Etiqueta: poder

  • Porque el terror cotidiano…

    … nos persigue implacable.

    Y da igual de dónde vengas corriendo : del Vietnam, del Sahel, de Ucrania, de Gaza o Cisjordania… todas son crías humanas, sobre todo, que escapan aterrorizadas de los adultos que las quieren matar, en vez de proteger, como bien dice nuestro ADN y los cacareados Derechos Humanos. O aún, mucho peor, convertirlas en infantes soldados, para aprender brutalmente lo miserable que se puede llegar a sentir un ser humano.

    Porque las víctimas nunca entenderán (yo tampoco), que la función genética protectora del adulto se convierta en una función social de acoso y maltrato cotidiano, no solo en las guerras.

    Y que , para colmo, haya políticas y religiones que presumen de querer lo mejor para el mundo, y para sus habitantes, en especial para su habitantes más desvalidos. Sean crías irracionales o racionales. Y luego favorecen la guerra.

    Miserables somos y miserables queremos seguir siendo.

    En definitivo, una mediocre versión de homo sapiens

  • Por eso mismo nos sentimos perdidos…

    … cuando vemos tantos horrores.

    Como el coronel Kurtz, en la guerra del Vietnam, versionada por el Coppola.

    O como cualquier periodista, que aún sobreviva, mirando y viendo lo que sucede en Gaza, en este fatídico año de 2024. ¡Y que seguirá en el 2025!

    Porque ya no hay que ver Apocalipse Now, para comprobar la brutal capacidad del ser humano, en su mediocre versión, para practicar la masacre de otros seres humanos. Incluso llegando al genocidio.

    Porque tanto en Vietnam como en Gaza se repite la intromisión de un poder establecido, totalmente ajeno en la vida de un pueblo : vietnamita, en un caso, gazatí, en el otro. En el primero fue USA el invasor, y en el segundo sigue siendo Israel.

    Horror tras horror, como si su visión continuada pudiera hacerlo menos y menos sangriento, en vez de más y más terrorífico. Ya lo dijo Annah Arendt, banalizar el mal (por repetición del mismo o sacándole parte de la sangre que nos mancha), no lo hace más digerible.

  • Y, desde luego, no hay que ir al cine…

    … para sentirse bien asqueados.

    Porque en la selva terrestre (real) del día a día, sea la urbana o la rural, ya tenemos demasiada muerte. Y además provocada por nosotros mismos, nada que podamos endilgar a algún tipo de alienígena. Y, de hecho, ni siquiera suele necesitarse buscar responsable ocultos, entra el follaje de la selva o las casas derruidas.

    Los responsables son seres humanos, habitantes de este planeta, con nombre y apellido, que se consideran tan poderosos que practican el exterminio humano, ya sea a pocos o en grandes cantidades. Y no se inmutan. ¡Porque saben que son inmunes!

    Y habitan grandes despachos, así como grandes mansiones. Viajan en enormes yates o aviones privados. Y suelen tener de amigos a los principales políticos y piratas del planeta.

    Forman eso que se puede llamar poder establecido. O élites del poder. Los que manejan los hilos de la política mundial, aunque sean narcotraficantes o traficantes de armas y de seres humanos (crías sobre todo). Aquí los «simplificamos» con el acrónimo SAD (sociedad adulta dominante).

    Esos nombres y apellidos, fácilmente «buscables» en Google, o bien escondidos en su cueva, tras una caterva de tiburones llamados abogados, son los que provocan hambres y guerras, como si no se necesitara un mañana, para las nuevas generaciones de crías humanas. Incluidas, como no, las suyas.

  • Porque, casi todo lo que nos hacen ver es pura simulación…

    … en un universo virtual.

    Como ese mundo en el que nos hacen creer, tanto los sacerdotes como los políticos. Y sus delegados, temporales o permanentes, en el proceso de domesticación humana, que lleva la SAD (sociedad adulta dominante), con las crías humanas de la próxima generación. Incluyendo, claro está, el departamento social llamado FAMILIA.

    Y ni siquiera necesitamos un chip, que nos traslade a otros mundos «paralelos». Aunque irán llegando esas modalidades de control social. Si bien serán mucho menos aparatosas que las entidades tipo Matrix.

    Porque nuestro propio cerebro es capaz de hacernos vivir, como ya dijimos, en sueños. Como el Segismundo del Calderón, que no sabía en que mundo vivía. O, mucho peor, llegar a tener varias vidas estando despierto. Porque cada YO que habita nuestra mente, puede tener su habitación propia en alguna parte del cerebro, para manifestarse a alguna hora del día, que él buenamente decida.

    Y siendo así el androide perfecto, para manifestar varios tipos de vida : desde el simple humano bipolar hasta el complejo humano múltiple.

    Y no necesitamos ser un clon, ni una versión robótica de nosotros mismos, porque en el día a día, en este mismsos siglo ya andamos por la calle como verdaderos autómatas. Puede decirse, que se desprecian las emociones, en función de darle más importancia a una inteligencia racional, que tiene muchas veces tan poco de inteligencia como de racional. Porque los humanos huimos, como de la peste, de la verdadera Ilustración, aquella que nos hace realmente libres e ilustrados. Porque la libertad sin conocimiento no es libertad real. Y la libertad formal solo vale para quedarnos en un reino aristocrático de disfraces, de egoísmo, bien adictos al poder (unas migajas) y a sentir como las cabezas de los oprimidos crujen bajo nuestras bélicas botas. Bien seamos generales o simples soldados.

  • De hecho, un buen filtro, puede ser…

    … un puto disfraz!!!

    Porque sí, seamos sinceros. Nada puede hacer que la realidad sea de otra forma, salvo que uses tus capacidades genéticas (y las de muchos) para modificarla. De nada valdrá taparla, parcial o totalmente. Ni tampoco disimularla con filtros que la hagan parecer otra cosa.

    ¡No seamos tan mediocres versiones de homo sapiens! Creyéndonos esas mentiras adultas.

    Cuando un camaleón se camufla para poder defenderse o cazar, lo hace por una necesidad natural. Paara poder sobrevivir en el ecosistema donde le «tocó» vivir.

    Es ser humano es el único animal capaz de disfrazarse para engañarse a si mismo, haciendo ver que la realidad (del ecosistema) no es la que realmente es. Además es capaz de engañar brutalmente a los otros seres humanos, si con ello saca algún beneficio para sí.

    Y da igual que diga amarlo u odiarlo (al otro). Los filtros serán usados según le convenga, para ascender en la escala social del poder. Para ligar, engañar o para matar. Sea un hijo o un padre, un hermano o la amante de turno. Porque los peores filtros son los que se usan para camuflar el mundo tal como es y vendérselo a los hijos como otra cosa diferente. ¡Esas son las peores mentiras de los adultos! Pero cuidado, porque esas mentiras también necesitan ser filtradas por nuestra mente.

  • Porque, seamos sinceros, los peores/mejores filtros no tienen…

    … precisamente, forma de colador!!!

    Un buen filtro, sea bueno o malo (según quien lo implante)para contaminarnos a tope, puede tener forma de libro. Y hasta ser llamado La Sagrada Biblia. O puede ir vestido de cura, y tratar de decirnos que la salvación eterna (de la terrestre ya no habla mucho)no está en ser naturales y libres, sino en obedientes y auténticas ovejitas. Y bien dispuestas a ir en silencio al matadero. Incluso a matar a otras ovejas, si nos ponen un arma en la mano, después de lavarnos el cerebro.

    Y claro que también pueden ir vestidos de políticos. Eses que que nos venden una lavadora averiada, o con obsolescencia programada, diciendo que la necesitamos para lavar la ropa. Esa ropa que nos venden ellos y nos hacen cambiar tan a menudo. Llegando al colmo, de que nos la hagan cambiar antes de lavarla varias veces. Y es entonces cuando nos damos cuenta (si podemos) : ¿para qué la lavadora?

    Dicen que es para mantener la economía a salvo. Es decir, las cuentas corrientes de los adultos dominantes, que producen lavadoras y ropa. Y se inventan lo de la moda. Nada para hacer que las crías humanas estén realmente protegidas, ante los cambios negativos que pueda tener el ecosistema. Provocados siempre por esos mismos adultos, tan productores y vendedores como políticos.

    De hecho son eses mismos adultos que «te venden la lavadora», los causantes de que el ecosistema, que vayas a recibir como herencia, esté tan deteriorado, que acabarás más cerca de los dinosaurios que de un ser humano realmente evolucionado. Y sí, nunca lo olvides. Para colmo,TODO lo hacen por tu puto bien.

    Así que ellos te dirán lo que debes ver. Y si es posible (tienen poder), incluso lo que debes mirar. Como Yhavé a Eva.

  • La operación de filtrado es muy fácil…

    … pero requiere algo de pericia.

    Y el pueblo suele tener pericia, para hacer su trabajo lo mejor posible. Son muchos muchos años de experiencia. Pero nunca le sobró la pericia necesaria, para poder combatir al poder establecido. Sobre todo con la eficiencia para acabar con él. Entre otras cosas porque ese poder establecido (gobiernos, empresas, partidos políticos…)ha ido fabricando mecanismos varios, para poder reproducirse. Es decir, con el paso del tiempo va creando todos los mecanismos que mantienen la opresión sobre ese pueblo. E incluso los va haciendo cada vez más sofisticados.

    Y ahí están los diversos filtros que nos impone ese poder establecido. Un poder socieconómico y político, incluso ideológico, que aquí lo determinamos como SAD (sociedad adulta dominante).

    También el pueblo puede tener sus propios filtros mentales. Por ejemplo mediante mecanismos como la TRADICIÓN. Pero necesita no olvidarse de una cuestión principal : mantener la capacidad regeneradora de las crías humanas.Tiene que evitar que la SAD consiga implantar su adn social negativo en las mentes de las crías humanas, mientras están en su periodo de maduración. E incluso en su cuerpo físico, como por ejemplo la ablación. Entonces se puede hablar de la losa de la tradición.

    Se tendría que favorecer un proceso de maduración natural y libre, que vaya implantando un adn social positivo, en vez de un proceso de maduración domesticador, para así implantar ese adn social negativo, que intentará superponerse al ADN y evitar la lectura regeneradora que él tiene escrita.

    El filtrado es una buena combinación de energía y pericia. Tanto si nosotros lo queremos en sentido positivo, como si la SAD lo quiere en sentido negativo.

  • Y cuándo hablamos de FILTROS. ¿de qué…

    … estamos hablando?

    Como uno está acostumbrado a trabajar con un alumnado que necesitaba una aclaración (o dos o tres!!!), cada vez que entrabamos a estudiar alguna parte nueva de la materia (CN), aquí seguimos con cierta placidez ese tipo de método expositivo. Nada como reflexionar con un poco de método.

    Hablamos ya del PUNTO DE VISTA, un pilar en ese proceso de «mirar-poner atención-ver-observar-gravar lo observado». Hasta ahora el tema inicial de nuestra reflexión bloguera.

    Porque no todos miramos igual, aún menos vemos lo mismo y, desde luego, no hacemos el mismo esfuerzo para fijar lo observado. Y si no, que le pregunten a mi alumnado preadolescente (ex).

    ¿Como nos filtraron a todos, por ejemplo, la historia del sector femenino español?

    Lo que en la II República aún eran señoritas, ¿qué pasaron a ser durante la dictadura franquista? Más que filtros, se usaron con ellas mucha tijeras y muchas balas. Todo para coser la boca de las mujeres republicanas, fueran burguesas, proletarias o campesinas. Convirtiéndolas en simples objetos de adorno y consumo sexual (no demasiado), llamados «amas de casa».

  • Casi tanto como el propio…

    … arte de matar.

    Algo parecido al llamado arte del toreo. Se deleita alguna gente viendo como sufre un animal. No es tan raro entonces, que alguna gente pueda disfrutar con la tortura de un ser humano.

    Todo es cuestión de escala. Y de aprendizaje. De hecho, nos puede injertar (la SAD) un adn social negativo, que suponga el disfrute (algo innato) del sufrimiento ajeno (algo adquirido socialmente).

    El ser humano no disfruta con el dolor. Ni con el propio ni con el ajeno. Hay que ser «muy marqués» para opinar lo contrario. No es un título aristocrático el que nos hace sádicos o masoquistas, es un adn social negativo lo que nos hace llegar a sentir que disfrutamos (lo que no es realmente cierto, solo una simulación fisológica), con el dolor que nos provocan determinadas situaciones corporeopsíquicas. Simplemente lo inverso del psicópata que siente placer torturando.

    Porque lo mismo pasa si nos plantemos el supuesto placer de esos humanos torturadores. Es confundir el auténtico placer (positivo) con la ausencia de dolor (negativo). O incluso hacer la transformación del dolor en falso placer, debido a sobrepasar la dosis máxima que soporta tu cuerpo. Algo a lo que podemos llegar por acondicionamiento mental. Como hacen, por ejemplo, los monjes budistas. Y que tiene relación con el consabido Síndrome de Estocolmo en Masoquismo.

    Muy en el fondo, el problema del dolor no deja de ser una variante del problema de mirar sin ver. Tenemos que ser capaces de no ver en nuestro cerebro el dolor que miramos. Sea propio (más difícil borrarlo) o ajeno (más fácil de borrar con el tiempo).

  • Y precisamente por eso, nace…

    .. el gran ARTE DEL DISIMULO.

    Porque disimular es un arte . Para la naturaleza en general, y para los humanos en particular. Y esta sí es una capacidad genética fundamental, para la supervivencia. Pero no se debe confundir con la mentira. Porque esa sí que no es genética.

    El cilindro anterior, o la mujer de Picasso, no están disimulando. Solo podemos ver una cara de su realidad, que tiene varias, siendo el artista (o el científico) el que nos puede hacer ver algunas otras caras posibles, de esa misma realidad. Aunque en vez de un cilindro queramos representar un león.

    Los seres vivos, para sobrevivir, necesitan esa capacidad de disimulo que, en paralelo a la de adaptarse (a esa realidad que «lo invade»), les permite seguir existiendo como seres vivos.

    Y el Gran Disimulador, como no podía ser de otra forma, es el llamado ser humano. Su inteligencia le permite inventar incluso una modalidad de arte disimulador, que es el teatro. Representar en un escenario, que puede ser su propia vida, un papel que no corresponde exactamente a como ese ser humano es. Le hace disimular, parecer que es otra persona para los demás. Y a veces, ¡para él mismo!

    Y la forma más simple de disimulo es usar una máscara. Disfrazarse de «otro», para simular lo que uno querría ser, o, al contrario, lo que uno odia con toda su conciencia. El kabuki japonés es la esencia de esa capacidad teatralizadora del ser humano. Sin palabras, solo maquillaje y gestos. Como prepararse para una gran fiesta, donde queremos básicamente mandar hacer a los demás. Que nos crean, que nos sigan, que se dejen dominar.