
¡Si ya podemos poner el escaparate mucho antes!… La falta de vergüenza del mundo adulto puede ser increíble… pero muy cierta.
Y muchas de las que venden a sus hijas son sus propias madres, ya sin esperar a que las «compren» sus novios… se pueden poner a la venta para anuncios y hacer de modelos… vía libre a ser estrellas de cine, con futura adultez claramente mutilada.
Y sí, hay mucho pederasta, o simplemente pedófilo, aunque sea clandestino, que merece estar en prisión… pero también hay muchos padres, naturales o adoptivos, que les gusta jugar a los mercaderes del templo, pero con sus propios descendientes, como mercancía.
Sí, se trata de un comportamiento humano, muy poco humano, que responde al patrón típico de haber adquirido los genes sociales negativos, necesarios, para desarrollar una conducta tan tenebrosa.
Tenebrosa y al mismo tiempo muy asumida por la SAD (sociedad adulta dominante). Una sociedad que tiene tal tipo de conducta social perfectamente normalizada, cuando no incluso premiada. Porque, si no, para qué valen los concursos de belleza, que cada vez empiezan más temprano. Y bien animadas las crías humanas por sus queridísimas mamás. Sobre todo si son sus «querídísimas» hijas. O los pases de modelos en la infancia, para darse el gusto materno.








