Un blog de Sociogenética

  • Y… ¿Si volvemos a EMPEZAR?

    Y empezamos con una idea NO cartesiana (el útero protector), porque ahora todo aquello de mirar y ver, de observar y pensar… ya nos queda algo sobrepasado. Salvo lo de pensar, porque, esa mala y necesaria costumbre, tiene que seguir viva hasta que nos apaguemos vitalmente. Pero ahora ya no partiremos del vacío anterior, ahora partiremos de las ideas cartesianas ya trabajadas, de esas que SÍ lo son, para reiniciar nuestras reflexiones sobre el comportamiento humano. Que a veces parece bastante simple, pero siempre, siempre, será muy complejo.

    Porque debe estar claro que el útero solo nos puede proteger parcialmente, ya que no es un búnker muy protector, solo un hogar donde esperar nuestro nacimiento. Dado que somos tan poca cosa, aún no tenemos ni siquiera identidad fetal, por lo que necesitamos que nos protejan a tope… pero el peligro de ser atacados es demasiado evidente, como para pensar (si pudiéramos hacerlo) que estamos seguros al 100%. Y es por un simple motivo : Ya, antes de nacer, los adultos interaccionan con el futuro ser humano que será el feto una vez nacido. Ya nacemos con una mochila, aunque esta sea muy pequeña.

    Lo que nos interesa ahora es que, mientras estás en el útero, ya desde que eres un embrión, con muy pocas células indiferenciadas, estás siendo influido por el comportamiento de tu madre biológica (directamente). Así que, en esta nueva etapa de las reflexiones que aquí desarrollamos, podemos empezar por analizar el comportamiento de un adulto, antes de pasar a repetir algunas cosas que ya dijimos sobre la cría humana, mientras tú estás dentro del útero. En tu primer hogar.

    Lo que sí cambia, es que ahora tenemos en la mente (del blog o de sus lectores) algunas ideas (cartesianas), que, hasta este momento flotaban un poco difusas. Nos faltaba apuntalar determinadas nociones, provenientes del campo de la Química y de la Biología… y eso también está.

    Puede que, a estas alturas de blog, ya asumamos mejor esas ideas que fueron quedando tiradas en los últimos días. Muy en especial sobre los cambios epigenéticos, que se pueden reproducir en el ADN de la criatura que se está formando en el útero materno. Ello nos permitirá seguir con los otros cambios que se darán después de haber nacido, aunque esos ya no tengan un origen directamente biológico, sino más bien un carácter fuertemente social.

  • La EVOLUCIÓN es diálogo…

    Y si dos cerebros dialogando es lo que permite evolucionar (uno solo no lo conseguirá), también podemos decir que, por la misma razón, al evolucionar tenemos más capacidad de diálogo. Y, por es motivo, viendo el mundo real, podemos decir que actualmente (dado el escaso diálogo que practicamos) podemos asegurar que estamos muy poco evolucionados.

    Ahora es cuando conviene recordar un dicho muy popular en el blog : somos los humanos actuales una versión de homo sapiens muy mediocre. Y no podemos decir que no haya motivos de sobra para explicar esta afirmación.

    Porque, adema´s, ele diálaogo de cerebros ya aavienee de muchcco anataes, mismsso d enuestsr apariiccón cocmco serses exisstnetes… ya didjimos que esin un cereebro que enoss piens enaoasotros, no adquirimos exixstsnecia aprorpia, por rmruchoq uee neustsrso cerebros ecaanse de peensar een un mismso.

    Necesitamos al otro para existir.

    Y solo del otro, podemos aprender lo que vamos a saber.

  • El DIÁLOGO es evolución…

    Resumiendo : Por un lado está un doctor (y su criada) colaborando en la recuperación del «pequeño salvaje»… y, por el otro, está una sociedad, más o menos extensa, empeñada en que Victor siga siendo un pequeño salvaje. Aunque decidan incorporarlo a la maquinaria social, como otras muchas crías humanas, que padecen de los injertos sociales típicos de la SAD.

    Con esta cría hay que usar menos injertos. Dado que la mayoría de genes biológicos han quedado profundamente escondidos en «el fondo» de las células, sin haber llegado a hacer acto de presencia en su mente.

    Una mente reducida a pequeños activos de instinto animal y ninguna capacidad para notar sentimientos, que le resultan inteligibles, incluso por simple intuición.

    Se trata pues de un combate amistoso, entre el cerebro «perdido» de Victor y el cerebro, bien formado, del doctor.

    Como dice el título de la imagen, un diálogo de cerebros, para conectarse de tal forma que el doctor consiga insuflar en el cerebro (mente) de Victor lo esencial para favorecer que entre en una adolescencia casi normal. Ya que el lo necesitará para luchar contra la SAD, en condiciones parecidas a otras crías humanas, que fueron criadas por mujeres.

  • Es una LUCHA constante…

    Y, como llevamos repitiendo constantemente, este proceso de reacomodación (readaptación positiva) de una cría humana, es un proceso de lucha constante… contra unos adultos con poder, que intentan lo contrario (evitar la readaptación). Pretenden que el chaval siga como está. Así se le podrá incorporar más fácil a la maquinaria social, en este caso de «perdedor», sin necesidad de mucho trabajo de reconversión social.

    Por un lado está una pequeña parte de la sociedad, aquí un doctor con conciencia humanística, que trata de favorecer (reforzar) la capacidad del gen biológico, por ejemplo la capacidad de hablar… y, por el otro lado, está el resto de la sociedad, representando al sector que tiene el poder de esa SAD, para neutralizar, incluso borrar esa capacidad de hablar, haciendo que solo pueda ejercer la capacidad animal de emitir sonidos guturales.

    Quieren que la criatura salvaje, siga estando salvaje, porque le tienen miedo a la educación (en general). Porque el proceso educador que desarrolla el doctor Itard es un camino de liberación, para evitar que nos conviertan en piezas de la maquinaria social.

    No es exclusivo de la liberación/superación de Victor, es lo que hace todo proceso educativo, no domesticador, al permitir que una cría humana pueda madurar de forma natural y libre. No mediatizada por la maquinaria educativa, realmente domesticadora de la SAD.

    Es simplemente aprender a ser libre. A que solo puedas recibir genes sociales positivos.

  • ¿En qué INFLUYE el adulto?

    El adulto que refuerza positivamente la maduración de Victor, el pequeño salvaje rebautizado, solo intenta acelerar el proceso natural de aprendizaje. Porque Victor necesita aprender todo lo que no aprendió en sus primeros años. El conocimiento típico de los humanos, porque la loba seguro que le enseñó algunas cosas, para que pudiera sobrevivir una vez que abandonara la manada.

    Victor necesita esa especie de «sistema operativo», que no le proporcionó ni Apple ni Microsoft, y precisa actualizarlo urgentemente… sobre todo, porque en la sociedad adulta civilizada corre mucho más peligro que en el corazón del bosque.

    Porque fuera del bosque no tendrá amigos.

    Salvo, en este caso, el doctor Itard, que es quien lo toma a su cuidado, para recuperar el tiempo perdido.

  • Un ejemplo de INTERVENCIÓN social…

    Veamos con más detalle este ejemplo de intervención social con una cría humana, que fue criada por una loba…

    La sociedad actúa mediante dos interventores, un médico que atiende al joven salvaje y la sociedad, como tal, en su conjunto… pero representada en concreto por algún personaje que tenga poder (político, administrativo, periodístico…).

    Uno «mece la cuna» (actúa sobre el niño) en un sentido, a favor del niño, el otro la «mecerá» en sentido opuesto, en contra del niño.

    De eso precisamente va el comportamiento humano que comentamos. De dos adultos (médico y criada), que van a incidir directamente y mucho en el comportamiento futuro de una cría humana. En este caso (El pequeño salvaje), esa cría humana que ha sido cuidado, en su primera fase vital, por una loba. Es la que llamamos incidencia social positiva.

    Y enfrente otros adultos, siempre muchos más, ya ganados por la SAD, para que intenten evitar ese reintegro de Victor en la sociedad. Para dejarlo así, a merced del público, que lo usará para sentirse mejor e incluso reírse de él. Esta parte de la sociedad ejercerá una incidencia social claramente negativa.

  • La mano (de la SAD) que mece la cuna…

    O dicho de otro modo : no es el azar precisamente el que interviene en los injertos de los genes sociales. Y aún de otra forma , volviendo a la sociología… ¿que pinta la sociedad en todo este lío?

    En la formación y en los cambios naturales que sufre el ADN, es el azar, con un control protector (la selección natural) de la llamada naturaleza, el que determina realmente nuestro futuro… pero está bien claro que en la influencia, positiva o negativa, de los adultos (esos que «mecen la cuna») no hay azar que valga. Todo está ya escrito en las normas sociales, llámese tradición o leyes de gobierno, «libremente» votadas, para que nos manipulen los adultos que forman la SAD. De alguna forma tienen el permiso de la sociedad, para que nos manipulen a su antojo.

    Si maduramos libremente también recibimos ayuda de la sociedad adulta, y para ello refuerza los genes biológicos de nuestro ADN. Pero si esa sociedad nos quiere manipular, entonces no refuerza los genes biológicos, sino que intentará neutralizar aquellos que no le convengan.

    Como, por ejemplo, el tan traído y llevado gen biológico de regenerar la sociedad (el ecosistema), donde la cría humana debe madurar.

    Repetimos, si quiere ayudar a liberar al pequeño salvaje , de su atraso forzado, le dejará madurar libremente. Eso sí, maduración reforzada por la ayuda del adulto especialista, que le pueda enseñar todo lo que no aprendió en su momento. Pero si la SAD lo que quiere es evitar esa maduración liberadora, impedirá que ningún adulto le ayude, para así mantenerlo inmaduro y más fácilmente manipulable. Hará que siga siendo un «pequeño salvaje», para distracción de niños y adultos (como un zoo).

  • Y cómo hace la SAD ???

    Después de tanto apunte teórico (necesario),veamos algunos ejemplos de cómo hace la sociedad adulta dominante (SAD), para conseguir que hagas lo que ella quiere… y, lo más crucial, que lo hagas sin enterarte que ella te lo manda. Dirán que es la tradición, la voluntad de algún dios, la causa por la que debes morir… o te pondrán delante, al primer chivo expiatorio que les venga bien para disimular, como si él fuera realmente el causante de algo.

    Ese sí es un trabajo social de auténtico artista… y cada vez lo hacen más perfeccionado. Y no es exactamente anónimo, pero normalmente no serás capaz de saber quien es el autor directo del embolado. Menos aún del indirecto.

    Como decimos siempre, el arte del disimulo es una de las primeras y más importantes capacidades que debe dominar una SAD, que quiera perdurar.

    Y por eso decimos que hay dos tipos de refuerzo en el proceso de maduración de una cría humana… y los dos precisan de un injerto de genes sociales, solo que uno es con genes sociales positivos (refuerzo +) y otro es con genes sociales negativos (refuerzo -).

    Y por ese mismo motivo, decimos que, un tipo de refuerzo da como resultado un adn social positivo, y el otro tipo, da un adn social negativo.

  • Y para tanto cambio… ¿el AZAR es importante?

    A esta entrada le podíamos llamar también «paradojas de la ciencia». Ya un tipiño llamado Hamlet hizo muy famosa una frase que decía : «To be or not to be, that is the question». Que viene a ser, en cierto modo, la primera pregunta que se debe hacer un ser humano, nada más nacer… pero cuando sea capaz de hacerse preguntas (que no se nace sabido).

    Así que antes de pasar ya a la Biología y a la Sociología, como ramas del saber humano, que fundamenta esta Sociogenética que nos hemos montado aquí, pausamos un momento con un concepto que está muy relacionado con la Física Cuántica, aunque pueda parecer un asunto de teología (o de magia). ¿Hay la posibilidad de estar en dos sitios al mismo tiempo? O, casi peor, ¿Se puede estar vivo y muerto al mismo tiempo? O en un nivel de preguntas más simples : ¿Qué separa la salud de la enfermedad? O bien, ¿Que es lo que hace que un ser humano (racional) se comporte como un animal irracional? Incluso muy irracional, como está pasando ahora mismo en Gaza y otros lugares del planeta. Esta última pregunta ya tiene algo que ver con la conducta humana, ¿no?

    Porque tenemos un gen biológico, que nos impulsará a preguntarnos por todo lo que hay, dentro y fuera de nosotros. Pero se necesita la influencia positiva del medio donde vivimos, para que madure esa capacidad biológica. En caso contrario no pasaríamos de ser un aborto de ser humano, aunque nacido, pero inconcluso (es decir, inmaduro). Porque, a veces, dependemos del azar. O casi…

    Y ahí entra precisamente la sociedad adulta dominante (SAD), para favorecer o frenar esa maduración imprescindible. Los genes sociales positivos nos favorecen, refuerzan el proceso de maduración. Los genes sociales negativos nos desfavorecen esa maduración prevista, la intentan anular, aunque eso sea imposible. Buena es la madre naturaleza (sea lo que eso sea).

    Y eso nos lleva decir, que en la Química el efecto pantalla siempre es positivo, porque favorece la existencia de electrones libres alrededor del átomo… pero, ¿qué pasa si hablamos del ADN? Y siguiendo con el aporte químico teórico que vimos estos días, ¿qué nos pueden decir los catalizadores, cuando estamos analizando la conducta humana?

  • La INTERVENCIÓN social…

    Y con todo esto, ¿qué venimos a decir aquí?

    Hablamos de todo lo que puede influir en las modificaciones genéticas , que no son mutaciones naturales de los genes biológicos previas a la fecundación, sino mutaciones naturales postfecundación : estas que ahora estamos llamando epigenéticas. Para luego seguir hablando, una vez efectuada la fecundación, o el mecanismo reproductor que se decida, empiece el bombardeo social. Ya en el útero materno (o de un Matrix analógico)!!!

    Algo que ya nos insinuaba una novela distópica como es Un mundo feliz (A. Huxley), donde se preparaba a los embriones «fabricados», para recibir diversas normas de vida social, ya antes de nacer.

    O sea que la adaptación natural debe competir contra la adaptación social… y esto solo te dejan dos opciones : o ser una cría humana que madura natural y libremente, o ser una cría humana que madura manipulada socialmente, total o parcialmente.

    Lo más fácil es ser la pieza de la maquinaria social, que le dejan respirar un poco, para que se sienta algo libre… o la misma pieza de esa maquinaria, pero que ni puede ser consciente de que no es libre. Llegarían a ser las crías humanas de Un Mundo Feliz, que se consideran felices, tomando las migajas que los adultos poderosos les dejan.