
… pero ver, es mucho más complejo.
No llega con apuntar bien, porque ya decimos que mirar y nada es lo mismo. Necesitamos apuntar nuestros ojos al objeto que deseamos ver, para que se inicie lo que podemos llamar, el proceso de la visión.
Los santos apóstoles del Pórtico de la Gloria no existen (para nosotros),si no somos capaces de fijarlos en nuestra pantalla nucal. Es decir, necesitamos grabar una imagen del trozo de pórtico que estamos mirando, en algún circuito neuronal, en la zona de la nuca. Ya que ahí están los dedicados a esa función : ver.
Algo parecido le pasa a un ciego, que necesita del relato oral de un vidente, para grabar, en su caso, en circuitos de memoria auditiva.
Así que la imagen, creada virtualmente en nuestro ojo, debe viajar hasta esa zona de la memoria, donde quedará grabada, para hacer con ella lo que se quiera. Incluso olvidarla (si somos capaces).
¡Anímate!