
… puede ser también un medio de vida.
En este tipo de animal, llamado «racional», aunque guste de demostrar lo contrario, la complejidad funcional se hace un mundo de decisiones y contradecisiones. De constantes reacciones químicas y físicas, ya que te pueden dar un par de sopapos, como no les guste tu vestimenta, por ejemplo.
En humanos el disfrazarse se convierte en otro arte. Este más vital que el típicamente artístico. Pero tan prolijo y caro como el de las pinturas y esculturas.
Son famosas la formas de disimulo venecianas. Esas alcanzan cotas muy altas. Aunque el uso de ropajes sofisticados, no sea tan difícil como ese arte especial, que consigue algún ser humano para engañar al prójimo. Un arte que te vale como medio de vida, en base a mentiras productivas.
Porque disimular ya es un auténtico engaño, cuando te venden la lavadora, de que van a limpiar la política, por ejemplo, y aún la acaban ensuciando mucho más.
Esa es la quintaesencia del Arte del Disimulo. En este caso de la política terrestre, el sacrosanto arte del Engaño Humano. Y decimos sacrosanto, porque suelen estar las iglesias (todas ellas) metidas en el medio y medio de este constante disimular.
¡Anímate!