Categoría: arte

  • El armario no debe… CONDICIONARNOS

    Al menos demasiado… y si salimos del armario vestiditos de cuero (y negro) pues vale… es una posible alternativa. Pero que no nos metan en la cabeza (nos manipulen), haciendo ver que se tiene uno que vestir de cuero negro, para ser un auténtico gay.

    Porque ahí están de nuevo los genes sociales negativos , con el imperativo : o vistes de cuero negro o no eres un verdadero gay.

    Te dirán que NO estás en onda, NO molas, como diría un muchacho a principios de siglo XXI… teniendo así una mala influencia de lo que podemos llamar sociedad adulta dominante en el universo gay… una especie de lobby gay, a partir de ahora, con menos palabras. Aunque, como se puede comprobar en la wikicita no es un término con buena fama, debido su abuso por parte de los conservadores USA. Si alguien se ofende lo sentimos, pero aquí es solo una tendencia más o menos organizada a defender los derechos gays, aunque a veces se pasen de listos. Como veremos en la siguientes entradas.

    Porque no solo existe la presión social global, la de la llamada aquí SAD, existen presiones sociales en cualquier grupo o secta, que se autoconsidera con la Verdad de la Causa, la repartidora de carnés. Y, a partir de ahí, ya todos serán integrantes o seguidores, practicantes de un seguidismo infantil y adicto.

    No nos engañemos , solo salimos del armario gay, para ser introducidos, en un enorme garaje gay, o alguna pista deportiva de barrio… donde todos tenemos que bailar al unísono como si fuera un ballet de West Side Story. Aunque en principio, dado que el Orden Establecido no permite cierto tipo de libertades, se recluirán en los club monasterios de la Gran Familia Gay. Lo dicho : eso que viene conformando algo parecido a un Gran Lobby Gay. Que puede llegar a ser tan conservador (sic), como los mismos conservadores magufos USA que lo atacan. A fin de cuentas, también existe el Lobby Verde y es algo «natural» (socialmente).

  • En el fondo, todos somos… ESPECIALES !!!

    Porque, estemos dentro o fuera de un armario, todo ser humano tiene algo que lo hace especial. No necesita disfrazarse de Batman o de Robin, ni de Charlot o de Forrest Gump… todos los seres humanos tenemos algo que nos hace ser especiales!!!

    Así que no saldremos de mediocres, de versiones mediocres de homo sapiens, si no sabemos quedarnos con nuestro verdadero traje, sin disfraces, sea el de Superman o el de Poquita Cosa.

    Porque seguro que ni Superman ni Poquita Cosa son realmente lo que parecen. Hasta que consigan aparecer desnudos, tal como son, para estar a partir de entonces con su verdadera vestimenta (o desnudez).

    Tenemos que aprender a ser lo que somos, y, a ser posible, lo que queremos ser… que la SAD no nos sumerja en su hediondo universo, para así mostrar las cualidades que nos adornan de verdad (nuestra naturalidad).

    No necesitamos un adn social negativo, solo los refuerzos sociales de nuestro ADN propio, que son lo que fundamenta el adn social positivo. Ese es nuestro NO disfraz!!!

  • Y por qué no TRES, en vez… de dos???

    Ya lo dijimos el otro día… ¿ Qué le impide, biológicamente, a un ser humano formar un «emparejamiento» de tres?

    Dos machos que gustan del sexo anal y una pareja mixta, para el sexo vaginal y su lógica reproductiva. Con todas las variaciones imaginables. Formando un trío comunal, una especie de matrimonio no común… pero totalmente respetable, desde el punto de vista científico. Otra cosa es lo que diga la SAD.

    Los ADN no tienen nada que decir. Los adn sociales hablarán en función de su carácter positivo o negativo.

    Los genes sociales positivos, que reforzaron la empatía, la solidaridad y, lógicamente, la capacidad adaptativa para nuevas situaciones afectivas, nada que decir. Algún otro gen social positivo le pudo ser injertado a la persona que decide ser homosexual. De forma que le habilite para hacer fácil la muy difícil vida comunitaria : Jules y Jim o Soñadores. Y no digamos con más de tres!!!

    Los genes sociales negativos, que tratan de anular los positivos antes indicados y, al mismo tiempo, establecer más capacidad de egoísmo y odio contra el diferente, serán los encargados de hacer imposible ese tipo de relación comunal. Además de convertirnos en francos enemigos de tales alternativas, al verlas muy negativas en otros. Como auténticas infecciones sociales!!!

  • Y hay cosas… INEVITABLES !!!

    Está claro que la naturaleza no nos incita a sentir atracción por un ser humano, del mismo sexo, pero sí nos incita a buscar una pareja, en principio de diferente sexo, para que completemos el ciclo de la vida humana, fabricando algún descendiente que haga continuar la especie.

    Y es que la naturaleza no puso ninguna prohibición. No hizo como el Yahvé de la Biblia Abrahámica. Era lógico que al darnos la libido, para sentir una excitación sexual, al estar enfrente de la pareja que nos puede interesar para el acto sexual (reproductivo), estuviéramos conformes con esa elección. Pero… dado que al mismo tiempo nos dio una especie de libre albedrío para elegir… entonces, ¿sería posible desviar nuestra atención atractiva hacia alguien del mismo sexo…

    ¿Qué lo podría impedir? Si incluso el ser humano tiene la opción para emparejarse , al mismo tiempo , con uno de diferente sexo y con otro del mismo… Emparejamiento en paralelo, o en conjunción triangular. Porque ¿dónde está la prohibición, ni siquiera el consejo, de hacerlo de tal forma y no de la otra?

    Nada le impide, de forma natural, al adolescente «Platón» (Sal Mineo) sentirse atraído, en paralelo, por el atractivo y «perdido» Jim (James Dean) y la atractiva y también «perdida» Judy (Natalie Wood).

    Es su jodido adn social negativo, el que marcará como tabú esa atracción por Jim, haciendo que se considere socialmente antinatural. Y complicando su comportamiento, de tal forma que le hará la vida imposible. Corriendo desesperado hacia su «destino sin padre».

  • Porque a veces el mirar y VER…. te confunde

    Pero que la autopista tenga desviaciones cada x kilómetros, no hace más fácil el que sepamos qué desviación tomar. Porque, en el fondo, se necesita saber los motivos para tamaña decisión.

    Porque no se puede contravenir una norma biológica (natural), sin tener algo claros los motivos para hacerlo. Y, sobre todo, intuir al menos los pasos a dar, para ejercer tal grado de libertad (humana).

    Porque el tener hijos es el menor de los problemas, ya que hay otros caminos para llegar a ellos. Pero tener claro que podemos enamorarnos de una persona del mismo sexo, de forma que tal decisión (porque es una decisión, racional, no un sentimiento, emocional) responda a una necesidad vital. Para así, una vez decidido, evitarás ser infeliz con una orientación sexual normativa, pero que no cubre tu capacidad natural de amar a otro ser humano.

    Porque la naturaleza no dejó escrito en ningún sitio de tu ADN, que si no seguías la norma reproductiva (vía con diferente sexo), estarías condenado a sufrir el fuego del infierno, sea temporalmente o para toda la eternidad.

    La naturaleza escogió la versión humana, una vez mutada (de dónde fuera), para que fuera un ser vivo inteligente y feliz, no para que tuviera que vivir su vida amargado por una elección sexual normativa. Si de algo sabe la madre naturaleza es de la suma importancia que tiene la diversidad , y las excepciones, que ella conlleva.

  • O mirar algo… más SUAVE

    Volvamos de nuevo a que nos guste mirar (y ver) lo que nos ofrece, aunque sea involuntariamente, alguien del mismo sexo. Eso supondrá una conducta muy definida, aunque dada la presión social, en principio puede estar muy bien disimulada.

    Por ejemplo una mirada hacia el culo o el pecho de alguien.

    Si es del sexo contrario parecerá normal, salvo si se trata de unos puritanos, pero si es del mismo sexo puede parecer anormal Y ahora no nos meteremos con ese problema añadido de lo que es normal y lo que no es normal. Aunque vaya saliendo ad hoc a lo largo de las reflexiones. Y en parte ya hemos hablado algo sobre el problema de los prejuicios, que se forman en nuestra mente al ver lo que estamos mirando.

    Qué puede diferenciar la envidia, o la simple curiosidad de Sofia Loren, en la imagen de arriba, con una atracción de contenido más sexual. ¿Puede estar actuando la líbido de la mirona, al ver que los pechos de la Mansfield son bastante sobresalientes? O cualquier otra causa, porque la mirada no parece reflejar mucha atracción.

    ¿Qué parte del ADN de la Sofía, tan italiano él, puede estar interviniendo en esa mirada, que le lleva a ver lo que no sabemos que ve? ¿Y cómo influye el adn social de la italiana, tanto el positivo como el negativo, en esa intervención visual? Quizás valga la pena ojear algunas páginas, dónde se trabaja este asunto.

  • También se pueden ver… otros AFECTOS

    Y no solo nos fijamos en el comportamiento de dos seres humanos que se sienten atraídos sexualmente. Podemos fijarnos en como un tío busca a su sobrina, porque quiere recuperar la memoria de su hermano ya muerto.

    En Dr. Zhivago, tenemos el caso de un ser humano que siente la llamada de su ADN, o eso parece, que es el mismo que el de Zhivago. Pero también le mueve su adn social positivo (este seguro), que le ha hecho sentir la necesidad de recuperar a la hija de su hermano.

    Esa capacidad/necesidad no es algo biológico, ya que el ADN nos puede ayudar a adaptarnos, precisamente, sin esos recuerdos del hermano muerto.

    Pero en el adn social positivo que marca muchos de los pasos a dar por el hermano de Zhivago, está marcada esa necesidad vital de enlazar de nuevo la estela dejada por su hermano, a través de su hija. Con todo lo que puede significar ere recuerdo en la mente del general. Recordemos la importancia del tiempo perdido.

    Si la SAD no impide una maduración natural y libre, se puede elegir a otra pareja sexual, sin importar la necesidad de reproducirse que tiene la especie humana. No está reñido favorecer la continuidad de la especie humana, con mantener relaciones afectivo sexuales con un humano del mismo sexo. Y, lo mismo pasa con la búsqueda de la sobrina, si la SAD no nos impide una maduración de la capacidad solidaria, para mantener los lazos afectivos familiares, además indispensables precisamente para esa continuidad de la especie humana, y aunque no se hubieran practicado hasta entonces… ¿Qué nos lo puede impedir?

  • Y lo que vemos en… NOSOTROS MISMOS

    Porque no es fácil ver lo que se mira, y mucho menos si miramos para dentro de nosotros. Estamos llenos de filtros, que son propios, pero que se fueron formando para difuminar nuestra mente. Porque esas vistas internas van a condicionar nuestro comportamiento diario.

    ¿Está claro que no era un macguffin, en este blog, el hecho de separar claramente el mirar del ver? Porque el ver se hace con nuestra mente… y, en ese caso, estamos muy juntitos el yo que mira y el yo que es mirado.

    Porque, salvo que tengamos un espejo como el de la madrastra de Blancanieves, todo espejo medianamente normal, va a permanecer totalmente mudo al mirarse en él.

    O, mejor dicho, no totalmente mudo, porque algún yo, más golfo e intrépido que otros, se va a encargar de contestar a tus preguntas, de una forma inesperada, que, en buena lógica, no te va a gustar demasiado.

    Así tenemos a Aschenbach, el músico protagonista, viéndose en el espejo de una forma que nunca antes se había visto. Más o menos, tal como, podemos imaginarlo, se vio también en ese mismo lugar un Thomas Mann, que no quería reconocer su hibernante homosexualidad. Porque salir del armario, según en qué contexto, es un trabajo demasiado arduo (y muy muy, pero que muy, machacante). Se merecen nuestro aplauso, los que lo intentan.

  • Lo que vemos en… el OTRO

    Y sí, no nos engañemos, a veces vemos mucho más de lo que miramos. O dicho de otra forma, vemos más de lo que queremos ver. Y eso va a influir en nuestro comportamiento.

    Eso le está pasando al profesor Asenchbach, que no puede evitar el mirar (viendo así) lo que Tadzio puede significar para él.

    Y tanto mira (y ve) que hasta Tadzio se empezará a preguntar, qué coño mira con tanta atención aquel tipo con pinta de romántico incurable.

    Y ya no nos metemos con las miradas de aquellos que no miran limpiamente, si no que usan unas lentes de disimulo, para tapar sus intenciones más ocultas.

    El protagonista, en este caso, es mucho más inocente incluso que el director de la película (L. Visconti), al que se le nota, en cierto modo, que abusa un poco de la belleza del actor que hace de Tadzio, para exponerlo quizás con una mirada muy erótica. Se le va algo la pinza de su propia homosexualidad, hablando (a su manera, tan viscontiana) de la sexualidad del músico al que está representando en la pantalla.

  • ¿Y algo sobre … COMPORTAMIENTO?

    Estamos llegando, estamos llegaaando…

    Ver y mirar, a sí mismo y al otro. Establecer comunicación o no con él. Sentirse atraído, repelido o indiferente. En el fondo, una especie de equilibrio dinámico.¿Como nos vemos? ¿Cómo nos ve el otro? ¿Qué hacer con él?

    Entramos en un terreno muy paaantanoso. Estamos hablando ya de la conducta o comportamiento de un ser humano, al encontrarse consigo mismo y con el otro, que está haciendo de vecino (bueno, malo o indiferente). Porque nuestro comportamiento no será el mismo, en función de lo que veamos después de mirarlo (atentamente o superficialmente)

    Y entramos, entonces, en el estudio de ese comportamiento humano, tanto individual como colectivo. Es decir, entramos en el territorio, no menos paaantanoso, de lo que aquí llamamos sociogenética. ¿Qué pasa por nuestra mente, una vez que veeemos algo que nos interesa (y mucho)?

    ¿Dispuestos a seguir?