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  • Cuando aún somos adolescentes, pero… ya nos creemos adultos!!!

    Otras veces la curiosidad nos lleva a observar situaciones donde nos creemos el rey del mambo. Somos meros pipiolos, madurando de infantes adolescentes, pero ya nos creemos capaces de manejar fusiles y metralletas, como si fuera la hamburguesa de turno.

    Entonces, no sabemos adaptarnos al contexto que estamos viviendo y hacemos lo que hace el elefante al entra en la cacharrería : rompemos hasta las telarañas más finas, esas que a alguien le llevó años tejer.

    Como le pasa a nuestro amigo Rai (Barrio), que entra en la habitación de Susana, que está bailando libremente, y ya se considera el macho dispuesto a ejercer su dominio sobre la hembra. Eso que le marca su gen social negativo, que tan bién fue adquiriendo en su devenir por el barrio. Sobre todo, como jefecillo de un trío de adolescentes, como no, más perdidos que encontrados.

    Y como Rai muchos. Porque el adn social negativo que se va formando en una pandilla de barrio, es tremendamente potente. Se te adhiere a la mente de tal forma, que te deja hundido en cualquier rincón de ella, todo aquello que pueda estar relacionado con tu ADN.

    No puedes sentir empatía con Susana y menos solidarizarte con su situación de sumisión forzada (socialmente), cuando solo dejas «pensar» a tu instinto depredador de egoísta macho empoderado (por tus «iguales»).

  • Cuando miramos y no sabemos… interpretar lo que vemos

    El buenazo de Moncho, el gorrión, de nuestras clases con cine. Mostrando su asombro porque ha descubierto que existe en el mundo un ser humano, con forma de mujer, y por el que se siente inexplicablemente atraído. Aunque solo sea curiosidad. Esa que tanto defendimos al explicara la enorme diferencia entre mirar y ver.

    Porque se necesita curiosidad para pasar de una fase a otra. Sin curiosidad no puede venir la necesidad de observar. Y sin esa necesidad no vamos a desarrollar nuestra capacidad genética, para observar bien a fondo el ecosistema al que nos debemos adaptar.

    Incluso mucho más a fondo que el típico depredador, que observa la comida que debe cazar.

    Porque un simple depredador nunca tendrá la curiosidad de estudiar a esa pieza cazable. Asumiendo que es un animal, que puede dar de sí mucho más que una simple comida. Por ejemplo, tal que un león, que solo toma un trocito, pero no puede pensar en como la naturaleza ha dispuesto las cosas, para que luego otros animales vengan a disfrutar en parte esa comida.

    Y la mente humana sí que puede, y por eso ha llegado a establecer lo que llamamos ciclos de la naturaleza. Por esa capacidad genética de observación, preámbulo de la adaptación, que posee nuestro amigo Moncho, «el gorrión».

  • Y eso lo APRENDEMOS… muy pronto!!!

    Porque sí, porque, todas estas cosas de las que hablamos, son ideas que se fijaron en la mente cartesiana de la que llevamos hablando mucho tiempo. Y esas ideas son lo que da pie a hacer un tipo de política. Incluso la política del que dice que no hace política.

    Porque esa idea se va gravando, o injertando, como nos gusta decir aquí, paara darle un significado vital (algo que tiene vida propia, como idea) a ese concepto que denominamos gen social, sea positivo o negativo.

    Porque esa idea injertada va madurando, tal como hace el gen biológico. Se va haciendo más grande, más intenso, hasta ocupar un espacio de la mente, que ya le da categoría de idea asentada.

    Porque una vez que ocupa su espacio propio, que ha montado su cuarto propio, como bien decía Virginia Wolf, ya puede empezar a tomar decisiones por si misma. Es una idea que se mantiene como independiente de otras ideas que pululan por tu misma mente… y, lo peor (o mejor) es que ya puede discutir con ellas.

    Porque puede ser que esa idea , en principio solo autónoma y luego ya independiente, de alguna extraña forma, se convierta en otro yo. Ese otro yo, que va a buscar una parcela de poder dentro de tu mente. Con ganas de tener un ejército de ideas propio, es decir, ir asimilando otras ideas adyacentes, que van surgiendo. Para así defender mejor sus posiciones ante el Yo principal.

  • Y cuando los machos se sientan… a FILOSOFAR!!!

    Entonces sí que la hemos jodido. Porque no se sabe en que momento de la Historia Humana, más bien de su Prehistoria, el macho decidió que la mujer se quedara en la cueva, mientras la limpiaba , así como cuidaba de la prole, y ellos se dedicaban a la caza… y, sobre todo, a conversar sobre lo divino y lo humano.

    Amazonas aparte y las nuevas indagaciones sobre la mujer cazadora, aquí nos limitaremos a lo ya sabido : en algún momento se sentaron las bases de una sociedad patriarcal, tal como la conocemos ahora.

    Porque lo de menos es si existía el gen social positivo de ser mujer cazadora. Si el machismo imperante consiguió que desapareciera del mapa genético social, es como si no existiera. Desde hace millones de años, todo lo más que ha existido es la Diana cazadora griega.

    Y lo que sí existe es el hombre cazador. Y, mucho peor, pensador. Como si fuera una exclusiva del macho. Relato social al que se ha aferrado el machismo, como mínimo hasta el siglo XIX. Que no es precisamente muy poco.

    Y sí, con esa marcha ya empezaron a rodar las Grandes Mentiras de la Humanidad. Por ejemplo que la esclavitud era un fenómeno perfectamente natural (biológico). ¿Verdad Sócrates?!!!

  • Aunque los hay que… se sienten PERDIDOS

    Son los que parecen ositos de peluche…

    Porque hay seres humanos, nacidos machos, que se sienten algo «desubicados» en su papel masculino. Pero vamos a centrarnos en aquellos que lo tienen muy claro. O que, por lo menos, no desearon afrontar un cambio de rol sexual, en lo que llevamos de historia.

    Tiempos llegarán para meter aquí a todo tipo de ser humano nacido de mujer. De lo que viene después (útero artificial…) ya no estará ninguno de mis yos para comentarlo. Y, si alguno llega a reencarnarse en un gato, poco nos importa lo que le suceda.

    La cuestión esencial es que, como pasa con la hembra, meter a todos los machos en el mismo saco, resulta tan grave como echar al agua el típico saco lleno de inocentes gatitos. Un atentado contra la humanidad del ser humano.. y más en su versión actual de homo sapiens. Y contra su maravillosa diversidad.

    Un querer frenar el proceso evolutivo del ser humano hasta límites realmente muy peligrosos.

  • Incluso con su variante… más BRANDITA!!!

    También es cierto, que hay algunos machos que no gustan de presumir su físico. Entre los famosos del cine, tenemos a un Paul Newman muy característico. Y como diría el Machado un simple hombre bueno.

    Pero es este un rasgo muy típico de la influencia del gen social negativo de lo que podemos llamar «atractivo claramente impostado». Porque, al mismo tiempo que se quiere negar su existencia, está siendo usado como una bandera, en las confrontaciones entre machos de «yo más que tú»… da igual que sean aspectos faciales o el tópico uso del tamaño del miembro masculino por excelencia.

    Incluso, cuando el individuo macho no desea figurar como extraguapo, la sociedad dominante va a resaltar esa faceta como la más rentable, tanto económicamente como en el terreno de la conquista amorosa.

    De lo único que se salva es de ser vendida su hipotética belleza, como una mercancía más en el mercado laboral. Cosa que sí se hace y descaradamente con la hembra. Haciendo incluso que, la combinación de guapo rostro y adecuado cerebro, tan de presumir en el macho, se quede en un simple cuerpazo «de oro», cuando se quiere definir a la hembra.

    Y sí, es muy cómodo dejarse llevar por lo que dicen de ti. Sobre todo si es positivo, o al menos te lo parece.

  • ¿Y quién hace que la mujer… se sienta con BAJA ESTIMA?

    Un adolescente que no quiere ser injertado…

    Pue sí, es el macho. Y, aunque él no lo quiera reconocer, es en la adolescencia dónde se aprende mejor a practicar el machismo, como norma social. Es uno de los genes sociales negativos que antes hay que injertar en el cerebro del adolescente macho : el de sentirse superior a la hembra. Incluso llegar a sentir que es de su propiedad, sobre todo si se casa con ella.

    Pero este gen social machista, se ve muy reforzado por ese otro que portan muchas mujeres, ya tan mentado, del SEMC (Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino). Una obra de arte de la ingeniería social dominante, en esta sociedad patriarcal que padecemos. Que le ha llevado muchos años de esforzado trabajo, para llegar a obtener un gen social negativo tan sofisticado. Ni la poseedora del mismo es capaz de asumir que lo tiene injertado.

    Estuvimos navegando últimamente con las reflexiones que nos provocan las mujeres. Definidas científicamente, tal como se hizo hasta comienzos de este siglo XXI. Biblia Queer aparte. Porque no es el mismo caso que la ballena de Moby Dick, que realmente debía ser una cachalote, para tener tan buena dentadura. Pero que sí nos ayuda a comprender un poco esta separación en dos sexos para nuestras reflexiones, ya que  para nosotros, lo que viene a decir un queer, es que Moby Dick podía ser un cachalote que se sintiera ballena, y por lo tanto Melville no daba ningún dato falso al magnificar los colmillos de su gran cetáceo blanco. Pero NO es así.

    Así que tomemos el NO de esta imagen, como una característica de que, decir no, es un proceso muy diferente, según lo tenga que decir una mujer o un hombre.

    Por ejemplo, con algo de actualidad española, el macho nunca tendrá que justificar si hubo o no consentimiento en una violación. Para diferenciarla de relaciones sexuales consentidas. Pero la mujer sí, porque ya se sabe (dice el machista) que toda mujer es potencialmente una prostituta. Y así, hasta Aristóteles tuvo que entrar en el debate español, de si el hombre es potencialmente un violador o no.

  • O, mucho peor, que te hagan una… mujer INVÁLIDA(da)!!!

    Porque la sociedad patriarcal está sustentada en dos pilares básicos, por un lado el poder mantener a la mujer oprimida per se, pero, por el otro, es fundamental que la mujer se autoconsidere inválida para muchas tareas sociales. Sobre todo de gobierno. La política, como la filosofía y la ciencia, si puede ser, es cosa de HOMBRES.

    Y no solo es que suene a «de hombre», en sentido griego genérico (HOMO), no. Suena realmente a MACHOS con poder para ejercerlo, porque los que tienen pluma son como machos de otra especie humana. Son los homosexuales, que no merecen sentarse en la mesa redonda de los Caballeros Machos… al menos en opinión de esos mismos machos caballeros.

    Porque ya hablaremos de eso, de la orientación sexual y de su posible relación con el adn social, pero por ahora nos la dejamos en el cajón. Porque estamos tratando de analizar lo que nos dice la sociogenética del comportamiento humano, solo teniendo en cuenta su dimorfismo sexual de partida.

    No sabemos muy bien lo que tenía proyectado la naturaleza (sea lo que eso sea) para desarrollar el proceso de reproducción sexual que había descubierto. Puede que no tuviera mucho tiempo para divagar sobre las posibles derivaciones de su diseño original. Por ahora, nos centraremos en la dualidad natural que mejor conocemos del género homo : hombre y mujer.

    Lo que sí pensamos por aquí, es que ya llegó el momento de vernos, cara a cara con una amplia tipología machuna, donde estudiar su adn social negativo. Y positivo, en el caso de haberlo. ¡Que haberlo hailo! Habrá que empezar a reflexionar sobre los genes sociales que pululan por el mundo masculino.

  • ¿Cómo ser, por ejemplo… mujer MOTERA?

    Porque la moto no la podía escoger a ella. La libertad de elección, de lo que sea, es genéticamente humana y por ese motivo (razón) no se le puede quitar al ser humano. Como no se le puede dar a las máquinas, por ahora, por mucha IA megaevolucionada que tengan. Hasta se debe tener libertad para escoger el género sexual que tu quieras portar. Otra cosa, por ahora, es que puedas cambiar de sexo simplemente por decirlo.

    Hablamos de libertad para hacerte tu futuro. Y por ahora el futuro de las máquinas no puede ser independiente de lo que decida un ser humano.

    En el ser humano es inhumano no tener un gen social positivo. En los robots es consustancial tener un programa, hecho por humanos, que le permitan no querer ser independientes. Es así y así debe ser, si no queremos negar nuestra propia independencia como especie pensante.

    Pero la mujer, aunque sea motera, no es un robot. Así que tiene derecho a ser independiente. Totalmente independiente, sea de otra hembra o de un macho con poder.

    En muchos casos (muchos), el gen social negativo que ella puede tener, y que llamamos aquí SEMC, le impide usar esa independencia natural. Tanto o más que el gen social negativo, que posee el macho, casi por defecto, que le hace considerar que la mujer debe ser de su propiedad. Un derecho que se hereda socialmente (ellos dicen «naturalmente»!!!) por ser macho, desde que los primeros machos instauraron esa norma social de castigo. Que, lógicamente, no fue ningún Yahvé, ni nada divino que se le parezca, el castigador. Fueron los primeros machos prehistóricos, los que instauraron la Sociedad Patriarcal que, aún en pleno siglo XXI, padecemos (todas y todos).

  • Para la mujer es muy duro… llegar a SER

    Y no hablamos de ser mujer.. porque eso ya viene marcado por un gen biológico determindo (meigas y BQ fóra!!!). Y, por ahora, muy muy potente.

    Hablamos de lo que viene detrás del sustantivo mujer, o delante, si nos ponemos en modo anglosajón. Ser mujer…

    Porque será ese gen social positivo o negativo el que acompañe al nombre mujer. Y será el que la califique socialmente, con su valor de fenotipo.Si es negativo, como dijimos en el caso de Marilyn puede ser fatal. Si es más positivo, como el de Katherine Herpbun ya existen más posibilidades de salir adelante. Aunque sea con un batallar constante contra el machismo que te rodea.

    Porque la discriminación de la mujer es en cierto modo iniciada en el Edén, en su expulsión, pero esa versión es la abrahámica, para creyentes. Realmente empezó en las cuevas de la Prehistoria, cuando decide el poder masculino, que la mujer sea un apéndice de la cueva, para mantenerla limpia, de paso que cuida de la prole. Al menos , mientras no se compruebe fehacientemente que la mujer adulta prehistórica podía ser también cazadora.

    En ese preciso momento que se le declara socialmente un apéndice, empieza el injerto de un gen social negativo, que ha mantenido atada a la mujer a una pata de la mesa de la cocina. Con pequeños descansos para ir a la cama del amo (de casa o del castillo).