Se necesita, a estas alturas del siglo XXI, de un espermatozoide y un óvulo para concebir una vida humana. La clonación solo se ha experimentado con animales inferiores, aunque mamíferos (oveja Dolly).
Así que el proceso iniciado hace millones de años, al buscar la diversidad sexual en los seres vivos, complicado por el hecho de que el ser humano es un ser vivo altamente complejo, hizo que la naturaleza descubriera una forma muy positiva para la reproducción humana.
Lo que en las proteínas iniciales era una sencilla duplicación química, se convirtió ee un process supercomplejo de fusión de gametos, tras su elaboración previa, y toda la parafernalia que debe llevar al hecho de que, de esa unión, salga un embrión factible… que nos lleve al ser humano recién nacido. La naturaleza tuvo una inspiración : primero separar, para luego unir…
Y, por si eres un lector no feminista, ya te puedes ir preparando para que te demos sopas con letras, en la comparativa que iremos haciendo sobre las bondades operativas de un espermatozoide y un óvulo. Prepárate!!!
… porque todo depende de como lo quieran ver los espectadores que lo miran.
Es el mismo problema que tenía la protagonista de Disclaimer : ¿Cómo la querían ver los que miraban para ella : cómo una seductora o como una seducida?
¿ Preferían ver a la mujer que llevó a la desgracia a un inocente joven, al que ni quiso ayudar cuando se ahogaba, o como la mujer destrozada por un joven muy poco inocente, al que dejó morir por encontrarse totalmente superada?
Hamlet, siempre Hamlet… to be or not to be, that is the question.
Y no hay vuelta atrás, porque una vez que se ve de una forma ya cuesta una barbaridad darle la vuelta. Nada es más difícil, dada nuestra ya flagrante mediocridad mental, que modificar un relato ya conocido. El mal queda hecho, para toda la vida de quien lo sufre….. y, normalmente, para después de su muerte.
Porque, a partir de cierto momento, se transforma en una obra de arte…
Y no es que se reencarne, siguiendo los dictados de alguna religión, más o menos descolocada (intelectualmente), no… se trata de que alguien que se autoconsidera muy despierto (intelectualmente) decide que un simple plátano… cogido del platanero o de una mesa de alguna frutería, se convierta en una obra de arte, como si actuara algún tipo de magia y, a partir de ese momento, el plátano ya es otra cosa. No hay polvos mágicos analógicos, pero…
Lo que quiera que sea la mente del ser humano que lo contempla.
Y sí, podemos decir que está algo relacionado con el gran debate que se va acercando por el horizonte.
Nada que ver con las mentiras del llamado Arte Lego (no Sacro), sino con el problema que se nos echa encima dentro de muy (?) poco, queramos o no… la transexualización. Una forma de pensar que también podíamos llamar transformismo sexual (cambio de sexo).
Sí, ya sé, qué coñazo… todos sabemos mirar un charco… y todos sabemos (o creemos saber) lo que vemos… un charco.
Aunque unos se fijen en una especie de polvo amarillo (polen de pino) que lo rodea, como si fuera la piel de una fruta. Pero otros no se fijan, total para qué???
Unos miran y no ven… otros miran y ven. Incluso se puede ver más (y mejor) si observamos con atención lo que miramos. Debería ser evidente.
Igual pasa con lo que creemos/pensamos ver en el otro : por más que lo miramos solo vemos una parte, muy parcial a veces, de lo que puede ser el otro.
Resumimos (encuadramos) la imagen de una mujer, por ejemplo, como si fuera una simple piel rellena de agua… así de simplona la vemos. Incluso siendo nuestra propia madre!!!
Ayer comentamos la posible existencia de dos yos en la misma mente : uno era el músico/escritor, que no quería enamorarse del adolescente.. el otro era ese mismo músico/escritor, pero con un deseo ferviente totalmente contrario.
Luego, ya en la imagen de ayer, pusimos el famoso ejemplo literario sobre la doble personalidad, creada por Stevenson : el doctor Jekyll, que hacía de buen doctor por el día, y Mr. Hyde, que hacía de asesino por la noche.
El autor se inventó una droga que provocaba el fantasioso desdoble de personalidad. Aquí no necesitamos drogas químicas, aunque sabemos que el desdoble de personalidad… o, como aquí le llamamos, el desdoble de ADN (uno natural, el originario, y otro artificial, el social), es el que permite la existencia de dos yos en la misma mente.
Porque, igual que se genera el amigo imaginario en la mente de todo niño, que viva libremente su infancia, así van apareciendo otros posibles (y a veces muy probables, dado el tipo de vida) yos , durante la adolescencia. De forma que, al llegar la adultez ,tenemos enclavados en nuestra mente a dos yos, que tratarán de establecer un equilibrio dinámico, tal que impida te vuelvas loco.
Para exagerar un poco (más fantasía?), en la peli de la imagen (Múltiple), nos llegan a describir hasta 24 yos, 24 personalidades (como dicen ellos). Muchos parecen para una sola mente, aunque, si hay superdotados mentalmente, ¿por qué no puede haber también supermentalizados?
En la imagen de ayer vimos que un escritor y un adolescente se hacen la misma pregunta. El yo principal del escritor y el yo principal del adolescente, deciden preguntarse lo mismo, ante un comportamiento concreto, que provoca una situación de encuentro informal (más metafísico que real).
En este caso de la imagen pasada, eran dos seres humanos diferentes. Eran dos ADN distintos, que han generado dos mentes independientes y que no son iguales… pero qué pasaría si nos imaginamos, por un momento, que son dos mentes diferentes, pero que fueron generadas por un solo ADN? Dicho de otro modo, ¿qué pasaría si tenemos a un ADN que genera una sola mente? Pero de tal forma que , por el motivo que sea (siempre sobran motivos en la naturaleza… y en la sociedad mucho más), consigue que en esa única mente florezcan dos yos diferentes.
Porque el ADN le lleva al escritor a sentir una pasión enorme, descontrolada, por el adolescente, lo cual no es nada antinatural, ya que el gen biológico de exaltación de la belleza, esa que solo existe en nuestra mente, le hace al músico vivenciar de esa forma desaforada, su relación con Tadzio. Y un gen social positivo, solo le puede reforzar esa tendencia totalmente natural… aunque mediatizada por el gen social «neutro» de que la belleza existe. Lo que se llama un constructo social.
Pero también hay un gen social negativo, que le hace pensar al protagonista, que su interés por Tadzio es tortuoso y antinatural… le han convencido durante su vida, que sentirse atraído por la supuesta belleza de un adolescente era pecado. Y ya no digamos sentir atracción sexual por él. Aunque la Grecia Clásica favoreció una versión de esa atracción como algo posstivo, en caso de desarrollarla en la práctica, en vez de quedar como un amor meramente platónico. Pero eran otras culturas.
Y así tendríamos en la mente del escritor admirador, un yo que pretende mantener las normas sociales de respeto a la integridad personal de Tadzio, mientras otro yo, más revoltoso, puede pedir que se trasgredan esas normas sociales (y «naturales»), haciendo prevalecer unas nuevas normas, que permitan la violación de un adolescente, y, para colmo, en nombre de su educación superior (por adulta). Como pasaba con la educación sexual de los clásicos griegos (incluido el amigo Sócrates, supongo).
Y llegamos a un punto crucial en estas reflexiones, ya que nos permitirán asumir en parte lo que nos cuenta la sociogenética sobre el comportamiento humano, en una faceta vital y al mismo tiempo muy misteriosa.
¿Cómo funciona la mente, a partir de cada ADN que posee un determinado ser humano?… Y, lo importante, relacionándolo con lo que le pasa a dos mentes independientes, ¿qué puede pasar con una sola mente (un solo ADN), que intenta disociarse?
En la imagen tenemos a un escritor romántico, trasunto de un músico real (Mahler), que sublima en un adolescente ruso lo que él considera es la belleza. Más bien La Belleza, esa sobre la que tanto dialoga el amigo Platón, usando a Sócrates de intermediario. Tadzio viene a representar, en esta historia, La Belleza en estado puro.
Lógicamente el músico, y el escritor (Mann), como en cierto modo el director de la peli, se sienten atraído por él, sin necesidad de ser un deseo sexual físico. No deja de ser un amor platónico de intensidad extrema. O una atracción profundamente censurada.
¿Qué puede ver Tadzio en alguien que lo (ad)mira tanto, aparte de pensar que pueda ser un simple, aunque muy romántico, pedófilo? O decirse, simplemente, «este tío es tonto», si no ha madurado (Tadzio) lo suficiente. La cuestión es que, al final, los dos se preguntan lo mismo : ¿quién es cada uno?
La protagonista no entiende como ha llegado, a partir de una historia novelada por alguien que no la conoce (más que por unas fotos), a tener una imagen de ella tan descolocada, tan perversa… tan parcial. Cuando ella tiene claro que las cosas no sucedieron así. Que ella no fue la pervertidora de jóvenes que la novela describe.
Su comportamiento ha sido uno, pero ahora descubre amargamente que la novela ha creado otro comportamiento totalmente diferente. De ser bastante maltratada (lo que pasó realmente) pasa a ser la maltratadora.
Y la cuestión es, para el mundo exterior, que no se puede saber fácilmente cuál fue el verdadero comportamiento. Pero ese mundo se deja llevar, como suele pasar, por el relato novelado. No hay más que ver como la empiezan a mirar sus allegados, incluida la familia, una vez publicada la novela.
Y, además, y aquí entramos nosotros, nadie quiere analizar la realidad con el instrumental necesario, para desdoblar en cada comportamiento la imagen más real de la protagonista, antes de escoger una de ellas. NI su marido ni su hijo son capaces de abrazar la verdadera imagen, la que debían tener, porque se han dejado llevar por el relato que les deja en su mente la novela… y, lo que al final queda, lo que se cree saber, son sus gruesas y aviesas mentiras.
Algo de eso nos puede explicar un estudio sociogenético de la serie. Con su instrumental podemos intentar sacar la paja, que trata de llevar el relato por el camino predestinado, por su interesado autor (padre del joven muerto).
Porque la realidad es global, como dijimos ayer… y si la tomas parcialmente, lo que es inevitable, puede que cojas la parte de ella, que resultará menos positiva para tu futuro. Puede que, al escoger esa parte, hagas como la cámara : encuadras la parte de realidad que te apetece. Pero te queda afuera algo que será vital en el desarrollo posterior de tu comportamiento vital.
Porque el mismo problema de la protagonista, lo tiene la mente del joven seductor/seducido… tiene que elegir un papel u otro en la obra que se va a representar, donde será el protagonista que desea, o más bien le toque hacer lo que un misterioso guión le tiene escrito.
Él se puede ver (ah, la importancia del ver, cuando «nos miramos» a nosotros mismos!!!)… pero la parte de él que se autové, puede no ser la más real, a la hora de batallar con una mujer, que es seductora de por sí, y mucho más si no pretende serlo.
Quién dará el primer paso , en esa cancha de la realidad parcelada, que lo puede dejar en inferioridad de condiciones para dar el siguiente paso.
Por qué confiar en nuestro posible comportamiento, cuando interviene el otro, si nada nos asegura que sepamos dar los sucesivos pasos. Es como en el ajedrez. ¿Desde cuándo tienes asegurada la jugada, si el contrincante tiene una inteligencia como la tuya, o superior, que sea más eficiente leyendo el contexto de la partida.
Puede que ahora se empiece uno a dar cuenta, como lector del blog, de por qué el coñazo de diferenciar claramente el mirar del ver… ¿o no? Porque la inteligencia es resolver el dilema que la realidad te plantea : ser uno u otro, en función de las elecciones que vayas tomando a partir de ahora. Pero tal proceso de elección exige saber ver bien esa realidad, que tanto te preocupa descifrar.
Y tienes que elegir, tanto para ti, como para el otro que te observa. Vas a interactuar con un ser humano, que es una incógnita, como lo eres tú para él. La función de tu inteligencia es resolver esa duda.
Pero cuidado, la inteligencia no es infalible, necesita mucha ayuda… mucha información antes de tomar ese tipo de decisiones.
Porque puedes empezar un camino como un seductor, para rematarlo como un seducido. En el fondo será más fácil, si juegas las cartas con mucho mimo, ya que resultará ser una combinación de varias posibilidades. Lo que está claro, como pasa en la adolescencia cuando tienes que elegir, es que ni tu ADN (biológico), ni tu adn social anterior, serán determinantes en lo que te espera. No existe el llamado libre albedrío, pero sí hay una capacidad natural, que puede estar reforzada o anulada por lo social, para elegir el paso que vas a dar. Por muy dificultado que esté.
Algo cuántico hay en nuestro comportamiento. Y por eso no está totalmente determinado. Interviene mucho el azar, aunque podamos combatir contra él, siempre que nos hayamos preparado!!!