Etiqueta: libertad

  • Pero los filtros pueden ser…

    … no más un puto adorno.

    Y, como no, un adorno que encarece el producto. Porque, ¿que proporción de nicotina se queda en el filtro y cuánta se va a los pulmones del fumador (y a su cerebro)? Es como el ingenuo fumados «sin tragar el humo», que piensa que lo hace bien. O, incluso, el que fuma pegado a un fumador, sin querer reconocer que está tomando parte de su humo..

    Eses son los filtros que podemos llamar de pacotila, o de mierda. Es decir, filtros de «todo a 100», que no sirven para seleccionar una mierda de la mierda que te estás tomando. Sea por la boca, por la nariz o directamente al cerebro, cuando la gente se empiece a implantar chips varios. Y ya hablaremos también de las drogas artificiales, porque es una de las fuentes de entrada de la mayor cantidad de mierda ideológica, que una sociedad adulta dominante (SAD) puede producir, para contaminarte como ser humano natural y libre. Hacer de ti todo lo contrario, un adicto a la opresión consentida.

    Así pasa cuando siendo una cría humana te ponen a fumar, no solo tabaco, sino también las ideas que te hacen perder todas tus capacidades regeneradoras, hacia ti y hacia el ecosistema donde vives.

    Ese es el cometido de tantos filtros que te venden durante, sobre todo, tu preadolescencia y tu adolescencia. Filtros que impiden asumir ideas de libertad, para hacerte adicto a las idea de vivir oprimido, como si fuera algo natural y tratando de ser la mejor pieza posible de la maquinaria social dominante.

    Porque la nicotina del poder es mucho más terrible que la nicotina de los pitillos. Una mancha los pulmones, la otra te mancha esa mente, que debe estar abierta a madurar con la idea de vivir libremente.

  • Porque en el fondo…

    … somos todos niños malcriados.

    Unos más y otro menos. Especialmente si nos trataron demasiado bien o en modo abandonado. En ambos casos, criarse en los extremos, se nos genera una personalidad difusa, caótica a veces, que remata por ser desafiante, incluso cuando no toca. O, aún peor, derivamos en un desquicie mental que nos deja inoperativos. Aquí también podemos usar lo de un adn social negativo, en vez de personalidad. Porque es ese adn social adquirido el que nos va a inducir que padezcamos el SECM ayer indicado o, por el contrario, estemos de él liberados.

    En una peli se habla de la inocencia interrumpida, algo que se asemeja a lo que aquí llamamos pérdida de la adolescencia. Un concepto algo más científico, ya que eso de la inocencia infantil, no deja de ser un constructo social, tan bíblico (pecado original, Herodes…) como de multiuso, lo que difumina su importancia social. Igual que el abuso de la palabra libertad, va a depender de quien tiene el poder establecido.

    La libertad de elegir, la falsa libertad real, es una trola que nos insuflan desde muy pequeños. Tanto la familia como las iglesias (segunda familia tradicional) se afana por comernos el coco, con esa pamema de que seremos libres para elegir destino. Y que solo de nosotros depende que nos ganemos un Cielo. Mientras los sacerdotes hacen de su sotana un saio.

    Y eso lo repite, por activa y por pasiva, una institución que parte como premisa de que todos nacemos con un pecado original. Del que no somos responsables en absoluto, pero del que nos deben perdonar. ¡E incluso perdonarnos!

    El auténtico diluvio no fue el de Noé, sino el de la Santa Hipocresía Religiosa, que nos ha dejado sin posible inocencia original. Y que nos pide buscar el perdón en sacerdotes que, muchas veces, son más pecadores que nosotros.

  • Y por ese motivo…

    … no paramos de pedir ayuda.

    Y por eso miramos y vemos los barrotes de la cuna. Los primeros obstáculos en nuestra corta vida. Nos dan seguridad, pero también nos quitan libertad. Y nos agarramos a ellos, para «decir» que necesitamos salir de allí. Que todo un mundo nos espera y necesitamos aprender de él. No lo podemos saber, pero el ADN tira de nosotros.

    Y por eso solicitamos ayuda. Incluso en silencio. Usando solo nuestra mirada, que aún no la dominamos del todo. Pero intuimos, y vamos sabiendo por experiencia, que a mamá, y algunos otros, no los deja totalmente impasibles nuestra reclamación.

    Aunque en esto, ya depende mucho de la suerte que hayamos tenido, con el ecosistema donde nos toca vivir.

    Porque, como la experiencia nos enseñará, hay muchas clases de adultos. Y casi todas ellas no suelen ser buenos acompañantes.

    Una de nuestras primeras lecciones básicas, será, precisamente, aprender a distinguir entre acompañantes positivos y negativos.

  • Y además ver, para…

    … ser natural y libre!!!

    Porque vas a necesitar ver, y ver bien, si quieres seguir dando pasos en tu devenir vital. Sobre todo cuando compruebes que de alguna forma te han impedido «ser libre».

    Claro que tú aún no puedes entender ese concepto de libertad. Como no tienes ni idea de que necesitas madurar. Pero te da miedo sentirte solo, sin la compañía imprescindible de una mamá que te cuide.

    Da igual que sea una mamá biológica o una mamá adoptiva, pero que te cuide.

    Porque no sabes explicar, de hecho ni hablas, pero intuyes que dependes de esa mamá para seguir viviendo.

    Esa extrema necesidad de otros humanos es lo que nos hace ser crías humanas. No somos seres vivos individuales, capaces de sobrevivir por nosotros mismos. Nacemos totalmente dependientes. Sin los adultos somos seres en proyecto, nada más (ni nada menos). La ventajas y desventajas de ser humanos.