
Y no, no nos hemos olvidado del problema de los seres humanos que se sienten de otro sexo. Solo queremos desbrozar bien el terreno, para cuando lo volvamos a surcar.
Así que antes escogemos otro ejemplo típico de seguidismo genético social, aunque en en este caso pueda haber cierto grado de seguidismo biológico.
Veamos, ¿Qué puede heredar un príncipe de sus padres los reyes? ¿Quién puede pensar que el hijo del rey no será el nuevo rey?
Desde la cuna se puede hacer que, incluso un plebeyo, se acomode en el papel de príncipe. Observemos ese ejemplo de gran cine de Hollywood Los diez Mandamientos. Y su arquetipo de niño judío convertido en descendiente de faraón.
El caso de Moisés, que cuenta la peli, es muy ilustrativo, aunque no lo razonen mucho en la peli, como un ejemplo de que los biógenes pueden llegar a ser despertados, neutralizando algo (o bastante) la ocultación que intentaron hacer los sociógenes sobre ellos. Como tampoco se incide en la posible influencia de esos sociógenes, para hacer de Moisés un patriarca no muy flexible precisamente. En el fondo, una mezcla de patriarca faraónico. Superado el fenotipo ambiental, resurge el genotipo biológico.
¡Anímate!