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  • No es bueno ser… un INCOMPRENDIDO

    Y no se necesita ser un gordo e iconoclasta director de cine, llega con ser el típico chaval que se siente intimidado. Ya sea sentado en su pupitre, acosado desde cualquier otro, o mucho peor, querer desaparecer cada vez que sale al patio de recreo.

    Ser diferente es una forma de ser incomprendido. Y ser igual que los demás, pero algo tímido, también resulta de una incomprensión segura. Ya alguna vez reflexionamos sobre el inconformismo… con todas sus aristas.

    Y más nos influye en las edades más vulnerables!!!

    Ser gordo o tener dificultades en el habla… simplemente, como dijimos antes, o no querer parlotear como un loro, en la aula o en el patio, no dan permiso para sufrir la incomprensión de tus iguales.

    Y menos aún de los adultos que te rodean!!!

  • O el gran virus del… ADN SOCIAL NEGATIVO!!!

    Porque al final es solo cuestión de que maduremos natural y libremente o que la SAD nos haga madurar de forma artificial y oprimida. That is the question!

    ¿Qué son los prejuicios, decíamos ayer, sino una forma de llamarle a lo que aquí denominamos genes sociales negativos?

    Y decimos negativos, porque los genes sociales positivos, nunca serían valorados como negativos… no serían considerados prejuicios (ante el otro),serían consideradas cualidades humanas positivas (del otro).

    Aunque, si se hacen antes de conocer bien al otro… siguen siendo prejuicios (juicios hechos antes de)… pero, al ser positivos no tienen esa vestimenta de calificación negativa, que sí tienen los llamados prejuicios «a secas».

    Y volvemos a lo mismo : no creamos que somos tan diferentes, unos de otros. Nos unen más parecidos, que diferencias nos pueden separar. Porque todo dependerá del contexto donde nos toque actuar.

  • Es el gran virus de… los PREJUICIOS!!!

    Porque todo suele empezar por dejarse llevar… por los famoso prejuicios. Pero… qué son esos prejuicios?

    Porque puede suceder, que tengamos una tangencia posible, a la hora de hablar de algo tan metido en la sesera del público, «los prejuicios»… con este algo, que andamos introduciendo aquí, «los genes sociales negativos».

    Qué no son sino prejuicios los que hacen ver, aunque realmente solo lo miran, al hombre creado por el Dr. Frankestein, como un monstruo, cuando no haya pruebas de que actúe como tal. ¿Solo por sus presencia ya debe ser tratado como un monstruo, incluso con violencia extrema?

    Y una pregunta importante puede ser esta : ¿Ya era un monstruo, la idea que germinó en la mente de Mary Shelley? ¿O lo hicimos tal monstruo todos sus lectores?

    Porque ella simplemente lo imaginó diferente… pero nosotros pasamos el concepto de monstruo del creador a lo creado. Sería por conveniencia, era más fácil odiar al diferente.

  • Y, para ser ALGO, no conviene… estar SOLO

    Porque, si algo queremos «dejar», tuvimos antes que existir. Y para existir debemos pensar en nosotros, en nuestro yo. Lo que supone (como ya dijimos) que necesitaremos a otro ser humano que nos ayude a repensarnos : en nosotros (nuestro yo) después de haber pensado en el otro (su yo).

    Y aquí no se hablará de Adán y Eva, sobre el asunto primordial de que el hombre, hecho de barro, necesitaba a una mujer (Yahvé dixit), que se hizo de una costilla (Génesis). A fin de cuentas una cierta forma de barro evolucionado. Ni tampoco de otras formas, que alguna otra religión no laica haya decidido convocar, como primera pareja humana.

    Tampoco vamos a retroceder millones de años, para estudiar como hacían los precursores de los percebes, cuando decidían aparearse. Ni siquiera como hacen los gatos ahora. Sea el simple gato casero o el temible león de la sabana.

    Pero después de reflexionar desde un punto de vista sociogenético, sobre el ser humano macho y la ser humano hembra, por separado, tocará ver qué pintan ambos a la hora de juntar sus comportamientos individuales y sociales, en relación a ese objetivo, en principio natural, que es su reproducción. Ya que es lo que, precisamente, los define como seres vivos.

    Y si hay dos sexos, porque la naturaleza , sea lo que eso sea, decidió partir de esa situación, no vamos a ser más chulos que ella y partir de otra posición teórica diferente. Porque no sabemos a dónde llegaremos, pero sí de dónde partimos : macho y hembra se buscan (o no), para cumplir con esa necesidad vital de que la especie siga reproduciéndose.

  • Y NO siempre… hay culpables

    O, por lo menos, los culpables no suelen ser los que los predicadores (curas, políticos..) señalan como culpables.

    Realmente el culpable se empieza a fabricar en la mente del creyente. Es una cosa esencial para una religión, que quiere triunfar como verdadera : fabricar sus oponentes. Porque sin oponentes el creyente no sabe que hacer. ¿solo vivir? Eso no da la suficiente energía negativa (fanáatica), para ser combativo «contra lo que sea » necesario combatir. El credo, símbolo principal del adn social negativo nos dirige.

    Para una religión y para que su gen social negativo triunfe, para que entre bien a fondo en la mente del creyente, siempre necesita un opositor. Necesita luchar contra alguien. Porque en esa lucha afaraaicida se carga uno de energía negativa en cantidad suficiente, para anular la capacidad de reflexionar. Incluso anula el sentimiento, salvo un odio irracional contra ese enemigo que has creado tú mismo.

    Siguiendo eso sí, las directrices precisas de tu gurú espiritual.

    No te hacen una personalidad religiosa, te hacen la antítesis del ser humano que serías, si pudieras seguir natural y libremente tu maduración del ADN. Por el contrario, tu adn social negativo te controla casi perfectamente, para ser la pieza perfecta de la maquinaria social de la SAD. Aunque, al menos, siempre queda alguna rendija, en la tela de araña que te han construido mentalmente, por donde poder liberarte. O eso esperamos.

  • Porque ser adolescente es el momento…

    … de decir NO!!!

    O por lo menos, aprender a decirlo. Porque sin las herramientas que se generan en tu adolescencia, no puedes labrarte un futuro (propio). Mucho antes de que la humanidad descubriera el arte de cultivar la tierra, ya era capaz de dejar que sus crías se fueran labrando un futuro, de acuerdo con unas normas naturales y libres. No se coartaba la posibilidad de ser el cazador o el recolector que podías llegar a ser. No te obligaban a decir NO, porque lo natural y libre era dejarte ir según ibas madurando como individuo… y la colectividad, mientras tanto, iba evolucionando como especie.

    Solo cuando se determinó una separación social de papeles, dentro del ecosistema dominante, incluyendo el núcleo familiar, entonces, apareció la dificultad de ser aquello que podías tener en tu cabeza, como futuro propio.

    La sociedad adulta dominante (SAD) empezaba a marcar los roles sociales, para que cada uno tuviera claro lo que e iba a ser en la vida.

    Aún no empezaban las clases sociales, por no estar desarrollado un sentido fuerte del concepto de propiedad privada como posesión (terreno, casa, fábrica…)»arrebatada» a lo público. Básicamente una diferencia entre los que «tienen» y los que «no tienen». Pero ya se daba una división entre los que «lo tenían posible»(un futuro) y los que no, aunque solo fuera por nacer en zonas geográficas diferentes. O por nacer con diferente sexo.

    En muchos países, antes sociedades tribales, por ejemplo, nacer hembra, y más sin posibles (económicos), era tener ya el gen social de mujer invisible. Parcialmente invisible eso sí, hasta que te obligaban a prostituirte, como ramera, como criada o como esposa. Entonces y temporalmente te hacían visible. ¿Así de simple?

  • Y de nuevo nos persigue…

    … la diversidad de la vida!!!

    Porque nos habla el color, pero también las formas. Esas retorcidas formas que van adquiriendo lo pétalos, como si fueran frases de un discurso.

    Porque la rosa no para de decirnos cosas. El problema está en que las queramos ver (escuchar, leer)

    Porque nos puede hablar con su olor, o con su falta. Recordemos la importancia del silencio.

    Porque una rosa que no huele es una amputación, que le hicimos a la madre naturaleza, que es quien la produce (con olor).

    Porque, una vez que te acostumbras a la falta de olor, ya tienes amputada una parte de tu historia. Y la de toda la especie humana.

  • Aunque algunas rosas solo dan belleza…

    … y escaramujos.

    Aunque, recordemos, están las del manzano de ayer, que dan fruta y un poco de pecado. Según cuenta la Biblia Abrahámica.

    Y además, la rosa, es capaz de decirnos tantas y tantas cosas, que su falta de fruto comestible es pecata minuta hablando de lenguaje comunicativo.

    Porque, ¿dónde hay esa armonía de colores? Y un olor que nos traslada a otros lugares, como al Mediterráneo, en el caso de que no se lo amputaran.

    Pero, sobre todo, llegar a ver esa cara de alegría, que se le pone a cualquier ser humano (con sensiblidad), cuando se la ofrecemos cortada.

    O le hacemos pasear por la rosaleda, mientras intentamos que, además de fijarse en las diversas rosas, pueda fijarse también en tu diversidad como persona.

  • Y, para colmo, encerradas…

    … en un puto manicomio!!!

    Además de invisibles. Porque esa SAD no quiere admitir tu diferente opinión o comportamiento. No permite que tu maduración sea natural y libre, obligándote a seguir las normas impuestas por el poder establecido, aunque ello suponga una merma en tus libertades individuales.

    Y como decía el otro (Foucault), para eso se inventaron las cárceles. Y los manicomios, si el delito no es grave. O las iglesias, para acomodarte desde la infancia en el banco de la oratoria. Que no tiene nada que ver con el Cicerón, sino con estar orando (rezando)todo el santo día, siguiendo al profeta de turno. Buscando siempre el final del agujero negro, donde te han metido de por vida.

    Y esa será la vida de algunos. Los que podemos llamar diferentes. Los otros, los «iguales» (al modelo social predominante), serán simples guardianes de ese pozo, y vivirán bien adaptados a las normas sociales, sin disidencia alguna. Y por eso se les llama gente «de bien».

    A la mujer «normal» se la puede invisibilizar, dentro de la organización social «normal». Pero a las diferentes, se les necesita recluir en lugares muy cerrados, para que no molesten a los «normales». Así se crearon los conventos y los prostíbulos.

    Y este encierro es bueno hacerlo pronto, lo mejor en la etapa adolescente. Cuando , como decimos, va a explotar esa capacidad innata de regeneración de la SAD (sociedad adulta dominante). Y tiene, el poder establecido, la necesidad de neutralizarla.