de la alumna. Básicamente porque no te interesa.

    Porque, lo que a ti te interesa, fundamentalmente, es sentirte superior con el abuso de poder que te estás marcando. Sabes que, en el fondo, te estás acercando a la medalla de oro, en la Olimpiada Mundial del Acoso. Y esa sí que te interesa en demasía.

  • Y evitar que nos vayamos/vayan hundiendo…

    … en el pozo de la vida.

    Porque la crueldad de un ser humano adulto puede llegar a ser casi infinita. De hecho, ya ha llegado a serlo varias veces a lo largo de su historia.

    Porque tenemos dificultades para entender lo que es un agujero negro cósmico y no queremos ser conscientes de que muchas veces nos metemos en un agujero negro vital. O bien nos meten los adultos dominantes en él, como decimos estes días, sobre los campos de concentración y gulag.

    Porque, ademas de apreciar el hecho de ser inhumanos, como algo positivo, no queremos ser curiosos, ni esforzarnos en aprender como manejar los cambios que un ecosistema nos va ofreciendo. Porque nos gusta estropear el equilibrio que tanto le costó lograr a la naturaleza (sea lo que eso sea).

    Porque seguimos adictos a mirar sin ver. Y, sobre todo, a no querer ver lo que nos puede hacer daño, o romper nuestros esquemas ideológicos.

    Y porque el amigo que mejor nos conoce, y de verdad nos quiere, es el que nos canta las cuarenta. O las cien, si es necesario. El que nos dice «las verdades». No es nuestro amigo el que las disimula, para «caernos bien».

  • Para evitar que te hagan prisionero…

    … incluso siendo una cría!!!

    Porque los adultos dominantes decidieron, que era muy peligroso dejarte suelta.

    Porque no pueden soportar que regeneres su podredumbre social.

    Porque deben aprovechar esa etapa infantil en la que estás más indefensa.

    Porque su dilema está muy claro : necesitan renovarse, pero, al mismo tiempo, necesitan evitar que hagas uso de tu capacidad genética de regeneración social.

    Porque esa imperiosa necesidad adquirida, se traduce en un comportamiento social muy claro : manipular a los manipulables… y eliminar a los que no se dejan manipular.