Un blog de Sociogenética

  • Una cuestión de LÍMITES…

    Qué sí, que el útero nos limitaba… y mucho… pero,¿ ahora, una vez nacidos, ya no vamos a tener límites?

    Empezando por los microorganismos que nos esperan en el canal del parto, o en el ambiente del paritorio… y pasando por el cariñoso cachete, que nos dará el médico si nos nota muy calladitos.

    Y todo lo que se nos viene encima, empezando por esa masa humana que nos acoge en su seno, con tantas ganas como le sea posible ejercitar. También ella está muy cansada y, sobre todo, no todas las madres biológicas pueden llevar cohetes afectivos preparados para la ocasión.

    Y por ahora te llega, ya que tú problema principal, y en cierto modo único (además de abrir los ojos), es que vayas percibiendo por donde pueden estar las fuentes de la vida, también llamadas tetas de mamá. Acabada la etapa de tubito directo, te toca aprender a mamar…

    Y lo mucho que te falta, aunque por ahora no necesitas filosofar sobre tu identidad o sobre tu libertad, como ser humano… para eso estaba ya Sócrates, aunque, eso de la Libertad, no parece que le preocupase mucho.

  • Y seguimos teniendo límites…

    Porque salimos del útero y seguimos teniendo límites, ahora los de una cuna… nada raro ya que nacemos desprovistos de casi todo… ese ADN que nos marca, no vale un pimiento por ahora, ante el ataque del ecosistema donde hemos nacido. Necesitamos a nuestros padres… o a nuestras madres.

    Pero lo malo no es tener barrotes, o sea tener límites, porque aún no podemos ser conscientes de su existencia limitante… Lo grave es que crezcamos pensando que no hay límites y tratemos de ser mayores antes de tiempo. Y deslimitados!!!

    Hay un ritmo de maduración y nadie puede escapar de él. Por mucho amigote que te diga en la oreja (o en tu pantalla) lo que “es bueno para ti”. Lo único que necesitas es aprender a controlarlo en tu beneficio. Ya hablaremos de los adultos de Momo, que intentan robarte el tiempo de vida.

    Los barrotes, sean de madera o de hierro, están para protegerte, por lo de ahora, como tus padres (si no te maltratan).

    Y el proceso esencial de la vida, será precisamente que aprendas a vivir sin barrotes, sin límites sociales impuestos, porque sabrás cómo romperlos… pero siempre sin que esta ruptura pueda hacerte daño. El clásico : saltar el muro sin que te rompas la cabeza contra él. Y, sobre todo, saber ponerte los límites que tu quieras, de forma natural y libre.

  • ¿Hacia DÓNDE vamos, realmente?


    La mirada perdida, del preadolescente… pero ¿cómo es la mirada del recién nacido?… una vez que es capaz de abrir los ojos… y aunque sea en el regazo de mamá.

    Si el feto no puede ver, ni siquiera mirar, ¿quién se encarga de mirar por él?

    Si el feto no sabe a dónde ir, salvo dar vueltas en la piscina amniótica, y eso de forma involuntaria ¿Quién controla la influencia del medio externo a través de la madre?

    ¿Cuánto de lo que viva ese feto es una preparación para el infante y el adolescente que luego será? Lo que nos lleva a… ¿Es realmente responsable su madre de todo este proceso previo al nacimiento?

    Y sin olvidarse del padre, claro… o de la otra madre. Pero también es preciso denunciar aquí esa proclama supremacista», de que lo que está en el útero es de la madre!!! Habría que empezar a hablar de los derechos del feto… aunque no sea la personalidad jurídica que se le da una vez nacido.

  • ¿Realmente salimos, o entramos en una CÁRCEL?

    Y sí, como dijimos ayer, antes de ver la influencia nefasta (y a veces positiva) de la SAD  (la “prisión” o la libertad) en las crías humanas, una vez nacidas, tenemos que volver a reflexionar sobre la extrema importancia de la madre en la etapa del embarazo.

    Porque ya dijimos que el útero (y la placenta) están diseñados para ser un entorno protector. No al 100%, pero casi.

    Pero también puede ser una jaula, algo carcelaria, para que una madre poco maternal experimente con nosotros, voluntaria o involuntariamente, y así llevarnos por la calle/útero de la amargura. 

    Como decimos últimamente, incluso antes de nacer.

    Porque las preguntas son de este tipo… ¿Qué cosas hace una madre, mientras está embarazada? ¿Cuáles son buenas para su cría y cuáles son nefastas (para ella y para la cría)? O también estas, ¿Si el feto aún no es un ser humano, quiere decir esto, que sigue siendo un simple apéndice anatómico materno, al que no hay que cuidar (y mucho)? ¿No se cuida el apéndice intestinal, cómo no cuidar a un embrión?

  • Para SALIR del útero a toda prisa !!!

    Porque a velocidad no nos ganan una vez que queremos salir… y si “no queremos”… entonces vamos jodidos, tanto nosotros como nuestra madre. 

    El problema es como salimos… porque no toda salida es buena… y como dijimos el azar no tiene mucho que ver, pero algo sí. Por ejemplo influye algo en que, después de bañarse en la piscina amniótica durante nueve meses ,nos hayamos quedado mal colocados. 

    Porque , cuando el espacio no sobra, ya no es lo mismo que estemos orientados con la cabeza hacia la salida, o que estemos con los pies. Si estuviéramos saliendo de un campo de fútbol no estaría mal tener las patas para abajo, ya que no sabemos andar de cabeza…. Pero en el parto es muy fundamental, que primero salga la cabeza y luego el resto del cuerpo.

    Así que, además de desear que nuestra madre evitara la mala influencia de la SAD durante el embarazo, también debemos tener algo de suerte para salir de cabeza, para evitar que el cordón umbilical se enrolle en nuestro pescuezo.

    Así que sí, algo interviene el azar… aunque si el seguimiento médico se hace como es debido, no debería haber problema para tener un parto con buen final… Pero quién se puede fiar de algunos médicos???

  • Hasta que estamos A PUNTO…

    Para ir cogiendo forma humana y pasar a ser un feto. Pero… (decíamos ayer) no solo nutrientes vienen por el cordón umbilical, también vienen aportes no tan positivos… y algunos muy negativos.

    Por ahora fijémonos en los positivos… por ejemplo, los indicados en la imagen…

    Y empecemos por lo más importante… Una serie de genes biológicos tuvieron que encargarse de formar una cabeza para el feto, algo vital ya que en ella reside un órgano fundamental para la vida humana : el cerebro. Un cerebro que deberá contener la paarte ma´s simportante d enuetsrsso sistema anervioso… el ddirector de nuestsrso cuerpo. Y ese Sistema Nervioso contendrá además algo que no sabemos muy bien lo que es, ya que no se puede estudiar como el cerebro y su cráneo protector… Pero algo tiene que hacer el ADN para diseñar un determinado circuitado neuronal que “tenga “ eso que llamamos mente.

    Igualmente debe haber unos genes encargados de conformar la columna vertebral, tanto para permitir el ponerse de pie, como para completar el sistema nervioso central, que permite atender a todo el resto del cuerpo.

    Pero es que, además de cuerpo, existe la necesidad imperiosa de tener una función de relación, que permita controlar todo la actividad corporal,  a partir de ese SNC (cerebro y médula espinal), que decíamos antes. Y por eso hay genes específicos para que se muevan las extremidades, superiores e inferiores (pataditas) porque las va a necesitar una vez que nazca. Y no menos importante es el acto de chupar el dedo, ya que lo está preparando para ser capaz de mamar de la teta materna (acto reflejo en principio), así como establecer vínculos afectivos posteriores con la madre, gracias a esa sensación de placer que va adquiriendo al chupar el dedo. Desde luego es una preparación como es debido, nada puede quedar al azar. Aunque sea el azar quien pueda determinar algún que otro cambio, en este proceso tan tan complicado.

  • Y formamos UNA UNIDAD con nuestra madre

    En principio solo somos un apéndice materno… y si en la etapa de feto puede haber sus más y sus menos, sobre el sentido filosófico de ese concepto, “apéndice materno”, por ahora está muy claro que no somos más que una prolongación (muy importante) del cuerpo materno… tomando poco a poco conciencia (aún falta mucho para que la notemos) de que podemos acabar siendo independientes. No lo podemos sentir con nuestra mente, pero ya está ahí bien escrito, en nuestro ADN : ser libres.

    Y digan lo que digan los creyentes, sobre aportación de un alma imposible … o que el embrión ya puede estar imbuido de la gracia divina… todo eso son solo elucubraciones acientíficas sobre el misterio (sí, mucho misterio) de la vida… Porque el hecho de que de un ADN surja una vida, vegetal o animal, sigue siendo un gigantesco misterio.

    Lo que ya no es tanto misterio es el mecanismo biológico, por el cual el embrión (sus células) debe seguir nutriéndose… y, por otra parte, el hecho también claro de que ese mismo embrión empieza  a sufrir, para bien y para mal, los efectos de estar unido tan intimamente a su madre, a través del cordón umbilical.

    Porque lo bueno y lo malo va a viajar sin tregua alguna, por dentro de ese tubo al que llamamos “cordón”.

    Él nos agarra a la pared uterina, si no hemos quedado adheridos en alguna otra parte del cuerpo materno, pero también suministra todo tipo de nutriente, con oxígeno para respirar. Para que así pueda seguir creciendo nuestro cuerpo, y ya de paso, se vayan formando cierto tipo de células que formarán nuestro cerebro. Algo tan vital. Pero…

  • Pero nos vamos implantando gradualmente

    Y de paso vamos creciendo… aunque no seamos mucho más que un botón. En la imagen podemos observar esa parte final del proceso de implantación del embrión. Porque no somos un embrión, hasta que estamos ya bien adheridos a la mucosa uterina… hasta ese momento el grupo de células iguales no tiene más identidad que esa : ser un conjunto de células indiferenciadas.

    Lo que no quieta que todas ellas posean un ADN, donde hay marcados varios destinos diferentes para cada una de ellas, solas o en equipo. Y lo que no quita, que sigamos considerando a este embrión algo que no es una vida humana, ya que si bien tiene vida (son células unidas), su ADN no deja de ser el mismo que ya había en un espermatozoide y un óvulo… y ninguna de esas células (vivas) son seres humanos. Solo tiene «el proyecto» de un ser humano.

    Podemos decir que ni siquiera tiene algo parecido a una forma humana, por lo que no se diferencia en nada del embrión de una rana o de un elefante. En cierto modo, es algo parecido a cuando un ser humano, nacido macho, decide sentirse hembra y quiere que se le reconozca como mujer… sin haber sufrido aún el proceso de cambio (que puede darse) hormonal y mental, para ser lo más parecido a una mujer.

    Solo podemos decir por ahora, que las células que rodean la cavidad amniótica se van a ir diferenciando poco a poco, siguiendo el diseño marcado por el ADN de esas células. Dando así a esa especie de haba, que está como flotando en el líquido amniótico, pero fuertemente unido por un cordón umbilical a la pared uterina. Esa haba es el embrión “cogiendo forma” y la placenta es una capa que se forma para mantener bien guardado al embrión.

    Lo que sí, podemos ya notar, es que esas células iguales , ya van ocupando posiciones diferentes, en función de lo que les está dictando su ADN. Más en concreto los genes biológicos que forman ese ADN.

  • En principio somos muy poca cosa…

    O sea, podemos decir que casi ni somos.

    Pero no se puede despreciar el enorme «poder de la Fuerza» (SW) y menos la importancia vital del ADN.

    Ese ADN que llevan las células que están formando ese embrión, aunque por ahora no se distingan unas de otras… tiene dibujado el diseño de lo que vamos a ser en un futuro muy cercano (cosa de días).

    Es cierto que se halla en el intereior de unas células que, incluso juntas, no abultan más que un garbanzo… pero esas células indiferenciadas ya se van colocando de una forma determinada, con cierta orientación, una vez que se adhieren a la mucosa uterina.

    Y quien dirige este sofisticado proceso de colocación organizada en la pared del útero, es precisamente ese ADN que tienen en su núcleo. Ni más ni menos… ni menos ni más. Y no para ahí, porque una vez cogido el tranganillo de dirigir, ya va lanzado!!! Lo que está claro es que por ahora la SAD no pinta nada en las evoluciones del embrión.

  • ¿Cuándo empieza la INTERVENCIÓN social?

    Una buena pregunta, porque mucha gente no se preocupa de la manipulación social, hasta que ya está acabando la adolescencia… y entonces poco remedio tiene ya.

    Porque da igual lo que pensamos del útero, si nos protege o no… la realidad es que su protección es mínima, aunque su importancia sea máxima. De hecho, le costará resistir los fuertes golpes de un jodido maltratador de mujeres embarazadas. ¡Qué hay muchos!

    El peor problema, a estas alturas de estar recién concebido, reside en la dueña del útero… que es, por consiguiente, madre biológica de lo que está por nacer. Porque hemos sido concebidos y antes de “salir al mundo exterior”, la madre naturaleza (sea lo que eso sea) nos ha construido una especie de búnker, donde casi nada podría hacernos daño… si…

    Si la madre no fuera un ser humano, al que van a tentar demasiado, para que en vez de una buena madre (buscar un embarazo natural y libre), sea una madre pieza de la maquinaria social, quien trata de hacer de su hijo otra pieza más de esa misma maquinaria.

    Y así, tal como intenta mostrar la imagen, se dará durante el embarazo una fuerte lucha entre lo que manda el ADN del embrión, que lógicamente debe estar en consonancia con los dictados naturales del ADN de la madre, y lo que manda hacer la SAD, para manipularte ya desde la concepción. En algunos casos, claramente manipulado y, en otros casos, con objetivos ocultos… pero siempre, siempre, usando a la madre, para influir en el desarrollo de la cría humana, que está gestándose en su útero. Manipulan a tu madre, para poderte manipular a ti.