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  • Del ánimo y de la INTENCIÓN que pongamos al mirar…

    .. cuando queremos ver algo…

    … nace precisamente nuestro punto de vista. Porque eso hará que nos enfrentemos a los filtros de una forma u otra. Tanto al filtro ajeno que tengamos delante, como al filtro propio que necesitemos usar, para neutralizar sus probables efectos. Porque la atención y la intención suenan muy parecidos, pero son muy diferentes. La intención que pongamos en la mirada nos llevará a profundizar más (poner más atención) en la observación de la habitación que estamos mirando, por ejemplo. En querer usar los filtros necesarios.

    Y a ver si empezamos a usar el concepto filtro con propiedad (científica). Que navegando por internet, se nota mucha confusión. Mucha. Y se suele asociar el problema de la filtración, solo a la que nos quiere hacer la SAD. Sin querer darse cuenta, que, para vencerla, se necesita un sistema de filtrado propio de mucha enjundia.

    Un buen sistema de filtros propios es el esfuerzo de muchas horas de trabajo, fabricando filtros durante la adolescencia. En esa tarea, tan abandonada y tan vital, es donde reside lo que nosotros aquí llamamos pérdida de la adolescencia. Es decir, perder la capacidad para entrar en la adultez con las herramientas precisas para defenderse. Y puede ser una pérdida total (rara) o una pérdida parcial (muy habitual).

    Porque el maltrato infantil, por ejemplo, no se puede filtrar, como mucho poner tiritas para no acabar suicidándose y, así, poder superarlo más adelante. Pero, par todo lo demás, un buen sistema de filtros propios nos hace prácticamente inconquistables, por el sistema adulto a regenerar, por lo menos mentalmente.

    Y sí, el ánimo y la intención (para ver) necesitan mucho trabajo previo. En la infancia y la adolescencia. No se adquieren por arte de magia (ni de dinero).

  • Porque siempre, siempre, todo todo va a depender…

    … del dichoso punto de vista!!!

    Porque si miramos desde abajo o miramos desde arriba no vamos a tener el mismo punto de vista. Va a cambiar la perspectiva de como veremos ese cacho de realidad que estamos mirando. Eso, como dijimos, es lo que hizo tan bien Orson Welles, para enfatizar lo que nos quería expresar con su plano cinematográfico.

    Pero,como pasa con el símbolo de la ciudad belga de Lovaina, que se ve en la imagen, también lo podemos hacer simplemente mirando de lado. O acaso va a ver lo mismo un optimista, que pensará en la alegría del señor que se tira por el suelo… o de un pesimista, que se imaginará estar viendo a alguien tan desesperado, que se echa al suelo brazos y patas arriba, cansado de buscar un trabajo, por ejemplo. Jugando con las palabras (nos excita?), es una forma de «ir de lado»…

    Y es que el punto de vista no depende solo del encuadre o del enfoque. No depende solo de una posición física de nuestro cuerpo. Como iremos desarrollando poco a poco, entramos en un universo reflexivo muy complejo : las sensaciones, los pensamientos que tenemos, nos irán moldeando nuestro punto de vista. Mucho más que si miramos desde arriba, desde abajo o desde un lado del objeto mirado.

    O no?

    Como decimos , lo que miramos dos seres humanos es seguro lo mismo, lo que vemos no. Va a depender, y mucho, de como «nos encontremos anímicamente». Y ahí es donde la jodemos. Sobre todo si tomamos alguna decisión importante con un punto de vista equivocado.

  • O, curiosamente, mirando desde arriba…

    … podemos ver lo contrario!!

    Tal como hizo también O. W. en su C.K. Porque ahora no quiere agigantar al Kane, el personaje de carne y hueso, prefiere representar su imperio. El ecosistema sobre el que él manda, con un enorme poder. Y para eso muestra como sus pies están apoyados en un montón de periódicos. Lo que no es hacerlo menos poderoso, aunque parezca algo empequeñecido, ya que precisamente lo muestra pisoteando su enorme imperio. Nos dice que es la prensa (su punto de vista, a través de ella) es lo que lo hace tan poderoso. Tanto que no necesita hacer grandes cosas, porque ya sus periódicos las van a mostrar, incluso exagerando, como si realmente fueran grandiosas. Incluso siendo mentiras. Porque lo «bueno» del punto de vista ajeno, es que te puede hacer ver una verdad en donde no la hay. Se llama «construir la realidad», o construir el relato del poder establecido.

    El Imperio de Kane tiene sus pilares en un montón de papel. Pero papel que puede mentir y hacer que nos creamos que Kane es más grande de lo que realmente es.

    Y este ejemplo de la prensa kaniana (canallesca), no es más que un claro ejemplo de como funciona lo que aquí llamamos adn social negativo. Y, en este caso concreto, de un mecanismo de injerto o infección en las mentes humanas. Leemos el periódico todos los días (antes) y , a su través, asumimos lo que pasa en el mundo, contado con el punto de visita de «ese» periódico.

    Pero no es lo que pasa realmente, sino los trozos de realidad que el poderoso Kane quiere que tengamos grabados en nuestro cerebro. No cuenta LA realidad, el solo cuenta SU realidad.

    Así que un punto de vista empequeñecedor se puede también usar, para hacer grande al personaje. Imaginémosle pisando cabezas (o cráneos cadavéricos) y notaremos la imagen nos quieren transmitir, sobre ese poderoso pisacabezas.

  • Y «eso» lo mostró muy bien Orson Welles…

    … en su Ciudadano Kane!

    Porque fue un pionero en trabajar el punto de vista en el trabajo cinematográfico. Todos podían mirar igual para el gran magnate usamericano, Mr. Kane, pero no todos lo verían igual. Para engrandecer la figura del burgués capitalista, le hace varias tomas «desde abajo». De forma que aparece como encumbrado, por encima de los demás seres humanos que lo contemplan. Se trata de que, encogido en tu butaca, te sientas una poquita cosa. ¿No dijimos que las emociones del espectador, hacen ver las cosas de otra forma?

    Podemos hablar de un punto de vista deformante, pero en este caso, es una deformación óptica que lo engrandece. Porque estamos acostumbrados a ver las estatuas, o los grandes edificos, mirando siempre hacia arriba. Y eso nos lleva inmediatamente a pensar que estamos viendo una especie de gigante. Ni siquiera nos tuvieron que hablar de ellos, de los gigantes o de los que están representados en la imagen (el gran triunfador). La inmensa mole, que parece querernos aplastar, ya representa algo «gigantesco» por sí misma.

    Y así nos hace «ver» al magnate mucho más grande de lo que es en realidad. Incluso tapando lo miserable que es, si lo pudiéramos ver más de cerca, en su salsa. Explotador de otros seres humanos, para hacerse tan rico, que pueda seguir con ese proceso de explotación humana.

    Y, siendo como es el amo de grandes periódicos ,manipular las conciencias de la gente, haciendo que tomen su punto de vista, como si fueran los propios. El lavado de cerebro perfecto. Casi sin violencia. Y, sobre todo, admitido como algo consciente («normal») por parte del público lector.

    ¿Sabemos ya en qué consiste el llamado punto de vista? Una forma de filtrar la realidad.

  • Y es que hay demasiadas formas de ver…

    …eso que llamamos REALIDAD.

    Y por eso decimos que hay muchos puntos de vista. Tantos como filtros. O muros filtrantes ,que le fuimos llamando por aquí. En cierto modo, tantos como formas tengamos de mirar hacia esa realidad que tenemos delante : sean formas propias de ella o impuestas por los que nos manipulan el punto de vista.

    El punto de vista cambia totalmente… porque el mismo cacho de realidad puede cambiar, según como lo miremos : de frente, desde abajo, desde arriba, desde un lado… por detrás!!! Y todo eso, sin que alguien disimule la realidad para confundirnos. Ya que, entonces, se hace la intemerata…

    La imagen entra deformada en nuestra pantalla cerebral, haciendo que la veamos grabada diferente, en función de esa posición que hemos tomado (punto vista). Necesitaremos imperiosamente buscarle una posición más equilibrada, más real, más analizable por nuestra mente.

    Una simple ventana , y más cerrada, nos puede hacer sentir una sensación de querer salir volando, como si fuéramos un pájaro enjaulado. Mucho más si la vemos desde abajo que de frente, porque nos sentimos más prisioneros (encarcelados).

    Y dependiendo de esas sensaciones que nos invaden, sentados en ese suelo, así veremos en profundidad una simple ventana (cerrada). Y, además de estar en el suelo, dependerá mucho de las sensaciones que tenemos en esa posición (por ejemplo cansancio). Eso mudará nuestro encuadre, nuestro enfoque.

  • Porque la llamada realidad te puede dejar,…

    … simplemente, muy descolocado!!!

    Porque un muro que parece, a primera vista, estar en vertical, es simplemente la calzada típicamnete belga, adoquinada en horizontal, para que disfrutes paseando sobre ella. Aunque sea estando proyectada en vertical sobre una pantalla. Está esperando un paseo mental.

    Y volvemos así a la tremenda importancia del llamado PUNTO DE VISTA.

    Pero vamos a tener que mirarlo desde otro punto de vista, valga la paradoja. Es decir, profundizar un poco en el hecho de que no solo está el problema de que podemos ver una flor, por ejemplo, de muchas formas. Sino que también, debemos tener en cuenta que alguien puede querer que precisamente veamos esa flor con otro punto de vista. Y, ese punto de vista «de fuera», no va a ser precisamente «nuestro punto de vista». No tiene porqué ser. Va a depender mucho de la herramienta filtrante, esa que debemos ir conformando a lo largo de nuestra adolescencia. Para llevarla en la mochila en nuestro duro viaje hacia la adultez. Ese viaje tan complejo, que tiene mucho que ver con la homérica vuelta a Ítaca.

    Algo que tiene mucho que ver con el filtro del que llevamos hablando días. ¿Qué es sino un filtro, más que un punto de vista obligado? Nos hacen mirar lo que ellos quieren que miremos. Y lo veamos como ellos quieren que lo veamos. Por esa razón debemos tener nuestros filtros mentales propios. Y hechos por nosotros mismos. Nada de comprarlos en un mercadillo social, por muy de moda que esté.

    Recordemos, pocas formas de mirar existen, pero formas de ver, casi tantas como seres humanos tiene el planeta. Y sobre esas formas de ver se van dando los pasos necesarios, para avanzar en el proceso de evolución natural. O artificial, que ya se acabó aquello de que solo la llamada naturaleza (sea lo que eso sea),interviene en hacernos progresar como seres vivos humanos. Y si vamos a ver lo que queremos ver, o ver lo que quieren otros que veamos, entonces tenemos un gran problema : la realidad será una o será otra. ¿Cuál nos convendrá ver?

  • Y ¿qué podemos decir de…

    … los muros filtro virtuales (o invisibles)?

    Podemos hablar de muros vegetales, de granito, de acero… incluso de titanio reforzado (suponiendo que fuese algo totalmente impenetrable), pero no son esos muros materiales los que resultan más difíciles de atravesar. Tampoco los muros de machotes del barrio, o de los soldados bien armados hasta los dientes. Hay otro tipo de muros filtro mucho más complicados para ser traspasados. Sobre todo pasarlos sin acabar siendo manipulados de tal forma, que nos hacemos nosotros también casi invisibles. Nos convertimos en una especie de marionetas o zombis.

    Hay un estupenda película del gran Buñuel, El ángel exterminador, donde observamos que no hay muros materiales para impedir salir de una mansión. Su puerta permanece abierta, pero ningún humano es capaz de atravesar ese «muro» totalmente invisible. de hecho se puede decir que es inexistente. Por lo menos en un mundo real.

    Pero, por algún extraño fenómeno, podemos ser trasladados, de alguna forma, a un universo paralelo, dónde ese muro adquiere existencia, aunque sea totalmente invisible. Por lo menos para el sentido tradicional de la vista humana.

    Y así, con este caso tan buñueliano, volvemos a notar que ver es muy distinto de mirar. Porque podemos mirar la huella de un zapato sobre la arena húmeda de una playa (en la imagen), pero no ser capaces de percibirla, si no prestamos la atención suficiente. O de las ondas marinas, sobre la arena de esa misma playa, pero… lo importante será «ver» algo que ya no está allí : el zapato con ser humano incorporado o las ondas marinas que ya no están.

    El mar pasó por allí. Y un ser humano pasó por allí. O sea que las huellas que deja la materia también pueden ser vistas, aunque para ello se necesita más conocimiento y poder imaginativo. Y mucho cuidado ante los muros que parecen invisibles.

  • E incluso existe la posibilidad de ser…

    … un muro filtrante de un solo humano!

    Que nos puede despistar por ser poca gente, pero puede estar formado por alguien incapaz de negociar el paso, forzando a tener que hacerlo por encima de su cadáver. Vamos el típico fanático de mierda.

    Y, como pasaba con los muros de piedra, el hecho de tener muchas piedras acumuladas no significa que atravesar el muro sea más difícil. A veces la eficiencia en obstaculizar el paso, como en todo, va a depender de la profesionalidad del que debe impedir tal paso. Hay gente muy muy profesional en su cometido. O muy fanática. ¡Muchísimo más que el granito!

    Y aquí es donde el «mirar a los ojos del muro», sobre todo si está formado por personas, puede mejorar o no la posible solución. Porque , como tanto repetimos, tú puedes llegar a ver algo dentro del otro. Pero si el otro no quiere ver en ti más que lo grabado en su mente por su amo, entonces ni el granito ni el acero pueden ser obstáculos peores. Como tratamos de decir continuamente, lo del muro es jugar a ser filtrado, pero siempre a nuestro gusto (no el de quién puso el muro).

    Porque esto del muro filtrante es algo que pasa mucho con ese tipo de profe, que empieza a «dar su clase», sin antes procurar algo de confianza con su alumnado. Por ejemplo preguntándoles «cómo están», y mirándole a los ojos, ya de paso.

    Se llama instaurar una cierta confianza, en vez de instaurar una especie de muro filtro invisible entre el profesor y su alumnado. Ese muro filtro que ayuda, volvemos a repetirnos, a que sea invisibilizado en el aula un alumnado diferente. Incluso para el resto del alumnado de esa clase, si el profe es muy persistente.

  • Hasta pueden vestirse con colores llamativos y…

    … hacerse, así, más atractivos.

    Porque llevamos mucho tiempo diciendo que distingamos el mirar del ver. Y que no todo lo que parecen homéricas naves griegas, son algo diferente de las clásicas flores de la retama. La mágica «xesta» gallega. Porque puede parecer que el muro nos dejará ver un auténtico paraíso, cuando más allá de él solo habita un infierno.

    A veces el parecido nos despista. Si no ¿para qué iba a existir el Arte del Disimulo?

    Y si un ser humano que nos quiere fastidiar, se disfraza de muro, será porque nos quiere asustar en demasía, haciéndose pasar por algo más monstruoso de lo que realmente es. Un engaño.

    Ya hablamos otra vez de la importancia extrema del camuflaje, en los asuntos de interacción entre humanos.

    Y disfrazarse de muro, como decimos, resulta un método muy bueno para cazar incautos. De forma que resulten fáciles , mientras que interactúan con ellos, para injertar parte del adn social negativo. Sobre todo cuando paseas cerca de ellos, ensimismado en unos pensamientos de interacción social, que te dejan las defensas bajo mínimos. Y más si tienen los filtros de colores necesarios para engatusarnos.

  • Incluso puede parecer que un muro es tan filtrable…

    … que nos invita a entrar.

    Sea por parecer abandonado. O por «hacernos ver» que algo nos está esperando detrás del muro. Y que nos lo merecemos, bajo cualquier falso atributo. Recordemos siempre el maleficio del disfraz. Y el filete virtual del Cifra.

    Muchas veces no somos más que lo que el muro deja reflejar sobre nuestra forma de ser. Es como un espejo donde nos estamos mirando. Y ocultando debilidades y fortalezas, tanto nuestras como de él, en función de sus intereses «particulares». ¿O será que los muros no tienen intereses propios? Y ya hablaremos del «fenómeno espejo».

    Y sí, estamos hablando ahora de muros filtro, pero de esos que tienen formas humanas, para ejercer su operación de filtrado. Esos que son los guardianes de las normas sociales, las que la SAD considera que debemos tomar como imprescindibles. Sobre todo si queremos vivir lo más libremente posible «dentro de un ORDEN».

    Que no quiere decir que somos libres totalmente, solo libres de buscar una adaptación al sistema social, que no nos provoque ganas de suicidarnos.

    Así de simple. Y, al mismo tiempo, así de complejo