
Cuando una cría humana plantea una pregunta, la lógica adulta hace contestar algo así como…
Eres muy nuevo para entenderlo… En este momento no tengo tiempo, estoy ocupado… Esa pregunta no tiene sentido… Quién te ha dicho que preguntes eso…
Son variantes de una misma actitud adulta : no argumentar la falta de respuesta, solo dar largas para ver si te olvidas. Eludir la siguiente pregunta, que vendría lógicamente a continuación.
Es la marca del adulto que, en vez de tutor, se autoconsidera que tiene el poder de hacerte callar.
Y si no puede hacerte callar, tomará medidas más graves, para castigarte de la forma que sea. De ahí está nuestro Antoine tras las rejas del reformatorio.