Somos, como mínimo… BIDIMENSIONALES

Porque estaba algo errado el amigo Marcuse, cuando limita el espacio mental del ser humano no reflexivo a las 3D, queriendo decir que solo usa dos de ellas (encefalograma plano). Pero, usando esta metáfora, se pierde la concepción de la idea cartesiana (ya hablamos de eso, cuando le añadimos la dimensión tiempo).

Y es la única forma de adaptar esa idea mental teórica a la realidad que intentamos reflejar en nuestra mente. Como decimos, en 4D.

Porque hasta el humano más monodimensional (mentalmente) que podamos imaginar, no deja de sufrir el paso del tiempo. Que lo puede aún encerrar más en una dimensión única, pero que no deja de tener una evolución temporal, que lo hace más inútil mentalmente.

Estaríamos hablando de la pieza perfecta para la maquinaria social, la que solo tiene una dimensión física y otra dimensión temporal… como decimos avanzando en su decrepitud intelectual, ya que no deja de pensar planamente, aunque su cuerpo ocupe 3D.

Es lo que podemos llamar apagón racional y emocional, quedando solamente la inercia del funcionamiento automático.

Comentarios

Una respuesta a «Somos, como mínimo… BIDIMENSIONALES»

  1. Avatar de xaqun

    Desde luego que no queremos separarnos de la lectura marcusiana, sobre la unidimensionalidad al leer la estructura socioeconómica de su momento, donde el capitalismo privado y el de estado (soviético) son dos caras de la misma moneda… solo hacemos hincapié en el hecho de que hasta un encefalograma tiene 3D, ya que, al plano se le une la dimensión temporal… sin ella no tendría un posible significado…

    Es decir, solo recalcamos la importancia de vernos como humanos en 4D…

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