Etiqueta: manipulación

  • Queremos ser… un INDESCRIPTIBLE Paul Newman!!!

    Ser guapo y pendenciero… ante todo, natural y libre. Un luchador por esas cosas, que nos quiere quitar la sociedad adulta dominante (SAD).

    Esa sociedad que nos prohibe cosas que representan libertad.. pero, al mismo tiempo, nos facilita, en caso de no ser sumisos, que nos perdamos bajo la violencia social, desenfrenada y castigable, por ese mismo poder al que combatimos. Ese será el camino alternativo . El que nos lleva por la desesperación y el abismo.

    Y eso será independiente de si queremos ser religiosos o queremos ser científicos. A la hora de que la sociedad nos marque como perdedores, tanto pierde un trabajador de almas (sacerdote)como alguien que trabaja con la materia del universo (científico).

    Paul Newman representaba muy bien (en el cine) al típico perdedor social. No encajaba en la maquinaria social dominante y, por eso, debía brujulear como podía por el Mar de la Perdición Social. De ellos hablaremos más adelante.

    Pero, si queremos, le podemos llamar a esa alternativa social un camino de liberación… aunque liberarse en el fondo del abismo es lo menos liberador que existe.

  • Porque es el poder quien nos quiere marcar… el CAMINO

    O sea, que nos pueden robar las tierras y el agua, nos pueden robar el cuerpo (incluida el alma/mente) y, como no, nos pueden robar el producto de esa mente : la obra intelectual. Por ejemplo, las narraciones de la mitología griega, por Homero primero. Y luego robarle a Homero lo que el escribió, según dicen.

    O sea que el poder nos puede robar todo… se puede decir que incluso puede impedir que seamos… prohibiendo que nazcamos… o, más grave aún, prohibiendo que seamos lo que queremos ser.

    Una vez que aprendamos a saber lo que somos y, en especial, lo que podemos llegar a ser. El poder no nos deja ser ni siquiera los típicos mandalorianos, porque nos impide hasta saber el camino que queremos seguir. Y no necesita a un gran imperio detrás, el poder lo puede ejercer un simple familiar/amigo, que nos quiere controlar diciendo que es por nuestro bien.

    El poder nos puede dar lo que no es nuestro, así como quitarnos lo que sí es. El poder nos permite gozar del derecho de propiedad, sobre los cuerpos y las mentes de los demás. Y el poder nos lo puede quitar igualmente.

    Es un asunto social, para nada natural. El poder no nos puede arrancar el ADN, pero nos puede injertar un adn social (positivo o negativo).

  • Y nos gusta mucho la aventura de… lo PROHIBIDO

    Cuando somos crías humanas, en las etapas de maduración intensa, nos llenan la cabeza de normas sociales, y a montones, para hacernos funcionar mejor como piezas en la maquinaria social.

    Pero, al mismo tiempo, los adultos juegan con esas crías, para meterle en esa cabeza la idea de que se puede jugar a romperlas. Eso sí, cuando te haces mayor.

    Porque la mayoría de las religiones comercian con el perdón a los pecados. Aunque estén constantemente hablando de ellos, para que las crías humanas se sientan atrapadas por ese miedo a pecar. El miedo a pecar funciona como un localizador de almas. Con él los sacerdotes saben muy bien por dónde navegan las almas de sus ovejas. Y, en una guerra civil como la española, y su dictadura posterior, vale para que los párrocos sepan lo que hacen sus feligreses. Y lo que les cuentan aunque no sea cierto.

    Así que la SAD se mueve entre la represión y el exceso de libertad, falsa libertad ya que siempre debe evitar que ponga en un brete la estructura social establecida. No se puede admitir juegos libertarios, que revolucionen el cotarro más allá de lo previsto. Es como el porcentaje de pérdidas en unos grandes almacenes.

    Y así podemos jugar a cortejar a la madre del amigo (American Pie), o que la madre del amigo nos seduzca a nosotros (gran peli El graduado, no?). Romper algunos tabues se vuelve un juego típico de la burguesía.

  • Porque ESO define, precisamente, a… NUESTRA adolescencia

    De crías humanas nos gustaba jugar con las llamadas mariquitas, aunque los machotes no lo tenían tan a bien, por considerarlo un juego «de niñas».

    Pero se trataba en esencia de vestir a unas figuras humanas recortadas, con piezas de ropa, también recortadas.

    Era como transformar una idea en algo de carne y hueso. Fueran princesas o simples muchachas campesinas… suponía manipular con tus manos (y tu mente) la realidad que, estando a tu alrededor, podía ser difícil de aprehender. Por ejemplo esa chica que te gustaba al salir del cole.

    Porque antes de empezar a operar los genes sociales, se ponen en marcha los biológicos y, esos, ya nos vana a indicar en cierto modo un posible camino de avance.

    Un posible avance, que será anulado por el injerto temprano de los genes sociales negativos. Porque los genes sociales positivos no neutralizan nada, solo favorecen un mejor avance madurativo. Es como abonar la tierra. Mientras que los negativos, dificultan esa maduración natural. Es como un pesticida selectivo.

  • Porque la mujer debe luchar… por su PROPIA identidad !!!

    En este caso la protagonista de la serie Unorthodox, también quería ser ella misma. Pero, metida en un ecosistema religioso tan oscuro como ese tipo de judaísmo ortodoxo, no lo tiene fácil. Ahí incluso es muy difícil encontrar alguna compañera.

    Y tiene que romper con ese adn social negativo que le injertan desde muy pequeña. Es cuando decide volar a Europa y empezar una forma de vivir más natural y libre. Buscando la forma de sentirse «ella misma».

    Porque una cosa es el gen biológico que te marca como judía, pero otra es un gen social, muy fuerte (por reforzado), el que te marca como judía ortodoxa. O incluso ultraortodoxa.

    En este caso tenemos un ejemplo de como la religión te injerta determinados genes sociales. Cuando hablamos del injerto religioso, no podemos hablar de características personales, que te van a dar determinada forma de ser, de como comportarte socialmente. No, esto es mucho más profundo que eso.

    Como decimos siempre, con el gen social negativo se trata de reescribir su ADN, haciendo que en su mente (la proyección cerebral de su ADN) se modifique la lectura del gen original, gracias a ese injerto, hecho en la infancia de la protagonista. De forma que la nueva lectura le tiene que hacer una adicta a la tradición de los judíos ortodoxos. Claro que esta invasión mental no es irreversible. Siempre puede ocurrir que determinadas circunstancias vitales (amigos de verdad en un ambiente europeo, por ejemplo, como le pasa a ella)le favorezca romper con esa tradición tan fuerte. Muy difícil, pero no imposible.

  • Y así puedes ver más de cerca… lo que llamamos gen social

    El gen biológico nos lo da escrito la naturaleza, a partir de una selección exhaustiva de características genéticas (transmisibles biológicamente),que fue haciendo durante millones de años. Los humanos quieren hacer lo mismo en pocos días. E así inventaron primero la genética social y luego la ingeniería genética (biológica).

    El gen social nos lo injerta la SAD (sociedad adulta dominante), a lo largo de las etapas de maduración como cría humana. Y no está escrito en un ADN, que a su vez está en el núcleo de las células, no solo las reproductoras, sino que se injerta directamente (como tal gen) en el cerebro del ser humano. No como un chip que se incrusta en modo neuralink, en alguna parte del cerebro. No.

    El gen social es un entramado de pensamientos. No es una sucesión de proteínas con información genética como el ADN. Ni un chip que porta un programa que nos quiere hacer pensar. Recordemos lo que son las ideas, según intentamos explicar a partir de las reflexiones previas de un tal Descartes.

    Y ese pensamiento (o idea cartesiana), que se generan en nuestra mente , a partir de unas idea originarias muy simples, impregnan diversos circuitos neuronales. Ese circuitado es el entramado vital de nuestra mente, nuestra máquina de pensar. Nuestra CPU personal, muy muy evolucionada. Y lo hacen de tal forma, que pueden ser reelaborados una y otra vez, hasta que se enroscan lo más posible, sobre lo que podemos llamar el entramado original que nos hace pensar, si nada artificial intercede en el proceso… viene a ser como si consiguiera tapar lo escrito en nuestro ADN, haciendo que se lea lo que se ha reescrito sobre el gen biológico, a partir de ese injerto megafructificado, que viene siendo el gen social.

    En nuestro ejemplo de la imagen, con un gen biológico que marca solidaridad, se halla cubierto por genes sociales, que mudan a esa hembra adaptable al ecosistema, y muy importante, solidaria con él, en una hembra, princesa o sierva, que va a ser insolidaria con los demás seres humanos. Incluido el ecosistema dónde ellos viven. Eso hace el adn social negativo.

  • Por ejemplo, te dicen que de adulta…

    … puedes ser (o no) una PRINCESA.

    Aunque uno de tus hijos se pase al lado oscuro. O, por el contrario, dicen que te «tocará» ser la sierva de esa princesa. Que incluso te puede tener esclavizada.

    Ese es el gran problema de tener un adn social u otro. Algo que va mucho más allá de tener una personalidad principesca o servil. El gen social, dejemos la palabra etiqueta, del que hablamos aquí, no marca como el biológico, pero puede tener tanta intensidad, o incluso más, si tenemos en cuenta que el injerto inicial se va actualizando a cada poco tiempo.

    Según la edad, y según las circunstancias sociales del ambiente, ese gen social puede acabar teniendo mucha más raíz mental que la marca genética de tu ADN. Puede decirse, que hay cierta propensión a que los genes sociales sean más fácilmente injertados.

    En cierto modo podríamos comparar ese modo de actuar de los genes sociales, con los midiclorianos de la saga Star War, solo que en vez de estar metidos en tu cuerpo (y hacerte jeidi), se van introduciendo en tu mente, a lo largo de tu maduración como cría humana. Y te van convirtiendo en adulto libre o en determinada pieza de la maquinaria social. Son mucho peores que las peores bacterias.

    Y, según lo propenso que seas a esa intrusión mental, responderás con más atracción o menos por las ideas que ese gen social te quiera inculcar. Esta propensión a aceptar esas piezas de código ajenas a tu ADN, es lo que te irá adaptando a un tipo de futuro más natural (genético) o más artificial (social). No olvidemos que desde siempre hemos mantenido que lo llamado mente humana, no es otra cosa que una prolongación virtual del ADN.

  • Pero… ¿Cómo llegamos a ver lo que…

    … quieren que veamos?

    Y que, amablemente (en principio), «los otros» se empeñan en que veamos!!!

    Poniendo además todos los filtros (suyos) posibles, para que solo veamos lo que quieren que veamos.

    ¿Qué papel juegan, por ejemplo, los tebeos, también llamados cómics a nivel internacional?

    ¿Por qué usan nuestra etapa como crías humanas, sobre todo la infantil, tan proclive a buscar amigos imaginarios, para comernos el coco con un montón de normas sociales? Normas disfrazadas, que nos las hacen tragar, como inofensivas aventuras de los grandes héroes clásicos. Y si no valen los clásicos, se fabrican héroes modernos «ad hoc».

    ¿Por qué el cristiano (falso) guerrero del antifaz, podía siempre con todos los musulmanes/árabes que se cruzaban en su santo camino, y que, además, siempre hacían de malos? Sería una buena pregunta que, entonces, nunca nos hacíamos los que devorábamos tebeos.

  • Porque siempre hay «uno» que luce más,…

    … cuando los demás están apagados.

    Da igual que sea una rosa que sea una persona. Y si el que luce más va a ser el jefe, no siempre será capaz de usar «su luz» en modo positivo.

    Porque una cosa es lucir(se) y otra muy diferente iluminar a los otros.

    Y porque un exceso de luz en el líder, suele acabar en una secta, donde, al final, todos usan la linterna del jefe.

    Porque una rosa difusa, o una difusa rosa, debe estar diluida visualmente para todos los que la miran. O no.

    Y si alguien ve diferente, debe ayudar a los demás para que lo intenten. Porque el pensar en lo que ves, sin repartir tus pensamientos, solo favorece un desarrollo egoísta. Nunca colectivo.

  • Porque se mira y se remira,…

    … siempre buscando algo (que se nos escapa).

    Manu, por ejemplo, va a encontrarse con su hermano mayor, drogadicto viviendo en un túnel, auténtica metáfora del túnel vital, por el que están él y sus adolescentes colegas transitando…

    No sabe lo que le espera, pero su padre vitalmente perdido, no le ha dado más que señales de hasta que punto conviene, como hace él, dejarlo en el limbo de los «injustos».

    Aunque el padre sí le ha evitado, con ahinco, la posibilidad de que pueda encontrarse con él. Tanto por la vergüenza de que no lo hizo bien como padre, como por el temor a que Manu siga por el mismo camino. No quiere que lo vea. Simplemente lo ha manipulado.

    En el fondo es una clara prueba de lo que podemos llamar falta de confianza en la cría humana. Se le condena a buscar por sí sola, lo que día buscar en compañía de otros.

    Pero luego «el problema», dicen los adultos, son los adolescentes. No los adultos imcapaces de tutorizar en positivo a eses adolescentes. Porque el ADN marca la regeneración social en la cría humana, pero luego (en el adulto), esa capacidad genética, muda en otra que podemos llamar tutorización de la cría humana. Se trata de una capacidad/obligación (genética), que el adulto evita cumplir.