Etiqueta: función vital

  • Y, para ser ALGO, no conviene… estar SOLO

    Porque, si algo queremos «dejar», tuvimos antes que existir. Y para existir debemos pensar en nosotros, en nuestro yo. Lo que supone (como ya dijimos) que necesitaremos a otro ser humano que nos ayude a repensarnos : en nosotros (nuestro yo) después de haber pensado en el otro (su yo).

    Y aquí no se hablará de Adán y Eva, sobre el asunto primordial de que el hombre, hecho de barro, necesitaba a una mujer (Yahvé dixit), que se hizo de una costilla (Génesis). A fin de cuentas una cierta forma de barro evolucionado. Ni tampoco de otras formas, que alguna otra religión no laica haya decidido convocar, como primera pareja humana.

    Tampoco vamos a retroceder millones de años, para estudiar como hacían los precursores de los percebes, cuando decidían aparearse. Ni siquiera como hacen los gatos ahora. Sea el simple gato casero o el temible león de la sabana.

    Pero después de reflexionar desde un punto de vista sociogenético, sobre el ser humano macho y la ser humano hembra, por separado, tocará ver qué pintan ambos a la hora de juntar sus comportamientos individuales y sociales, en relación a ese objetivo, en principio natural, que es su reproducción. Ya que es lo que, precisamente, los define como seres vivos.

    Y si hay dos sexos, porque la naturaleza , sea lo que eso sea, decidió partir de esa situación, no vamos a ser más chulos que ella y partir de otra posición teórica diferente. Porque no sabemos a dónde llegaremos, pero sí de dónde partimos : macho y hembra se buscan (o no), para cumplir con esa necesidad vital de que la especie siga reproduciéndose.

  • O la imperiosa necesidad… de VIVIR

    Aunque sea para anotar los cambios tan necesarios. Incluso los innecesarios. Pero que te permiten precisamente experimentar tu capacidad biológica, para afrontar esos cambios en el ecosistema y en tu cuerpo/mente. Sobre todo las aportaciones sociales, que pueden estar modificando tus necesidades vitales naturales.

    Porque vivir es todo eso.

    Y todo eso no se pude vivir en cuatro años. Como les tenían marcados a los replicantes de Blade Runner, en su adn social negativo.

    Es lógico que Roy Bates quisiera notar como la lluvia le hacía llorar, al menos unos cuantos añitos más.

    Porque, hacerse mayor, es un cambio natural, pero estar preparado para la muerte, no implica querer ser citado por ella antes de tiempo.

  • Pero la vida gusta de hacerse…

    … cada vez más compleja.

    Y, eso, se llama EVOLUCIONAR.

    Y, como decimos siempre, no tiene nada que ver con un dios. Si lo vemos bien, lo observamos y analizamos con atención, lo de las moléculas primigenias que toman vida, es una teoría que va a cualquier “misa” científica. Es la teoría de la evolución.

    Se trata de un proceso natural, por el cual, de unas moléculas muy simples, se forman otras más complejas, bajo unas grandes presiones y temperaturas, lo que dará lugar a la aparición de los vegetales.

    Inicialmente aparecen unas plantas sencillas, que fueron evolucionando hasta dar otros vegetales mucho más complejos. Como, por ejemplo, este pequeño geranio, ubicado en el cráter de un volcán lanzaroteño, ya apagado hace mucho tiempo. El tiempo suficiente, para que la piedra de lava diera lugar a arcillas.

    Y esta nueva situación hace necesitar, como dijimos ayer, que el ser vivo vegetal generado, busque la forma de orientarse en relación a la gravedad terrestre.. ya que le resulta más interesante buscar luz y agua… que extenderse en horizontal, para conquistar territorio (y morirse de hambre). Algo muy típico del mediocre ser humano (aunque, en su caso, sean otros los que se mueren de hambre). De esta forma se pasó de unas moléculas muy simples (proteínas)a complejas estructuras proteínicas, capaces de provocar su duplicación. Evolucionando para dar plantas superiores, incluso árboles. Este proceso natural evolutivo precisa, hace necesario como dijimos ayer, la capacidad de que el ser vivo aparecido se pueda reproducir.